La conmovedora historia de Fidel Cruz..un niño boliviano..



La conmovedora historia de Fidel, un niño boliviano de película


La conmovedora historia de Fidel  Cruz..un niño boliviano..

“El imperio de los colores” recorre tres pequeñas historias de inmigrantes bolivianos en Río Cuarto, una ciudad intermedia del centro de la Argentina. El documental instala la idea de que toda migración arrastra a la construcción de una nueva realidad y se detiene en Fidel Mamanillo Cruz, un pequeño de 13 años que con su bicicleta deambula por la ciudad en busca de protección social.


Fidel tiene 13 años y cada día le pone el cuerpo y el alma a la dolorosa adaptación por la que deben atravesar quienes, apremiados por la más aguda miseria, dejan para siempre sus lugares de origen y deciden radicarse en estas tierras. Es boliviano, nació en Potosí y desde hace tres años está en Río Cuarto. Muy pobre e hijo de padres separados, se convirtió en el protagonista de “El imperio de los colores”, una película que duele y cautiva por su realismo sobre la inmigración latinoamericana en la ciudad.

“En la escuela no me llevaba bien con los chicos… me decían andate a tu país, qué haces acá, no te entiendo lo que hablás… me dibujaban cosas en el pizarrón, me insultaban…”, relata en una de las escenas más duras del corto, este chico que vive en una precaria casita de la calle Río Juramento al 600, en el barrio San José de Calasanz, y cuyo único sostén es su madre, que habla en quechua y su dificultad para comunicarse en español se traduce en problemas para conseguir trabajo.

Su humilde y a la vez muy rica vida, a pesar de tan corta edad, es un disparo al blanco para comprender las penurias por las que tienen que atravesar los llegados del altiplano, una realidad que “El imperio de los colores” torna vívida, a partir de recorrer tres pequeñas historias de inmigrantes bolivianos en Río Cuarto. El documental, que llegó al gran público a través de la pantalla de Canal 13 el fin de semana anterior, instala la idea de que toda migración arrastra a la construcción de una nueva realidad y se detiene en este niño, que con su bicicleta deambula por la ciudad en busca de protección social.

A lo largo de 23 minutos, el valioso producto audiovisual realizado y producido por Marcos Altamirano y Hugo Curletto, de la Universidad Nacional de Río Cuarto, resalta los aspectos positivos del fenómeno de la migración como una estrategia de vida, como un derecho esencial e inalienable que contribuye a la inclusión social y el respeto por la diversidad cultural.



link: http://www.youtube.com/watch?v=cSzW1ad4Gdw


“Mi nombre es Fidel Mamanillo Cruz, tengo 13 años y vengo de Bolivia”, dice en el filme el niño, mientras sale de la casa que alquilan -de techo bajo, con los ladrillos blocks al desnudo, piso rústico y construida varios metros por debajo del nivel de la calle- y se monta en su bicicleta de color bordó, para luego transitar las calles de la ciudad, mientras se escucha su relato: “Nosotros teníamos unos familiares que vivían acá, que nos esperaron en la llegada de Bolivia. Y nos llevaron a su casa. Ahí vivimos casi una semana… y después de algunos meses mis padres se pelearon, discutieron por problemas, cosas de ellos… y mi mamá y mi papá se separaron… No teníamos plata para vivir y mi papá vivía en otro lado… mi mamá se fue a buscar trabajo y no la aceptaban porque no podía hablar y no tenía documentos. Y después yo hice unos trámites para el documento, para que trabaje mi madre… ella sufría porque no podía hablar… ahora entiende un poco…”. Luego se lo ve tocando el siku, cuyo sonido se escucha mientras Fidel confiesa que le gustaría volverse a Bolivia y que extraña los amigos, el paisaje, las fiestas y a todos los que lo querían.

“Yo lloraba mucho y pasé un año sin ir al colegio”

“Una de las cosas que más extraño de Bolivia es la comida y a todos los que me quieren y que se quedaron allá, familia y amigos. Y extraño cómo son las ciudades y cómo te hablan las personas. Pero no hay trabajo, allá se vive de las minas y cuando se acaba eso se queda toda la familia sin trabajo”, dijo este chico a PUNTAL que, tras el certero golpe que produjo con su aparición en la pantalla del canal abierto de Río Cuarto, fue al encuentro del pequeño protagonista de esa gran historia.

“Ya nos estamos acostumbrando, aunque no es fácil. Al principio fue muy duro. Yo estaba todo el tiempo encerrado en la casa. No salía, porque me daba miedo que me trataran mal. El acento que llevamos nosotros genera risas, a veces insultos. Yo lloraba mucho y pasé un año sin ir al colegio”, contó Fidel Mamanillo Cruz, aunque rápido agrega: “Los chicos son así. Antes no entendía por qué me decían esas cosas, pero ahora los entiendo, porque siempre se dicen estas cosas. Ahora ya casi me siento como ellos. Al principio fue mucho más difícil, porque no conocía nada, ni a nadie”.

“Antes, estábamos todos juntos y mi papá trabajaba de ayudante -de albañil-. Él empezó a hacer eso porque no conocía nada de acá y además mi papá y mi mamá no tenían documentos y se les complicó para trabajar. Primero fuimos a vivir a Banda Norte, después nos vinimos para acá. Un año vivimos todos juntos, después ellos se separaron. Y mi mamá tenía que trabajar, pero necesitaba el documento…”, narró Fidel, mientras su madre lavaba ropas a mano, en una batea en el patio de esa humilde vivienda. Y, de vez en cuando, él la actualizaba sobre la conversación con una síntesis en quechua, que la mujer escuchaba con atención, mientras asentía con la cabeza.

“Ella ahora está hablando algunas palabras en español y entiende más, pero hasta hace poco no podía comunicarse…”, indicó este niño, que se comporta casi como un hombre y que decididamente ha tomado las riendas de la integración en esta sociedad y se ha convertido en un comprometido guía de esa familia, un prematuro jefe de hogar, al tiempo que dijo: “Mi madre se quedó sin empleo en el vivero donde trabajaba y se está dedicando a limpiar casas. Pero no es mucho. Ella anda buscando trabajo. Yo no trabajo, porque no hay nada para mí. Pero cuando mi mamá estaba en el vivero iba a ayudarla. Y ahora ya no tengo tanto tiempo, porque comencé a jugar al fútbol para Atenas, voy dos días en la semana y los sábados, y estoy estudiando”.

Agregó: “Con ella me comunico todo el tiempo en quechua, aunque prefiere que le hable en español para aprender un poco más. Pero como ella me habla en quechua, yo le respondo igual (risa…)”. Y siguió: “Ella nunca pudo ir a un colegio, es del campo y no estudió. Y, como no fue a la escuela, sólo aprendió a hablar como en la casa”.

“Esto es algo que la complicó para conseguir trabajo. Ella no podía hablar y la gente no la entendía. Ahora ya entiende más y habla poco, pero mucho más que antes”, acotó el chico, que fiel a una de las características salientes de sus paisanos, marca bien las eses al hablar, tiene la piel del color de la tierra, los ojos rasgados, con un lóbulo en su parte inferior, el cabello negro y lacio, la boca carnosa y oscura y una mirada piadosa a la vez que vivaz y tímida.

Fidel juega al fútbol en Atenas en la categoría '97, como volante. El 25 de octubre va a cumplir 14 años. Y cursa el tercer año en el Ipem Nº 27, donde almuerza los días de semana,

Dice que le va bien en la escuela y que le gusta estudiar.

“A mí me encantaría ser futbolista, pero no sé si va a ser posible. Si no puedo, me gustaría estudiar para contador. Quisiera ir a la Universidad, porque nadie de mi familia pudo hacerlo. Mi mamá no fue a la escuela y mi papá hizo el primario nomás”, contó.

“Ya no bajan de los barcos, ahora llegan en colectivos"

“Ya no bajan de los barcos. Ahora llegan en colectivos. La mayoría proviene del altiplano. Las causas principales que influyen en la decisión migratoria se relacionan con aspectos económicos, laborales y familiares. Toda migración arrastra a la construcción de una nueva realidad”, indica uno de los mensajes que aparecen en este producto del Instituto de Desarrollo Regional y la Dirección de Comunicación y Cultura de la Facultad de Ciencias Económicas, realizado en el marco del Proyecto “Planificación y gestión territorial del desarrollo del aglomerado Río Cuarto. Situación actual. Escenarios futuros y estrategias políticas”, dentro del Programa “Sistemas productivos locales y ciudades intermedias. Dinámica actual y escenarios futuros en el aglomerado Río Cuarto”.

Se indica que “la llegada considerable de inmigrantes latinoamericanos se produjo en la década del noventa, con lo cual se modificó la composición étnica de las comunidades extranjeras en Río Cuarto, donde residen pobladores provenientes de Paraguay, Perú, Chile, Uruguay, Colombia, Brasil, Venezuela, Ecuador, Cuba, República Dominicana”. Y agregan: “Sin embargo, sólo se identifica como colectivo al boliviano, ya que hubo una importante entrada de gente. Crearon su propio barrio, mantienen sus costumbres, consolidan el reclutamiento mediante redes migratorias, fortalecieron su territorio y generaron riqueza. Mantienen escaso contacto con el resto de la sociedad riocuartense… Se establecieron en el cinturón verde de la ciudad y, aprovechando el amplio mercado de ese sector, más la escasa productividad local, influyeron en la economía mediante la producción y comercialización fruti-hortícola.
También llegó otro grupo vinculado con la construcción y los hornos de ladrillos, aunque con más precariedad laboral”.

Siguen: “La condición de extranjero provoca mayor vulnerabilidad y tiene una expresión crítica en la ausencia de derechos que afecta a inmigrantes irregulares, en general, y más profundamente a mujeres y niños”.

“En el imaginario social, la idea de crisol de razas que forman el origen del pueblo argentino, pareciese excluir, en cierto modo, a los oriundos de países latinoamericanos, arribados al país en las últimas décadas del siglo XX. Si bien hoy no hay plena aceptación ciudadana, se comienza a ver que la presencia de estos inmigrantes contribuye con la identidad y la economía de la ciudad; la década del noventa estuvo signada por reacciones xenófobas y obstáculos en el acceso al trabajo, la salud y a la educación”.

“El desafío para el futuro es reconocer y aceptar los aspectos positivos del fenómeno de inmigración como una estrategia de vida, como un derecho esencial e inalienable, que contribuye a la inclusión social y el respeto por la diversidad cultura,”, concluyen.

Protagonista del documental

Sobre su trabajo en “El imperio de los colores”, Fidel dijo que conoció a Marcos Altamirano, el realizador del documental, a través de un amigo que se hizo en la Defensoría del Pueblo, donde fue a golpear las puertas para tramitar los documentos para él, su hermano y su madre. “Fuimos charlando y se dio así nomás. Lo disfruté, pero tenía miedo, porque nunca me habían filmado. La cámara me seguía por toda la ciudad y la gente me miraba. No lo pensé mucho al principio”, comentó.

La madre se llama Eugenia y aunque parece tener muchos más, es una mujer de apenas 37 años, que trabaja como empleada doméstica por diez pesos la hora. Y para llegar a una de las casas camina durante una hora, sacrificio del que la suele salvar su hijo Fidel que la lleva en la parrilla trasera de su bicicleta. Su hermano más chico tiene 12 años, va al colegio Almirante Brown, y ahora a esa humilde casa se sumó su hermana María, de 18 años, que
acaba de separarse de su marido y fue en búsqueda de refugio para ella y su hijito de un año y medio.

“Todavía no tenemos los documentos que tanto necesitamos. La verdad, se nos complica para recibirlos. Tenemos que ir a Córdoba, nos dijeron que los teníamos que esperar acá, pero como no nos llegaron vamos a tener que viajar para reclamar, aunque no sé con qué plata, porque no tenemos”, indicó Fidel, a la vez que agregó: “Tenemos que pagar la luz y el alquiler de 300 pesos y comprar la garrafa de gas. Mi mamá trabaja, pero a veces no comemos mucho y a veces no hay nada. De la Municipalidad nos dan un bolsón, pero no nos alcanza”.

Fuente: http://www.puntal.com.ar/v2/article.php?id=70690


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8 comentarios - La conmovedora historia de Fidel Cruz..un niño boliviano..

@Xagoro -2
Hola, vine a ver los coments
@Belkan2087 +1
El otro dia cuando estaba en el hospital, una de las enfermeras era de bolivia, nunca vi una morocha tan tan linda.
@desimari +1
Qué triste... El último párrafo sobre todo. No sólo por la discriminación de sus compañeros del cole, sino por todo un sistema que excluye a los diferentes... Esperemos que su historia ayude y dé ánimos a la gente que pasa por lo mismo.
Y ahora ya no tengo tanto tiempo, porque comencé a jugar al fútbol para Atenas, voy dos días en la semana y los sábados, y estoy estudiando”
(...)
Fidel juega al fútbol en Atenas en la categoría '97, como volante. El 25 de octubre va a cumplir 14 años. Y cursa el tercer año en el Ipem Nº 27, donde almuerza los días de semana,

Dice que le va bien en la escuela y que le gusta estudiar.

“A mí me encantaría ser futbolista, pero no sé si va a ser posible. Si no puedo, me gustaría estudiar para contador. Quisiera ir a la Universidad, porque nadie de mi familia pudo hacerlo. Mi mamá no fue a la escuela y mi papá hizo el primario nomás”, contó.


Lindo post Dani!! +10
@flama120209 +1
desimari dijo:Qué triste... El último párrafo sobre todo. No sólo por la discriminación de sus compañeros del cole, sino por todo un sistema que excluye a los diferentes... Esperemos que su historia ayude y dé ánimos a la gente que pasa por lo mismo.



lo conociste Dani?!
@vigotecapo +2
la discriminacion es moneda corriente en este mundo plagado de injusticias , afortunadamente hay muchas personas que entienden de ello y la combaten con actitudes nobles , con comprension, con ayuda , con contension y repudio a esas actitudes. los chicos son crueles porque el medio en el cual se desarrollan es por momentos cruel, ahi debe estar la familia como apoyo , como sosten y como enseñanza....ese chico debe entender que nadie esta excento a que en algun momento eso que el hace con otros le puede suceder en lo futuro y, seguramente no le va a gustar,a nadie le gusta ser objeto de burla o de marginacion y eso incluye tambien al que discrimina..buen info sobre una pequeña parte de una enorme realidad que se vive a diario...+10
@sedicedemi
muy buen material! y un abrazo a los hermanos bolivianos que están en nuestro país, gente buena, gente de trabajo...y lamentablemente en algunas zonas suelen hacerle la vida imposible.