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la guerra de vietnam 3 parte

La bandera ondea en Khe Sanh

En el mes de enero de 1968 comenzó para los estadounidenses con un fuerte bombardeo en la base de Khe Sanh que, sitiada por dos divisiones del EVN más otros efectivos del Viet Cong, amenazaba con convertirse en un descalabro para los victoriosos ánimos norteamericanos. El Alto Mando realizó un esfuerzo enorme por mantener esa posesión en su poder10 . Estados Unidos no dejó de enviar aviones con suministros, cuando los aterrizajes fueron imposibles desarrollaron la salida de la carga con paracaídas, socorrieron a los sitiados por medio de la Operación Pegasus, tomaron las colinas que rodeaban las instalaciones... y un largo etc. para retener la posición. Parecía que aquella lucha sería una de las pocas de gran envergadura que las mermadas fuerzas guerrilleras podía emprender tras casi tres años de lucha.
Durante ese sitio los marines tomaron la cota 811 e izaron en ella la bandera de las barras y estrellas. Esto se lo recriminó el mando, pues era territorio de Vietnam del Sur, pero alegaron que la única sangre derramada allí era la norteamericana y así dieron título a esta parte de la contienda, aún optimista.
La Ofensiva del Tet
A finales de enero de ese año, cuando se celebra el año nuevo vietnamita (la festividad del Tet) 38 de las 52 capitales de Vietnam del Sur fueron atacadas y muchas prácticamente tomadas. La antigua capital del Imperio Vietnamita, Hué, cayó en poder de los rebeldes y tardó varios días en ser recuperada, Saigón estuvo en estado de sitio y la propia embajada de Estados Unidos fue allanada por un comando suicida que casi llega al interior del edificio.
La sorpresa fue total para los norteamericanos y el ARVN. Aquí encontramos otra clave sobre la derrota de Estados Unidos en esta guerra: la inteligencia militar no era capaz de ofrecer información clara y concreta de lo que estaba pasando y lo que se avecinaba. Pese a las toneladas de documentos incautados al enemigo en las operaciones, el empleo masivo de fotografía aérea y, al final del conflicto, de satélites espía, a la dispersión de miles de sensores por la selva y al empleo de los muy sofisticados, para la época, ordenadores de tercera generación; la Agencia de Seguridad Nacional no era consciente de los preparativos para la Ofensiva, ni la magnitud de los complejos de túneles que tanto ayudaron a ella, ni la existencia o no de un cuartel general del EVN en territorio sudvietnamita... Así se llegaba en muchas ocasiones a situaciones donde los oficiales de inteligencia marcaban como blancos importantes lugares que no sabían realmente si lo eran o no; pero que en caso de serlo les haría subir puntos. Naturalmente esos lugares debían ser inspeccionados por la infantería, que se jugaba la vida por ellos en lugar de la inteligencia que debía trabajar para evitarles esos riesgos.
Sin embargo la Ofensiva del Tet también guardaba una pequeña sorpresa para el mando norvietnamita; los soldados del sur resistieron el ataque con pocas deserciones y así ganaron varias luchas encarnizadas. El poder aéreo barrió casi por completo a los guerrilleros del Viet Cong (unos 40.000 muertos según los estadounidenses) y pocos días después todo el territorio ganado por los guerrilleros era recuperado, habiendo perdido el EVN buena parte de los efectivos que tan penosamente consiguió llevar al sur. La Ofensiva del Tet volvía a ser un fracaso como lo fue 14 años antes.
Mucho se ha discutido si el resultado era o no el deseado por Giap y los jerarcas de Hanoi; pero las opiniones son casi unánimes sobre los efectos acarreados en Estados Unidos.
El derrumbe de la moral

Paradójicamente una victoria como esta hizo ver a los norteamericanos de a pie que los rebeldes no sólo podían dar un buen susto a sus soldados; sino que podían atacar cualquier lugar de Vietnam del Sur, podían entrar en su embajada y violar su territorio. ¿Habían resultado inútiles tantos bombardeos, tres años de lucha con abundantes bajas, la riada de millones enviados y la multitud de manifestaciones y contra manifestaciones? Así se produjo lo que algunos autores han denominado «El colapso de la moral». Tantos mensajes de victoria eran poco menos que un engaño.
De poco sirvieron los comunicados sobre el altísimo índice de bajas inferido al Viet Cong y al EVN, la resistencia que demostró el ARVN o los hallazgos de las Matanzas de Hué. Las manifestaciones de protesta se multiplicaron. Mucho más cuando en 1969 se hicieron públicos los hechos acaecidos en My Lai. El descubrir que las atrocidades cometidas por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial podían estar repitiéndose en Vietnam, era un acicate que dejaba a pocos indiferentes. Especialmente cuando se constató que el sistema de medir el cumplimiento de los objetivos podía haber convertido a actos como el de My Lai en la punta del iceberg.
Esta es otra de las características de la guerra de Vietnam: los problemas de integración que sufrieron muchos veteranos a su vuelta. El haber arriesgado su vida en una jungla indómita, contra una población siempre sospechosa o incluso hostil, agotándose en extenuantes marchas entre trampas y riesgos de ataques... todo por un país que, a su vuelta, lejos de agradecérselo les despreciaba o incluso los acusaba de asesinatos y atrocidades parecidas (más allá de si habían participado en ellas o no). Ciertamente no era la totalidad de la población; pero sólo el hecho de que una parte cada vez más numerosa de la misma tuviera este sentimiento afectaba mucho a los combatientes que, como todo combatiente, vuelven pensando que el país por el que se han arriesgado los va a mimar y a querer.
La Vietnamización
Pese a que este término y esta idea ya fue planteada por el presidente John Kennedy a principios de los años 60 del siglo XX no fue hasta la victoria de Nixon cuando comenzó a llevarse a la práctica.
Llevada a la práctica por el famoso analista Henry Kissinger la vietnamización perseguía fortalecer y preparar al ARNV para defender el territorio del Sur que mantenía bajo su control (aproximadamente el 94%). Al mismo tiempo debía crear un contexto para desahogar al régimen del presidente Thieu del acoso constante al que le sometían los comunistas del Vietcong y de Vietnam del Norte; de esta manera le ofrecería una posición más fuerte en las negociaciones que debían entablarse para encontrar una salida, ya en febrero de 1969 Kissinger se reunía secretamente en París con dirigentes comunistas para estudiar posibles condiciones de paz.
Nixon dice cambiar el rumbo

Nixon realizó la vietnamización del conflicto pero fue implacable con los bombardeos y la extensión de la guerra.
Se discute si tras la Ofensiva del Têt en 1968 el Presidente decidió el progresivo desvinculamiento del conflicto o si esta decisión fue unos meses después, tras la Batalla de la Colina de la Hamburguesa. Lo que indudablemente sí sucedió fue la percepción del presidente Johnson de no contar ya con la mayoría de la ciudadanía.
Pese a todo los envíos de tropas continuaron y en 1969 se aumentó el número de norteamericanos a más de 500.000; pero para entonces el Presidente ya sabía que aquella guerra le había costado la reelección y no se presentó a las legislativas.
Johnson dejó la Casa Blanca en enero de 1969 y Richard Nixon fue elegido nuevo presidente. Los ejes sobre los que basaría su política sobre Vietnam serían:
• Retirada progresiva de tropas.
• Mantener el apoyo financiero al gobierno de Vietnam del Sur.
• Conseguir una paz con honor llevando a Vietnam del Norte y al Viet Cong a la mesa de negociaciones a base de bombas, si fuese preciso.
• No extender los bombardeos y las acciones bélicas a ningún otro país.
El segundo punto del proyecto lo fue cumpliendo progresivamente. No se puede decir lo mismo de los demás. Este hecho, el prometer una cosa dentro de un tema de capital importancia, hacer exactamente lo contrario y volver a ganar las elecciones ha quedado como ejemplo en muchos estadounidenses de como un gran "vendedor de coches" puede arrastrar a todo un pueblo . También prueba la determinación de Nixon para no ser el único presidente de Estados Unidos en perder una guerra .
Nixon se mostró implacable con los bombardeos para obligar a Hanoi a sentarse a la mesa. Se negociaron todos los detalles para que pareciera una paz honrosa: llegó a suspenderse momentáneamente los preparativos de la conferencia para encontrar una forma de entrar las cuatro delegaciones a la vez (en diplomacia el orden de entrada marca a los vencidos y a los vencedores), incluso se paró todo hasta decidir si la mesa sería redonda o cuadrada, mientras continuaban los combates y las muertes.
Tras la retirada del Norte de la negociaciones se reanudaron los ataques aéreos para obligarlos a reincorporarse. Cuando lo hicieron se pretendió presentar esto como un victoria; pero lo cierto es que Hanoi no cambió sustancialmente sus exigencias que obligaban, entre otras cosas, al Sur a no poder reconquistar territorio.
Respecto a la no extensión de la guerra. Nixon ordenó una campaña secreta de bombardeos sobre Laos, que rápidamente fue conocida y publicada entre otras cosas por ser Laos el país más bombardeado de la Tierra, con más de 2 500 000 bombas de todos los tamaños . Así mismo el ARVN invadió parcialmente ese país con pésimos resultados y lo mismo hicieron con Camboya acompañando a los estadounidenses. Esto terminó de extender el conflicto a esas zonas, ya en guerra civil contra movimientos guerrilleros.
Otro problema que afrontaron fue la recopilación de abundante información sobre la organización y disposición de las fuerzas enemigas. Hacia 1969 la CIA, que llevaba mucho tiempo insistiendo en que aquella guerra no podía ganarse por medios convencionales, ya tenía listo su Programa Phoenix que había comenzado en 1967 para ser más selectivos y causar menos carnicerías con bombardeos y granadas de alto explosivo. Pero y pese a los esfuerzos de varios mandos y oficiales en sentido contrario, el Programa Phoenix terminaría siendo más un terrorismo de estado que una fuente de información fidedigna.
Mientras, el Ejército de los Estados Unidos llevó a cientos de oficiales de ARNV a cursos de instrucción para mandos, pilotos y personal de mantenimiento del costoso material que les regalaría (especialmente medios aéreos). Pero los progresos resultaron muy lentos y se veían entorpecidos por la corrupción crónica (los mandos seguían siendo seleccionados según los compromisos de los dirigentes políticos y no por sus cualidades militares). En esta misma línea los oficiales estadounidenses comenzaron a ver que regalarles helicópteros y sustituirlos cuando fueran derribados no conducía a nada si los pilotos continuaban teniendo una capacitación a lo sumo mediocre.
La retirada de tropas comenzó en 1970, empezando por el personal de infantería para terminar con los pilotos de los que siempre estaba necesitado el ARNV para su vital apoyo aéreo. Para esta misión el general Westmoreland fue retirado de sus funciones y regresó al Pentágono.
La guerra se extiende

Los dos neutrales vecinos de Vietnam del Sur, Laos y Camboya, estaban siendo incapaces de contener la agresión de sus guerrilleros comunistas y tampoco lograban cortar la Ruta Ho Chi Minh que había sido muy importante en la preparación de las principales ofensivas.
Si Estados Unidos pretendía que su aliado pudiera sobrevivir a una guerra con el Norte debía cortar esas vías de infiltración y, de paso, terminar con el Cuartel del Ejército Nortvietnamita, viejo espejismo que pensaban encontrarían en Camboya y finalmente podrían librar y ganar una batalla convencional.
A principios de 1969 el recién elegido Richard Nixon comenzó una campaña de bombardeos secretos sobre Laos y Camboya. Los pilotos debían despegar, ir a una posición determinada y esperar órdenes. Una vez en la posición los controladores les daban las coordenadas que debían atacar. A la vuelta los mismos controladores deberían destruir todo documento sobre estas incursiones en territorio neutral. Pese a todas las precauciones en menos de un mes el New York Times ya publicaba noticias sobre estos documentos (filtradas por miembros de la Fuerza Aérea disconformes con estas operaciones). Según la edición de 1986 del Libro Guinness de los récords Laos fue el país más bombardeado del planeta con varios megatones de bombas convencionales.
Estos bombardeos perseguían un objetivo táctico, cortar la Ruta Ho Chi Minh, y otro más estratégico, demostrar a Vietnam del Norte que la nueva presidencia estaba dispuesta a todo con tal de terminar con aquella guerra, incluso la opción nuclear. Pero los vietnamitas del norte no se amedrantaron por eso y continuaron con su flujo hacia el sur.
La invasión de Camboya
El 14 de abril de 1970 el ARVN realizó una primera incursión y el 29 de abril el teniente general Do Cao Tri lanzó a sus 12.000 hombres sobre el Pico de Loro (véase el mapa). Pero fue el 1 de mayo de 1970 cuando el general Robert Shoemaker envió la orden de avanzar sobre el Pico de Loro y el Anzuelo a los oficiales destacados a la frontera con Camboya. Aunque algunos la tomaron con resignación en su mayoría estaban contentos de poder golpear el santuario del Vietcong y, especialmente los vietnamitas, de vengar todos los muertos que los camboyanos habían enviado flotando por el río Mecong.
La incursión estuvo precedida de grandes bombardeos que causaron muchos muertos entre los campesinos lo que, a la larga, fue terrible para el gobierno pro-occidental de Camboya; pues la guerrillas comunista consiguió legitimidad y más voluntarios para su victoria. Nixon era consciente de las repercusiones que traerían aquellas acciones; pero, como él mismo había declarado, prefería perder la reelección a ser el primer presidente en perder una guerra.
La incursión en El Anzuelo encontró alguna resistencia de grupos esporádicos que, como era la costumbre, desaparecían en la selva tras un breve tiroteo. Aunque la resistencia fue incrementándose algo por parte del EVN ni siquiera en el pueblo de Snuol la oposición hizo amago de resistir la potencia de fuego desplegada por los M40 Patton. Pronto los emplazamientos de artillería del EVN fueron capturados y se enviaron 100 carros de exploración Sheridan que si encontraron resistencia. Utilizando toda la potencia de fuego vencieron la resistencia, arrasaron el poblado y, mientras interrogaban a los campesino, saquearon todo lo que pudieron.
Los camboyanos informaron que había toda una ciudad guerrillera en la jungla. Poco después un helicóptero Lonch avistaba una casa bien camuflada y comenzó el bombardeo de artillería y aviación.
Cuando los infantes pudieron entrar en lo que ellos mismos llamarían La Ciudad encontraron 400 cabañas de paja y 180 escondites albergando suministros médicos, alimentos, ropa; además de 480 fusiles y 120.000 cartuchos.
Entre las dos incursiones se halló 4.793 armas individuales, 730 morteros, 7 285 cohetes, 124 camiones, tres millones de cartuchos de fusil y nueve millones de kilogramos de arroz; además de abundante documentación. La Caballería Aerotransportada realizó 6.436 salidas para llevar a Vietnam del Sur las 25.000 toneladas capturadas.
El 30 de junio todos los soldados volvieron a sus bases.
En toda la incursión murieron 354 norteamericanos y resultaron heridos 1.689. El ARNV dijo haber perdido 866 hombres y tener heridos a otros 3.274. Además el Presidente dijo haber capturado suministros y armas para todo un año y matado a 11.349 enemigos, aunque la propia CIA calificó ese recuento de altamente sospechoso.
Para Nixon era como un regalo de navidad y ordenó el envío de 31.000 soldados más a Camboya para destruir todo lo que no se pudiera transportar. Sin embargo el famoso cuartel del EVN para Vietnam del Sur (el COSVN) no apareció y sí fuertes manifestaciones en Estados Unidos, siendo la de Kent State la más dura de todas.
Sin embargo estos ataques y los bombardeos estadounidense animaron a la población en contra de su gobierno, que no podía o no quería defenderlos, y enardecieron a los sanguinarios Kjemeres Rojos que ya combatían desde hace años y habían logrado consolidar una base de operaciones en el norte del país. Con esa base y un pueblo deseoso de terminar con su corrupto gobierno el terreno estaba abonado para que los campesinos de la muerte sembraran aquellos campos.
Entrando en Laos: el camino del infierno

La operación Lan Som 719 debía castigar al EVN en lo profundo de su santuario en Laos. Las cosas fueron muy diferentes a lo que debían haber sido.
Autorizada el 18 de enero de 1971 y nombrada como la famosa victoria vietnamita sobre los chinos en 1427, la Operación Lam Son 719 tenía como objetivos desbaratar cualquier posible ofensiva comunista sobre Vietnam del Sur durante todo un año. Laos era considerada la frontera más utilizada para el suministro de material y armamento a las guerrillas y debía ser golpeada con contundencia por dos motivos:
• Dar más tiempo al ARVN para culminar una preparación que le permitiese derrotar al EVN.
• Advertir a los norvietnamitas que Nixon estaba dispuesto, como en el caso de Camboya, a utilizar todos los medios a su alcance para forzar la paz.
Para esto se planificó y lanzó la Operación Lan Som 719.
El objetivo militar de Lam Son 719 era abrir un corredor de 25 km de ancho por 35 de largo entre la frontera de Vietnam del Sur y la ciudad laosiana de Tchepone. Eso cortaría la Ruta Ho Chi Minh y detendría las operaciones de los guerrilleros en el Sur.
Desgraciadamente para el general Xuan Lam y sus hombres, el EVN opuso mucha más resistencia y con muchas mejores armas que un año antes en Camboya y, a mitad de camino, las numerosísimas bajas sufridas en la Carretera 9 y en las colinas al norte de ésta obligaron a detener el avance y comenzar la evacuación en helicópteros.
Las imágenes de cientos de helicópteros entrando en Vietnam del Sur atestados de atemorizados heridos echó por tierra las esperanzas de muchos en poder contar con el ARVN para defender sólo Vietnam del Sur.
El desastre de Lan Som 719 costó al ejército de Vietnam del Sur casi 10.000 hombres, lo que supuso algo menos de la mitad de los efectivos con los que contaba y una derrota que hacía temer por la operatividad de ese ejército en el futuro.
Sin embargo, dos años después los vietnamitas del sur demostraron que aún les quedaban cartas por jugar frente al mismo enemigo que tan duramente los había expulsado.
El poder de la tecnología contra el poder de la tecnología
Sobre la guerra de Vietnam, como sobre cualquier conflicto librado entre un país grande y otro pequeño, existen varias tópicos que no son del todo ciertos por más repetidos que sean. Uno de esos tópicos es la afirmación de que los vietnamitas luchaban con armas rudimentarias contra la más avanzada tecnología. Ciertamente varios informes de inteligencia mostraban que el Vietcong obtenía la mayor parte de su material de ejército del Sur y de las minas y otros artefactos sin estallar lanzados por Estados Unidos . Se tiene constancia de que el Vietcong y el EVN preparaban trampas casi artesanales como las estacas punji cubiertas de excrementos para acelerar la gangrena al soldado que la pisaba. Por su parte Estados Unidos empleaba las bombas lazy dogs cargadas con miles de cuchillas para generar una muerte más lenta a las víctimas que encontraran a su paso.
Aunque si es verdad que Estados Unidos utilizó en Vietnam los más sofisticados productos electrónicos de que disponía (detectores de movimiento, bombas inteligentes guiadas por láser, helicópteros artillados...) no es menos cierto que los vietnamitas del norte, y algo menos los miembros del Vietcong, disponían de lo mejor que el arsenal soviético había producido, especialmente en la segunda y tercera parte de la contienda.
Así la reconquista de las colinas de Laos se debió, en buena medida, a la intervención de los carros de combate enviados por la URSS. De la misma manera los veteranos norteamericanos se quejaban en muchas ocasiones de tener que combatir con armas que no funcionaban, por el mal comienzo del M-16 frente al AK-47 (por su sencillez y fiabilidad).
Durante las incursiones aéreas sobre Vietnam del Norte de los años sesenta y setenta Hanoi lanzó sus MiG-17. Los occidentales al principio pensaban que el MIG 17 era una simple mejora de aparato anterior utilizado en la Guerra de Corea, en la década anterior . Sin embargo los pilotos vietnamitas terminaron de demostrar que disponían de un aparato totalmente diferente, mucho más manejable y más certero. Aún más sofisticados era los mundialmente famosos reactores Mikoyan-Gurevich MiG-21, un aparato concebido en 18 meses y desarrollado a finales de los 50 que realizó numerosos derribos de todo tipo de aviones estadounidenses (incluidos los F-4 Phantom lanzados en su contra). Aún mejor era el MiG-23 que entró en servicio cuando el conflicto ya terminaba.
En varias publicaciones se han destacado proezas aéreas como las realizada por el teniente Randall Cunnigham a los mandos de su Phantom ; pero lo cierto es que los pilotos vietnamitas derribaron multitud de cazas y bombarderos con las dos máquinas antes mencionadas, pese a contar con menor mantenimiento y sobre todo menor entrenamiento que sus enemigos. Un vietnamita que no deseaba ser identificado lo describía de la siguiente manera:
Incluso antes de Navidad [de 1973] ya habíamos demostrado lo eficaz de nuestros sistemas antiaéreos. El 17 de octubre derribamos el avión norteamericano número 4 000 desde 1964. La víctima era nada menos que un F-111, el cazabombardero supersónico de ala de flecha que entonces era lo último en tecnología de aviación.
La fiabilidad y resistencia del armamento vietnamita fueron superiores al estadounidense. Tanto es así que muchas de esas armas, como el abominable AK-47, han sido posteriormente algunos de los ingenios más vendidos en todo el mundo, gracias a su altísima relación calidad-precio, por encima incluso que sus homólogos estadounidenses. El MiG-21 resultó un avión tan sobresaliente que naciones como la República Checa en los años 90 del siglo XX decidieron dar de baja modelos más modernos y modernizar estos aparatos. Por último, el MiG-23 hizo cundir cierta preocupación en la Fuerza Aérea de los Estados Unidos y les llevó a comenzar el desarrollo de una nueva generación de cazas .
La Ofensiva de Pascua: el ARVN resiste
La Ofensiva de Pascua falló porque Vietnam del Sur no se desmoronó y los bombarderos y buques estadounidenses estuvieron allí.
A las dos de la mañana del 30 de marzo de 1972, la artillería y los misiles del EVN atacaron las posiciones del ARVN en la Zona Desmilitarizada con una potencia tal que recordaba los peores momentos en Khe Sanh.
12.000 proyectiles, 4.000 hombres y 200 blindados se lanzaron contra las posiciones survietnamitas con el fin de arrollarlas, cercar Quang Tri y volver a ocupar Hué, como ya consiguieron en 1968. Pero no era la Ofensiva del Tet, a esta se le llamaría la Ofensiva de Pascua.
Poco después, desde Camboya, otra incursión avanza por la región del Anzuelo y el Pico de Loro, cercan las ciudades de An Loc y Tay Ninh camino de Saigón. Una tercera oleada sale del sur de Camboya para infiltrarse en el Delta del Mecong.
Con todo, esto sólo resultó un señuelo para distraer la atención del ataque principal que se lanzó días después en el centro del país sobre la ciudad de Kontum.
Las imágenes de carreteras inundadas por desplazados, aviones tratando de levantar sus rampas con hombres colgados de ellas y vehículos atestados de asustados vietnamitas parecían dar la idea de que aquel régimen terminaría en pocos días.
Giap lanzó sobre el sur la práctica totalidad de su ejército con la intención del aterrorizar a los soldados del sur, deshacer al ejército enemigo y dar el golpe de gracia al régimen de Saigón. Sin embargo la realidad fue diferente.
Fue necesario un golpe de este tipo para que el timorato presidente Thieu relevara del mando al general Giai y el teniente general Ngo Dzu (cobardes y corruptos) y colocara al frente de sus hombres al general Ngo Quang Truong, calificado por algunos como el mejor oficial de Vietnam del Sur . Este hombre enérgico detuvo las retiradas y ordenó que todos los desertores y saqueadores fueran ejecutados.
Con el nuevo mando y, quizá, luchando desesperadamente para que no se repitieran de nuevo las atrocidades de 1968 Hué pudo ser salvada al mismo tiempo que Kontum y An Loc resistieron un ataque tras otro. Todo esto aumentó la confianza de los soldados en su ejército.
Al otro lado del Pacífico Nixon declaró que lanzaría un ataque como el que jamás habrían visto y lo cumplió. Los 700 aviones desplazados al sureste asiático, incluidos los B-52 con sus 24.500 kg de bombas, y los buques fondeados en las aguas de Vietnam del Sur lanzaron un feroz ataque que detuvo en unas ocasiones y desintegró en otras a las unidades del norte.
Giap volvió a su táctica de lanzar oleada tras oleada, que funestos resultados le dio en Dien Bien Phu, hasta quedarse sin efectivos. Al mismo tiempo los carros de combate recién traídos de la URSS fueron destrozados por los cazas estadounidenses o por los soldados del ARVN con sus lanzadores portátiles.
Finalmente las incursiones del EVN se detuvieron, los bombardeos cesaron deteniéndose la ofensiva. Las pérdidas para Hanoi habían sido terribles y se quedó casi sin fuerzas para realizar operaciones de cierta envergadura en 1973 y 1974. Había conquistado más del doble de territorio de Vietnam del Sur del que tenía hasta entonces (del 3,7% al 9,7%) aunque el 15% de estas conquistas las perdió en los siguientes años frente al ARVN, que ya luchaba en solitario.
El fracaso de la vietnamización
Ciertamente el programa de vietnamización había logrado éxitos. Entre ellos podemos citar:
• Infringir un duro golpe a la infraestructura del Vietcong y el EVN en la vecina Camboya.
• Apoderarse de abundante munición, provisiones y suministros destinados al Sur.
• Armar al régimen de Thieu con abundantes provisiones de munición y equipo (esta misma opción la tomaron los soviéticos antes de su retirada en Afganistán ).
• Reducir los cuadros de mando de los comunistas por las acciones terroristas del Programa Phoenix.
• Resistir el gran ataque que supuso la Ofensiva de Pascua
Sin embargo los vietnamitas habían logrado por su parte:
• Aumentar el territorio bajo su poder.
• Causar una serie derrota al ARNV en Laos.
• Conservar su capacidad de acción y sus líneas de abastecimiento.
• Mantener la moral de combate de sus tropas, dañada por los bombardeos y la eliminación de sus miembros.
Los logros obtenidos por los vietnamitas comunistas coinciden casi totalmente con lo que la Administración Nixon pretendía evitar; por este motivo el resultado final de la vietnamización se puede calificar de fracaso . Esta opinión parece confirmarla las órdenes que daría Nixon de bombardear masivamente a Vietnam del Norte y minar tanto los puertos como los estuarios, acciones todas ellas casi a la desesperada para conseguir un acuerdo de paz.
La victoria del norte y la derrota de Estados Unidos
Pese a lo que los acontecimientos demostraron después, en 1972 y 1973 la derrota del Sur no estaba clara para ninguna de las dos partes. Por un lado combatían ya a solas, pero por el otro estaban recuperando territorio y Estados Unidos les había entregado 2.500 millones de dólares en armas y municiones, suficiente para resistir durante varios años.
Tampoco las circunstancias internacionales se lo ponían fáciles a ninguno de los dos bandos.
Problemas económicos
Pese a la generosa carga del arsenal que habían dejado los norteamericanos la salida de la guerra redujo por dos veces las ayudas económicas al régimen de Saigón (primero por Nixon y después por el Congreso) hasta dejarlas en 700 millones de dólares anuales.
Este recorte en las ayudas aumentó aún más en 1975 lo que obligó a dejar en tierra a más de 200 aviones, la mitad de la fuerza aérea survietnamita.
La Crisis del petróleo aumentó el precio de los alimentos y otros productos de primera necesidad en todo el Sur lo que obligó a muchos soldados a realizar trabajos extras fuera de las filas o a dejar su puesto para poder ganar lo suficiente como para mantener a sus familias reduciendo, claro está, el tiempo disponible para entrenamientos y operaciones.
Para el norte las cosas no marchaban mucho mejor. La política de acercamiento de Nixon a China (la famosa Diplomacia del Ping Pong de 1971 y la visita a Pekín de Nixon en 1972) hacía pensar en una disminución de la ayuda militar del gigante asiático a Vietnam del Norte.
Unido a esto la URSS también bajó sus generosas aportaciones de fondos y armas al tener que preocuparse de la seguridad de su frontera con China, en la que llegaron a darse enfrentamientos esporádicos.
Las Linebaker: Los bombardeos sobre el Norte

Nixon ordenó la mayor campaña de bombardeos de la guerra; pero los resultados fueron pírricos.
En el 8 de mayo de 1972 Richard Nixon suspendió las negociaciones de París por los continuos ataques del EVN y ordenó la campaña de bombardeos Linebaker para minar los puertos, los objetivos militares, las vías férreas, las instalaciones petrolíferas, aeródromos y los muelles de todo Vietnam del Norte. Según las fuentes estadounidenses el Presidente estaba indignado por las continuas incursiones del Norte sobre el Sur y dijo que aquellos vietnamitas iban a sufrir un bombardeo como nunca antes habían sufrido. Él tenía muy presente que la Operación Rolling Thunder había desgastado mucho a su antecesor y una mucho más dura haría lo mismo con él; pero era hombre enérgico y no dudo en ordenar la salida de los B-52
En esta ocasión los Phantom y los B-52 (en la segunda parte) iban equipados con bombas inteligentes, que tan famosas se harían en conflictos posteriores, y, según la Administración Nixon, sólo atacarían blancos militares o económicos, nunca zonas habitadas por civiles. De esta forma, decían ellos, la ferocidad de las bombas se vería compensada con su precisión; sin embargo lo vietnamitas lo veían de una forma muy diferente como comentaba un miembro de su comunidad:
Los norteamericanos dicen que bombardeaban objetivos militares o económicos y declararon que nosotros nos colocábamos juntos a nuestras escuelas y hospitales. Sólo son excusas para la terrible cantidad de víctimas que ocasionaron entre al población civil. Las escuelas y hospitales fueron construidas en tiempos de los franceses, antes de las hostilidades, y nosotros no éramos tan estúpidos como para atraer el fuego sobre nuestros hijos y nuestros enfermos colocando objetivos potenciales junto a ellos. Su definición de “bombas de precisión” no puede mantenerse a la vista de vecindades enteras destruidas, como la zona densamente pobladas de Kham Thien, o el hospital de Bac Mai, de 1.000 camas, ambos destruidos por bombas.
Esta campaña de bombardeos fue aún más terrible que la Rolling Thunder de la década pasada y la eficacia de estas armas superó con mucho a las anteriores, en esta ocasión se lanzaron 155.548 toneladas de bombas en 41.000 misiones. Así las fábricas fueron casi destruidas por completo, lo mismo que las vías férreas (incluido el famoso puente de Thanh Hoa que fue alcanzado por 15 bombas guiadas por láser y se derrumbó), las ciudades aún intactas de Hanoi y Haiphong también fueron atacadas por primera vez en el conflicto.
Según las fuentes occidentales los bombardeos no perseguían llevar a Vietnam del Norte de nuevo a la mesa de negociaciones, sino demostrar a Vietnam del Sur que les seguirían apoyando pese a retirar sus soldados. No obstante Nixon deseaba una salida honrosa de la que sería la primera derrota para su país y esta circunstancia también influyó en lanzar los bombardeos.
Desde el punto de vista estadounidense las operaciones Linebakers menguaron la moral vietnamita y el gobierno de Hanoi comenzó a pensar en volver a la mesa de negociaciones. Ciertamente las situación en la que los aviones norteamericanos colocaron al pueblo vietnamita fue muy dura, un vietnamita relataba:
La sirena sonaba en ocasiones hasta 20 veces al día. Las incursiones continuaban de noche, obligándonos a salir de la cama en medio del frío invernal y meternos en los húmedos refugios.
El 23 de octubre los bombardeos pararon y se retomaron las negociaciones. Sin embargo, unos meses después de cesar los bombardeos los jerarcas de Vietnam del Norte no vieron satisfechas sus demandas para comenzar a negociar y se retiraron nuevamente. Por aquellas fechas habían recibido de la URSS misiles SAM (tierra-aire) y confiaban en presentar resistencia a los nuevos ataques; pero además conocían la resistencia de su pueblo y la situación en Estados Unidos por lo que la amenaza de nuevos ataques no les impresionaba demasiado.
Nixon, habitualmente firme en sus decisiones y enérgico en su aplicación, reanudó los bombardeos (lo que se conoció extraoficialmente como Operación Linebacker II) entre el 18 y el 29 de diciembre de 1972 (sólo pararon el día de Navidad).
En esta segunda fase de la campaña cayeron 20.370 toneladas de bombas, matando a 1.000 personas, deteniendo las comunicaciones internas, dañando la red eléctrica y terminando con la totalidad de la fuerza aérea norvietnamita.
Sin embargo el precio fue alto. Los norvietnamitas derribaron 26 aviones (quince de ellos B-52) y capturaron a varios pilotos, lo que aumentaba algo su margen de negociación en París y constituyendo una de las mayores preocupaciones que el conflicto dejó en años posteriores ¿donde estaban todos los pilotos desaparecidos en combate?
Para Nixon se habían logrado casi todos los objetivos: demostrar a su aliado del sur que su apoyo continuaría pese a la retirada y retomar las conversaciones. Para muchos vietnamitas la conclusión fue otra:
El 30 de diciembre Nixon suspendió los bombardeos y, nueve días después, se reanudaron las conversaciones en París. Le Duc Tho, nuestro negociador jefe, no se apartó de la posición que había mantenido antes de los bombardeos. No se aceptaron los cambios estadounidenses. Nixon se derrumbó y se firmaron los Acuerdos de Paz entre Vietnam del Norte y Estados Unidos el 27 de enero, en gran parte en los mismos términos planteados en octubre anterior. La voluntad de hierro de nuestro pueblo y su creencia en el destino había dado sus frutos. Habíamos sobrevivido al poder de Estados Unidos.
El alto el fuego de París

En París se hicieron muchos esfuerzos por demostrar que ninguna parte había perdido la guerra. Fueron esfuerzos vanos
El 27 de enero de 1973 la delegación de Vietnam del Sur, la norvietnamita, la estadounidense y la del Gobierno Provisional de la República de Vietnam del Sur (el Vietcong) firman los Acuerdos de Paz de París. El documento se componía de 23 artículos con las misiones de cada bando y fue arduamente preparado hasta en los más mínimos detalles, pero Vietnam del Sur quedó excluido. Los estadounidense deseaban cerrar ese capítulo de su historia cuanto antes.
Los acuerdos de paz suponían el alto el fuego, la retirada de los estadounidenses en 60 días a cambio, la celebración de elecciones en el Sur y el intercambio de prisioneros.
Estos acuerdos suponían para Estados Unidos un respiro. Con el final de su participación en la Guerra ahorraba unos 8 100 millones de dólares y especialmente la gran tensión que se vivía en el país. Sin embargo para Vietnam (tanto del Norte como del Sur) no era más que una pausa en la lucha. Una vietnamita del sur comentó en Saigón:
La que ha terminado es la guerra de los norteamericanos, pero la nuestra sigue y nadie sabe ni cuando ni como terminará.
Por su parte el gobierno del Sur anunció que no celebraría elecciones en su territorio.
Ante la llegada del alto el fuego los combates se recrudecieron para ganar el máximo territorio posible. Sin embargo el gobierno de Saigón acogió la noticia con indiferencia y decidió afrontar el ataque del Norte. Estados Unidos había prometido continuar ayudando económicamente al Sur, pero muy rápidamente fue reduciendo las partidas económicas hasta prácticamente suspenderlas en tiempos ya del presidente Gerald Ford.
Hanoi se prepara
Pese a que la victoria no se veía a corto plazo y a que los hombres de Giap estaban retrocediendo frente al ARVN sí había indicios de que lo tomado en la Ofensiva de Pascua y afianzado con los Acuerdos de Paz de París constituía una base sólida para el ataque final.
• A finales de 1974 Hanoi había aumentado sus combatientes de 150.000 a 300.000 (el doble).
• Había construido una red de carreteras desde la provincia de Quang Tri hasta el Mekong (todo en Vietnam del Sur) para permitir la marcha de hombres y máquinas.
• El aeródromo de Khe Sanh estaba nuevamente operativo y en su poder.
• El oleoducto hasta Loc Ninh quedó abierto para mandar combustible hacia el Sur.
• La Ruta Ho Chi Minh, libre ya de bombardeos, era transitada por todo tipo de vehículos, grandes, pequeños y pesados.
A principio de 1974 son atacadas las zonas de Quang Nam y Quang Ngai, en mayo se registran intensos combates en Ben Cat y Thuong Duc es recuperado por el ARNV con mucha dificultad. Pero en la primavera de 1974 el EVN había recuperado lo perdido en el delta del Mecong.
Los preliminares de la Ofensiva de Primavera
En un principio la seria derrota cosechada en la Ofensiva de Pascua hacía recelar al politburó de una rápida victoria. Más bien lo que trataban de conseguir era una posición más fuerte, a ser posible cortando al país en dos, para el ataque final que tendría lugar en 1976.
Sin embargo, desde el Sur, el general norvietnamita Tran Van Tra pedía una gran acometida a unos 10 km de la capital. Él insistía en que se podía conseguir una victoria rápida. El plan consistía en partir de las Tierras Altas Centrales hasta la ciudad de Pleiku y cortar su conexión con Ban Me Thuot. En un principio se aplazó la petición, pero finalmente Hanoi decidió comenzar la ofensiva, y el general Van Tieng Dung fue enviado al Sur para preparar todas las actuaciones.
El 1 de marzo de 1975 el EVN cortó los enclaves terrestres con Ban Me Thuot, la ciudad cayó el 13 de ese mismo mes. El ataque hizo tomar al presidente Thieu dos de tantas decisiones equivocadas, pero que en aquellos momentos resultaron extraordinariamente trágicas:
• Sacar a sus fuerzas de Pleiku y Kontum para concentrarlas en la ciudad que terminaba de caer.
• Abandonar la Zona Desmilitarizada, replegando todos los efectivos de la ciudad de Quang Tri hacia Hue y Da Nang.
La retirada se convirtió en una desbandada. La presión del ejército enemigo, el pánico de los civiles que huyeron aterrados y la ineptitud del mando que no pudo realizar una retirada ordenada (una operación de las más difíciles que se le pueden pedir a un oficial) minaron por completo la cohesión y espíritu de lucha de los soldados que, en lugar de defender las ciudades citadas, huyeron entre la multitud que bajaba despavorida. En un intento de evitar una derrota catastrófica el presidente del Sur en marzo decretó la movilización general para tratar de contener la ofensiva que muy pocos veían irremediable. Pero el esfuerzo resulta inútil, Hué cayó el 25 de marzo y Da Nang el 30. En las Tierras Altas Centrales también cundió el pánico y cayeron en poder del Norte dos días después.
Como reconoció posteriormente el general Van Tieng Dung, aquel fue un golpe de suerte con el que no contaban. Ante estas noticias el buró político dirigido por Le Duc Tho y el militar a las órdenes de Giap enviaron sendos cables aprobando la movilización solicitada por Dung. Este general comenta las discusiones que había habido por cual sería el campo de batalla elegido. Finalmente se optó por la región de Tay Nguyen por tener el Sur sólo dos divisiones para defenderlo y además diseminadas. Pero ni siquiera estas ofrecieron gran resistencia porque todo el país era un caos.
Al gobierno de Saigón sólo le quedaba jugar la carta de luchar en las provincias del sur (las más ricas) a la espera del monzón que detendría o paralizaría todo. Mientras el Vietcong asentaba sus bases y organizaba un Gobierno Revolucionario Provisional.
Mientras tanto ocurría eso, los contactos con Estados Unidos para conseguir apoyo aéreo no cesaron; pero en esta ocasión sólo lograron buenas palabras de un país que quería olvidar cuanto antes aquella contienda.
La Ofensiva de Primavera
Aquel desmoronamiento en la parte norte del país y las Tierras Altas Centrales cambió la percepción que tenían los dirigentes de una victoria para el año siguiente. También lo cambió para Saigón que trató de entablar negociaciones con los comunistas. Estos exigieron la desaparición de Thieu de la escena política y finalmente dejó el poder el 21 de abril siendo sustituido por el general Duong Van Minh . A finales de marzo el Buró Político se reunió nuevamente y se decidió lanzar la Ofensiva. Dung recordó el discurso lanzado tras la reunión:
Nuestra ofensiva estratégica general empezó en la campaña de Tay Nguyen. Ahora ha llegado una nueva oportunidad estratégica y las condiciones permiten un rápido final para nuestra resolución de liberar el Sur. Decidimos concentrar rápidamente nuestras fuerzas, armas y material para liberar Saigón antes de la estación de las lluvias.
El 22 de abril varios aviones A-37 capturados al enemigo volaron hasta Tan Son Nhut y, valiéndose de su apariencia, atacaron la torre de control y destruyeron numerosos cazas. El humo pudo verse desde Saigón con la consiguiente sensación de pánico.
El general Cao Van Vien ordenó a sus hombres defender las posiciones hasta el fin y poco después huyó. Las mismas dos cosas hizo el presidente Thieu. Su cargo fue ocupado el 28 de abril por Duong Van Minh (Gran Minh).
Unidades enteras del Saigón se rendían al paso de los comunistas que avanzaban tomando una ciudad tras otra bajo el lema
En el mejor momento, con la mayor rapidez, la mayor osadía y la mayor sorpresa, y seguros de la victoria.
Rendición incondicional
A las 24 horas del 29 de abril (la Hora H) Saigón fue atacada por todas las direcciones, excepto desde el mar. Por la Zona Desmilitarizada penetraron más unidades, lo mismo que desde Laos y desde el centro norte de Camboya.
En un bosque de caucho próximo a Dau Giay aguardaba una unidad de ataque en profundidad formada por una brigada de carros de combate, un regimiento de infantería y algunas unidades más. Llevaban los vehículos camuflados con ramas, los brazos con cintas rojas para distinguirse y uniformes impecables para tomar la capital.
El general Cao Van Vien firmó la orden de resistir con la frase "defender hasta la muerte, hasta el final, la porción de la tierra que nos queda", poco después desertaba de su puesto y huía del país.
A las 15:00 del 29 de abril los transportes, los blindados y carros de combate de la unidad de ataque en profundidad salieron del bosque y llegaron a la capital aplastando toda resistencia que pudieron encontrar. Al día siguiente llegaron a Saigón mientras la gente trataba de huir por cualquier medios y con asombro ocuparon las calles de la capital avanzando hacia el cuartel general del Estado Mayor, el Palacio de la Independencia, el cuartel general de la Zona Capital Especial, el Directorio General de la Policía y el aeródromo de Tan Son Nhut con una enorme rapidez. Hasta los periodistas quedaron sorprendidos cuando recibieron la noticia de que habían penetrado en el palacio presidencial (los tanquistas vietnamitas tuvieron la cortesía de repetir el acto poco después para que lo pudiesen fotografiar). Era la Caída de Saigón.
Los comunistas subieron las escaleras del Palacio con sus banderas. Llegaron al despacho del presidente y entraron. Con cierta dignidad Minh dijo:
Les hemos estado esperando para poder transferirles el gobierno.
La contestación fue:
Usted no tiene nada que transferir. Puede rendirse incondicionalmente .
Repercusiones del conflicto
Probablemente pocos conflictos hayan tenidos tantas repercusiones en la Historia contemporánea como el de Vietnam y también pocos han atraído más atención de novelistas y sobre todo cineastas.
En Estados Unidos
Los bombardeos masivos y la crueldad de la guerra retransmitida por vez primera por los medios de comunicación terminaron de cambiar la imagen que aún había en muchos países de EE.UU. y especialmente la que tenían los estadounidenses de sí mismos. La imagen de un país enorme aplastando a otro pequeño y la de sus soldados cometiendo matanzas fuera y dentro resultaron demoledoras, dejando aplastado (pero no muerto) el espíritu del Destino Manifiesto. En las elecciones de 1968 un presidente dedicado a las reformas sociales como Lyndon Johnson se enfrentó a fuertes desafíos por parte de dos demócratas opuestos a la guerra: los senadores Eugene McCarthy y Robert Kennedy (hermano del asesinado presidente Kennedy y asesinado también al final de la campaña). El 31 de marzo, en vista de una humillante derrota en las encuestas de opinión pública y de la incesante prolongación del conflicto en Vietnam, Johnson se retiró de la contienda presidencial y ofreció negociar el fin de la guerra. La reelección de Nixon en 1972 provocó un éxodo masivo de ciudadanos descontentos a países como Canadá .
La oposición a la guerra se extendió dentro y fuera de Estados Unidos entre la juventud, siendo una de las causas de los movimientos contra el sistema, como el movimiento hippie. Las universidades estadounidenses fueron escenario de manifestaciones de protesta contra la implicación de Estados Unidos en esta guerra no declarada y, en opinión de muchos, injustificada. Hubo encuentros violentos entre los estudiantes y la policía con masacres. En octubre de 1967, 200.000 manifestantes marcharon frente al Pentágono, en Washington DC, exigiendo la paz, siendo uno de los puntos más álgidos del movimiento pacifista. También es cierto que dicha situación coincidió con uno de los momentos de máxima prosperidad económica con una gran demanda de empleo, lo que confería mucha seguridad a la juventud y posibilidades de cambiar modas y costumbres.
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La firma de los acuerdos de paz en París no fue una salida con honor, como pretendía Nixon, como demostró después la sensibilidad de la sociedad estadounidense hacia los desaparecidos en combate y, en décadas posteriores, a todos los que evitaron el conflicto por uno u otro camino. Además la contienda dejó centenares de miles de soldados con una amplia adicción a las drogas y afectados por los efectos del agente naranja usado durante la guerra, que lograron décadas después la prestación sanitaria gratuita o la supresión de barreras arquitectónicas.
El ejército estadounidense afirmó siempre que había luchado como debía, y si no logró la victoria fue por tener las manos atadas a la espalda, teniendo que llevar a los periodistas al mismo frente, no pudiendo emplearse como deseaba, etc. Pero el trauma de Vietnam duró mucho más a los militares que a la sociedad en general. Así las referencias a esta contienda en cualquier guión de cine que requiera ayuda del Pentágono son discutidas hasta la saciedad incluso con amenaza de romper la colaboración si no se atiende a sus demandas.como fue el caso de Oficial y Caballero sobre las canciones que cantaban los cadetes sobre los niños y el napalm, o T.A.P.S. Más allá del honor donde hubo que cambiar los diálogos, el final y la actitud del capitán de la Guardia Nacional porque se estrenaba diez años después de la matanza de Kent State y podía recordar al hecho (los productores necesitaban los carros y los helicópteros), o en el mismísimo James Bond, unos treinta años después de terminar el conflicto, los guionistas tuvieron que suprimir una frase sobre la posibilidad de comenzar otra guerra contra Vietnam si era descubierto y "puede que esta vez ganemos" .
Para Vietnam
La victoria frente al capitalismo no trajo la paz a Vietnam, como el cambio de nombre de su fiesta nacional por Día de la Paz pudiera hacernos creer. Pocos años después la nación invadía Kampuchea y los hombres de las balsas (refugiados) siguieron aumentando sin que ningún país quisiera hacerse cargo de ellos. Aunque la invasión de su vecino trajo la liberación de los camboyanos de su régimen maoísta, una de los más sanguinarios del planeta sino el que más, no logró la paz. Las luchas contra lo que quedaba de los Jemeres Rojos se prolongaron durante más de una década, con continuos anuncios de retirada que se aplazaban o no se cumplían, hasta que en los años 90 se celebraron elecciones en aquel país (ver Historia de Camboya).
El antiguo Vietnam del Norte perdió el 70% de su infraestructura industrial y de transportes, además de 3 000 escuelas, 15 centros universitarios y 10 hospitales .
El medio ambiente vietnamita quedó profundamente dañado por la utilización del Agente Naranja que desfolió grandes extensiones de selva que no han vuelto a recuperarse por la invasión del bambú y otras plantas. Pero peor aún fueron los efectos en la población de esas sustancias, aparentemente inocuas para los humanos, con miles de abortos prematuros, esterilidad (especialmente dolorosa para las mujeres de medios rurales)1 y nacimientos con malformaciones, a lo que debe añadirse todos los hijos ilegítimos de rasgos caucasicos y africanos dejados en la pobreza y marginación por los soldados de Estados Unidos.
Así mismo han causado muchos daños a la agricultura, muertes entre los campesinos y amputaciones (especialmente a niños) los miles de explosivos, municiones y minas sin estallar ni retirar en los bosques y arrozales. Estos efectos provocaron la bajada de producción en las explotaciones agrícolas y el aumento de la población urbana que huía del campo, convertido en campo de batalla. Se han contabilizado 10 500 000 refugiados; creando unas pérdidas de 200 000 millones de dólares .
También es verdad que, aún acallados por la censura oficial, muchos vietnamitas echaban de menos los tiempos de los "yankis" y su dinero. Pero con la apertura de relaciones diplomáticas en los años 90 y la ayuda económica estadounidense se han producido situaciones de cierto desconcierto ante tanta generosidad.
Las enormes infraestructuras de túneles excavados por todo Vietnam ahora forman parte de las atracciones que visitan los turistas. Se pueden ver las entradas camufladas, recorrer sus galerías, sentarse en las selvas de reuniones e incluso disparar las Ak-4715 . Este turismo de guerra ha contribuido a levantar la economía del país, muy debilitada tras la caída de la URSS.
Para el resto del mundo
La constatación de que un pueblo pobre, pero muy motivado podía derrotar a la mayor potencia mundial empleando la guerra de guerrillas caló muy hondo en la mayoría de los países. Hasta el punto de considerarse el medio definitivo de lucha de las naciones pobres contra las ricas, cosa de la que se han apartado después movimientos como el de los Sin tierra americanos.
Una nefasta consecuencia de aquella guerra fue la falta de atención prestada por Occidente al genocidio camboyano por ser un pueblo subdesarrollado que había logrado derrotar también a un aliado de Estados Unidos; por lo tanto, en la mentalidad izquierdista/revolucionaria, no podía ser malo o si lo fuera las informaciones aportadas por organizaciones como Amnistía Internacional se calificaban de falsas o manipuladas por los servicios de inteligencia estadounidenses.
Se puede decir que el Ejército de Estados Unidos aprendió muchísimo de lo vivido en Vietnam. Aunque los políticos de aquel país tuvieron cuidado después en no hacer combatir a sus asesores al lado de las fuerzas locales en regiones como Centroamérica, la experiencia obtenida en el sudeste asiático sirvió para formar a las fuerzas de países como El Salvador, Guatemala, Honduras, etc y ser una de las causas para lograr detener los movimientos guerrilleros de ideología comunista en Centroamérica que preocupaban a Estados Unidos décadas posteriores . En esa región sólo Nicaragua venció en su revolución.
Dentro del continente africano sólo en Etiopía venció una revolución marxista en 197735 . La famosa e ineficaz línea McNamara fue puesta en práctica nuevamente en Sahara Occidental para frenar los ataques del Frente Polisario que a punto estuvieron de derrotar por completo a Marruecos. Estos muros de separación entre el llamado Sahara Útil y el resto del desierto emplean la misma tecnología de sensores de movimiento, detectores de personal y baterías tras las barreras físicas que la utilizada en la Zona Desmilitarizada; pero la experiencia obtenida permitió mejorar acertadamente la táctica empleada en la selva y supusieron una de las razones para que Marruecos lograra contener al Polisario.
En Europa ni ELA en Grecia ni el Dev Sol en Turquía lograron imponerse.
Por último, en Asia y Oceanía ningún movimiento marxista alcanzó el éxito de los vietnamitas .
Tras el descalabro de Vietnam las distintas administraciones estadounidenses trataron de evitar la participación directa en cualquier conflicto, especialmente en América. Así mismo, cuando estas se llevaron a cabo los distintos gobiernos reaccionaron con cierta rapidez; la Administración Clinton retiró a tiempo a las fuerzas enviadas a Somalia para evitar que aquella intervención se sintiera como una nueva derrota. En la década anterior, el presidente Ronald Reagan retiró del Líbano a sus fuerzas tras el atentado suicida en Beirut .
La utilización masiva del helicóptero en una guerra asimétrica se demostró correcta, pese a la derrota final. Tanto es así que en los conflictos posteriores de los años 80 y especialmente en siglo XXI se han empleado masivamente. En las Invasiones de Irak y Afganistán se han demostrado como el mejor método para combatir a un enemigo disperso y extremadamente móvil en la llamada Guerra contra el Terrorismo. Así la mayoría de los ejércitos de principios del siglo XXI tendieron a reforzar y diversificar sus flotas de helicópteros frente a los llamativos, pero menos eficaces cazas y bombarderos.


un poco largo 3 partes..pero bueno a mi me gusto...si algo esta mal avisen porfa

1 comentario - la guerra de vietnam 3 parte

chinitoled
Me lo leí completito, muy bueno, che, gracias.