El post que buscas se encuentra eliminado, pero este también te puede interesar

Los Árboles De Tolkien: Ecología En La Tierra Media

Tolkien siempre fue un ecologista, se preocupaba por su entorno y sufría cada vez que veía cómo se perdían poco a poco ríos y bosques de su infancia o aquellos donde cobró vida el amor que existía entre él y Edith.




—Si tu voluntad se cumpliera, ¿qué preservarías? —dijo Manwë—. De todo tu reino, ¿qué te es más caro?

"—Todo tiene su valor —le respondió Yavanna— y cada cosa contribuye al valor de las otras. Pero los kelvar pueden volar o defenderse, lo que no es posible entre las cosas que crecen como las olvar. Y de todas éstas, me son caros los árboles. Lentos en crecer, rápidos en la caída, y a menos que paguen tributo del fruto en las ramas, apenas llorados en su tránsito. Esto veo en mi pensamiento. ¡Quisiera que los árboles pudieran hablar en nombre de todas las cosas que tienen raíz y castigar a quien les hiciese daño!… "

(Fragmento de “El Silmarillion”, de J.R.R. Tolkien)


Los Árboles De Tolkien: Ecología En La Tierra Media

Con este parlamento entre los dos Valar que aparece en uno de los primeros capítulos del “Quenta Silmarillion”, evidentemente se define lo que significaban los árboles para J.R.R. Tolkien, y para ningún seguidor de su obra esto debe ser motivo de sorpresa, pues el estimado profesor inglés siempre tuvo a los olvar en muy alta estima.

Tolkien siempre fue un ecologista. Se preocupaba por su entorno y sufría cada vez que veía cómo se perdían poco a poco ríos y bosques de su infancia o aquellos donde cobró vida el amor que existía entre él y Edith, su esposa. Clásica es la imagen del molino que montan en la transformada Comarca al final de El Señor de los Anillos y que está inspirada en una vivencia personal ante un hecho muy similar. Tolkien nunca fue propietario de un automóvil por lo que éste representaba para el medio ambiente en un siglo XX, que aún no había alcanzado la conciencia que tardíamente logró, acerca de la polución causada por los automóviles y las grandes fábricas. Así su lucha más notable se pone de manifiesto en la importancia de los árboles en toda su creación literaria. De esta manera, nos encontramos que en la historia de El Herrero de Wooton Mayor un abedul protege de un viento maligno al protagonista hasta el grado de llorar amargas lágrimas, y en La Hoja de Niggle el árbol es el símbolo de la vida y de lo inalcanzable, al menos en el mundo de lo trascendente.

Pero es en la cosmología de Eä que están los ejemplos más queridos. En Arda desde su misma creación por medio de la canción de los Ainur, el terreno estuvo cubierto de bosques que nacieron de la voz de la Vali Yavanna Keméntari, la Dadora de Frutos, que siempre va vestida de verde. Estos bosques cobijaron a todo tipo de criaturas, incluso las malignas —recuerden las arañas del Bosque Negro, por ejemplo— y algunos de ellos jugaron un papel fundamental en el desarrollo de las historias de la Tierra Media como el de Brethil, el de Doriath, la franja boscosa de Eregion, llamada así por los numerosos ejemplares de Acebo ("ereg" en sindarin) que existían al oeste de las Montañas Nubladas, e incluso el ya mencionado Bosque Negro.

En cuanto a árboles en específico, los ejemplos más famosos son los Mellyrn de Lothlórien (sí, no nos hemos equivocado, el plural de Mallorn es Mellyrn), esos árboles gigantescos que cobijaban los flets donde habitaban los últimos elfos silvanos en la Tercera Edad y que servía de Reino a la Dama Galadriel y el Señor Celeborn; El Viejo Hombre-Sauce en el linde del Bosque Viejo que aún conservaba el don otorgado por Yavanna para defenderse, la Casa-árbol de Lúthien Tinúviel; los árboles de acebo que guardaban la entrada de la Puerta de Moria y que estaban presente en el diseño de Ithildin del portal; los Ucornos de Fangorn que tan decisivos resultaron en la Victoria del Abismo de Helm; y, por supuesto el Árbol de la Fiesta al que después de su indiscriminada tala remplaza precisamente un Mallorn que siembra Sam Gamyi gracias a la semilla regalada por Galadriel, siendo el único árbol de esta especie que creciera fuera de Lórien después de la partida de los elfos.

Pero la pasión de Tolkien por los árboles no solo se nota en estos protagonistas vivos, también en la piedra dejó marcada su huella de pasión por los árboles. Así nos encontramos con las descripciones de las columnas talladas a semejanza de troncos de árboles en Menegroth, Nargothrond y Moria fundamentalmente; algo que nos recuerda los diseños de la arquitectura gótica (fundamentalmente la eclesiástica) donde las columnas de los edificios se abren hacia el techo para sostener cúpulas, naves y demás cual ramas de árboles petrificados para lograr soportar el peso de la techumbre.

Mas sin dudas las creaciones arbóreas más importantes de todo el ciclo de la Tierra Media son: Los Dos Árboles de Valinor y los Ents.

Los Dos Árboles fueron creados a través del canto de Yavanna y las lágrimas de Nienna encima del montículo verde que se encontraba ante el portal occidental de Valmar, la ciudad de los Valar. Este montículo llamado Ezellohar fue consagrado por las Valier y gracias al canto de la una y las lágrimas de la otra surgieron dos brotes que en silencio fueron tomando forma para convertirse en los mayores prodigios logrados por ambas deidades. Entorno al destino de estos árboles que vinieron a sustituir la luz de las Lámparas de Varda que tan añorada resultaba para los Valar, se entretejen todos los relatos de los Días Antiguos.


info

Teleperion que significa “Árbol de Plata” fue el primero en nacer y en esparcir su luz de plata por las Tierras Imperecederas. Poseía hojas de un verde oscuro que en su parte inferior eran como plata reluciente y de sus innumerables flores caía un rocío continuo de luz plateada. Su hermano menor era Laurelin, que significa “Canto de Oro”, con hojas de un verde un poco menos intenso pero que poseían bordes de oro refulgente, por lo que resplandecía más que su hermano, y a esto lo ayudaban las flores que se mecían en sus ramas como racimos de fuego amarillo, y cada una de ellas derramaba una lluvia dorada sobre el suelo que emitía calor y una gran luz. Tanto el rocío del uno como la lluvia del otro eran canalizados hacia lo que se denominó como las Fuentes de Varda y el nacimiento de estos dos árboles trajo por consecuencia que se comenzara a contar el tiempo pues cada uno de ellos tenía un ciclo en el que alcanzaban su pleno fulgor para después volver a languidecer. De este modo, la luz de cada árbol permanecía brillando durante siete horas. El proceso se iniciaba una hora antes de que el anterior perdiera toda su brillantez y, llegado el momento, la luz de ambos se mezclaba creando el momento que recibió el nombre de “La Mezcla de las Luces”

De los dos árboles el más querido por los Eldar era Telperion, pues era el que más se asemejaba en su luz a aquella de las estrellas que los recibieron en su despertar en la lejana Cuiviénen. Y es que no estaban muy alejados de la realidad pues ciertamente las estrellas que sembró Varda —también conocida como Elbereth— para amortizar un tanto la penumbra de la Tierra Media fueron creadas a partir del rocío del Árbol de Plata. Por su parte se cree que los Mellyrn descendían de Laurelin, aunque esto es imposible pues el Árbol Dorado nunca tuvo descendientes. Es más probable en este caso que los árboles de Lothlórien fueran una imitación del mencionado árbol lograda por los elfos de Tol Eressëa, pues los Dos Árboles de Valinor fueron tan venerados que tuvieron a lo largo del tiempo algunas “copias”, siendo las más famosas los dos árboles de oro y plata decorados con piedras preciosas que el propio Turgon talló en Gondolin. Estos árboles se llamaban Glingal (Llama Colgante) y Belthil (Divina Irradiación).

Por desgracia los árboles de esta historia, que estuvieron presentes durante toda una edad (léase un par de miles de años) fueron vilmente destruidos por Melkor y Ungoliant, en una de las más dramáticas escenas creadas por Tolkien, donde se refleja claramente el carácter ecológico de algunos de sus escritos. Es notable en ese aspecto como la gigantesca Maia en forma de araña al consumir la luz y la vida de los árboles …“iba eructando vapores mientras bebía, y se hinchó hasta tener un forma tan grande y espantosa que el propio Melkor sintió mucho miedo”… Pero nadie, ni el propio Tolkien, iba a dejar que algo tan hermoso se perdiera así sin más, así que las Valier volvieron a alzar sus voces y llorar sus lágrimas y los árboles en un último esfuerzo dieron una Flor de Plata y un Fruto de Oro que los Valar transformaron en los carros del Sol y la Luna, guiados por los Maia Anar y Tilion…

¿Y a estas alturas los que conocen la obra de Tolkien no extrañan algo…? ¿Dónde está el Árbol Blanco de Gondor? ¿Es que acaso no es un árbol importante? Pues sí que lo es.

El Árbol Blanco que llegó hasta los días de la Tercera Edad provenía de una larga línea ancestral que se remontaba a Edad de los Árboles de la antigüedad. Tal era la veneración que sentían los Eldar por Teleperion que Yavanna decidió regalarles una copia del árbol plateado, (aunque ésta no irradiaba luz) y lo plantó sobre la cima de Túna, la Colina Verde que servía de asentamiento a la ciudad de los Elfos. Galathilion fue el nombre de ese árbol cuyo primer descendiente fue trasladado a Tol Eressëa recibiendo el nombre de Celeborn. Más tarde, ya en la Segunda Edad, un retoño de éste último fue regalado por los elfos a los hombres de Númenor y recibió el nombre de Nimloth. A partir de entonces el destino del árbol estuvo muy unido al del linaje de los Reyes de Númenórë y su esplendor comenzó a decaer bajo el reinado de Ar-Pharazôn, quien al final lo taló y quemó bajo las órdenes de Sauron.

Por suerte, ya los Fieles liderados por Elendil Aldarion —quienes en su estandarte tenían como símbolo el Árbol Blanco rodeado de Siete Estrellas sobre un campo negro— estaban en planes de marcha hacia la Tierra Media y uno de los hijos de éste, Isildur, logró salvar un fruto de Nimloth del que obtuvo el que sería el primer Árbol Blanco de Gondor. Ese árbol se sembró frente a la casa de Isildur en Minas Ithil y después de la Guerra de la Última Alianza, fue trasladado hacia Minas Arnor por el propio Isildur en honor a su hermano Anárion. Allí permaneció hasta el año 1636 de la Tercera Edad cuando muere como parte de las catástrofes que se ciernen sobre Gondor a causa de la Gran Peste. Más tarde en 1640 se vuelve a plantar un retoño del árbol blanco en la ciudad que se mantuvo vivo hasta 2852 cuando murió Belecthor II, vigésimo primer senescal de Minas Tirith, y se decidió dejarlo allí como “El Árbol Muerto” que resucitaría con el regreso del verdadero rey. Esto no sucedió hasta la derrota de Sauron y el ascenso al trono de Gondor de Aragorn quien al convertirse en el Rey Elessar Telcontar encontró con Gandalf un retoño del Árbol Blanco en la montaña detrás de Minas Tirith. Una vez más se ve cómo el destino del árbol estaba ligado al destino de los descendientes directos del linaje de Elros.


Tolkien

Por último, pero de igual importancia en la mitología de Tolkien están los Ents o Pastores de Árboles. Estos seres cuyo nombre significa “Gigante” en inglés antiguo, son una creación propia de Tolkien y según los Anales de Arda eran tan antiguos como los elfos ya que despertaron en el mismo momento en que lo hicieron los primeros Hijos de Ilúvatar. Ya en la conversación entre Yavanna y Manwë había quedado claro que los Pastores de Árboles serían los encargados de proteger a los olvar (seres vivos que poseen raíces y no se mueven) y que serían muy fuertes y resistentes. Y en realidad los Ents eran en la Tercera Edad los seres vivos más fuertes de toda la Tierra Media, aunque ya su número disminuía a gran velocidad por la no existencia de las Ent-mujeres. En el caso de los Ents, Tolkien redime la figura del árbol y lo pone a pelear por su vida con toda la fuerza que podemos imaginar guarda un poderoso tronco centenario. Los Ents ante todo odian a los que hacen daño a los bosques, y por eso es que Bárbol, un ser antiguo que había vivido las Tres Edades del Sol y anteriormente parte de la de los Dos Árboles, que había sufrido la amarga experiencia de ver el mal infundido por Melkor y el hundimiento de Beleriand, y que en un inicio no quería entrar en una nueva lucha abierta que podría significar el fin de los Pastores de Árboles; al ver la destrucción causada por Saruman en Isengard toma el liderazgo de la marcha de los Ents, que anegan la región demostrando como la naturaleza a veces puede cobrarse terriblemente todo el daño que le han infligido.

Y es que los árboles, sean Ents, pilares del mundo, deidades disfrazadas de corteza y savia, o simples bonsáis en una maceta de nuestro balcón, son así: seres sublimes como no hay otros, organismos que permiten que otras vidas se aposenten en ellos y que ayudan a que nuestro entorno sea más respirable. Por todo eso, la próxima vez que te acerques a un árbol, escucha… y posiblemente oirás su voz.


Fuente:
http://www.fantasymundo.com/articulo.php?articulo=899

Fuentes de Información - Los Árboles De Tolkien: Ecología En La Tierra Media

Tags: info | Tolkien | 2008 | arboles | taringa | melkor | ents | ainur | maia

Dar puntos
29 Puntos
Votos: 0 - T!score: 0/10
  • 0 Seguidores
  • 6.501 Visitas
  • 13 Favoritos

3 comentarios - Los Árboles De Tolkien: Ecología En La Tierra Media

@LEPROSNOB Hace más de 1 año
que groso tolkien me he leido la mayoria de sus libros y valen la pena.
@Stargazer004 Hace más de 1 año
Muy bueno