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El cuchillo corvo chileno

Breve resumen de la historia del corvo chileno. Su valor simbólico


El corvo es un altísimo símbolo del Ejército de Chile. Es el espejo y la garantía de su condición invicta, que ha logrado sus más grandes epopeyas y hazañas, justamente, en los desiertos nortinos, donde este cuchillo era la herramienta de trabajo de los duros conquistadores de las salitreras. El corvo fue también el símbolo del minero y del trabajador de las calicheras del siglo XIX. En Arica se comenta popularmente, que lo habían usado también albañiles y zapateros. Se le usaba para cortar cuerdas de fardos, lo que nos explica su forma torcida. En la zona centro-sur también se lo emplea hasta nuestros días por pescadores de algas, para cortar tallos y ramas de cochayuyos en las rocas costeras. Estos datos acercan más la pieza a su función como alegoría del obrero, del "roto" chileno y del huaso, el mismo personaje nacional que se vio en la necesidad de salir a defender su Patria llevando su fiel herramienta de trabajo a un lado. Es entonces, por excelencia, una arma y un herramienta profundamente ligada al trabajador chileno.

Un buen punto de partida para la investigación del corvo, lo proporciona en trabajo de Iván Oróstica Maldonado, "Por los cuchillos de Chile. El Corvo" (Ediciones Caballo de Fuego, Santiago de Chile, 2002), que aún más que un ensayo, representa un verdadero homenaje para el arma, de la que el autor posee también una notable colección propia, cuyas imágenes incluye en el libro.


Ya en la "Araucana" don Alonso de Ercilla (1569) hace referencias a un cuchillo corvo, derivado del alfanje, que traían consigo los primeros españoles que llegaron a Chile. Se los llamaba "corvillos" en Europa, siendo utilizados desde hacía muchos años por españoles, franceses e ingleses. Una tradición de hispanidad, probablemente, pues en España existe toda una cultura armera basada en cuchillos angulados que cambian de aspecto y nombre según la región, exactamente como ocurre en el caso del corvo aquí en Chile. Oróstica agrega que las referencias al corvo chileno aparecen también en una prohibición de 1634 para impedir que los pendencieros indios, negros, mestizos y la "plebe" en general, portaran armas blancas entre las que figuraban las "catanas", correspondientes en su tiempo a un tipo de cuchillo alfanje o "catán" que empleaban los indígenas y que tenía forma curvada, correspondiente al corvo en su fase originaria.


En Chile, el corvo pasó a formar parte del equipo de trabajo de los mineros pirquineros de Copiapó. Los archivos del Ejército no muestran a los primeros uniformes militares chilenos con el corvo integrado al conjunto, lo que nos lleva a concluir en la teoría de que fue el "roto" quien llevó esta herramienta de su vida cotidiana a los campos de batalla, a partir de la Guerra Contra la Confederación Perú-Bolivia. El que estuviese atado al cinto demuestra que no formó parte de la indumentaria oficial, sino que fue introducido de manera natural por los soldados en el uniforme. La existencia de algunos viejos ejemplares de corvos que presenta filo por sólo uno de sus lados, a diferencia de los actuales, refuerza la posibilidad de que hayan sido concebidos como herramientas y sólo circunstancialmente convertidos en armas mortales. Esta tendencia a darle un sólo filo se mantiene incluso en varios corvos producidos durante la Guerra del Pacífico, cuando fueron utilizados por segunda vez contra el enemigo peruano y boliviano.


Aparentemente, la penetración militar chilena en estas dos oportunidades dejó como testimonio una versión peruana de un cuchillo Corvo, descrito por Sir Richard Burton en su "The Book of the Sword", de 1884. Allí ilustra un cuchillo de bronce que llama "corvo peruano" muy parecido al chileno, pero de hoja más ganchuda y de mango más ancho y cónico. Con esta referencia, también hay quienes se explican el origen del corvo de manera inversa, por la influencia incásica sobre Chile desde el Perú, presumiendo que los incas pudieron haber tenido un arma parecida.

El ilustre historiador e investigador cultural Oreste Plath, concluyó que existían al menos tres clases de corvos, las que identificó como las siguientes:

1.Corvo de lujo: aquellos de confección cuidadosa, que miden unos 18 centímetros de hoja y unos 30 en total contando el mango que, generalmente, era hecho de varios anillos alternados de hueso, bronce, madera o piedras.

2.Corvo popular: aquellos que eran hechos en forma artesanal, con mangos simples de madera o hueso, concebidos como herramienta pero que, circunstancialmente, se convertían en armas de combate.

3.Corvo historiado: los que llevan incrustados en su hoja círculos de metal blanquecino o bien han sido grabados con "árboles de la muerte", destinados a contabilizar la cantidad de muertos pasados por el arma, característica que le da un valor agregado como reliquia, pues la supone usada directamente como arma de guerra.


En la actualidad, el corvo chileno ofrece distintas variedades y ángulos rediseñados de su hoja: el curvo, el atacameño, el pavonado, el cromado, etc. Algunas surgieron del perfeccionamiento de armas que se realizó durante los años setenta, cuando debieron ser producidas masivamente ante la inminencia de dos intentos de agresión de parte de países vecinos. Se denomina "garra de puma", por ejemplo, es el ancestro del actual corvo de combate, que presenta una curva pronunciada en 45º y que suele ser más usado en desfiles. El "pico de cóndor", en cambio, popularmente identificado con el atacameño y el de infantería, es el que presenta una curva más sutil en la punta, torciendo aproximadamente un tercio del largo total de la hoja. Algunos son de fantasía más que de utilidad en combate, y otros son producidos sólo para regalos o reconocimientos institucionales.

El cuchillo corvo chileno




El mercantilismo: una guerra que el corvo puede estar perdiendo


Todos sabemos que los mecanismos de licitación de obras y servicios públicos han sido una medida de gran desarrollo, pero también con grandes costos que, a la larga, el ciudadano común paga. Nadie negará, por ejemplo, que las carreteras chilenas han mejorado considerablemente desde la entrada de los particulares a la realización de las obras, pero nadie podrá desconocer, tampoco, que un viaje por esas mismas carreteras hoy cuesta tres, cuatro, cinco y hasta diez veces más en peajes que hace sólo unos años. Es un costo por un beneficio y viceversa. Leyes de mercado, capitalismo moderno, o lo que sea. El progreso se paga. Hay casos, sin embargo, en los que el axioma del mercantilismo = progreso, simplemente no puede aplicarse o no corresponde, por prudencia, mezclar.
Hace un tiempo, llegaría a nuestras manos una edición de la excelente revista española "Armas", de abril 2002 (Nº 240). En su página 30 comienza un amplio reportaje (de cinco páginas a todo color) del versado investigador hispano Salvador Martínez Corada, cuyo sólo título produce un escalofrío a todos los amantes del arma: "ADIÓS AL CORVO CHILENO". Tras una interesante introducción del autor a la historia del arma del Ejército de Chile -en donde cita hasta personalidades como Sir Richard Burton y Alexander von Humboldt, que tuvieron tiempo de escribir sobre ella-, Martínez Corada nos advierte con la sincera preocupación de un admirador, que el cierre en el 2000 de la empresa ANDES SAM, encargada hasta entonces de la fabricación de los corvos chilenos, ha dejado la continuidad de esta arma en grave peligro.

Efectivamente, desde esa fecha la empresa FAMAE -que producía los corvos desde 1974- ha intentado negociar con otras compañías internacionales la posibilidad de seguir fabricando esta pieza militar de incomparable belleza y atractivo, como se le ha reconocido internacionalmente por expertos en temas de armería. Se veía, entre otras vías, la posibilidad de que fuesen licitadas a empresas españolas, pero hasta donde sabemos, no se ha conseguido tentar a ninguna firma nacional o extranjera para la producción oficial del corvo chileno para las necesidades del Ejército de Chile.
Lo peor de este asunto es que los corvos que aún se encuentran en las armerías podrían pasar a ser los últimos de su especie, pues, hasta ahora, nada asegura que se continuará su fabricación. Una de las armas más simbólicas que ostente algún ejército en estas latitudes, podría estar próxima a desaparecer.
Cabe preguntarse entonces: ¿Qué compromiso podría esperarse de parte de nuestras autoridades y políticos tan dados a dirigir cuestiones militares en las que no son versados, además de ser tradicionalmente entreguistas, para la necesidad de conseguir un fabricante del arma que le dio a Chile el triunfo en dos enormes guerras?

Es bien sabida la verdadera repulsión que en países vecinos se tiene sobre este magnífico cuchillo, especialmente con toda clase de leyendas negras donde el corvo nunca aparece en el campo de batalla, donde se lució en manos chilenas, sino en las gargantas de niños indefensos, mujeres violadas y otras leyendas del folclore histórico. En tal sentido, a los entreguistas la crisis de la producción del corvo les caería del cielo, pues desde hace años se han mostrado pervertidamente disponibles a atender y satisfacer toda clase de alegatos y reclamos de parte del revanchismo vecinal... ¡Cómo no pensar otra cosa, cuando aparecen constantemente fomentando los mitos de los supuestos "trofeos de guerra" traídos por los chilenos desde Lima, y simpatizando con la idea absurda de entregar al Perú el monitor "Huáscar"! guerra



¿Quién está retirando imágenes de corvos desde sitios históricos?
El problema de la producción del corvo chileno viene a sumarse a la lastimosa situación en que se encuentra la tradición militar y guerrera chilena, con la destrucción generalizada de la memoria de principales episodios históricos, el emporcamiento progresivo de sus más grandes figuras, la contracción del Ejército disfrazada de "reforma" (que incluyó las disolución del glorioso e histórico 7º de Línea, el regimiento "Esmeralda", convertido ahora sólo en un batallón), lo obsoleto del material de la Armada Nacional, la persecución política contra el Busque Escuela "Esmeralda" y otras guirnaldas propiciadas casi invariablemente por políticos cargados de ira y resentimiento contra las Fuerzas Armadas de Chile, sentimientos que tuvieron tiempo de cultivar durante largos años de exilio en el extranjero y de seguir fomentando ahora, en el cómodo y privilegiado retorno. En tal sentido, estos liliputienses tienen mucho en común con el revanchismo de estos países vecinos, al señalar eternamente al Ejército de Chile como un enemigo atroz y peligroso.
La verdadera alergia que algunos de estos grupos políticos profesan contra los uniformes, ya ha comenzado a alcanzar a los grandes héroes de las Fuerzas Armadas y, por supuesto, a sus principales símbolos, entre los que necesariamente se encuentra el corvo chileno. La fobia de algunas autoridades hacia esta hermosa arma blanca en particular, ha quedado plasmada, por ejemplo, con el retiro de la famosa imagen del corvo grabada en el cerro Chena de San Bernardo, en la Región Metropolitana (según algunos, por obra de la propia naturaleza, cosa muy poco convincente, porque estaba pintado en blanco directamente sobre las piedras), y luego con la aparente remoción del que asomaba en la ladera del cerro Limón Verde de Calama, en la Segunda Región. Denuncias similares se nos han formulado, respecto a desapariciones de este tipo de grabados también en la comuna de Colina.
En ambos casos de retiro furtivo de los enormes corvos dibujados directamente sobre el terreno, ocurridos a principios del presente siglo, no se dio ninguna clase de explicación -o excusa- sobre tal medida, aunque podemos presumirla: Si en el caso de cerro Chena fue con fines políticos (por violaciones a los derechos humanos que habrían tenido lugar en sus inmediaciones, en 1973), en el caso de Calama fue porque conmemoraba la primera batalla de la Guerra del Pacífico, ocurrida precisamente allí, el 23 de marzo de 1879, fecha escogida por Bolivia como su llorado "Día de la Pérdida del Litoral".


Otra situación que no puede evitarse asociar a la sombra de peligro que hoy oscurece la continuidad del corvo colgando al lado del uniforme, es la que estaría ocurriendo aparentemente en Arica. En la ciudad abundaban los grabados en muros y hasta cerros de la zona, ofreciendo la imagen del histórico corvo que identifica las glorias de aquella hermosa ciudad, acompañados del lema característico de la ciudad del Morro: "Mayor es mi Lealtad". Pero, desde hace un tiempo hasta la fecha, alguien ha decido que la insistida presencia del corvo en la ciudad "no era favorable al turismo" y muchos de estos grabados y gigantografías han comenzado a ser removidos. La ola se llevó también las celebraciones oficiales de la Toma del Morro del 7 de junio de 1879, retirada desde el año 2002 y sustituida por una ceremonia religiosa, en medio de fuertes protestas que aún continúa, al punto de que la propia comunidad ariqueña realiza su propia celebración.
Bien sabemos que Arica ha sido objeto de una terrible secuela de experimentos entreguistas, que van desde la instalación de un "Cristo de la Paz" dando la espalda de la ciudad, hasta las presiones para la cancelación de los actos de aniversario de la Toma del Morro y el proyecto de desmantelamiento del museo militar que funciona en su cima.
¿Por qué nadie se pronuncia sobre estos temas? ¿Por qué el Ejército mantiene un mutismo virginal sobre este grave peligro que recae sobre uno de sus símbolos más característicos? ¿Por qué nos enteramos de este delicado asunto a través de una revista producida en España? ¿Por qué los medios de prensa nacionales no han raspado siquiera el tema? ¿Por qué el Gobierno no intervino positivamente en la licitación para que FAMAE pueda hacer una propuesta más atractiva y con posibilidades reales de éxito? ¿Por qué se está confiando la continuidad de un símbolo militar de verdadero culto histórico, a reglas absolutamente mercantilistas? ¿Por qué fuentes militares le han bajado el perfil a este asunto cuando han sido consultados por medios interesados en indagar por el tema?


Apropiaciones del corvo chileno en el Ejército de la Argentina

En tiempos recientes, y como una probable consecuencia directa de los muchos ejercicios de integración militar y misiones de paz conjuntas que se vienen realizando desde los años noventas entre Chile y la Argentina, el corvo chileno tipo atacameño, llamado ladinamente allá como el "pico de loro" (en circunstancias de que los chilenos le denominaban "pico de cóndor", como hemos visto más arriba) ha comenzado a aparecer dentro de la indumentaria de algunos comandos especiales del Ejército del país platense.
El corvo "argentino", que tiene exactamente las mismas características y proporciones del corvo chileno original actualmente usado en el Ejército, y ha sido adoptado por personal militar motorizado de la Argentina, por ejemplo, según consta en algunas fotografías que circulan profusamente por la internet y que han generado acalorados debates sobre la legitimidad de esta adopción.
Es curioso que la Argentina haya incorporado el corvo entre sus símbolos y herramientas militares, sin embargo. Por ironía del destino, el inicio de la producción masiva de corvos chilenos con el diseño que los identifica en nuestros días comenzó, precisamente, como parte de las precauciones que se tomaron durante el Gobierno Militar en preparación a una eventual guerra con la República Argentina durante la crisis del Canal Beagle, en especial cuando ésta declaró "nulo" un Laudo Arbitral Británico que daba la razón a Chile en el litigio, y comenzara a planificar AÍ, directamente, la invasión del territorio austral chileno aprovechando el desabastecimiento de armas por el que pasaba el país en 1978. En otras palabras, el corvo que hoy comienzan a adoptar las fuerzas argentinas es exactamente el mismo que se produjo para ser usado en su contra.
Otro hecho no menos intrigante sobre la aparición del cuchillo chileno entre los uniformes militares argentinos, es el verdadero resquemor y la repulsa que muchos militares e investigadores platenses le tienen al símbolo que representa esta clase de armas blancas, pues, como se recordará, durante la Guerra de Islas Falkland o Malvinas, de 1982, se le atribuyó a los temidos mercenarios "gurkas" traídos por la fuerza británica, el uso de un cuchillo curvado nepalés muy parecido al corvo chileno y probablemente emparentado con el alfanje árabe, que solían llevar afirmado entre los dientes, según la leyenda. Al parecer, el tiempo ha logrado lavar estos escrúpulos.
Cabe señalar que el Ejército de la Argentina siempre descuidó la necesidad de adquirir un símbolo propio entre sus armas blancas militares, a pesar de la rica tradición de cuchillería heredada de la cultura gaucha, entre la que destacan piezas como el cuchillo facón, el puñal criollo, el verijero, el caronero y la daga argentina, pero no algún tipo de corvo o cuchillo parecido, de modo que las referencias a supuestos cuchillos de esta especie usados por gauchos argentinos para explicarse desde allá la presencia del corvo en el Ejército platense, no es más que un mito de muy reciente factura.
Resulta particularmente preocupante, por cierto, que si el Ejército de Chile ha entregado a su equivalente argentino uno de sus símbolos históricos más valiosos y característicos, como es el cuchillo corvo, no exista en el país que vio nacer esta arma-herramienta una garantía de que será conservado y seguirá siendo producido para el uso regular de sus soldados, lo que, en un futuro, podría significar incluso la virtual pérdida del cuchillo y su traspaso total al empleo en el Ejército de la Argentina.



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13 comentarios - El cuchillo corvo chileno

osocoloso66
lindo che ?? pero me quedo con el cuchillo paraca argentino )

corvo
Cr1ogen +1
Es algo parecido al Kukry, el cuchillo de los gurcas
ELRAFA_CHINO +1
fernandoxrl8 dijo:
osocoloso66 dijo:lindo che ?? pero me quedo con el cuchillo paraca argentino )

guerra



Lo bueno del corvo que tiene filo por los dos lados te lo entierran y el cuchillo te destroza de inmediato


como mi pija
rockero9 -1
Peri un gaucho argentino con su facon destroza a este "cuchillo"
Seatuju +1
Bueno, dejemos las cosa en paz, tanta testosterona, tanto humo. si hay alguien a quien no me querria enfrentar es a los Kukri de los Gurkhas. Eso SI es un cuchillo. y no hay una persona mas peligrosa que un soldadito menudo cabreado corriendo hacia ti con uno de esos en alto.

chile

http://www.himalayan-imports.com/gurkha.html
Seatuju
@mveam deacuerdo, solo que en la selva se usa el cuchillo pra todo
mveam +1
@Seatuju En todos lados se usa para todo, acá en el Norte, la zona de monte, suelen usarse cuchillos muy grandes o machetes.
JfryC
@mveam En realidad el Corvo se utilizaba para armar y desarmar los sacos de Salitre
mveam
En las FFAA Argentinas no se usa el corvo, NO exste el corvo Argentino. Es más no hay provisto ningún cuchillo, cada uno usa lo que quiera y sólo esta provisto el sable bayoneta del FAL que es un pedazo de hierro bastante inútil.
Dionicio2009 -1
Argentina tiene una tradicion cuchillera bastante mejor y mucho mas amplia que al chilena, como para andar copiando porquerias inutiles como la banana disfrazada de cuchilo esa, argentina, tiene el facon, el criollo, el caronero, el verijero, y muchos modelos mas, la porqueria esa toda doblada no sirve ni para rascarse la espalda, al unico corvo que le hacemos honor, es al noble sable de nuestro querido General San Martin, al cual ustedes mismos le deben el pellejo....
churulo007 -2
los mejores cuchillos son los machetes centro americanos...jajajaja
atherios
con el corvo me hago alto guiso
JfryC
soldados
pero eso es una Espada ¬_¬