El halconazo (Matanza del Jueves de Corpus) - 10/junio/1971


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10 de junio: Matanza del Jueves de Corpus


El Jueves de Corpus —llamada El Halconazo por la participación de un grupo de élite del Ejército Mexicano conocido como Los Halcones— es el nombre que se le da a los hechos ocurridos en Ciudad de México, el 10 de junio de 1971 (día de la festividad de Corpus Christi, de donde tiene origen el nombre coloquial de la matanza), cuando una manifestación estudiantil en apoyo a los estudiantes de Monterrey, fue violentamente reprimida por un grupo paramilitar al servicio del estado llamado "Los Halcones". El presidente, Luis Echeverría Álvarez, se desligó de los hechos; pero nunca aclaró la situación que fue siempre negada oficialmente. De los hechos sangrientos nunca nadie se responsabilizó y mucho menos fue llevado ante la justicia.

Desde sus primeros días de gobierno, el presidente Luis Echeverría Álvarez anunció reformas de apertura democrática en el país. Inmediatamente permitió el regreso de algunos líderes del movimiento estudiantil de 1968 exiliados en Chile y la excarcelación de muchos otros presos desde hacía dos años (En abril de 1971 la prensa habló de próximas reformas educativas y pronto resurgieron en el ámbito político personajes como José Revueltas y Heberto Castillo, encarcelados dos años y medio atrás). Los estudiantes estaban entusiasmados y creyeron que habría oportunidades para regresar a las calles a manifestarse en contra del gobierno. El conflicto en la Universidad Autónoma de Nuevo León les dio una razón más para hacerlo: A finales de 1970 profesores y estudiantes de la universidad presentaron una ley orgánica que proponía un gobierno paritario y en marzo de 1971 llegó Héctor Ulises a la rectoría bajo esta nueva ley. El gobierno estatal, en desacuerdo, redujo drásticamente el presupuesto, lo que disgustó a los universitarios, y obligó al Consejo Universitario a aprobar un nuevo proyecto de ley que prácticamente suprimía la autonomía de la institución. Los universitarios comenzaron una huelga y se pidió solidaridad a las demás universidades del país. La Universidad Nacional Autónoma de México y el Instituto Politécnico Nacional inmediatamente respondieron y los estudiantes convocaron a una manifestación masiva en apoyo a Nuevo León el día 10 de junio.

Un grupo de choque entrenado por la Dirección Federal de Seguridad y conocido como “los halcones” atacó brutalmente a los estudiantes, que intentaron inútilmente esconderse de los jóvenes armados. La policía no intervino porque no tenía órdenes de hacerlo y permaneció como espectadora permitiendo la masacre. El número de muertos fue sin duda superior a 30.

El terrible saldo de la manifestación desanimó a muchos estudiantes, pero también propició que se radicalizaran otros más, quienes más tarde formarían parte de las organizaciones guerrilleras urbanas. Los estudiantes en 1971 demandaban especialmente la democratización de la enseñanza, el control del presupuesto universitario por los alumnos y profesores y que éste representara un 12% del PIB, así como libertad política donde obreros, campesinos, estudiantes e intelectuales gozaran de libertades democráticas reales.

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El halconazo, historia de represión, cinismo y mentiras se mantiene impune


El organizador del grupo dijo ante la PGR que sólo sabía del mismo por las noticias

Magistrada afirmó que en 1985 prescribieron los delitos que se cometieron el 10 de junio de 1971

Días después de la matanza ocurrida el 10 de junio de 1971 en la ciudad de México, el coronel Manuel Díaz Escobar, entonces subdirector de Servicios Generales del Departamento del Distrito Federal, compareció ante la Procuraduría General de la República (PGR) para declarar en torno a lo que se conoció como el halconazo o Jueves de Corpus, y afirmó que “como cualquier ciudadano, por medio de la prensa supo de la existencia de personas a quienes la imaginación popular los ha denominado halcones, pero en caso de existir, no tenían nada que ver con la oficina a su cargo”; sin embargo, el militar era nada menos que el jefe máximo de ese grupo desde 1966.

El 10 de junio de 1971, centenares de estudiantes fueron atacados a tiros por paramilitares en la calzada México-Tacuba para evitar que se movilizaran en demanda de la liberación de presos políticos, la derogación de la Ley Orgánica de la Universidad Autónoma de Nuevo León y para exigir la desaparición de los grupos porriles en escuelas de educación media y superior, entre otras cosas. Fue la primera gran movilización estudiantil luego de la matanza del 2 de octubre de 1968 en Tlatelolco. Era el periodo presidencial de Luis Echeverría Álvarez y en la regencia del Distrito Federal estaba Alfonso Martínez Domínguez.

El ex regente, quien falleció en noviembre de 2002, negó tener conocimiento de la existencia de los halcones, pero el 23 de junio de 1971, la Dirección Federal de Seguridad detuvo a un ex halcón y logró obtener además de 50 credenciales de estudiantes presuntamente atacados por integrantes de ese grupo, dos tarjetas en las que Díaz Escobar habría retransmitido las órdenes de Martínez Domínguez.

Según consta en documentos que hoy están en el Archivo General de la Nación bajo el registro 2438, el contenido de las tarjetas fue: “Nota: la siguiente remesa, recomienda el señor regente aplicar todo el rigor del tratamiento, se trata de cabecillas. P.D.T. Para escarmiento hagan(lo) frente a los demás detenidos.

“Francisco Pruneda Romero, Héctor Enrique Olivera Nolasco, Mauro Pérez Martínez. Detenidos Vocacional 1 (Inguarán). Puestos en libertad después de darles obsequio.”

Según las constancias documentales de este tema que hoy existen en el Archivo General de la Nación y de las cuales La Jornada tiene copia, desde el 23 de junio de 1971 la PGR, a cargo Julio Sánchez Vargas, supo por un reporte de la Dirección Federal de Seguridad que Díaz Escobar, El Maestro, era el jefe de los halcones, pero nunca actuó en su contra.

El 18 de junio de 1971, personal de la PGR acudió a la Subdirección de Servicios Generales “A” del Departamento del Distrito Federal (DDF), a fin de tomar declaración ministerial al coronel Manuel Díaz Escobar, titular de esa área.

Desde el inicio del proceso el militar negó “terminantemente la existencia de algún cuerpo o grupo con propósitos o finalidades como las que motivan esta diligencia (la matanza del 10 de junio).

“Para los efectos de la averiguación, desea agregar (Díaz Escobar) que aproximadamente por el mes de julio de 1970, por instrucciones de la persona que era el jefe del DDF en esa época, el general Alfonso Corona del Rosal, se creó un personal de vigilancia para el cuidado y mantenimiento de instalaciones especiales, como el Metro que se iba a inaugurar, numerosas bombas de agua, plantas de tratamiento de aguas negras (...) Que al cambio de la administración pasada, con fecha primero de diciembre de 1970, este personal causó baja, porque estas funciones pasaron a la Dirección General de Policía y Tránsito del Distrito Federal.”

En su comparecencia, Díaz Escobar dijo que si alguna persona de la dirección a su cargo, “con posterioridad a la manifestación concurrió a esa zona, se debió a que en forma sistemática y como es costumbre, después de que ocurre cualquier acto en que necesariamente se genera basura y se ensucia la ciudad, el personal de la oficina de limpia tiene la obligación de limpiar totalmente el área”.

Sin embargo, el cuerpo especial de vigilancia, conocido como halcones, fue creado en 1966, por mandato de Corona del Rosal y siguió actuando durante la gestión de Alfonso Martínez Domínguez.

El 22 de junio, el entonces procurador general de la República Julio Sánchez Vargas ofreció una conferencia de prensa en la que afirmó: “del Departamento del Distrito Federal, las pruebas que he recogido, las declaraciones que me han sido aportadas, el 30 de noviembre del año pasado (1971), dejó de prestar sus servicios en el departamento el personal eventual que se encargaba de la vigilancia de edificios e instalaciones en el DDF. No tengo ningún elemento de prueba de que posteriormente a esa fecha, oficialmente ese grupo haya prestado servicios en el Departamento y después del 10 de junio el grupo o grupos a que hace mención (halcones) han desaparecido, o cuando menos han dejado de actuar”.

Tenía razón Sánchez Vargas, al paso de los días y de manera concreta el 14 de enero de 1972, la Dirección Federal de Seguridad tomó declaración a un halcón, quien narró que Díaz Escobar era el jefe máximo del grupo; que había seleccionado a los 40 mandos para ser capacitados en Francia, Estados Unidos, Inglaterra y Japón, todos ellos ex militares y específicamente ex integrantes de la Brigada de Fusileros Paracaidistas, grupo de donde surgió el general José Hernández Toledo, mando militar el 2 de octubre en Tlatelolco, y también Manuel Díaz Escobar, El Zorro Plateado o El Maestro.

Asimismo, que los “pilares” de los halcones eran militares provenientes de la Brigada de Fusileros Paracaidistas, como Víctor Manuel Flores Reyes, Rafael Delgado Reyes, Sergio San Martín Arrieta, Mario Efraín Ponce Sibaja y Candelario Madera Paz. Todos se convirtieron en instructores del grupo y posteriormente en delincuentes, que al no tener ingresos comenzaron a robar, ya que su último pago lo recibieron el 11 de junio, día en que su jefe les ordenó desmantelar todos los campos de entrenamiento y desaparecer del Distrito Federal.

Varios de los halcones, como algunos de los mencionados anteriormente, fueron detenidos tras robar algún banco o comercio, y relataron, entre 1972 y 1975, su participación en el grupo, en la matanza del 10 de junio y cómo las órdenes provenían desde los más altos mandos del Departamento del Distrito Federal por conducto de Díaz Escobar, y que éste había llegado a ese cargo por orden de Luis Echeverría, desde que fungía como secretario de Gobernación.

El hoy general en retiro Manuel Díaz Escobar cobró salarios hasta febrero de 1973 en el Departamento del Distrito Federal. El día 15 de ese mes fue enviado como agregado militar a Chile.

El juicio relativo al Jueves de Corpus concluyó formalmente el 26 de julio de 2005, luego que la magistrada del quinto tribunal unitario con sede en la ciudad de México, Antonia Herlinda Velasco Villavicencio, negara las órdenes de aprehensión solicitadas en contra del ex presidente Luis Echeverría y el ex secretario de Gobernación Mario Moya Palencia, por el delito de genocidio.

Sin embargo, desde 1985, según esta magistrada, habían prescrito los delitos que en su consideración se cometieron: homicidios y lesiones.

10 de junio de 1971


Videos:


link: http://www.youtube.com/watch?v=JIHcSGZT-wM


link: http://www.youtube.com/watch?v=nF6w7PlMaeE


link: http://www.youtube.com/watch?v=E8HnMefcxck


link: http://www.youtube.com/watch?v=ZiiBMBXq95o


link: http://www.youtube.com/watch?v=5ChrCPcDOhM


link: http://www.youtube.com/watch?v=aNiC_PlOQmw


link: http://www.youtube.com/watch?v=UEJ0uz_5_vI


link: http://www.youtube.com/watch?v=BM0aslTsGaM

El halconazo (Matanza del Jueves de Corpus) - 10/junio/1971


Fuentes:





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