La plaza San Martín

Jorge Luis Borges

A Macedonio Fernández

En busca de la tarde
fui apurando en vano las calles.
Ya estaban los zaguanes entorpecidos de sombra.
Con fino bruñimiento de caoba
la tarde entera se había remansado en la plaza,
serena y sazonada,
bienhechora y sutil como una lámpara,
clara como una frente,
grave como un ademán de hombre enlutado.

Todo sentir se aquieta
bajo la absolución de los árboles
—jacarandás, acacias—
cuyas piadosas curvas
atenúan la rigidez de la imposible estatua
y en cuya red se exalta
la gloria de las luces equidistantes
del leve azul y de la tierra rojiza.

¡Qué bien se ve la tarde
desde el fácil sosiego de los bancos!
Abajo
el puerto anhela latitudes lejanas
y la honda plaza igualadora de almas
se abre como la muerte, como el sueño.

Jorge Luis Borges

Plaza San Martin y Borges
Plaza san martin
Se dice que en estos terrenos se habría encontrado la ermita de San Sebastián. Tiempo después, el entonces gobernador español Agustín Robles construyó su casa aquí, y su sucesor, el gobernador Riglos, edificó una importante mansión que contaba con 39 habitaciones y un variado mobiliario. A esta último edificio se lo denominó Casa del Retiro, y fue comprada en 1713 por la South Sea Company.
En ese entonces, el Tratado de Utrecht permitía a Inglaterra introducir en el continente esclavos de raza negra, y la edificación fue utilizada para alojar esclavos. En ese entonces fue que también se construyó una fortificación denominada La Batería como defensa ante piratas y corsarios, en la actual plaza Fuerza Aérea Argentina (donde se encuentra emplazada la Torre Monumental).
En esto mismos terrenos se edificó años más tarde la Plaza de Toros, de forma poligonal y con capacidad para 10.000 personas. Cuando se produjo en 1806 la Primera invasión inglesa, las tropas de la Reconquista (bajo el mando de Santiago de Liniers llegaron hasta aquí procedentes de Tigre. Habían pasado por la Ribera, Chacarita y se enfrentaron aquí con las tropas subordinadas al General Beresford.
En 1807, en ocasión de la Segunda invasión inglesa, la plaza fue escenario nuevamente de enfrentamientos armados, esta vez entre los criollos y las tropas subordinadas a Whitelocke. Los combates se extendieron hasta la zona de la Plaza de Mayo.
Tras su arribo a Buenos Aires en 1812, José de San Martín se dedicó a la conformación y entrenamiento del Escuadrón de Granaderos, del cual era comandante. Para la práctica de la caballería, se valió de las barrancas de los terrenos que hoy constituyen la plaza. El espacio fue bautizado con su nombre en 1878, al cumplirse el centenario de su nacimiento.
Los cuarteles y la plaza de toros fueron remodelados en 1850 por el arquitecto inglés Edward Taylor, y finalmente levantados en 1883 para llevar a cabo la parquización actual.
Plaza San Martin y Borges
El Monumento a los caídos en Malvinas es un cenotafio localizado en la dentro de la plaza, erigido en honor a los caídos en la Guerra de las Malvinas.
Situado en el sector de la plaza que da hacia la Avenida del Libertador, está formado por 25 placas de mármol negro con los nombres de los 649 combatientes caídos en la guerra acontecida en 1982.

Plaza san martin
El diseño de la plaza es obra del arquitecto y paisajista francés Carlos Thays, en cuyo honor se bautizó el Parque Thays, en el vecino barrio de la Recoleta).
Entre las especies que se pueden apreciar en la botánica del lugar, se cuentan palmeras, tilos, sauces, gomeros, ceibos y araucarias, así como también jacarandáes traídos de Tucumán por Carlos Thays hijo.
Se pueden apreciar dos sectores característicos de la plaza. Una de ellas es la barranca cubierta de césped, cuya vista al puerto hace que muchos porteños se tiendan a tomar sol allí, y desde donde se puede apreciar también la Torre Monumental. El otro sector es el que da hacia el lado opuesto, con terreno llano y cubierto por arboledas, y alrededor del cual se sitúan muchos edificios históricos.