Hace exactamente 50 años la Asamblea de las Naciones Unidas (ONU) aprobaba la resolución 1514 (XV) en contra del colonialismo de las grandes potencias y a favor de la libre determinación de los pueblos sojuzgados a siglos de avasallamiento de sus libertades y autonomía.

Rápidamente esa herramienta se convirtió en la piedra angular que sostendrá todo el proceso descolonizar hasta nuestros días.
En 1965 la denomina sintéticamente "cuestión Malvinas" entra de lleno en la agenda de la Asamblea General de la ONU.
En efecto, el tema Malvinas pasó a ser considerado como una situación colonial especial y diferente de otros antecedentes ya que en el archipiélago austral no existe un pueblo sujeto a la dominación o explotación extranjera, como estipula la resolución 1514. Además, debemos destacar que la cuestión Malvinas incluye una disputa de soberanía entre dos partes: la Argentina y el Reino Unido, en consecuencia, no se puede aplicar un instrumento como el de la autodeterminación de los pueblos. Al ser la cuestión Malvinas un caso especial, se aplica el principio rector de la descolonización: la integridad territorial. Tan grande fue el éxito diplomático de nuestro país en la defensa de los derechos soberanos argentinos sobre las islas australes y los espacios marítimos circundantes que la resolución 2065 (XX) que se convirtió en la base del reclamo argentino obtuvo en la votación 94 votos favorables, 14 abstenciones y ningún voto en contra incluido el del Reino Unido de Gran Bretaña.

Es necesario remarcar que en ocasión del 30 aniversario de la resolución 1514 que debía celebrarse en 1990 y ante la falta de finalización de las situaciones coloniales, en 1988 la Asamblea General de la ONU declaró y se comprometió con el periodo 1990-2000 declarándolo como Decenio Internacional para la eliminación del Colonialismo. Ante el incumplimiento de esas metas, el mismo foro multilateral declaró 2000-2010 como el Segundo Decenio Internacional para la Eliminación del Colonialismo.
No es concebible que las potencias administradoras de esos territorios coloniales sean miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU.
Desde 1965 nuestro país ha venido obteniendo el apoyo en distintos foros internacionales a sus derechos soberanos sobre las islas Malvinas y la condena a los actos ilegítimos del Reino Unido sobre la zona en disputa. En este último año hubieron algunas ejemplos que son muy importantes para señalar. En la IV Cumbre de Presidentes de la Unasur en Guyana los países miembro del bloque se comprometieron a adoptar todas las medidas susceptibles de ser reglamentadas para impedir el ingreso a sus puertos de los buques que enarbolen la bandera ilegal de las Islas Malvinas, así como aquellos barcos petroleros que tengan el territorio en disputa como parte de su recorrida.
Esta declaración adquiere una doble importancia. Por un lado, refuerza el decreto presidencial argentino de febrero de este año el cual busca impedir el proceso de exploración ilegal británico de hidrocarburos en las aguas de las Malvinas haciendo que si un buque de carga que navegara hasta Malvinas no pudiera reabastecerse en los puertos argentinos, se verá obligado a desviarse de rumbo original. Por el otro, la declaración sobre Malvinas de Guyana es simbólicamente relevante ya que fue firmada en una ex colonia británica que aún pertenece a la Commonwealth y donde el inglés sigue siendo el idioma preponderante.
Otro paso importante se dio recientemente en la XX Cumbre Iberoamericana de presidentes en la ciudad de Mar del Plata. En este cónclave la diplomacia argentina logró el acompañamiento de todos los países concurrentes al foro similar al obtenido en el marco de la XXIII Cumbre del Grupo de Río desarrollada en febrero de 2010. En este evento, los mandatarios de 32 Estados que participaron de la Cumbre de la Unidad de América latina y el Caribe aprobaron dos instrumentos que realzan la posición argentina y nuestros intereses en el Atlántico Sur. Por un lado, los Jefes de estados respaldaron los reclamos soberanos argentinos sobre las islas Malvinas y sus espacios marítimos circundantes e instaron al Reino Unido a sentarse alrededor de la mesa de diálogo con nuestro país para debatir la cuestión de fondo en esta disputa bilateral. Y por el otro, condenaron las acciones unilaterales que Gran Bretaña viene llevado a cabo ilegítimamente sobre los recursos hidrocarburíferos de esa área disputada violando sistemáticamente distintas resoluciones de las Naciones Unidas.

* Profesor de Política Exterior Argentina en la carrera de Ciencia Política de la UBA y compilador del libro "La Cuestión Malvinas en el marco del Bicentenario"