Comercio ilegal de Monos

Maltrato de animales en los mercados

El comercio ilegal de animales exóticos es una actividad en auge, una moda para aquellos con suficiente poder adquisitivo en los países desarrollados, pero también una actividad ligada a estratos sociales más bajos en países en desarrollo, donde se encuentran la mayor parte de las especies exóticas amenazadas.
El tráfico de animales exóticos es el tercer negocio negro más lucrativo después del comercio de drogas y armas, y mueve más de 6.400 millones de euros al año en el mundo. En Indonesia, uno de los países con mayor biodiversidad del planeta, el tráfico ilegal y la destrucción del hábitat son las mayores amenazas para muchas especies salvajes, muchas de ellas endémicas.

Comercio ilegal de Monos
Un vendedor del mercado de Pramuka, en Yakarta, taja los dientes de un loris con un cortauñas.


El comercio de animales exóticos se considera un medio para proporcionar prestigio social y poder en la sociedad indonesia; sin embargo, la aportación a la economía familiar de las zonas pobres no se ve beneficiada.

Gobernadores, militares, policías y grandes hombres de negocios llegan a tener auténticos zoológicos privados. Según las leyes locales, la tenencia de animales de especies protegidas es ilícita. No obstante, para la gente con influencia las leyes pasan desapercibidas.

Compradores de piel blanca

En los mercados de animales de Yakarta, en los que se puede encontrar una gran variedad de especies exóticas, cualquier oferta es posible. Cientos de macacos se ponen a la venta cada día a un precio que ronda los tres euros, aunque los compradores de piel blanca paguen bastante más.

Para darse una vuelta por estos mercados es necesario hacer de tripas corazón. Cientos de animales se agolpan entre jaulas, polvo, plumas, gente… El aire es denso y los gritos imparables de la mayoría de animales recién capturados en la selva convierte los bazares en un pasaje tétrico. La epidemia de gripe aviar, que sigue cobrándose vidas humanas en este país, no ha sido argumento suficiente para acabar con estos mercados.

Todas las especies de primates están amparadas por la Ley de Conservación de Especies en Indonesia. Sin embargo, el comercio ilegal es imparable. Las autoridades temen a las mafias de tráfico de animales y, por ello, la policía forestal no se atreve a hacer redadas en estos mercados.

Los macacos comunes (de cola larga y de cola de cerdo) son la únicas especie de primates que aún no están protegidas por ninguna ley en Indonesia. Por tanto, esta actividad de compra-venta no está prohibida y se ha convertido en causante de la explotación de estos simios, que son cazados, comercializados como animales de compañía o exportados para su uso en laboratorios, para consumo o para materia prima en la medicina china.


monos
A los pequeños monos les arrancan los dientes en el mercado negro para evitar que muerdan a sus "dueños".


Los lorises, otro de los animales más comunes en los mercados, son primates nocturnos. Sus preciosos ojos grandes y su tamaño reducido hacen que sean más atractivos para sus compradores. En Yakarta, muchos de estos primates se venden, a partir de seis euros, como animal de compañía o como juguete para los niños.

"Antes de su venta, los vendedores se encargarán de arrancar brutalmente sus pequeños y afilados dientes para evitar a los compradores una dolorosa mordedura, utilizando para ello unos alicates o cualquier otra herramienta."

Ni siquiera ante los gritos de dolor de una de estas pequeñas criaturas los mercaderes sin escrúpulos se dan cuenta del daño que están haciendo a su propia fauna.

Estos pequeños primates nocturnos son, además, expuestos a la luz del día. Su nombre en indonesio, malu-malu, significa tímido, ya que son animales esquivos que viven de forma solitaria en la noche de la selva. Debido al estrés de ser capturados y expuestos, y al sufrimiento al que se ven sometidos por la extracción brutal de sus colmillos y las infecciones bucales consiguientes, muchos perecerán durante el proceso o días después, en casa de sus nuevos dueños.

Los pocos que puedan sobrevivir morirán en cautividad por desnutrición, pues la dieta que reciben no se parece en nada a la que obtendrían en la naturaleza. La mayoría de los que adquieren animales exóticos no tienen ningún conocimiento de la biología de los ejemplares que compran. Muchas veces no saben de qué especie se trata, ni si está protegida.

El comercio de lorises está vetado desde junio de 2007. Las especies indonesias son endémicas de este país. Si no se hace algo pronto, se extinguirán en todo el planeta.

Una española al rescate de la fauna asiática

La veterinaria española Karmele Llano dirige los proyectos en Indonesia de International Animal Rescue (IAR), una organización no gubernamental que trabaja por el bienestar de los animales y la conservación de especies en el mundo. En su nuevo centro de rescate de primates en Java ha conseguido rehabilitar animales heridos o capturados y enviarlos de vuelta a su hábitat en las selvas indonesias. Este centro contará, además, con un programa de educación ambiental para niños, con el objetivo de cambiar la mentalidad del país. En opinión de Llano, los jóvenes “son los únicos que tienen en su mano cambiar el ritmo de destrucción de la naturaleza en Indonesia”.


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