Doce claves para armar tu red doméstica

Entre las consultas que recibo, sin duda las más arduas de responder por mail son las relacionadas con redes domésticas. En primer lugar porque hay una gran cantidad de parámetros que hacen que una red funcione, muchos de los cuales no son conocidos por el lector. Y, segundo, porque aunque se trata de un asunto informático como cualquier otro, es a la vez un tema conceptualmente nuevo para la mayoría de los usuarios, que se empantanan más en los axiomas básicos ("las computadoras están en red pero no se ven " ) que en tecnicismos abstrusos (qué es una máscara de subred, por ejemplo).

Se me ocurrió, por eso, hacer una lista de lo que hay que saber para crear una red de área local doméstica sin cursar la carrera de Ingeniería en Sistemas, seguida de Analista, Programador y un posgrado de Demiurgo Informático con orientación a Gurú. Lo que sigue no es un paso por paso, sino la revisión de los conceptos que una y otra vez he visto fuera de foco en las consultas que recibo y en las charlas con amigos.

· Conectar dos computadoras en red no es sinónimo de compartir la conexión que una de ellas tiene con Internet. Son dos cosas totalmente diferentes.

· Conectar dos computadoras en red no significa que van a verse mutuamente y compartir recursos de forma automática.

· De hecho, conectar dos computadoras en red significa solamente eso, conectarlas. De igual modo que cuando entramos en Internet no pasa nada hasta que abrimos el navegador, el mensajero o el programa de correo, al vincular dos máquinas en una red local no pasará nada hasta que compartamos recursos.

· En informática se llama recursos a los discos, las impresoras y la conexión con Internet. Eventualmente es posible hacer cosas más exóticas, como compartir capacidad de cálculo (es decir, distribuir un proceso entre varias máquinas por medio de la red) u oír en la notebook la música que tenemos almacenada en una PC que está en la otra punta de la casa (que es una forma de compartir archivos, como se verá pronto).

· Por razones obviamente no tan obvias, los discos y las impresoras no se comparten espontáneamente ni por default . El motivo es simple: no queremos que un extraño utilice de manera remota nuestros recursos. De allí, otro concepto fundamental: los discos, impresoras y demás se comparten de forma voluntaria. Hay que seguir una serie de pasos para que las computadoras se vean .

· Ahora, ¿por qué he mencionado siempre dos computadoras y no más? Porque dos computadoras pueden vincularse sin usar un router. Mi mejor consejo es adquirir un router, por varios motivos que enseguida explicaré, pero si no queremos gastar dinero en ese dispositivo por razones presupuestarias o porque sabemos que nunca vamos a conectar más de dos máquinas, entonces un cable cruzado (unos 15 pesos por dos metros) y un par de placas de red (30 pesos cada una) alcanzan para montar una red doméstica.

Cómo usar una LAN

La semana que viene veremos en detalle cómo conectar dos PC en una LAN doméstica (direcciones IP, asignación de direcciones manual y automática por medio de DHCP, gateways, direcciones no ruteables, nombre del grupo de trabajo y todo eso). Ahora, haremos de cuenta que la red ya está correctamente establecida. Lo primero que notamos es que a) el cielo no se abre ni baja un haz de luz blanquísimo cargado de revelaciones y b) no hay nada en el Escritorio de Windows que nos indique que algo ha cambiado en nuestras vidas cibernéticas.

Por eso, vamos a ver algunos ejemplos de lo que realmente se puede hacer con una red doméstica. En cada caso, habrá una breve lista de los pasos por seguir.

· Copiar y mover archivos entre ambas computadoras. Para eso hay que compartir una carpeta en la primera y otra en la segunda. Nunca por ningún motivo comparta discos enteros. Sólo carpetas y con usuarios autenticados. En mi próxima columna veremos el detalle de esta operación. Es simple, se hace una vez y luego uno se olvida del tema.

· Leer archivos que están en una carpeta compartida en otra máquina. Así, es posible tener archivos de música en una computadora y oírlos desde cualquier otra PC conectada a la red (sí, incluso por aire).

· Hacer un backup cruzado entre dos máquinas, lo que no es sino una aplicación de copiar archivos en red.

· Enviar documentos a un printer conectado a otra computadora de la red. Para esto, hay que agregar nueva impresora de red, no una local. También, sólo a usuarios autenticados.

* Compartir la conexión con Internet. Esto se puede hacer fácilmente con un router, usando la función correspondiente de Windows 2000/XP/Vista o por medio de un software como Proxy+ ( www.proxyplus.cz ).

* Sí, claro, también podremos jugar en red. Entablar agitadas sesiones de Quake, Doom y Halo, reflexivas partidas de ajedrez o del siempre tentador Tetris será cosa de segundos y es una de las aplicaciones más interesantes de una red hogareña. Concepto: una de las computadoras, preferentemente la más poderosa, deberá actuar como servidor y albergar el juego (además de permitirnos participar). La otra simplemente se conectará al servidor del juego.

Fuente: Ariel Torres, La Nación.