Como se llego al 24 de marzo del 76 y que paso

Como se llego al 24 de marzo del 76 y que paso

El 24 de marzo se cumpliran 32 años un golpe de estado deponía del poder a Maria Estela Martínez de Perón y daba comienzo a una dictadura aberrante, criminal, capaz de cometer actos de genocidio con la excusa de proteger el modo de vida occidental y cristiano cuando lo que realmente protegían eran intereses económicos extranjeros que necesitaron imponer a sangre y fuego su visión económica en lugares donde la reivindicación social y la lucha de clases había tomado importancias hasta el momento nunca vistas.
En 1955 Perón debió abandonar el país y estando en Panamá conoce a una joven bailarina argentina oriunda de la provincia de La Rioja.
Esa bailarina era Maria Estela Martínez pero todos la conocían como Isabelita, tal su nombre artístico.
El General mostró interés en la joven y detalles mas o detalles menos se casaron en España en 1961.
Durante el largo exilio de Perón la resistencia peronista había crecido.
Proclamaban la vuelta del General. Estaban dispuestos a todo para terminar con las persecuciones, los prohibicionismos y el exilio de Perón.
Muchos de los jóvenes que participarían de los distintos grupos armándos no habían conocido al General pero siempre habían oído hablar de él. Muchos se criaron en familias peronistas para los que la imagen de Perón y de Evita lo era todo. Aquella dupla les había dado todo, fueron muchos los cambios que hicieron en pos del pueblo y el pueblo no se olvidaría nunca de aquello. Hoy en día los políticos argentinos se pasean bajo las banderas de Perón y Evita para ganar el afecto del pueblo, o al menos su voto. Ninguno lograría ni la mitad de los votos que logran de no ser por el recuerdo del General.
Hablaba de los jóvenes argentinos, estos se criaron escuchando hablar de aquel hombre que tanto dio al pueblo y vieron en el la posibilidad de cambio, creyeron que el peronismo era el camino hacia una revolución socialista.
Muchos jóvenes provenían de la derecha de Tacuara y habían girado a la izquierda de la mano del mítico gordo “Joe” Baxter.
Con Perón fuera del país la resistencia peronista comienza a tomar forma con gente proveniente de diferentes ideologías, gente de la derecha que se paso a la izquierda, gente que siempre creyó que Perón era la revolución y con gente que lo único que entendía era que El General era el único que les había dado un lugar y querían que vuelva.
A las agrupaciones peronistas sumemosle las no peronistas que se venían gestando bajo pensamientos de características Marxistas-leninistas, Maoístas, Guevaristas, Nazis-Fascistas (como la primera Tacuara) y algun que otro advenedizo en busca de aventuras.
Tengamos en cuenta que fueron años de muchísimos cambios, sucedieron muchas cosas muy importantes, eran épocas de Guerras de Vietnam, de Revolución cubana, el Mayo francés del 68, cosas que hay que tener en cuenta para entender desde nuestro presente, la generación de los Simpsons, la música electrónica y el Gran Hermano.
Perón fue electo Presidente por primera vez en el 46 y fue reelecto en el 52. En el 55 fue depuesto y debió exiliarse, fue prohibido de todas las formas imaginables.
La gente quería a Perón, no importa como lo entendían o desde donde lo analizaran al general, lo cierto era que lo querían nuevamente en el poder y, motivados o "encomiados" por el, decidieron luchar para su vuelta.
El país había pasado por los fusilamientos en los basurales de José León Suárez, el secuestro de Aramburu como forma de reclamo por el cadáver de Maria Eva entre otras acusaciones y los bastones de Ongania.
Desde el exilio se logra llevar al gobierno la dupla Héctor José Campora - Vicente Solano Lima.
Campora al gobierno, Perón al poder era la famosa frase por aquellos días.
Campora renuncia por las complicaciones de su gobierno y Raúl Alberto Lastiri que se desempeñaba como presidente de la cámara de diputados llama a las elecciones en las que la dupla Perón-Perón (la formula segura del campeón, como diría Alfredo Caseros) se impone por el 62% de los votos.
Recordemos que durante el Gobierno de Camporita sucedió la trágica Masacre de Ezeiza donde las facciones del peronismo se enfrentaron produjendo un desastre en lo que debía ser la vuelta del General al país.
La izquierda peronista estaba en su auge pero también la derecha representada por gente como José “El brujo” Lopez Rega, ex comisario, aficionado al esoterismo y autor de algún libro sobre el tema, miembro de la logia masónica Propaganda Due que llego a ser secretario de Perón y a manejar su medicación, a hacer rituales con el cadáver de Evita con el propósito de traspasar sus bondades a Isabel. Luego fue ministro de Bienestar Social y desde ese ministerio dirigía a La Triple A (Alianza Anticomunista Argentina).
Cabe Destacar que la logia Propaganda Due era dirigida por Licio Gelli, hombre de Benito Musollini luego contratado por la CIA para combatir el comunismo. La logia no solo contó con López, también tuvo gente como Massera de quien hablaremos mas adelante.
Perón siempre fue anticomunista, desde los tiempos del GOU es posible rastrear su posición frente al comunismo. Perón era militar y según se me ocurre a mí, encontrar un militar de izquierda en la argentina es buscar una aguja en un pajar.
Perón uso a la izquierda peronista y la izquierda peronista gano lugar. Querían ocupar ese lugar, luchaban por una revolución socialista y Perón debería dárselas. Sabido es que no fue así, de hecho Perón pasó de encomiar los hechos a tratarlos de jóvenes imberbes y eso les puso los pelos de punta.
Alguna vez los cánticos eran del tipo “¡Perón, Evita, la Patria Socialista!” y luego cambiaron a "¡Qué pasa, qué pasa, qué pasa general, que está lleno de gorilas el gobierno popular!"
El general iba a volver cuando se le canten las pelotas, volvió y gano las elecciones, se distancio de los jóvenes imberbes y después se murió el 1 de Julio de 1974.
De esta manera Isabelita llego al poder tras suceder a su marido luego de su muerte.
Isabelita fue la única mujer en ocupar el cargo de Presidente de un país latinoamericano, lo hizo desde 1974 hasta 1976.
Los muchachos peronistas estaban indignadísimos, Perón los había traicionado, el país se iba al carajo, Celestino Rodríguez dio nombre con su apellido al Rodrigazo, y López Rega estaba de pura joda con la triple A matando gente a troche y moche. La ciudad era un caos total y los enfrentamientos armados estaban a la orden del día.
La idea de la revolución estaba presente y se iba a luchar por ella, desde el Ministerio de Bienestar Social se dirigían las acciones de la Triple A, los sectores militares lo permitían, les era útil y era, también, un pequeño adelanto de lo que vendría.
El rodrigazo no fue barato para López Rega que tuvo que renunciar a su cargo y terminó abandonando el país.
Isabelita firma en 1975 el decreto que dio inicio al Operativo Independencia, aquella tremenda intervención militar en la provincia de Tucumán.
El operativo fue autorizado por el presidente de la Cámara de Diputados en ejercicio del Poder Ejecutivo Nacional, Ítalo Luder, ante ausencia por licencia de la presidente María Estela Martínez de Perón y en virtud de la Ley de Acefalía, disponiendo —contra las estipulaciones de la Constitución Nacional— que el comando general del Ejército procederá a ejecutar todas las operaciones militares que sean necesarias a efectos de neutralizar o aniquilar el accionar de los elementos subversivos que actúan en la provincia de Tucumán (decreto del Poder Ejecutivo Nacional 261/1975). El presidente de la Cámara de Diputados, Ítalo Luder, hizo extensivo el operativo a todo el país durante su breve interludio al frente del Poder Ejecutivo Nacional, mediante los decretos 2270/1975 y 2272/1975
El Ejército utilizó el territorio de la provincia de Tucumán para aplicar, en el marco de la Doctrina de la Seguridad Nacional, la metodología de la llamada guerra contrarrevolucionaria que habían aprendido de los militares franceses primero y de los estadounidenses después. Sus ejes centrales fueron el terrorismo, el secuestro, la desaparición de personas y los campos de concentración donde se torturó y asesinó a miles de guerrilleros. La superioridad logística y operativa del ejército, al mando del general Acdel Vilas primero, reemplazado por Antonio Domingo Bussi en diciembre de 1975, logró diezmar en pocos meses a los combatientes y quebrar los vínculos entre el ERP y los tucumanos.
Pero en la firma de estos decretos La viuda de Perón no estaba sola, cabe recordar algún nombre como el de Carlos Federico Ruckauf que llego a ser vicepresidente de Carlos Saúl Menem en el año 1995.
Isabel no quería renunciar y comenzó a ser un secreto a voces que habría un golpe de estado que termino concretándose.
Según un lingera de mi ciudad que solía visitar el quiosco en el que alguna vez trabaje, los hechos fueron mas o menos así: El 23 nos acostamos con Isabel y al otro día cuando nos despertamos estaba Videla, no nos enteramos de nada. Los milicos la agarraron de los bracitos, un milico a la izquierda el otro a la derecha, la levantaron del sillón de Rivadavia y la llevaron, moviendo las patitas en el aire, hasta un helicóptero, le dieron las gracias por lo servicios prestados y eso fue todo.
Así explicaba el loco Guillermo el golpe de estado del 1976 en que la junta militar formada por Jorge Rafael Videla, Emilio Eduardo Masera y Orlando Ramón Agosti.
La Dictadura militar que gobierno la Argentina desde 1976 hasta 1983 se autodenomino Proceso de Reorganización Militar y estuvo gobernado por cuatro juntas militares sucesivas:

• 1976-1980: Jorge Rafael Videla, Emilio Eduardo Massera y Orlando Ramón Agosti
• 1980-1981: Roberto Eduardo Viola, Armando Lambruschini, Omar Domingo Rubens Graffigna
• 1981-1982: Leopoldo Fortunato Galtieri, Basilio Lami Dozo y Jorge Isaac Anaya
• 1982-1983: Cristino Nicolaides, Rubén Franco, Augusto Jorge Hughes

En cada una de estas etapas fueron presidentes de facto Jorge Rafael Videla, Roberto Eduardo Viola, Leopoldo Fortunato Galtieri y Reynaldo Benito Bignone respectivamente, todos ellos integrantes del Ejército.
Había comenzado la caza de brujas.
Las organizaciones armadas estaban bastante maltratadas, sus restos comenzaron a agruparse para poder combatir a la dictadura que tenia pensado instalarse en el poder durante 30 años.
La dictadura prohíbe absolutamente todo, determina de que se habla y de que no, que se puede leer y que no, que películas ver y cuales no, que se puede pensar y que no.
Persigue a todos los que se oponen usen o no usen armas.
Debían imponer un régimen económico y hacer desaparecer absolutamente toda idea contraria y la mejor forma de hacerlo era mediante el uso de la violencia y la tortura.
Asi pues, el Proceso de Reorganización Nacional designa a José Martínez de Hoz como ministro de Economía quien se desempeñó como ministro hasta el 29 de marzo de 1981. El Plan Económico fue presentado el 2 de abril de 1976 y tenía como objetivo explícito contener la inflación, detener la especulación y estimular las inversiones extranjeras.
La gestión de Martínez de Hoz, en el contexto de la dictadura en que se desenvolvió, fue totalmente coherente con los objetivos que los militares se propusieron.
Se inició una reducción arancelaria que llegó a su máximo nivel en 1978, con la finalidad expresa de incrementar la competitividad de la economía argentina y promover sus ventajas naturales. El resultado fue un proceso de importaciones masivas y un efecto desastroso sobre la industria. Grandes empresas industriales cerraron sus plantas: General Motors, Peugeot, Citroen y Chrysler, Siam, Decca (Deutz-La Cantábrica), la planta de vehículos utilitarios de Fabricaciones Militares, Aceros Ohler, Tamet, Cura, Olivetti, y otras miles de empresas industriales medianas y pequeñas. Para 1980 la producción industrial había reducido un 10% su aporte al PBI, y en algunas ramas como la hasta entonces extendida industria textil, la caída superó el 15% (Gerchunoff,373).
Apoyado en una política laboral que produjo una profunda reforma de las leyes laborales, la prohibición de la huelga, la intervención militar de los sindicatos, y la política represiva de "guerra sucia", Martínez de Hoz decretó el congelamiento de salarios y contuvo el descontento general, ante una caída del nivel de vida de la población sin precedentes. El salario real, sobre una base 100 en 1970, había subido a 124 en 1975. En 1976, en un solo año, cae bruscamente a 79, el nivel más bajo desde los años '30 (OIT 1988). Nunca más volverá a recuperarse. Adicionalmente la pobreza, que desde los años '40 se ubicó siempre debajo del 10%, y que era del 5,8% en 1974, subió al 12,8% en 1980 y al 37,4% de pobreza en 1982 (INDEC, datos correspondientes al Gran Buenos Aires).
Con el objetivo de controlar la demanda de divisas y mantener un política de atraso cambiario, Martínez de Hoz implementó a fines de1978 un sistema de devaluación programada, apodado la tablita. Junto con la Ley 21.526, de entidades financieras, promulgada en junio del año anterior, la tablita promovería la especulación financiera desmedida. La medida se tomó para intentar compensar las pérdidas ocasionadas a los ahorristas por la diferencia entre la tasa de interés pagada a los depósitos a plazo fijo y la inflación; para proteger a las entidades financieras, el Estado se hizo responsable del pago de los depósitos. El coste de estas medidas, que ocasionaron el cierre de más de 25 entidades crediticias, cuyos pasivos debió asumir el Estado, fue enorme; también lo fue para los consumidores, que debieron hacer frente a un mercado de crédito liberalizado, cuyas tasas aumentaron parejamente a las pagadas por los depósitos. Los créditos hipotecarios alcanzaron una tasa de interés del 100% anual, que resultó impagables para numerosos deudores, y condujo a una gran parte de la población a perder la propiedad de sus viviendas.
El resultado combinado de las políticas económicas internas y la situación financiera internacional de abundantes capitales buscando plazas de inversión, impulsó un nivel de endeudamiento récord. La deuda externa se elevó de 7.875 millones de dólares al finalizar 1975, a 45.087 millones de dólares al finalizar 1983. El proceso de endudamiento constituyó esencialmente una operación delictiva ejecutada por empresas nacionales y extranjeras, militares y agentes económicos, según se comprobó en el importante fallo de 196 fojas dictado el 13 de julio de 2000 en el caso "Alejandro Olmos c/ Martínez de Hoz y otros s/ Defraudación”.

Con posterioridad a la renuncia de Martínez de Hoz se sucedieron como ministros de Economía:

• Lorenzo Sigaut (marzo a diciembre de 1981)
• Roberto Alemann (diciembre de 1981 a junio de 1982)
• Dagnino Pastore (julio a agosto de 1982)
• Jorge Wehbe (agosto de 1982 a diciembre de 1983)

Martínez de Hoz es descendiente de una familia de ricos estancieros, presidentes de la Sociedad Rural y propietarios de 2.500.000 hectáreas de terreno en la Patagonia cedidas por Julio Argentino Roca tras la conquista del Desierto, Martínez de Hoz se había desempeñado en el sector bancario y financiero antes de ser convocado por Jorge Rafael Videla para ocupar el ministerio. Hacia comienzos de los '70 había trabado relación con los Rockefeller, y fue presidente de la acería Acindar durante los años inmediatamente precedentes al golpe de Estado.
Martínez de Hoz tenía estrechos lazos con la cúpula militar, que emplearía Acindar como campo de pruebas para las prácticas represivas ejercidas luego durante el Proceso.
Fue acusado, tras el retorno de la democracia, de complicidad en las actuaciones represivas y en la desaparición de personas, hasta ser finalmente indultado por Carlos Menem mediante el decreto 2745/1990. Antes había sido ya procesado por la acusación presentada en 1982 por Alejandro Olmos, que lo inculpaba de la debacle económica y de haber incurrido en defraudación al Estado por el aumento vertiginoso de la deuda externa, que se cuadruplicó durante su gestión; esta recibiría resolución el 13 de julio de 2000, cuando el juez federal Jorge Ballesteros ratificó el "carácter ilegítimo y fraudulento de la deuda externa".
En 1984 fue acusado de la desaparición del empresario Federico Gutheim y su hijo Miguel Ernesto. Llego a cumplir 77 días de arresto por este delito, sin embargo, la justicia lo sobreseyó. En 1989 fue indultado por el gobierno de Menem, sin embargo, dicho indulto fue derogado en septiembre del 2006 por la justicia.

Con Martínez de Hoz en economía las fuerzas armadas se dedicaron a aquello para lo que todo ejercito se prepara, mas aun los que toman clases en la escuelita de Panamá, destruir al enemigo.
Es así que se dedicaron a secuestrar personas que eran alojadas de centros de detención clandestinos privándolos de forma ilegitima de su libertad, sometiéndolos torturas como el submarino, la picana eléctrica, simulacro de fusilamiento, vejaciones sexuales, el secuestro/apropiación de sus hijos y comercialización de los bienes de los detenidos y los famosos vuelos de la muerte en los que adormecían a los detenidos con Pentotal (al que llamaban Pentonaval) y una vez dormidos los arrojaban a las aguas del Río de la Plata –habiendo aparecido cadáveres mutilados en las costas uruguayas -entre tantas atrocidades.
Hay que destacar que todas estas acciones fueron llevadas a cabo por el estado, el gobierno de facto utilizo la estructura del estado y sus fuerzas policiales y militares para cometer crímenes de lesa humanidad.
Tras las sucesivas denuncias en los medios internacionales respecto de las violaciones a los derechos humanos a los generales se les ocurre una gran idea. Así, en 1978 se juega en la Argentina el mundial de fútbol. No habia mejor forma de despertar el patriotismo barato de los argentinos que con un mundial de fútbol, además de dar una imagen favorable al mundo frente a las terribles acusaciones. Los centros clandestinos de detención fueron disimulados, se trasladaron detenidos y mientras unos gritaban los goles otros gritaban a fuerza de picana.
Pero no solo bastaba con organizar un mundial y jugarlo, también debíamos ganarlo y así fue. Ganamos el mundial y la gente se acuerda mas del 6 a 1 que de la visita de Kisinger, porque parece que al amigo Henry le gusta el soccer.
Así y todo el mundial no logro que la imagen de la dictadura fuese decayendo así que en el ’82 intentaron un ultimo manotazo de ahogado.
Por alguna razón la gente se junto a la plaza insultando a Galtieri y al otro día lo volvieron a hacer pero avivándolo.
Estas cosas parecen pasar solo en la Argentina, pero es así.
Lo avivaban por el último gran emprendimiento de los militares, La Guerra de Malvinas.
Maravilloso, fuimos a una guerra contra la corona inglesa pensando que los Estados Unidos eran nuestros aliados, con armas que no servían ni para jugar, con soldados que eran niños asustados de 18 años, muchos provenientes del norte argentino.
También sucedió que los chilenos, con quienes casi fuimos a una guerra, apoyaron a los ingleses.
Los norteamericanos fomentaron el accionar de la dictadura, de hecho ellos educaron a las dictaduras de Latinoamérica, recordemos que Videla entre otros fue alumno de la escuela de las ameritas cuando esta funcionaba en Panamá.
Fueron socios importantísimos de los dictadores y los chilenos llevaron adelante con los Argentinos el Plan Cóndor.
En el Plan Cóndor participaron Argentina, Chile, Brasil, Paraguay, Uruguay y Bolivia y llego a hacer volar una bomba en el mismísimo Washigton.
Con el plan Cóndor quizás podamos entender que hacia Kisinger en Latinoamérica.
En fin, quizás por estas sociedades pensamos que nos ayudarían a combatir a Inglaterra pero lo cierto es que no fue así.
A quienes se solidarizaron como nosotros les pagamos vendiendo armas ilegales fomentando sus conflictos internos, tal el caso de Perú (Gobierno de Menem); o bien apoyando el bloqueo como en el caso de Cuba.
Hay un dato que no podemos dejar pasar aunque tenga que ver mas con lo económico que con lo militar, en 1982 Domingo Felipe Cavallo, quien fuese ministro de economía durante el periodo Menem y durante el periodo Alianza, además de ser candidato a presidente, se desempeño como Vicepresidente del Banco de la Provincia de Córdoba, Subsecretario del Ministerio del Interior del Gobierno Nacional y Presidente del Banco Central de la República Argentina.
La dictadura no carga sobre sus hombros solo con los muertos desaparecidos y con los hijos expropiados, carga también con los chicos de Malvinas, con los que murieron allá y con los que regresaron vivos y se suicidaron, con los que aun viven mutilados, despreciados, olvidados, manoseados cuando es necesario sacarse una foto con ellos y vueltos a olvidar hasta el próximo aniversario.
Carga también con la chabonizacion de la cultura, con el culto al olvido, al no te metas, la destrucción económica de un país, con su endeudamiento, con su desindustrialización, con la perdida de los beneficios sociales, con la perdida de la esperanza, con el descreimiento en las instituciones, con la perdida de la autodeterminación y con la instauración de un sistema económico perverso que dura hasta nuestros días. Un modelo que no pudo haberse instaurado de no haber sido de la forma asesina en que se hizo.

Es increíble que no tengamos ni la mas pálida idea de lo que paso un 24 de Marzo hace 31 años atrás, que no entendamos porque hay que pensar y reflexionar sobre todo aquello y porque es tan necesario hacer justicia.
Quizás este desinterés, este desapego a la memoria sea una consecuencia directa de lo que sucedió gracias a aquel golpe militar. Tengo la impresión que cuando yo nací, allá por el año 1977 a nadie se le ocurriría desesperarse por putear a un integrante de Gran Hermano, en aquella sociedad no hubiese sido posible una tontera semejante. No se que fue lo que paso en este tiempo pero hoy es así, no nos importa lo que paso hace 31 años, no sabemos quien fue Videla, que fue el ERP, Tacuara, Los Uturuncos, quien fue Santucho o Tosco.
No digo que lo único que debamos hacer sea hablar de torturas o de si Firmenich es un traidor, un soberbio hijo de puta o las dos cosas. Pero digo que deberíamos reflexionar, nos debería interesar porque nuestro hoy es fruto de aquel ayer. Porque no puede ser que a nuestra historia nos la cuente un el periodista norteamericano Martin Edwin Andersen y su informate Robert Scherrer, un ex-agente del FBI ya fallecido .
No puede ser que no nos demos cuenta que si olvidamos y nos cagamos en todo aquello va a volver a pasar y no puede ser que no nos demos cuenta que desapareció un tal López y quizás su desaparición fue por todo eso, por olvidarnos, por no interesarnos porque nos chupa un huevo la vida de 30.000 muertos desaparecidos así que le sumamos uno mas.
Estamos interesados en el último celular de moda, en la hamburguesa mas grasosa de Mc Pato, en cuanta silicona se puso la modelo de turno, en votar en Gran Hermano y en no muchas cosas mas.
Algo pasó y yo creo que es como consecuencia de todo aquello, sin aquella terrible dictadura esto no pudo ser posible.
Yo no soy escritor, no soy periodista, no soy historiador, no milito en ningún partido, no tengo un gran vocabulario pero dentro de lo que puedo te cuento todo esto, tiro alguna data, espero no haber pifiado mucho las cosas y espero que a alguien le sirva.
Si hay alguien que puede explicar mejor que yo lo que fue la dictadura en todos sus aspectos es Rodolfo Walsh, y ya estoy cayendo en un lugar común pero indefectible, con su Carta a la Junta Militar.
Aqui la direccion para leer la Carta a la Junta Militar http://www.elortiba.org/rwcarta.html



FUENTE: http://votaizquierda.blogspot.com/2008/03/24-de-marzo.html



La tortura sirve para inflingir un dolor indescriptible a personas indefensas.
La tortura sirve para doblegar la voluntad y destruir la personalidad de la víctima.
Sirve para embrutecer a la víctima y al torturador.
Sirve para hacer que la víctima diga lo que el torturador quiere oír.
Sirve para aumentar el terrorismo al normalizar la brutalidad y enfrentar comunidades.
La tortura sirve para inspirar odio y terror en comunidades enteras.
Sirve para ahondar aldivisiones en la sociedad deshumanizar a ciertos grupos.
La tortura sirve para rebajar las normas morales de la sociedad.
La tortura NO sirve para PARAR EL TERROR.
La tortura es terror

5 comentarios - Como se llego al 24 de marzo del 76 y que paso

@Omicron
Gran primer post.
@95nasty
ladrillo dificil de leer.

Nada imparcial.

Mal editado.

LO siento, pero no me gustó y lo deje de leer pronto.