Breve historia de la plancha

Nadie mejor que tú sabe lo molesto que resulta contar con poco tiempo para vestirse a la hora de ir a trabajar o acudir a una cita. Al abrir el armario y escoger una camisa o un pantalón podemos llevarnos la desagradable sorpresa de que nuestra prendas presentan gran cantidad de arrugas y resultan poco agradables a la vista. Cuando recogemos la ropa del tendedero, vemos también que estas indeseables arrugas necesitan de un repaso para que la ropa quede impecable.

La idea de planchar pone a temblar a cualquiera, ya que es un menester cotidiano de lo más tedioso. Gracias al desarrollo tecnológico, hoy en día disponemos de planchas mucho más eficaces, más rápidas en calentarse y con mayor potencia. Todas estas innovaciones han dado un nuevo sentido al arte del planchado, convirtiéndolo en una tarea más fácil y mucho más llevadera.

Un largo recorrido
Para poder disfrutar de los modelos modernos con los que actualmente contamos, ha sido necesaria una dilatada evolución histórica que comenzó, allá por el siglo IV, en China. Aún se conservan algunas estampas de este país en las que aparecen reflejados artefactos que, por su forma, podrían representar planchas rudimentarias provistas de un mango y calentadas por medio de brasas ardientes.

El término plancha no se aceptó hasta bien entrado el siglo XVIII. Los materiales que han protagonizado la historia de la plancha van del hierro al vidrio, e incluso se contempló en su fabricación el mármol o la madera. El fuego siempre ha sido el gran aliado de estas planchas primitivas, hasta que por fin hizo acto de presencia la electricidad. Los primeros artefactos destinados al alisamiento de los tejidos en Occidente se combinaban con el uso de la goma de almidonar, un material que no admitía el calor. Con el tiempo, los modelos de metal huecos y rellenos de brasas de carbón inauguraron una nueva etapa en el planchado.

Primeras patentes
Durante el siglo XIX, el desarrollo industrial de las técnicas de planchado ofreció nuevas experiencias muy eficaces, utilizando como métodos de alimentación el gas, el alcohol o el agua hirviendo. Sería Henry W. Seely el primer padre registrado de este artefacto tan útil, puesto que en junio de 1882 llevó a la oficina de patentes de Nueva York unos planos que recogían los pasos para la construcción de la primera plancha eléctrica.

Habría que esperar varios años para que este proyecto fuese realmente rentable en el ámbito doméstico, puesto que aún en aquellos años, la red eléctrica no estaba plenamente extendida. Con el tiempo, su uso se generalizó y comenzaron a incluirse nuevas funcionalidades, como el termostato de Joseph W. Myers en 1924 o el dispensador de vapor de la compañía Eldec en 1926.

Son muchos los años de historia que respaldan a este pequeño electrodoméstico, que nació con el único objetivo de plantarle cara a las odiosas arrugas.


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5 comentarios - Breve historia de la plancha

@Math40
si quedan de las de carbon te encargo una porque a mi vieja la ultima le dura 2 o 3 semanas depende de como caiga al piso.
@camiladesalta
gracias,mi hijo necesitaba estos datos para un trabajo
@GeToneX
Si me respondes esta pregunta .. sos jefe!! Las imagenes q sacaste, Son planchas argentinas?? Gracias
@Sstreetofhatred
Math40 dijo:si quedan de las de carbon te encargo una porque a mi vieja la ultima le dura 2 o 3 semanas depende de como caiga al piso.

jajajaja