Niños en Colombia aprenden a decir primero abuelo que papá


Una investigación de la UN con niños entre 8 y 30 meses de edad revela que después de mamá, la palabra abuelo es la que más rápido aprenden los menores. En el país, “papá” queda relegada a un cuarto lugar.

Así lo señaló un estudio realizado por el Departamento de la Comunicación Humana y sus Desórdenes de la Facultad de Medicina. “Al parecer, hoy en la vida de los niños están más presentes los abuelos que los padres y el cambio en la estructura familiar también ha impuesto una transformación en el lenguaje”, indicó María Fernanda Lara, doctora en Ciencia Cognitiva y Lenguaje.

En países como Estados Unidos, los niños, en su respectivo orden, aprenden a decir mamá, papá, agua.

En Colombia, la tercera palabra aprendida también es “agua”, que según los investigadores es uno de los términos más fáciles de pronunciar, “teniendo en cuenta que los niños sufren un fenómeno denominado sobregeneralización, y con este vocablo pueden indicar cualquier tipo de alimento”.

La investigación se logró gracias a la adaptación por primera vez en Colombia del instrumento MacArthur, una serie de cuestionarios creados hace 20 años en Estados Unidos, los cuales evalúan el lenguaje de niños entre los 8 y 30 meses.



Niños en Colombia aprenden a decir primero abuelo que papá

Del medidor hacen parte dos cuestionarios, uno para menores de 8 a 16 meses y otro de 16 a 30, que son diligenciados por padres de familia en un tiempo de 10 a 15 minutos. Con esos resultados es posible identificar, además, marcadores de riesgo y atrasos en el aprendizaje del lenguaje. En esta ocasión se entrevistaron a 850 familias de diferentes estratos socioeconómicos y niveles educativos.

“También se encontró que los niños cuyas madres cuentan con mayor nivel educativo desarrollan mejores habilidades de lenguaje. Esto se debe a que las progenitoras tienen más recursos lingüísticos y de vocabulario para dirigirse a sus hijos”, explicó Lara.

Por ejemplo, un niño que comparte más de ocho horas diarias con una niñera que no le habla, empezará a tener dificultades al procesar información. “En la misma línea, la televisión o la música para bebés tampoco es garantía de que los niños desarrollen buenas habilidades de comunicación. El lenguaje se aprende a través del mismo lenguaje”.

La investigación concluyó que los niños que viven rodeados de otros infantes, y los que tienen hermanos, sobre todo el segundo en orden de aparición, cuentan con mejores habilidades de lenguaje que quienes viven solos y que los hijos mayores. Por su parte, los niños hijos únicos, aunque no desarrollan tan fácil su comunicación como los anteriores, se sirven del lenguaje de la madre para compensar falencias porque las conexiones con ella generalmente son más frecuentes que con el padre.

La experta indicó que para mejorar el lenguaje de los menores hay que utilizar herramientas como integrarlos a las rutinas familiares.