La Ciencia Argentina y el Kirchnerismo


EL GOBIERNO DE LOS K Y LA CIENCIA ARGENTINA

ciencia




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Argentina tendrá un Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva

El jefe de Gabinete, Alberto Fernández, anunció el pasado miércoles que José Lino Salvador Barañao, actual presidente de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica, será el responsable de la nueva cartera del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.
Por Darío Drucaroff

A menos de un mes del cambio de gobierno, la presidenta electa Cristina Fernández de Kirchner dio a conocer quiénes formarán parte de su equipo de trabajo durante su gestión, y una de las designaciones que más impactó al mercado IT fue la de José Lino Salvador Barañao, actual presidente de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica, como responsable del nuevo Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva.

"La señora presidenta ha entendido oportuno dividir el Ministerio de Educación, y crear, además del Ministerio de Educación -que ya existe obviamente-, el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva", dijo el pasado miércoles el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, en una conferencia de prensa. "Ustedes saben que para la doctora Fernández de Kirchner el desarrollo tecnológico y el desarrollo científico es un tema central para el futuro del crecimiento de la Nación Argentina".

El debate sobre la creación de un Ministerio dedicado al área de la Tecnología fue impulsado este año por Canal AR (ver ¿Es necesario un Ministerio TI? y ¿Es necesario un Ministerio TI? (Parte II)), ya que en distintos países resultó ser favorable para la implementación de medidas relacionadas a este campo. Si bien el organismo no se dedicará exclusivamente a las tecnologías de la información y comunicación (TICs), se estima que varias de las necesidades que hoy posee el sector recaigan sobre las decisiones del nuevo Ministerio.

Desde la Agencia de Promoción Científica y Tecnológica afirmaron que la creación de esta cartera ministerial implica un reconocimiento para la ciencia, la tecnología y la innovación productiva inédito en la historia de nuestro país. "El conocimiento genera riqueza, en este sentido, el financiamiento debe ser ecléctico y al mismo tiempo focalizado en áreas que ya hemos detectado como prioritarias para el desarrollo futuro de nuestro país", dijo Barañao a través de un comunicado.

Según aseguraron fuentes relacionadas a la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica, Barañao no se encuentra brindando entrevistas a medios periodísticos hasta el próximo 10 de diciembre, cuando inicie su nueva etapa como Ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva. Sin embargo, ayer, 15 de noviembre, el diario Clarín publicó una entrevista con el futuro Ministro.

"Históricamente la ciencia tenía un mero papel cultural. Los argentinos teníamos investigadores famosos y los tratábamos como a actores o músicos. Pero hoy la ciencia y la tecnología definen la economía de una Nación. El conocimiento es la fuente de riqueza más importante", dijo Barañao en la entrevista. Según el artículo, la prioridad del Ministerio será "la creación de empresas de base tecnológica, especialmente de software, nanotecnología y biotecnología, básicamente en sus aplicaciones agrícolas".




avances




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Nuevo impulso para la repatriación de científicos argentinos

Filmus y Del Bono firmaron acuerdo con 5 instituciones para dar marcha al programa R@ICES


El Ministro de Educación, Ciencia y Tecnología, Daniel Filmus, y el Secretario de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, Tulio Del Bono; firmaron actas de acuerdo con cinco instituciones del sistema universitario y científico para afrontar la primera etapa de desarrollo del Proyecto R@ICES (Red de Argentinos Investigadores y Científicos en el Exterior). La reunión se llevó a cabo en el Palacio Pizzurno, el presente jueves.

El Programa R@ICES tiene como objetivo fortalecer las capacidades científicas y tecnológica del país a través del desarrollo de
políticas de vinculación con investigadores argentinos que residan en el exterior, y con políticas de promoción para la permanencia de los investigadores locales y de retorno para aquellos que desean desarrollarse en el país.

En la ocasión Del Bono afirmó: “R@ICES es una primera respuesta para un problema que ya lleva muchos años. A principio de la década del ´60 Bernardo Houssay ya manifestaba la preocupación a raíz de la fuga de cerebros, bueno, es hora de que comencemos a transformar esa preocupación en acciones concretas.”

Además, vinculó los esfuerzos realizados con el modelo de país en el marco del gobierno nacional: “Estamos trazando un camino distinto. Es importante destacar que, a pesar de los escasos recursos del Estado, hemos decidido estructurar un modelo de desarrollo basado en el conocimiento, en la ciencia y en la tecnología”.

En esta primera etapa se han evaluado propuestas de institutos y universidades, en función de los requisitos exigidos en la convocatoria que suponían la existencia de redes de relaciones con investigadores argentinos residentes en el exterior. Fueron seleccionados el Centro Atómico Bariloche y el Centro Atómico Constituyentes, ambos del área de física; en el área de Biología el Centro Nacional Patagónico y en el área de Historia el Instituto de Estudios Históricos Sociales –Universidad del Centro de la Provincia de Bs. As.- y el Instituto de Investigaciones de Historia Regional y Argentina “Hector Domingo Arias” de la Universidad de San Juan.

Dichos institutos tienen la tarea de realizar un registro de los investigadores argentinos residentes en el exterior -en función de su disciplina- para la posterior incorporación en la base de datos de R@ICES. Además se prevé el desarrollo de foros temáticos para el debate y la elaboración de propuestas de investigación que involucren a científicos argentinos residentes en el país y en el exterior. Cada instituto recibirá un subsidio de $ 5.000 pesos.

Para ello la Comisión Asesora de R@ICES, constituida por representantes de los organismos del sistema de ciencia y tecnología nacional, ha elaborado un Plan de trabajo 2003/04 planteándose como objetivos los siguientes puntos:

incorporar a la agenda social el problema de las migraciones de científicos al exterior

generar condiciones para que los científicos, especialmente los jóvenes, permanezcan en el país

facilitar el retorno de los investigadores argentinos residentes en el exterior

generar lazos y mecanismos de intercambio con los investigadores que emigraron

procurar el apoyo de los investigadores residentes en el exterior para el desarrollo de áreas de vacancia con desarrollo insuficiente

Por último Filmus expresó: “Estamos trazando un camino distinto. Es importante destacar que, a pesar de los escasos recursos del Estado, hemos decidido estructurar un modelo de desarrollo basado en el conocimiento, en la ciencia y en la tecnología. De a poco, con articulación y participación, esperamos poder llevarlo adelante”.

La Comisión Asesora del Programa R@ICES esta integrada por el presidente del CONICET, el presidente de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CONEA), de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CNAE), el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), el rector de la Universidad Nacional de Buenos Aires, el Decano de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, el Director de Asuntos Consulares de la Cancillería Argentina, la Directora de Relaciones Internacionales de la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, Ing. Agueda Menvielle y el Prof. Mario Albornoz, Coordinador de la Comisión Asesora.





cientificos





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Científicos regresan al país con el Programa R@íces de repatriación


Ya suman 800 los científicos repatriados por el programa. Los investigadores destacan el apoyo del gobierno y sumaron su aporte con la creación del grupo Eco (Excelencia y compromiso), para generar un sector científico dinámico y de calidad....

(GEI).- R@ices es la primera Red de Argentinos Investigadores y Científicos en el Exterior, que actúa como nexo entre los investigadores argentinos en el exterior y el Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología. El propósito es fortalecer las capacidades científicas y tecnológicas del país por medio del desarrollo de políticas de vinculación con investigadores argentinos residentes en el exterior, promover la permanencia de investigadores en el país y el retorno de aquellos interesados en desarrollar sus actividades en la Argentina.

Cecilia Mendive, una química de 37 años, es la repatriada número 800 regresó a la Argentina en diciembre del año pasado para trabajar en un grupo de investigación a cargo de la profesora María Alejandra Grela, en la Universidad Nacional de Mar del Plata. Junto con ella viajó su esposo, un físico alemán, que se convirtió es el número 1 de un programa que beca a los cónyuges de los repatriados, que se dedican a las ciencias. El CONICET le financia un post-doctorado por dos años y va a trabajar sobre campos magnéticos.

Los investigadores repatriados destacan que la motivación de volver se basa en que sea el Estado quien elabore las acciones para su vuelta. “Me motivaba volver para aportar mis conocimientos, y para eso necesitaba integrarme en la comunidad científica local” describió Mendive en una entrevista.

Como respuesta a las políticas gubernamentales, algunos de los científicos se agruparon y formaron Eco (Excelencia y compromiso). Una red que ya nuclea a 30 investigadores argentinos que trabajan dentro y fuera del país y cuyo objetivo es la construcción de un “sector científico dinámico y de calidad” que se sume “al desarrollo y al crecimiento nacional, con equidad social, sustento de toda libertad y crecimiento humano”.

En la web excelenciaycompromiso.wordpress.com, defienden las políticas del gobierno nacional, la transferencia del conocimiento científico para beneficio de toda la sociedad, la promoción de una comunidad científica comprometida con los Derechos Humanos y con un desarrollo industrial sostenible, respetuoso del medio ambiente y las generaciones futuras. Según sus postulados destacan que “la inversión en ciencia, innovación y tecnología es una estrategia fundamental para el crecimiento económico, el desarrollo social y la mejora de las condiciones de vida de toda la sociedad”. (GEI).





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Regresa al país y es la científica repatriada número 800


Se llama Cecilia Mendiva. Estudió en la Universidad de Buenos Aires e hizo el doctorado en la Universidad de San Martín. Dejará Alemania para trabajar en Argentina.

Cecilia Mendiva vive en Hannover y es doctora en Química y especialista en Energía y en Medioambiente. Desde 2008 trabaja en el Institute of Technical Chemistry Leibniz Universitaet de Hannover.

Un informe que salió al aire hoy en el programa La Mañana de Víctor Hugo Morales Mendiva en AM Continental señaló que Mendiva “fue contactada a través del Ministerio de Ciencia y Técnica para regresar y desarrollar sus actividades en nuestro país a través del programa Raíces, y llegará este mes para convertirse en la científica número ochocientos que regresa a la Argentina”.

De acuerdo al informe, en el marco de esta política de promoción de la Ciencia y la Educación, el Presupuesto universitario ha sido quintuplicado de un tiempo a esta parte y se han inyectado mil doscientos millones de pesos en obras para edificios de altas casas de estudios.

Fue entrevistada además otra de las científicas repatriadas, Soledad Negroto, doctora en Biofísica egresada de la Universidad Nacional de Córdoba.

Negroto se fue a Estados Unidos en julio de 2007 y regresó a Argentina el año pasado a través del programa Raíces.

“Estamos mucho mejor que hace diez años. Con esta situación, por más que viaje a congresos internacionales, no me voy más de la Argentina” dijo.





Argentina





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SUBSIDIAN OBRAS PARA EDIFICIOS DEL CONICET


Buenos Aires, 2 de abril (Télam). El Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva otorgará 25 millones de dólares, para financiar el costo total de obras de infraestructura de unidades del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET).
Los subsidios a otorgar serán de hasta 5 millones de dólares por proyecto -que podrán presentarse hasta el próximo 15 a través de http:www.conicet.gob.ar o http:www.mincyt.gob.ar- y contemplarán otra convocatoria para la elaboración de propuestas arquitectónicas.
El llamado se denomina “Programa de Fortalecimiento de la Infraestructura Científica y Tecnológica” y busca mejorar las condiciones de trabajo de los investigadores, becarios y técnicos para investigar, desarrollar y transferir los conocimientos a instituciones.
EL FOLKLORE SERA TEMA DE FILOSOFIA Y LETRAS
Buenos Aires. La música folklórica argentina será tema de un curso de extensión de la Facultad de Filosofía y Letras denominado “Del boom del `60 al folklore actual”, a cargo de Santiago Giordano.
El curso se dictará al público los jueves de 19 a 21 en el aula 131 de la sede central de la Facultad, en Puán 480, a partir del próximo 28.
Entre los temas a abordar está “Moreira en el circo criollo, Podestá y el folklore como espectáculo”, la “Música y argentinidad: Lugones, Rojas y la tradición bien temperada”, y el folklore llevado a los escenarios por Andrés Chazarreta, a la radio por Buenaventura Luna y la radio y al disco por Antonio Tormo.
COOPERAN ARGENTINA E ITALIA EN AGRO Y DISEÑO INDUSTRIAL
Buenos Aires. Argentina e Italia firmaron acuerdos de cooperación que jerarquizarán la incorporación de conocimiento en la la agricultura y agroindustria; biotecnología aplicada a la salud y la alimentación; tecnologías de la información y comunicación (TICS); energías renovables; diseño industrial; nanotecnologías; ciencias de la tierra y cambio climático.
El ministro de Ciencia y Tecnología, Lino Barañao, firmó la cooperación conjunta en ciencia y tecnología con el canciller de la República Italiana, Franco Frattini, en el marco de la “II Reunión de la Comisión Económica Bilateral Argentino-Italiana”, en el Palacio San Martín.
Un segundo documento se acordó con el Politécnico de Milán, la Alma Mater Studiorum Universidad de Bolonia, el IUAV de Venecia y la Segunda Universidad de Nápoles, instituciones representadas por Giuliano Simonelli, para crear un Centro Binacional de Diseño Industrial que funcionará en el Polo Científico Tecnológico de las ex bodegas Giol, futura sede del Ministerio. (Télam)





nestor kirchner






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UBSIDIAN A UN CONSORCIO PÚBLICO-PRIVADO ARGENTINO PARA DESARROLLAR ANTICUERPOS MONOCLONALES
Invertirán más de 20 millones en producción de medicamentos para el cáncer


2011-02-28 00:35:24
El Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva otorgará un subsidio de 20.215.524 de pesos para el desarrollo y la producción de anticuerpos monoclonales destinados al tratamiento del cáncer en Argentina. El ministro Lino Barañao estuvo presente en la firma del contrato que rubricaron el presidente de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica, Armando Bertranou, y los representantes del consorcio público-privado que llevará adelante el proyecto.
Durante la firma, el ministro Barañao destacó: “Los fondos sectoriales, que permiten financiar este tipo de proyectos, son un instrumento novedoso que se caracteriza por promover la asociatividad y por dirigir sus recursos a sectores que son estratégicos para Argentina. Nunca en la historia de la ciencia de nuestro país hubo tantas entidades con tantos fondos para llevar adelante proyectos de esta envergadura. Para nosotros es importante que los contribuyentes tengan en claro para qué sirven los aportes que realizan a través de sus impuestos”.

El consorcio está integrado por el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), el Instituto de Oncología Ángel H. Roffo, la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ) y las empresas PharmADN, Laboratorio ELEA y Romikin. El objetivo del proyecto es generar plataformas tecnológicas que permitan desarrollar y producir anticuerpos monoclonales para uso terapéutico.

Investigación y desarrollo

Los anticuerpos monoclonales actúan revirtiendo o deteniendo el avance de la enfermedad a partir de la detección y acción sobre blancos moleculares sensibles. Estos medicamentos ofrecen tratamientos novedosos y efectivos para el cáncer y otras enfermedades infecciosas e inflamatorias. Actualmente, el costo de estas terapias resulta muy elevado, por eso es estratégico para el país el desarrollo de una producción local que amplíe su acceso a una mayor cantidad de personas.
A través de la firma del contrato, el consorcio se compromete a la ejecución del proyecto y a realizar un aporte de 11.400.476 de pesos como contraparte. De esta manera, el monto total del proyecto ascenderá a 31.616.000 de pesos. Rubricaron el acuerdo en nombre del consorcio: el presidente del INTI, Enrique Martínez; el director interino del Instituto de Oncología Ángel H. Roffo, Ricardo Kirchuk; el rector de la UNQ, Ricardo Lugones; el apoderado de PharmADN, Lucas Filgueira; el presidente de Laboratorio ELEA, Isaías Drajer; el presidente de Romikin, Hugo Valerio; y la coordinadora del consorcio, Graciela Ciccia.
El proyecto se enmarca en la convocatoria Fondo Sectorial de Biotecnología (FSBio-2010) que promueve la generación de plataformas biotecnológicas para la producción nacional de vacunas y proteínas recombinantes para la salud humana. Además, da continuidad a los trabajos de investigación en cáncer iniciados en 2006 a través del Programa de Áreas Estratégicas (PAE), ambos financiados por La Agencia.
La convocatoria FSBio-2010 es administrada por el FONARSEC (Fondo Argentino Sectorial), que depende de La Agencia, y tiene aprobados otros dos proyectos en el marco de esta convocatoria. Uno de ellos, recibirá un subsidio de 26.341.388 de pesos para desarrollar proteínas recombinantes de alto peso molecular destinadas al tratamiento de la hemofilia A y de la artritis, tanto reumatoidea como psoriásica. El otro, recibirá un subsidio de 21.286.026 de pesos para producir proteínas recombinantes en leche de bovinos transgénicos destinadas a la salud humana.
Los fondos sectoriales forman parte del Programa para la Innovación Productiva y Social desarrollado por la Secretaría de Planeamiento y Políticas del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva. Ellos son el instrumento central para la implementación de una nueva generación de políticas orientadas que buscan fortalecer la vinculación entre el sector científico-tecnológico y el sector socio-productivo a fin de contribuir a la solución de problemas sociales y económicos.





gobierno cristina kirchner





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De mandar a los científicos a lavar los platos a sentarlos a la mesa de toma de decisiones

Revalorización de las políticas públicas para la ciencia y la tecnología
De mandar a los científicos a lavar los platos (Cavallo dixit) a sentarlos a la mesa de toma de decisiones. A partir de 2003, aumentó el presupuesto dedicado al área y se creó un ministerio de ciencia.

Si la política es el arte de lo posible y la ciencia el mundo del conocimiento, la política científica sería la llave para que países como la Argentina se abran camino al desarrollo.
Ciencia y política se entrecruzan como la doble hélice del ADN.

La ciencia, inseparable de la política, es uno de los instrumentos de poder para producir cambios sociales. Lo que distingue a los países ricos de los pobres es, fundamentalmente, el nivel de producción de conocimientos.
A la ciencia no la hacen científicos aislados en sus laboratorios, como sugieren las caricaturas. Avance, ruptura o reconstrucción están determinados por decisiones que se toman en el contexto de instituciones y organismos, casi siempre desconocidos para la sociedad, y en el más alto nivel de gobierno.
Con el regreso de la democracia, el gobierno de Raúl Alfonsín puso al frente de la Secretaría de Ciencia y la Tecnología (SeCyT) a Manuel Sadodsky, una figura emblemática que volvía del exilio. La creación del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva (MinCyT), en el actual gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, también es todo un símbolo de consolidación y de apuesta estratégica.

A partir del 2003 empezaron a revalorizarse las políticas públicas aplicadas a la ciencia y la tecnología. “Hubo un golpe de timón, se recuperó la capacidad de conducción política y hubo una relectura de pensadores de los años ’70, como Amílcar Herrera, Oscar Varsavsky o Jorge Sábato, que fueron silenciados después de la dictadura”, señala Diego Hurtado, director del Centro de Estudios de Historia de la Ciencia “José Babini”, de la Universidad Nacional de San Martín (Unsam).

Los reclamos de los científicos eran una constante, hasta que su escepticismo se dio vuelta como un guante. A partir de la voluntad política del ex presidente Néstor Kirchner, tras peregrinar durante años un desierto que parecía infinito, para ellos comenzó a soplar un aire fresco. “Se generaron nuevas condiciones estructurales y se frenó la fuga de cerebros. El presupuesto para ciencia creció un 800% y llegó a un 0,6% del PBI. Se descongeló el Conicet y, desde entonces, se incorporan 500 investigadores y 1.500 becarios por año”, sintetiza Tulio del Bono, quien fuera titular de la SeCyT, ahora convertida en ministerio.

Planificación. …Por estas pampas, la Revolución Libertadora liquidó las instituciones con tufillo a planificación y predominio ideológico de “autonomía y libertad total de investigación”. Así, de 1956 a 1966, germinó la fértil “edad de oro” de la Universidad argentina, con un aparato científico desconectado de los problemas del país.
Es que, en los años ’60, la muralla que dividía este mundo era ciencia básica versus ciencia aplicada…
“La resolución de esta controversia que persiste en la comunidad científica transita por el delicado equilibrio entre el respeto a la libertad de investigación y la responsabilidad de aplicar mayores recursos a las prioridades que consoliden el desarrollo económico y social con equidad”, dice el biólogo Rodolfo Tecchi, director en la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica (Anpcyt).
“Tradicionalmente, acá hubo una baja inversión en ciencia y tecnología. Para colmo, tuvimos dos períodos de deliberada destrucción de la actividad con José Martínez de Hoz en la última dictadura, y Domingo Cavallo durante el menemismo”, relata Enrique Oteiza. Este investigador del Instituto Germani de la Universidad de Buenos Aires (UBA) fue una de las figuras que, en 1994, organizó las todavía recordadas clases abiertas de los científicos frente a la ventana del despacho del entonces ministro de Economía, quien los había mandado a “lavar los platos”.


Si bien el ataque no fue sanguinario como en el ’76, el ajuste neoliberal y el pensamiento mágico de los años ’90 fueron una guillotina para que se desarrolle una política científica independiente. Las relaciones carnales del ex canciller Guido Di Tella llevaron a abandonar de manera humillante el estratégico Plan Cóndor II y frenar la actividad nuclear.


“Visto en perspectiva, pasamos de mandar a los científicos a lavar los platos a llamarlos a que se sienten a la mesa de toma de decisiones, para aportar a la solución de los problemas del país”, destaca Tecchi.
Por su parte, el físico Alberto Lamagna, gerente de Investigaciones de la Comisión Nacional de Energía Atómica (Cnea), destaca el “renacimiento” producido en materia nuclear. “Avanzamos en aceleradores para aplicaciones nucleares, robotización de centrales, enriquecimiento de uranio, nuevos materiales y nanotecnología”, detalla.

Fuga de cerebros. En esta materia, la Argentina fue un caso único en el mundo: el Estado pagó fortunas en retiros voluntarios a investigadores que fueron llevándose consigo conocimientos que aún hoy no pudieron ser recuperados. Intentaron privatizar el Conicet y la Cnea, dejaron en coma al Carem, el primer reactor nuclear de diseño propio y, por diez años, no ingresó un investigador más al Conicet. El Estado se redujo y la ciencia pasó a ser un mero ornamento en un país cuyo destino parecía ser el de proveer vacas y trigo. (NDE: políticas sostenidas por el consenso de washington y “nuestra” burguesía)
Más presupuesto. Por primera vez, la ciencia está subida al Tango 01. Se jerarquizó con la creación del MinCyT que, para este año, cuenta con un presupuesto de 420 millones de pesos. A su vez, la Anpcyt ejecuta 437 millones y cuenta con un financiamiento externo en dólares del Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (Birf) de 150 millones de pesos. Estos fondos se suman a los 750 millones que provienen del Programa de Innovación Tecnológica del BID.

La incorporación de más investigadores también acelera este despegue. “Su número creció un 63% desde 2003 y la cantidad de becarios se cuadruplicó. A fin de año seremos 6.200 investigadores y 8.200 becarios”, dice la astrónoma Marta Rovira, presidenta del Conicet. El presupuesto de este organismo para 2010 asciende a 1.300 millones de pesos. “Tenemos dos desafíos: romper el aislamiento integrándonos con otros organismos, porque hay temáticas complementarias, y revertir la histórica hiperconcentración metropolitana de investigadores: en la Ciudad de buenos Aires y en la Provincia, está el 62% de los recursos humanos”, agrega.
Por su parte, el presidente del Instituto Nacional de Tecnología Industrial, Enrique Martínez, relata que la política del Inti ha sido “llevar a los técnicos del laboratorio a la fábrica”. Y en este sentido, detalla: …asistencia al sector productivo, más allá de los cuestionamientos ideológicos, damos participación a las organizaciones sociales que no tenían posibilidades…”

En todo el país.También en las provincias, hay indicios de este renacimiento científico. A la par del gobierno nacional, la docta Córdoba fue la primera provincia en crear un Ministerio de Ciencia. Lo encabeza Tulio del Bono y promueve innovaciones en la industria local. Un ejemplo: a partir de un desecho contaminante de la industria quesera, la lactosa, destilan bioetanol en una planta piloto.
“La ciencia no es algo que se derrama, sino que se construye de abajo hacia arriba, y muchas veces de la periferia al centro”, dice Javier Noguera, secretario de Desarrollo Tecnológico de la provincia de Tucumán. “El avance es notable, hay nuevos laboratorios e infraestructura, y logramos aplicar la biotecnología a urgencias sociales. Con el Yogurito, 100 mil chicos reciben todos los días un yogurt con bacterias lácticas desarrollado en Tucumán para combatir la desnutrición y curar la gastroenteritis”, explica.

Hacia el mundo. Es sabido que en el exterior se valora el talento científico argentino. El prestigio de ser “el país sudamericano de los tres Premios Nobel” (Bernardo Houssay, Luis Leloir y César Milstein) ha llevado a una fuerte inserción internacional a partir de proyectos de cooperación. La ciencia es un lenguaje universal y un idioma que los equipos argentinos comprenden. Hay grupos que participan en proyectos de punta como el Colisionador de Hadrones (LHC), conocido como “la Máquina de Dios”; el proyecto internacional Pierre Auger radicado en Malargüe, Mendoza; y en el desarrollo del satélite SAC D/ Aquarius de la Conae con la Nasa norteamericana, entre otros.

Repatriación. “No seré el único loco que quiere volver al país. Hay muchos motivos para hacerlo”. Quién decía esto en 2004 es el matemático Javier Fernández, el primer científico argentino en regresar a través del Programa Raíces, una red de vinculación de científicos argentinos residentes en el exterior. Fernández pisó suelo argentino el 3 de junio de ese año y, desde entonces, trabaja en el Instituto Balseiro, en Bariloche. En seis años, más de 600 investigadores fueron repatriados y 14 empresas del sector privado incorporaron a varios de ellos.
Si bien no hay cifras oficiales, se estima que, en el exterior, hay unos 6.000 científicos argentinos. Para cualquier política de ciencia, los recursos humanos son fundamentales. “Fenómenos como la fuga de cerebros y la pérdida de talentos afectan a los países periféricos. La Argentina fue uno de los países de América Latina que más investigadores aportó a las naciones de sarrolladas”, sostiene Oteiza.
Durante décadas, los sinuosos caminos de la ciencia argentina llevaban a Ezeiza. En pleno gobierno militar de Juan Carlos Onganía, en la llamada Noche de los Bastones Largos de septiembre de 1966, 1.300 técnicos y científicos se fueron del país y más de 6.000 abandonaron la UBA. La universidad era considerada “un nido de subversivos”.

Durante la última dictadura, por lo menos 3.000 profesores, personal administrativo y estudiantes fueron expulsados de las universidades por razones políticas. En el Conicet se cesanteó a casi un centenar de investigadores. Las noticias sobre científicos desaparecidos circulaban en periódicos y revistas científicas internacionales.
René Descartes, en el siglo XVII, decía que el universo es materia y movimiento. En cierta medida tenía razón: al menos en la Argentina de hoy, tras atravesar por décadas un túnel de oscuridad, el movimiento de nuestra materia gris nunca causó tanto vértigo.





La Ciencia Argentina y el Kirchnerismo






dijo:
“Hay un cambio social en torno de la ciencia” Adrián Paenza


Matemático, periodista y docente, Adrián Paenza sostiene que hay un interés inédito por la ciencia en la sociedad argentina. Y en el Gobierno, añade. De eso habla aquí: de ciencia y de política. De la relación que tuvo con Néstor Kirchner, de los científicos que vuelven, del Ministerio de Ciencia, de Macri, Tecnópolis y la derecha.

Por Andrés Osojnik

Sorprende que un reporteado responda “no sé”. O peor aún, “no tengo idea”. Será que el método científico le impide sostener algo que no tiene empíricamente comprobado. O será la sinceridad que lo lleva a evitar las frases de ocasión. Adrián Paenza no tiene respuestas prefabricadas. Habla de sus programas de matemática en la televisión y asegura que no deja de sorprenderse de tanta repercusión. Habla de sus libros y confiesa que nunca creyó en semejante éxito. Habla del momento político actual y dice que no sabía que era kirchnerista, hasta que la realidad se lo demostró… Adrián Paenza habla de su relación con Néstor Kirchner, de Tecnópolis, de Macri, de los medios. De cómo intervino para que llegara al país el programa de entrega de notebooks a los chicos de la secundaria. Y de por qué la ciencia ahora tiene alto rating.

“Hay un evidente cambio social en torno de la ciencia –sostiene–. Si yo hubiera sabido de la repercusión de mi libro, lo hubiera escrito veinte años atrás. Si yo no lo escribí es porque no había receptividad. En aquella época no había en los medios de comunicación periodistas especializados en ciencia. Los diarios levantaban lo que salía en las agencias, no había producción de libros de divulgación de la ciencia como hay ahora, para lo cual tiene que haber un mercado, han aparecido películas, hay canales de televisión dedicados a la ciencia, aparece el Canal Encuentro. Estamos formando parte de un proceso de modificación que no lo sé mirar porque no tengo perspectiva. Pero lo que puedo hacer es ver los datos y describirlos: esto antes no pasaba.”

–¿En esto influye también la tecnología?

–Sí, también hay más medios, Internet, las redes sociales, muchas más maneras de comunicar, la tecnología no permitía hacer lo que se hace ahora. El único cargo que yo tuve en cualquier estamento fue secretario académico del Departamento de Matemática en el año ’83 cuando asumió Alfonsín. En ese momento, las revistas científicas de matemática llegaban al Departamento con dos años de atraso. Es decir que un científico podía estar trabajando en un tema y cuando creía que lo podía publicar ya estaba hecho hace tiempo. Yo estuve en España antes del Mundial del ’84 con quien era el rector de la Universidad Complutense de Madrid. Ellos recibían todos los meses las revistas y le pedí que fotocopiara una vez por mes el índice y lo mandara por correo. Entonces yo lo dejaba en la biblioteca para que los científicos de acá por lo menos pudieran ver los temas que se publicaban.

–Ya tenía entonces la idea de la importancia de la difusión…

–Sí, pero yo no me daba cuenta. Porque todo esto fue una casualidad. Si yo dijera que todo esto fue un plan… no, no fue así. Claudio Martínez me propuso hacer un programa de televisión, y yo le dije, bueno, lo hacemos pero siempre que yo pueda vivir afuera. Yo vengo y grabo los programas. Así nació Científicos Industria Nacional. Empezamos… y hace nueve años que lo estamos haciendo. Diego Golombek hacía de cocinero científico en un programa y cada vez que terminaba un programa yo contaba una historia de matemática. A los dos años me llamó Diego a Chicago y me dijo, escribí todas esas historias y yo te publico un libro. Y le dije, Diego, nadie va a comprar un libro así. Diego me dijo dejá que lo decida yo. Se publicó y de pronto, ¡bum! ¿Quién podía saberlo? La primera edición fueron cuatro mil ejemplares, la primera edición del segundo fueron 40 mil.

–¿A qué atribuye esa repercusión del libro, ese interés masivo por la ciencia?

–No lo sé. Algo está pasando. Nosotros estamos haciendo la cuarta temporada de Alterados por pi, un programa de matemática por televisión… ¿es raro, no? Fuimos a las escuelas a grabar los programas, llegamos con las camionetas y parece que fuéramos una banda de rock… llega la matemática. Hay 400, 500, mil chicos que vienen a escuchar hablar de matemática. Yo estoy tan sorprendido como ellos. Ellos se quieren sacar fotos conmigo y yo me quiero sacar fotos con ellos, porque yo soy el impactado. Algo está pasando, pero no sé qué causó esto. En programas de alto rating yo estuve muchos años, Fútbol de Primera, con Muñoz, con Víctor Hugo… Pero esto es distinto.

–¿Qué es lo distinto?

–Lo distinto es lo inesperable. Es esperable que en el fútbol te vean millones, la televisión impacta mucho. Pero no es esperable que te esperen 700 chicos, los padres, los profesores y que reciban a un grupo de personas que hacen un programa de matemática como si fuera una banda de rock, o como si hubiera llegado Ginóbili. A nosotros nos recibieron en Wilde con un pasacalle…

–¿Este cambio social del que habla tiene que ver también con el momento político que vive el país?

–A mí me dan ganas de decir que sí, porque tengo una gran simpatía por este Gobierno… yo no sabía que era kirchnerista, yo no voté a Néstor. Yo fui a hacer la cola para votar y lo iba a votar a él, pero me dije que no podía votar a alguien que llevaba a Scioli de vicepresidente. Y la voté a Lilita. Una claridad de ideas bárbara la mía… Después se lo dije a él, en la Casa de Gobierno, la primera vez que lo fui a ver.

–¿De qué hablaron aquella vez en la Rosada?

–Cuando lo fui a ver la primera vez me dijo, che, los becarios del Conicet ganan 800 mangos. Le digo, sí. Y me dice es una barbaridad, cómo van a ganar 800 mangos, vamos a ver qué podemos hacer. Esto fue diciembre del 2003, tres meses después, en marzo del 2004, un científico argentino, Gabriel Rabinovich, había publicado en la revista Cell una investigación muy importante. Entonces lo citó a la Casa de Gobierno e invitó a algunos periodistas. Yo fui. Cuando me vio, me dice “che, ¿te dije que iba a hacer algo, no?”. Les habían aumentado de 800 a 1200 pesos a los becarios, el 50 por ciento. Yo conocí a todos los presidentes de la etapa democrática, todos hablaban desde el bronce. Todos conocían lo que era el Conicet, ahora, que todos supieran que el Conicet tenía becarios, ya empiezo a dudar. Que supieran que existía el Conicet, que tenía becarios y que supieran lo que ganaban… desconfío fuertemente. Y que además hicieran algo para cambiarlo, es muy raro.

–¿Por qué un científico quiere volver hoy a la Argentina?

–Un científico vuelve ahora porque hay oportunidades de trabajar y no necesita desarrollarse en un contexto que le resulta extraño. Vuelve porque tiene sus amigos acá. Cuando uno está afuera, lo que le pasa a Obama es folklórico, pero se muere Kirchner y eso impacta mucho. Yo me entero de que se muere Kirchner porque me avisa Ginóbili. Yo había ido a caminar como todos los días temprano y al volver tenía 17 mensajes en el teléfono. Me asusté, dije qué pasó. Y tenía un mensaje de texto, era Manu que me decía ¿viste lo que pasó? Se murió Néstor. El impacto que se produjo en todos los argentinos que vivimos allí fue muy fuerte. Por eso la gente regresa: se están dando las condiciones, está la tendencia de que la ciencia importa. Ahora estamos en la etapa de que hay que traerlos porque los hemos generado no- sotros. El 98 por ciento de lo que publican en revistas científicas en el mundo los argentinos que están trabajando en el país son científicos egresados de universidades nacionales y que trabajan en organismos estatales, en general, el Conicet. Entonces, si la Argentina pudiera traer para acá todo lo que tiene en el exterior…

–¿Hay aceptación en los científicos argentinos en el exterior de lo que se está haciendo aquí?

–No lo sé, pero se sabe que hay un gran respeto por la ciencia ahora. Hay consulta, hay interés. Hay un comité de ética en la Argentina. Me acuerdo, que la Argentina tenía que llevar una posición respecto de qué iba a hacer con las células madre. Rafael Bielsa era el canciller y le pidió al comité de ética del Conicet que le diera una opinión. No era vinculante, pero por lo menos había alguien a quien le importaba. Todo esto está pasando ahora, son muchas pequeñas cosas. Muchas son intangibles, pero antes no pasaban. Yo pensé que no iba a vivir esto y ahora lo vivo. Que se discuta si va a haber un potencial reparto de las ganancias con los trabajadores… Posiblemente no se haga, que esté en la agenda es una señal. La Asignación Universal por Hijo incrementó un 25 por ciento la matrícula de los chicos en los colegios primarios. No tenemos noción de lo que esto significa. Uno puede hacer charlas intelectuales, pero hay que ver que a la gente la están volviendo a la vida.

–Volviendo a la ciencia, el proyecto de Tecnópolis sería un símbolo de este interés político por la ciencia que describe…

–Sí, es un símbolo, pero también marca el engaño de la palabra cuando es vacía de contenido.

–¿A qué se refiere?

–A lo que hizo Macri. Yo deploro a Macri y todo lo que él representa, pero independientemente de eso, él es jefe de Gobierno. Y si el argumento por el cual Tecnópolis no se hizo en la ciudad es porque se va a cortar el tránsito durante tres o cuatro días (ellos dijeron 40), no es serio. Nueva York todos los años recibe en septiembre durante una semana a 155 jefes de Estado, para la Asamblea General de las Naciones Unidas. En los últimos ocho años me tocó estar siete: es un caos. Bueno, pero si quieren tener la sede de las Naciones Unidas ahí, algún precio tienen que pagar. Hay que elegir costo-beneficio. ¿Queremos decir que la ciencia importa, sacarla a la calle y generar los vasos comunicantes con la sociedad? Si se cerraran en la Argentina las escuelas primarias, todo el mundo saldría a la calle porque todo el mundo entiende el valor de salir de analfabeto a alfabeto. Si cerraran las universidades, también habría un lío bárbaro porque los estudiantes saldrían a la calle. Pero la sociedad todavía no tiene en claro por qué importa investigar, todavía esto es una asignatura muy pendiente. Todavía no está claro que la sociedad se va a beneficiar, o se debería beneficiar, en función de lo producido por las universidades. Entonces cuando alguien aborda Tecnópolis así es un metamensaje: me importa un pito.

–Y más allá del tránsito, ¿por qué Macri no permitió Tecnópolis?

–Porque ya tuvieron un problema con los festejos del Bicentenario. Y después muere Kirchner y vuelve a estar la gente en la calle. Hay una tendencia de Macri y en general de los gobiernos conservadores de no querer la ocupación de los espacios públicos por parte de la gente. Las muchedumbres, la gente en la calle es un problema. Y a eso le tienen miedo.

–Antes contaba su primera reunión con Kirchner en la Rosada. ¿Qué motivó aquella reunión?

–Yo a Kirchner me lo encontré justamente cuando se hacía la reunión de la Asamblea General de las Naciones Unidas en septiembre de 2003. Yo a él lo conocía por haberle hecho notas en televisión, pero nunca había estado con él. Yo estaba con unos amigos en Nueva York y me iba al teatro. Iba caminando por la Quinta Avenida rápido porque llegábamos tarde y de pronto lo veo caminando a Ginés González García. Qué hacés Adrián, nos saludamos y le dije te doy un abrazo porque me tengo que ir que empieza el teatro. ¿Pero no viste quién está ahí? ¿Quién está? Miro y estaba Kirchner. Cuando me quiero dar cuenta, estaba él caminando hacia mí. Me saludó y me dice, venite al Consulado. Le digo no puedo, yo estaba vestido con vaquero, le digo tengo entradas para ir al teatro y me dice, dejate de joder, te está invitando el Presidente y vos decís que tenés entradas para ir al teatro. Bueno, le digo, yo voy a ir, pero va a haber 200 personas, yo voy a estar a un costado, contra una pared y ni siquiera me voy a poder acercar a vos. Entonces me preguntó cuándo iba a estar en la Argentina. En noviembre, le contesté. Bueno, venime a ver. Cuando estábamos sentados, me tomó de la mano y me dijo “hablame”. “¿Cómo hablame?” “Sí, hablame.” Escuchame, le contesté, yo voy a salir después de acá, me voy a encontrar con mis amigos, mi familia, me van a decir “¿con quién estuviste?”, “con el Presidente”, “ah, ¿qué te dijo?”, “nada, hablé yo…” El tenía un papelito, me lo mostró, me dijo, mirá lo que me trajo Escribano… Era el papelito donde le presentaba esas famosas condiciones, el ultimátum… A partir de ahí se fue dando una corriente afectiva muy intensa. A mí me gustaba el desenfado, yo hablaba con él como en cualquier charla, no tenía que andar pensando e hilvanando cada frase a ver qué digo, yo hablaba con alguien que pensaba junto conmigo. Yo no sabía que era kirchnerista, me fui haciendo mientras empezaba a valorar las cosas que hizo.

–¿Cómo es su relación con Cristina?

–Cuando Filmus me llamó para hacer la reunión con los científicos en Nueva York, Cristina era candidata, me dijo mirá, ella va a ir a la Asamblea de las Naciones Unidas con Néstor, ¿podés organizar una reunión con los científicos que vos conocés allá?, ella los quiere conocer, hacé la lista vos, de distintas áreas. Yo hago la lista, le dije, te la paso, pero organizalo vos, porque ¿sabés lo que va a pasar con esto? Yo lo organizo, ella va a sacarse una foto y después nunca más le va a importar nada. Bueno, me dijo Daniel, decíselo. Hice la lista, la embajada los invitó. Llegamos al Consulado, estaba Timerman, llegó Cristina y yo le dije, bueno voy a decir que yo no querría que todo esto sólo sea para una oportunidad para que nos saquemos una foto. Y ella dijo, yo no vine a sacarme una foto, yo vine a preguntar. Y empezó: ¿Quién es el que se dedica a agujeros negros?, ¿quién hace los bancos de leche materna?, y así. Era obvio que ella había estudiado lo que hacía cada una de las personas que estaban ahí. Pasa el tiempo y una vez en Buenos Aires me llama Lino Barañao y me dice “acaba de crearse el Ministerio de Ciencia y Tecnología y me propusieron el cargo”. “¿Aceptaste?”, le dije. “Sí. Y me dijo Cristina que te dijera que no era para la foto.”







ciencia






dijo:
"Hay muchos indicios de apoyo a la ciencia argentina"

Lo dijo el biólogo molecular Alberto Kornblihtt a Radio América. Este científico fue reconocido por la Academia de Ciencias de EE.UU. En la entrega de los Martín Fierro, el matemático Adrián Paenza lo definió como “el Messi de la ciencia argentina”.

El biólogo molecular especualizado en ADN fue reconocido por la Academia de Ciencias de Estados Unidos y tomó especial notoriedad al ser mencionado por el periodista y matemático Adrián Paenza, cuando subió a recibir el Martín Fierro por “Científicos de nuestra Argentina”.

En coincidencia con Paenza, Kornblihtt señaló que "hay muchos indicios de apoyo a la ciencia argentina". "Hay mucha gente que está volviendo y es cierto que desde el Ministerio de Ciencia y Tecnología están haciendo nuevos edificios para recibir a estos científicos que vuelven. En general hay mucho apoyo", expresó.

En comunicación con Radio América, el biólogo molecular contó su experiencia en el exterior del país y remarcó ser "el sexto argentino en ser nombrado miembro de la Academia de Ciencias de los Estados Unidos".

Por otro lado, aseguro que el reconocimiento de la Academia y de sus colegas, como en el caso de Adrián Paenza, "es un gran honor" para él y su grupo de investigación. "También fue muy lindo recibir mas de 260 correos electrónicos de gente que me conoce, como alumnos, ex alumnos y otros cientificos", señaló.

Cabe destacar que Adrián Paenza ofreció el único discurso político en la entrega del Martín Fierro, al destacar el impulso a la ciencia que le dieron los gobiernos kirchneristas. “Han invitado a la ciencia a la mesa de las decisiones del país”, enfatizó el periodista.





avances





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El canal público de ciencia y tecnología saldrá al aire antes de fin de año
Lo confirmó el ministro de la cartera, Lino Barañao, en un reportaje publicado por el diario La Nación


El ministro de Ciencia y Tecnología, Lino Barañao, confirmó en un reportaje publicado por el diario La Nación que el canal público de CyT saldrá al aire antes de fin de año.

El funcionario, recibió al periodista Pablo Martín Fernández, de lanacion.com para dialogar sobre el futuro de la nueva señal.

¿En qué estado se encuentra el proyecto del canal propio?
Esperamos lanzarlo en el segundo semestre, antes de fin de año. Estamos licitando ya alrededor de 30 programas, va a haber algunos enlatados enfocados en la realidad local, pero muchos van a ser programas creados en la Argentina donde tenemos un desarrollo muy importante del sector de las productoras independientes y de las universidades en el área audiovisual.

La idea que tenemos es que el canal de ciencia sea publicitario, no de divulgación. Queremos que sume científicos al país. No queremos salir a contar qué es la ciencia, que es algo que ya se viene haciendo en Encuentro por ejemplo, sino vender la idea de capacitación en carreras científicas a los jóvenes y el concepto de innovación al empresario pyme. La tarea implica lógicas diferentes y estamos trabajando en eso muy fuerte.

¿Cómo piensan hacerlo?
Teniendo en cuenta muchas variables, pero, por ejemplo, queremos que los conductores sean chicos que estudian ciencias, hemos hecho un casting hace más de un mes en Exactas donde de 70 chicos más del 90% tenían claro lo que tenían que decir, eran expertos e histriónicos. Queremos que un chico que está haciendo zapping se cruce con alguien parecido a él que le habla de algo que no sabe y se quede ahí. Ese es nuestro desafío.

Se sabe que tendrá algo de la línea de Encuentro, pero ¿qué particularidades se imagina en el canal público de ciencia?
Va a tener mucho de ritmo de videoclip con mucha animación y una escala cromática que atraiga a los chicos. De hecho, hice un mini focus group con mi hija y su novio desde la tipografía y la estética y surgió algo interesante. Observé que a mí me desespera que hagan zapping a muy alta velocidad -dice entre risas- pero me dicen "yo me fijo en los colores para ver dónde me quedo". Si los colores son sepias no se detienen entonces eso fue clave, qué color hay que poner para que se detenga en esa señal así que estamos experimentando y eso es bueno.

Somos un ministerio de ciencia y nos vamos a encargar de medir todo. Podemos analizar desde cuántas personas más se inscriben en las carreras de ciencia hasta cuánta gente consulta por los instrumentos de financiamiento.

Queremos hacer como cualquier empresa con una campaña publicitaria: siempre se habla sobre cómo el mundo científico transmite conocimiento a la empresa, esto es al revés, nosotros tenemos que aprender sobre marketing si queremos cambiar, esto no es algo automático.

En el tema de las carreras científicas requiere de acciones concretas, si no vamos a poner cupos en la universidad pública como hacen otros países tenemos que orientar a los alumnos. No parece lógico que haya carreras con desempleo cero que tengan tan pocos alumnos y carreras donde la posibilidad de tener un empleo es baja y rebalsa de gente y todo con los fondos públicos. Estamos defraudando al padre de ese chico y a la sociedad que espera que la universidad aporte a la prosperidad general.

¿Cuál es el nombre del canal y de quién va a depender?
Todavía no podemos decir el nombre. Va a depender del Ministerio, los fondos son nuestros y se ejecuta a través de Educ.ar que es del Ministerio de Educación. Es importante que sea un canal del Ministerio porque queremos que tenga nuestro certificado de calidad de que eso que se ve ahí esta chequeado, no es Nat Geo o cualquier otro medio privado, uno puede tomar una decisión para vacunarse o no guiado por un programa y es importante certificar eso. Por eso recalcamos que es del MinCyT porque es importante el sello de calidad.

Habló de contenido enlatado traído del exterior, ¿qué programas o señales tienen en mente?
Tenemos mucho de BBC, tenemos series de EE.UU., queremos tener algunas series que han tenido éxito como The Big Bang Theory que probablemente consigamos, pero a esos enlatados le vamos a sumar comentarios científicos previos para adaptar el contenido a la realidad local.

¿Qué rol va a jugar Internet en la propuesta del canal?
Todos los contenidos propios van a estar en Internet. Hoy los chicos no se sientan a las cinco de la tarde a ver un programa como hacía yo cuando era chico, si les interesa algo lo ven y se transmite por el boca a boca, lo bajan y listo. En casa, si nos sentamos a ver un programa de tv, es Dr House o The Big Bang Theory pero a sabiendas de que ese capítulo nos gusta porque mi familia lo vio o se los recomendaron.

También tenemos que aprovechar todas las posibilidades del programa Conectar Igualdad para llegar a las escuelas y tomar de allí el trabajo en grupos de los chicos, porque también es importante ver que la ciencia no se hace de a uno ya que tenemos la idea de los científicos como Milstein o Leloir solitos en su laboratorio tipo foto carnet y eso es muy contraproducente para generar buenos equipos. Además, nos enfocaremos en fomentar el pensamiento lateral, que se tiene que premiar. En la Argentina esa es nuestra chance: ir por el lado disruptivo, porque por lo masivo no vamos ni ahí, no hay manera de competir por ese lado.





cientificos





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El seleccionado argentino de ciencia también tiene estrellas
Como un plantel de fútbol mundialista, también son 23. Cada científico recibió el subsidio nacional más alto: un millón de pesos. Cuatro cordobeses están en la lista.


¿Quién es el Messi de la ciencia argentina? En la entrega de los Martín Fierro, Adrián Paenza, el “Macaya Márquez” de la divulgación científica, aseguró que es Alberto Kornblihtt.

Este investigador del Conicet trabaja en Biología Molecular y Genética, en los mecanismos que hacen que cada uno de los genes humanos sean capaces de producir más de una proteína.

Kornblihtt integra una lista de 23 investigadores que recibieron los subsidios Bicentenario por más de un millón de pesos cada uno que otorgó la Agencia Nacional de Promoción Científica.

Es la ayuda económica a científicos más alta que ha dado la Nación en los últimos años. Sólo fueron acreedores líderes de grupo consolidados internacionalmente. Cuando ellos tocan la pelota, la comunidad científica mundial disfruta verlos jugar en sus laboratorios. ¿Quiénes están en la lista de 23 convocados?

Los cordobeses. Hay cuatro cordobeses. Tres juegan en la “liga” local (universidades cordobesas) y uno emigró a Buenos Aires, Gabriel Rabinovich. Descubrió por qué el sistema inmune no actúa frente a un tumor. En medicina, este hallazgo abre un blanco terapéutico para vacunas.

Alfredo Cáceres trabaja para el Conicet en el Instituto Martín y Mercedes Ferreyra. Estudia cómo se forma el cerebro, en especial, las neuronas.

Horacio Pastawski, bautizado por la prensa especializada como el “maquinista del tiempo”, trabaja en la Facultad de Matemática, Astronomía y Física (Famaf) de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) y el Conicet. Es especialista en mecánica cuántica. En su laboratorio, logró la reversión temporal a escala microscópica.

Hugo Luján (Conicet y Universidad Católica de Córdoba) describió el mecanismo que utilizan el parásito Giardia lamblia para evadir el sistema inmunitario. El germen provoca problemas gastrointestinales a millones de personas. Luján avanza a paso firme para lograr una vacuna.

Apellido pesado. Entre el resto de los convocados, uno carga con el peso de su apellido. Se trata de Carlos Balseiro, hijo del legendario José Balseiro, el cordobés pionero en física nuclear. El hijo se dedica a la nanotecnología.

Equipo mixto. En la selección hay tres mujeres. Ana Elgoyhen, bióloga molecular de la Universidad de Buenos Aires (UBA); Elena Otegui, agrónoma de la UBA, estudia la genética del maíz; y la bióloga Eugenia Farías (Conicet Tucumán) estudia los microorganismos del altiplano.

Por disciplina, la lista se completa con:

Neurociencias. Eduardo Arzt y Bernardo Mindlin (UBA) y Alejandro Schinder (Instituto Leloir).

Medicina. Juan Poderoso y Jorge Medina (UBA).

Biotecnología. Diego de Mendoza (Universidad de Rosario).

Física cuántica. Juan Pablo Paz (UBA).

Nanotecnología. Roberto Salvarezza (Universidad Nacional de la Plata), Roberto Williams (Universidad Nacional de Mar del Plata) y Pedro Julián (Universidad Nacional del Sur).

Química orgánica. Gerardo Burton (UBA).

Ecología. Guillermo Goldstein (Universidad de la Patagonia).

Bioquímica y biología molecular. Mario Aguilar (UNLP) y Carlos Pirola (UBA).

Claro que ésta es la selección “local”. Como en el fútbol, Argentina tiene fama de exportar valores. Las superestrellas argentinas en el exterior son Juan Maldacena (teoría de las cuerdas), Juan Cibelli (células madre), Matías Zaldarriaga (cosmología), Félix Mirabel (agujeros negros), Jorge Rocca (láser) y Pablo de León (diseño de trajes espaciales).

Fuera de la lista. ¿Pero estos jugadores practican la ciencia que le gusta a la gente, esto es, la que necesita el país? Algunos valores de la investigación nacional quedaron afuera. Martín Isturiz (Conicet), un contestatario de la actual política científica que está llevando a cabo el país. ¿Como a Batista, la ciencia argentina tiene un Tevez?

Otros más están afuera. Entre ellos, Sandra Díaz, bióloga cordobesa, Premio Nobel de la Paz y miembro de la Academia de Ciencias de EE.UU. Ni hablar de las ciencias sociales. Y cientos más. Como en el fútbol, también hay polémica. Lástima que no se discuta en los bares.





patria





Presentan plan de repatriación de cientificos argentinos




link: http://www.youtube.com/watch?v=uucbSXOfUsM

Cristina Fernández inauguró la muestra "El Túnel de la Ciencia", en el Ministerio de Educación




link: http://www.youtube.com/watch?v=4E2Flp9lauk

Presentación Polo Científico Tecnológico




link: http://www.youtube.com/watch?v=2TJNm4sc7hs

Visión Siete: Martín Fierro: "Científicos Industria Argentina"




link: http://www.youtube.com/watch?v=bCdenXYREkY

cientificos repatriados programa raices




link: http://www.youtube.com/watch?v=gQKvXImfXKM

Científicos repatriados I




link: http://www.youtube.com/watch?v=eHccpUgNcLw

Científicos repatriados II





link: http://www.youtube.com/watch?v=zlUdERL6G9s

Visión Siete: De la fuga a la repatriación




link: http://www.youtube.com/watch?v=29cpMG3p0ds

Visión Siete: "Quería ser partícipe de lo que está sucediendo en la Argentina"




link: http://www.youtube.com/watch?v=CfdJyy-no5g

Medicamentos contra el cáncer




link: http://www.youtube.com/watch?v=3ceXoRZas0M

Científicos repatriados




link: http://www.youtube.com/watch?v=tEc8vYjXohA

Conferencia de Cristina Kirchner a científicos argentinos radicados en Alemania.




link: http://www.youtube.com/watch?v=Sv-nf0D4RrA

Presentan plan de repatriación de cientificos argentinos




link: http://www.youtube.com/watch?v=uucbSXOfUsM

Cristina Fernández inauguró la muestra "El Túnel de la Ciencia", en el Ministerio de Educación




link: http://www.youtube.com/watch?v=4E2Flp9lauk

Presentación Polo Científico Tecnológico




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