La Vida de Antes y la de Ahora


¿Te imaginás vivir sin conocer Taringa!? ¿Te acordás cuando no había iPods? ¿Rememorás tus años mozos con nostalgia, o te alegrás de que hayan pasado para poder vivir este boom tecnológico? En esta parte vemos cosas que cambiaron radicalmente tu vida

La computadora hogareña
Antes: eeh.. no existía. Tomemos simples trabajos caseros que debíamos llevar a cabo: un informe para el colegio, sobre la composición del Gabinete de Rosas. Para presentarlo en tiempo y forma, teníamos que amarrocar Billikens y Anteojitos hasta que llegara la época del año para cortajearlos sin piedad y plasticolear sus fotos en la hoja. Los manuales que usábamos en esa época no tenían la información que las maestras te pedían (malditas perras, lo hacían a propósito) así que tenías que dirigirte indefectiblemente a… LA BIBLIOTECA. Un edificio vetusto y polvoriento, repleto de tomos y tomos de sabiduría que sólo los más cerebritos usaban, regenteado por viejecitas de delantales y anteojos como pantallas LCD 19 pulgadas.
Para conseguir material insinuante para la masturbación, te tenias que dirigir a un kioskero ¨piola¨ que te venda alguna ¨Eroticon¨, ¨Playboy¨, o alguna de esas revistas gallegas cuyos nombres eran brutos, como por
ejemplo: ¨REVISTA EROS¨ , ¨ PERVERSAS¨, o , la que mas muzarella chorrea..
¨CHANCHITAS¨.
Este tipo de revistas, las vemos hoy en dia y nos resultan…graciosas.
Rubias con rulos, con una zona genital que parecen una almohada y con poses que pretendian ser sensuales, pero que jamás podrias cogertela en esa posición.
Si la revista se la pedias a un amigo, habia hojas inseparables, víctimas de un ataque desenfrenado de esperma.
Si querias ver una bombacha, tenias que verla colgada del tendedero de la vecina.

Ahora: llegó la computadora. Era burda, con una pantalla azul y con menos definición que Crespo. Pasaron los años y evolucionó de tal manera que superó todas nuestras espectativas, aunque la pantalla azul la seguimos viendo de vez en cuando (cuack, chiste informático nerd).
Ahora, la maestra pide un trabajo practico sobre los dinosaurios, y solo resta insertar dicha palabra en la Wikipedia (olvidate del encarta, son como
4 cds y vienen con unos videos pedorros imposibles de presentarle a la maestra), y de repente vez toda la información de los dinosaurios que jamás viste en tu vida, con un botoncito para IMPRIMIR directamente. Genial!
Hay tanta información que no deberia dejar de extrañarte si te cuentan también cuantos polvos se hechó Spielberg antes de hacer Jurassic Park.
Olvidate de Anteojito, Antifaz y Billiken, ahora, la información de San Martin y de cómo cruzó Los Andes lo podes ver directamente en algun programa raro de Pergolinni.
Con respecto a la masturbación, tenes todo a la alcance de la mano. O de la vista, mejor dicho, porque las manos la tenes ocupadas.
La derecha, para tocarte, y la izquierda, para mandar un ¨minimizar¨ por si se acerca tu vieja.
Las revistas porno ya no existen, y las que quedaron vivas, fueron porque traen un DVD XXX que sirve para que los viejos usen la dividitera de los hijos con un fin justo.

Comunicación
Antes: Ibas al correo, o alguna librería que tenga ¨OCA¨ y depositabas una cartita para tu amigo que vivia en Neuquen…, y si la carta le llegaba, era un furor. El se ponia contento, se alegraba, y se tomaba su tiempo para sentarse al escritorio, enfocar su lampara, buscar una puta lapicera que funcione y escribirte.
Si te olvidabas de escribirle por su cumpleaños, le echabas la culpa al correo que nunca se lo entregó.
Con respecto a los levantes, tenias que ir a un bar, boliche, o un amigo te tenia que presentar alguna chica para entablar una relación. Si conseguias el telefono la llamabas y le cortabas, y luego de varios intentos fallidos, te animabas a hablarle y a invitarla a tomar un café.

Ahora: Existe el email e Internet. Te sentás en la compu, semi en bolas, te prendés un puchito, te sacas la mugre de las patas y escribis 2 o 3 lineas de texto (escribis mucho menos total despues le mandas otro) para tu amigo que sigue en Neuquen, y que va todos los dias al Cybercafé a ver si alguien le escribió o a jugar al Counter Strike.
Si te olvidás de saludarlo por el cumpleaños, le echás la culpa a Hotmail, que cada dia anda peor.
Con respecto a los levantes, abrís el MSN, y buscás contactos de mujeres de donde sea, no te importa, y si tienen webcam, mejor.
Pedís foto, si no tienen o dicen que la camara/scanner no les funciona, ya sabes que la cosa viene destructífera.
Pegás onda con la mina, quedan en verse, se matan, se aman, se casan, se separan, volvés al MSN y seguis buscando una víctima para tu vida.
Todo es más fácil, ¨encarás en bolas¨, no tenes que bañarte, peinarte, ni hacerte un pre-lavado de pete ya que nadie te huele.

Profilaxis y Métodos anticonceptivos
Antes: Practicamente no se utilizaban métodos anticonceptivos ya que la mujer quedaba virgen hasta el matrimonio.
Ojo, siempre habia una reventadita que queria experimentar antes, y en ese caso, compraba preservativos solo en las farmacias y con mucha vergüenza.

Ahora: Preservativos de todo tipo, textura y sabor. Con gusto a frutilla, limón, piña colada, ananá y milanesa con fritas. También existe el Diu, un espiral que mata a pibes como Rayd matamosquitos. Las Pastillas anticonceptivas, traicioneras si las hay, los parches, inyecciónes, y los de emergencias.
Estos últimos, son aquellos inventados para salir de un momento de apuro, y consisten en:
- Bolsa de COTO (Carrefour o Disco, da lo mismo)
- Una media de Nylon
- Un naranjú vacío.
- Papel film

También, existen otros métodos físicos para evitar el embarazo.

- ¨Acabame afuera¨
- ¨Acabame en las tetas¨
- ¨Tragatela toda¨
- ¨Tiramela en el pupo y haceme la piletita de leche¨

Telefonía Móvil
Antes: no existía. Bah, te podías llevar el teléfono encima, pero no lo conectabas a ningún lado… Después entró en escena el celular ladrillo, con su maletín especial y señal de mierda que era más para hacer facha que para comunicarse. Se han detectado casos de escoliosis y cervicales rotas por tratar de sostener semejante armatoste sin las manos, sino con el cuello y hombros. El que lo tuvo se creyó super banana por mucho tiempo, hasta que aparecieron modelos de tamaños más coherentes. Si estabas en la calle y tenías que llamar a alguien, tenías que recurrir al teléfono público (si encontrabas alguno). Siempre estaban derruidos, escupidos, con las teclas rotas, en cabinas llenas de mugre, con pedazos de chicle pegados en los números, y siempre te cagaban guita. Ni hablar que a veces había que hacer cola para conseguir llamar a tu casa y avisar que no volvías, porque las monedas que ibas a usar para el colectivo acababan de ser deglutidas por la infame maquinaria telefónica.
Ahora: hay celulares para todas las edades, para todos los gustos. Los hay desde 60 pesos hasta 3000, con pantalla de milquichicientos millones de colores (aunque uno sólo distinga cuatro o cinco), con ringtones personalizados, con mensajes de texto y de voz, con Bluetooth y conectividad a lo que se te cante. Vienen con tapitas, con teclado alfanumérico, con texto predictivo y agenda, con cámara de fotos y de video, con reproductor de música y hasta de radio. Te podés conectar a Internet y mandar mails, leer el diario… La cagada es que seguimos con muy pocas cosas para decirnos, por lo cual toda esa tecnología está más al pedo que teta de monja. O qué, me vas a decir que jamás hacés la del mensaje de texto que dice simplemente “Hola, cómo andas”, o una llamada para decir “Nada, te llamaba porque hace mucho que no hablamos” (¿?)

Adminículos Hogareños Varios
Antes: había cacerolas y cacerolitas y ollas y ollitas y jarros y jarritos y toda la batería de utensilios Essen para que las madres, amas de casa, pudieran hacer las delicias más sabrosas para toda la familia. Se deslomaban tamizando harina, batiendo huevos a mano para ese rico bizcochuelo, quemándose con el aceite de esa milanesa, lavando las frescas frutas y verduras cultivadas en una huerta cercana, o en el patio de la casa. Cada almuerzo o cena dejaba una pila de elementos para fregar. Ni hablar de la ropa, había que desgarrarse los dedos lavándola a mano, restregándola contra la tabla de lavar, con jabón blanco Federal y mucha energía. Se tendía, se secaba, se planchaba y almidonaba para que quedara simplemente perfecta.
Ahora: hay microondas, freezer, minipymer, lavavajilla y lavasecarropas. Nadie recuerda cómo calentaba un café con leche antes de usar el microondas, nadie hace las compras del día porque ahora se puede frizar absolutamente todo, nadie levanta los platos apenas se termina de comer porque con ponerlos en el lavavajilla ya estás hecho, nadie toca ni por asomo el jabón, sólo para echarlo en el compartimiento que corresponde, junto con el enjuague. Lo malo es que nos ahorramos tanto tiempo no cumpliendo con esos quehaceres que después no sabemos cómo emplearlo. Creo que por eso las que antes eran amas de casa siempre presentes ahora son madres ausentes con pilas de trabajo, que todavía no reconocen a sus hijos cuando los van a buscar al jardín (es una broma, chicas, no se me pongan en feministas que no vale la pena).

Televisión
Antes: había un televisor cada tres manzanas de barrio, y en esa casa se juntaban todos a disfrutar de los incipientes programas de la televisión nacional. Era todo en blanco y negro, se veía llovido y se clavaban las antenas a la papa para una mejor recepción. Luego llegó la televisión a color y la videocassetera. Era increíble ir al videoclub y pedir esa película y poder verla cuantas veces quisieras. Era mágico que en ese pedacito de plástico con cintas adentro cupiera toda la ilusión del cine. Y no tenías sólo un canal, tenías cinco excelentes canales de aire para disfrutar de toda su programación exclusiva. Los equipos eran chiquitos, pesados, feos y las pantallas tenían tanta definición como un centro de Riquelme a Crespo en el Mundial. No había control remoto, cada vez que querías cambiar de canal o subir el volumen algún pobre diablo sufría. Generalmente era el más pequeño de la familia.
Ahora: tenés pantallas planas, plasma, HDTV, LCD, televisores portátiles, televisores con “Ambilight” que reproducen la luz que está en pantalla y te pintan las paredes. Tenés home theater, con un montón de parlantes para que sientas que estás en un cine (y si vas a un cine, mejor?). Se han acoplado tantos adminículos al televisor que tenés como mínimo 5 controles remotos, uno para cada aparato (ninguno funcionará para cambiarle de canal a tu aburrida existencia, creéme, ya lo intenté). Experimentamos el advenimiento del cable, maravilloso invento. Televisión paga que no debería tener cortes comerciales, pero cuyos programas duran media hora, 9 minutos de los cuales son contenido y los restantes 21 son infomerciales de Reduce Fat Fast y la nueva temporada de 24. Miles de canales que a la hora de hacer zapping se reducen a los canales de aire, otra vez. Y el DVD! Nos volvemos locos con eso! Películas en un disquito, que podés grabar y armar tu dvdteca, que podés ver toda la película con un flaco hablando por encima, diciendo que es el director y contándote cómo hizo para filmar al elefante en pleno baño en un río africano, que podés ponerle el idioma y los subtítulos que quieras, que casi siempre están rayados en los 5 minutos finales. Así es como finalmente la mayoría de la población tiene problemas de vista, sobrepeso e hipertensión. Nos hemos atornillado al sillón, gente!

Música
Antes: estaba el Winco, los vinilos perfectamente cuidados, manejados con cariño por el dueño de casa. Las colecciones musicales llegaban a ocupar el espacio de un mueble entero, y se mostraban con gran orgullo. Más tarde, llegó el cassette, una revolución total. Eran baratísimos y chotos, pero muy cómodos. Para hacer compilados pegábamos cinta scotch a la muesquita de abajo y grabábamos los temas de la radio, siempre pisados por la pelotuda de la locutora. Ni hablar cuando salió el walkman. Eran enormes, pesados y fluorescentes, comían pila a lo loco y se escuchaban bastante mal, pero podíamos transportar la música a casi todos lados.
Ahora: ¿qué es un disco? Ahora lo único que conocemos son los cds, que compramos originales sólo si respetamos mucho a la banda o si tenemos que hacer un regalo de cumpleaños, o que copiamos bajándolo de Internet (para uso personal, por supuesto. No a la piratería, muchachos!) e insertamos en nuestro reproductor de mp3. Al abrirse tanto el mercado, nos hacemos los místicos y escuchamos a los Rolling, Gardel, Joss Stone y Britney Spears, mezclados con carpetas de David Bowie, música neocelandesa tribal y polcas polacas del siglo pasado. El arte de los discos lo vemos sólo cuando lo buscamos en cdcovers.cc, a veces de pedo compramos cajitas, y somos felices mostrando orgullosos nuestras colecciones musicales, directamente desde la pantalla de la compu. Todo este avance tecnológico no quita que sigan existiendo las Bandana, los Mambrú o los íncubos de Operación Triunfo, pero bueh, ya evolucionaremos.
En la próxima entrega, nos meteremos en la anticoncepción y la maternidad responsable, la máquina expendedora de boletos y el advenimiento de la computadora con Internet, entre otras cosas.






Bueno eso es todo aprecien lo que tienen
La Vida de Antes y la de Ahora