Una ruptura sentimental es de por sí un momento muy complejo y difícil de sobrellevar, pero cuando es él, el que decide decir adiós, puede ser doblemente doloroso.

Los 10 pasos para superar un desengaño amoroso [mujeres]


Los caminos para salir adelante pueden ser muchos, pero hay que partir por lo fundamental y empezar cuanto antes el camino de la sanación.

Aquí te entregamos 10 formas prácticas para lograrlo:

1-Permitite llorar y sacudir la tristeza. Para superar el dolor tienes que aceptar que estás triste y dejar que el sentimiento fluya porque no hay nada malo en ello. Desahogáte si tenés ganas de llorar y exteriorizá la pena. Guardar la tristeza o encubrirla, sólo alargará el tiempo de recuperación.

2-No reprimas las emociones. Lo peor que podés hacer es reprimir las emociones. Evitá los pensamientos negativos del tipo: “sin él mi vida no tiene sentido“, “nunca lo superaré” o “me muero de la tristeza”. Tenés que tratar de no caer en una depresión o en la amargura dándote fuerza y repitiendo frases positivas y no de autodestrucción.

3-Dale a los pensamientos el espacio que merecen. La tristeza es el sentimiento que más nos paraliza en una ruptura sentimental. Todo nos recuerda a esa persona: lugares, situaciones, canciones. Nuestros planes, deseos y sueños se fueron con él y eso llena de inseguridad y tristeza con respecto al futuro. Trata de darle a esos pensamientos el espacio justo para vivir el duelo y salir adelante. No dejes que capturen tu mente las 24 horas porque eso te arrastrará a una depresión segura. No te tortures con “lo que pudo ser”.

4-No te aísles y busca a tus redes de apoyo: amigos. Más que nunca, debés tratar de seguir con tu vida social y no permitirte quedarte encerrada en tu casa. Será inevitable que la pena te embargue y los pensamientos acerca de la relación se agolpen en tu cabeza. Conversá con tus amigas, salí, dejá que te inviten y armen panoramas para levantarte el ánimo.

5-Disfruta de tus pasatiempos y hobbies. Este es un tiempo para renacer y dedicarte a vos misma. Aunque el dolor trate de tirarte para abajo, pensá sólo en vos y hacé cosas que te gustan. ¿Querés estar tendida en tu cama viendo películas y comiendo chocolates de tu marca favorita? Hacélo. ¿Querés ir a ese spa soñado para que se dediquen a vos y sólo a vos? No lo pienses dos veces. Es tu momento.

6-Sé paciente contigo. Es muy importante tener en cuenta que no podés exigirte la superación de la pérdida todos los días. Si bien es importante tratar de estar cada vez más arriba, debés atravesar tu dolor con calma y paciencia. Eso te permitirá quedarte con lo mejor de la relación y sobre todo entender lo ocurrido para transformarlo en un crecimiento y no en un trauma para arrastrar toda la vida.

7-Tratate bien y perdonate. Es probable que no puedas evitar torturarte pensando que todo habría sido distinto si… no lo hubieses recriminado por su desorden, si hubieras cuidado más tu aspecto, si hubieras sido más amorosa, si hubieras….. Piensa en que no podés cambiar el pasado y no te castigues con ese tipo de pensamientos. Mentalizate en el hoy y viví la energía del presente.

8-Tiempo y distancia. Aunque puede sonarte como un cliché, no hay nada más cierto que ambos son muy necesarios para comprender mejor las causas de la separación y hallar las fuerzas para superarla. Dejá que el día a día fluya y ocúpate de vos, el resto lo hará el tiempo.

9-Escribíle una carta. El poder de las letras y las cartas son indiscutibles. Así como las de amor cambiaron la historia de los enamorados a través de los años, para el momento de un adiós también una despedida puede ser una buena alternativa. Si lo sentís, escribíle una carta, explicándole lo que sentís y diciéndole lo que no pudiste hacer en persona. Una vez que te hayas desahogado te sentirás mucho mejor. Ahora quemala. Algunas veces con sólo con ver tu enojo convertido en humo te ayudará a sentirte mejor.

10-Activa el plan que recomienda la neoyorquina Mandana Hoveyda, autora del libro “Estoy bien, Guía de supervivencia sobre rupturas sentimentales”. Empieza por el infalible Día 1: “Levántate, ve a trabajar y llora. No leas sus e-mails antiguos. No te quedes mirando fijamente el teléfono. Quita todas sus fotos del escritorio. Y no le llames. Llama a tu mejor amiga y pídele que se quede a dormir en tu casa. Lo entenderás mañana por la mañana”.