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Marilyn Monroe [El post que se merece]

Biografía

El 5 de agosto de 1962, la actriz estadounidense Marilyn Monroe, el gran mito erótico de los años cincuenta, fue hallada muerta en su casa de Hollywood. Aunque el forense dictaminó que la actriz se había suicidado con una sobredosis de somníferos, las causas de su muerte permanecen aún confusas; se apreciaron algunas contradicciones en el informe médico de su trágico fin. Las dificultades profesionales y su agitada vida sentimental parecieron estar en el origen de su muerte. En cualquier caso, la jovialidad y el vivir desenfrenado y despreocupado que muchas veces había representado en el cine y fuera de él se corresponden poco con el verdadero perfil de su vida, marcada por las contradicciones y los complejos de una niñez y una juventud desgraciadas, seguidas después de un éxito arrollador al que no supo hacer frente, ni siquiera cuando creyó encontrar, junto a personalidades como Arthur Miller, la estabilidad y la seguridad que persiguió durante toda su vida.

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Marilyn Monroe en una imagen de 1953

Marilyn Monroe, de verdadero nombre Norma Jean Baker (o Norma Jean Mortenson, apellido de su padrastro), nació el 1 de junio de 1926 en Los Ángeles, en el estado norteamericano de California. Hija de Gladys Baker, quien nunca le comunicó la identidad de su padre, su primera infancia fue muy dura. Su madre la dejó en manos de un matrimonio amigo hasta que cumplió siete años; entonces se la llevó a vivir consigo. Pero un año más tarde Gladys fue internada en un sanatorio psiquiátrico en el que se le diagnosticó una esquizofrenia paranoide, enfermedad que luego Marilyn creería haber heredado, especialmente cuando era internada por sus frecuentes depresiones. Su infancia y adolescencia transcurrieron entre un orfanato (en el que ingresó a la edad de nueve años y trabajó como ayudante de cocina), la casa de sus abuelos y las de varias familias que la adoptaron. En una de estas casas de acogida sufrió al parecer abusos sexuales por parte del cabeza de familia cuando contaba ocho años.

Nada hacía pensar que Norma Jean tuviera una futura carrera como actriz, ni tan siquiera el hecho de que su madre, una mujer extraordinariamente atractiva, hubiera trabajado durante un tiempo como montadora de negativo en Consolidated Film Industries. Marcada por la inestabilidad emocional y la pobreza, a los dieciséis años, tras abandonar sus estudios, se empleó en una planta de construcción de aviones. En la misma fábrica conoció a un mecánico de 21 años, James Dougherty, con quien contrajo matrimonio el 19 de junio de 1942 y de quien se divorciaría cuatro años después.


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De modelo a actriz

Ese mismo año de 1946 un fotógrafo de modas la descubrió y la convenció de que se hiciera modelo. Así, la aún llamada Norma Jean comenzó su carrera como modelo bajo la tutela de la agente Emmeline Snively, que le sugirió cambiar el color de su cabello, que era castaño de nacimiento, por el característico rubio platino. Durante esta época, Norma Jean realizó un sinfín de campañas publicitarias, siendo muy recordadas las que hizo para anunciar trajes de baño. Paralelamente, su carácter inquieto y deseoso siempre de adquirir nuevos conocimientos la llevó a tomar clases de arte dramático en el Actor's Lab de Hollywood y a asistir a cursos de literatura en la Universidad de Los Ángeles (UCLA).

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El rostro de la modelo comenzaba a ser muy conocido. Sus innumerables trabajos publicitarios hicieron que en 1947 el magnate Howard Hughes, propietario de la compañía cinematográfica R.K.O., le ofreciera hacer unas pruebas de pantalla con el objeto de saber si podía dar juego ante una cámara cinematográfica; pero Norma Jean prefirió aceptar una oferta de la 20th Century Fox para trabajar unos meses como actriz de reparto. Intervino en tres películas olvidables en los que no fue debidamente acreditada, y ya entonces se verificó el cambio de nombre: Norma Jean pasó a llamarse Marilyn Monroe. Uno de sus primeros papeles era de figurante entre una multitud; se trataba de la película de Frederick Hugh Herbert Scudda Hoo! Scudda Hay!, con June Harver. En un momento del film, Marilyn se separaba del grupo para saludar a la actriz principal. Esta escena, sin embargo, se cortó luego en el montaje, y Marilyn recordaba algunos años después: "Una parte de mi espalda es visible en un plano, pero nadie lo supo aparte de mí y algunos amigos íntimos."

Un año después la Fox rehusó renovarle el contrato, por lo que aceptó uno nuevo de parecidas características en Columbia. Para esta compañía actuó en la comedia musical Ladies of the chorus (1948), de Phil Karlson. Marilyn era una modesta bailarina de striptease llamada Peggy Martin y cantaba dos canciones. Para preparar este papel recibió lecciones del director musical de la Columbia, Fred Karger, con quien se cree que mantuvo relaciones íntimas. Al año siguiente participó en el que sería el penúltimo filme de los hermanos Marx más o menos al completo (Groucho, Harpo y Chico), Amor en conserva (Love Happy), de David Miller. En la película, Marilyn contoneó sus caderas con tanta donosura que Groucho, que interpretaba al detective Sam Grunion, manifestó por ella con su proverbial histrionismo un bullicioso deseo.


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Con Groucho Marx en Amor en conserva (1949)

A continuación consiguió, ya para la productora Metro Goldwyn Mayer, un papel breve pero de suma importancia para su futuro como actriz: en el excelente thriller de John Huston La jungla de asfalto (The Asphalt Jungle, 1950), interpretaba con bastante soltura a Ángela, la amante de un gángster al que acaba por traicionar. El siempre atento Joseph L. Mankiewicz, que había iniciado su carrera como realizador cuatro años antes, reparó en la joven Marilyn y le ofreció otro pequeño pero suculento papel en su melodrama Eva al desnudo (All About Eve, 1950). En esta película interpretaba a una superficial aspirante a actriz en lo que podríamos calificar como uno de los primeros papeles que respondían al estereotipo que más tarde se crearía de ella.

Poco antes, en 1949, Marilyn, que durante un tiempo compaginó las profesiones de actriz y modelo, dio su primer golpe en aras de la celebridad al posar para una sesión fotográfica cuyo resultado es aún hoy una de las más genuinas imágenes de una pin-up girl. Se trata de las imágenes que muestran en tomas cenitales a Marilyn desnuda sobre un cubrecamas de color rojo. Algunas de las fotos aparecerían ese mismo año en un calendario, y algo después, en 1953, una de ellas sería la portada del primer número de la famosa revista erótica Playboy. Esto, sin duda, fue un verdadero acontecimiento mediático, quizá de los primeros que pueden ser comparados a los que se dan hoy día.

Mientras tanto, la actriz no abandonaba su carrera en el cine. Tras realizar algunos papeles secundarios no demasiado destacables, en 1952 apareció en algunos títulos de cierta importancia, bien por sus directores, bien por el trabajo que desempeñó en ellos: Encuentros en la noche (Clash by night), de Fritz Lang; No estamos casados (We're not married), de Edmund Goulding; el episodio que Henry Koster realizó para el film colectivo Cuatro páginas de una vida (O´Henry's Full House); y la película de intriga Niebla en el alma (Don´t bother to knock), de Roy Ward Baker, en el que encarnó de manera muy convincente al personaje de Nell Forbes.


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En Niebla en el alma (1952)

Marilyn estuvo verdaderamente espléndida en su papel de Nell, una niñera perturbada que había intentado suicidarse en el pasado y que, desesperada y medio loca tras haber perdido a su gran amor, se disfraza ahora con las joyas de su señora para seducir a un atractivo piloto. La niña a la que debe cuidar aquella noche, Benny, frustra sus planes, por lo que la alucinada muchacha la amenaza primero con destriparla con tanta facilidad como a una muñeca, y luego la amordaza y la ata a la cama. En esta sádica y desquiciada relación con la pequeña, Marilyn dio muestras de una convincente crueldad que, al tiempo que desvelaba sus excelentes dotes dramáticas, tal vez le trajo a la memoria los horrores sufridos durante su propia infancia. Fue sin duda uno de los mejores papeles de su carrera.

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Estrella de la comedia

Pero el filme realmente importante de ese año fue la comedia de enredo Me siento rejuvenecer (Monkey Business), de Howard Hawks, el director que junto a John Huston y Billy Wilder tal vez supo extraer lo mejor de Marilyn Monroe. En esta comedia, verdadero clásico del género escrita por Ben Hecht, Charles Lederer y I.A.L. Diamond, hacía el papel de una secretaria rubia y tonta junto a dos verdaderos monstruos del género, Cary Grant y Ginger Rogers. La maestría de la puesta en escena y la espléndida carpintería dramático-cómica de la película era lo que estaba necesitando la carrera de Marilyn, que por fin podía demostrar su valía más allá de los estúpido que pudiera ser el personaje que interpretara. Además, y como se vería más adelante, fue en la comedia más o menos pura donde la actriz dio lo mejor de sí misma.

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Marilyn en Los caballeros las prefieren rubias
y Cómo casarse con un millonario (1953)


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El tercer trabajo que hizo ese año fue un filme argumentalmente bastante parecido, Cómo casarse con un millonario (How to marry a millionaire), de Jean Negulesco, en el que Marilyn y otras dos actrices, esta vez Betty Grable y Lauren Bacall, se proponían conquistar a un millonario a toda costa. No tan exuberante ni rotunda como la anterior, era una película que explotaba en clave de comedia la disparidad de físicos y caracteres de las tres intérpretes femeninas y, por tanto, resultaba un trabajo muy a la medida de las aptitudes de Marilyn Monroe. Como consecuencia de estos sensacionales trabajos, en 1954 le sería otorgado el prestigioso Globo de Oro a la mejor actriz.

Convertida en menos de un año en una de las estrellas más rutilantes del firmamento cinematográfico hollywoodiense, el 14 de enero de 1954 contrajo matrimonio con el mítico jugador de béisbol Joe DiMaggio, uno de los primeros deportistas estadounidenses cuya popularidad era comparable a la de una estrella del cine. La boda fue uno de los acontecimientos sociales más sonados de ese año, pero sólo unos meses después, el 27 de octubre, DiMaggio y Marilyn se divorciaron. A pesar de ello, y según el testimonio de amigos de la actriz, Joe DiMaggio fue, de los tres maridos que tuvo, el único al que quiso realmente.


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Joe DiMaggio

Cinematográficamente hablando, 1954 no fue un gran año si se compara con el precedente o con los siguientes. Participó en dos títulos; el primero fue un peculiar cruce entre el melodrama y el western que dirigió Otto Preminger, Río sin retorno (River of no return), un buen filme coprotagonizado con Robert Mitchum en el que Marilyn no brilló especialmente. El segundo, la comedia musical Luces de candilejas (There's no business like show business), realizada por Walter Lang, resultó de un nivel muy inferior a las que había protagonizado el año anterior.

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En la cumbre

Pese a los éxitos profesionales que había obtenido en poco tiempo, su vida personal no era nada satisfactoria. Además del reciente fracaso sentimental con DiMaggio, no cesaba de luchar para demostrar que era algo más que una cara y una figura bonitas. Cuanto más se convertía en una sex-symbol, más intentaba no sucumbir a la conformista imagen que proyectaba. El acoso al que era sometida por parte de los directivos de las productoras era constante. Si en sus filmes ella atraía al hombre con su cuerpo y su inocente encanto, en la vida se jactaba de no haber aceptado nunca acostarse con los productores y jefes de los estudios, algo que a buen seguro le habría facilitado las cosas para conseguir mejores papeles, sobre todo en los inicios de su carrera.

Por otra parte, su arraigado complejo de nulidad intelectual, seguramente causado por haber abandonado pronto los estudios, la llevó a nuevas actividades. En 1955, por ejemplo, acudió al prestigioso Actors Studio neoyorquino para tomar clases con Lee Strasberg. Inducida por Strasberg, estudió el psicoanálisis con la finalidad de conocerse más a sí misma y hacer aflorar su potencial interpretativo. Strasberg, un hombre generoso, la trató como un padre y le ofreció intervenir en sesiones teatrales del centro, protagonizando obras como Un tranvía llamado deseo, de Tenessee Williams, y Anna Christie, de Eugene O´Neill. Estos detalles fueron objeto de burlas por parte de ciertos ambientes de Hollywood que se obstinaban en verla como una actriz cuyo único atributo valioso era el de despertar una irrefrenable atracción en los hombres.

Las dos películas en las que intervino a continuación, aunque excelentes, presentaban al personaje que debía interpretar como alguien con más de un paralelismo con esa otra Marilyn de la vida real. Tanto en La tentación vive arriba (The seven year itch, 1955), de Billy Wilder, como en Bus Stop (1956), de Joshua Logan, Marilyn llevó a cabo dos interpretaciones estupendas. Pero el gran público, en lugar de cambiar la idea que tenía de la actriz fijándose en su capacidad interpretativa, todavía la encasillaba más, debido a que eran papeles similares a la imagen que desde los estudios se había dado de ella.


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Marilyn Monroe en La tentación vive arriba (1955)
y en Bus Stop (1956)


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La presión habitual a la que se sometía a una gran estrella, el menosprecio que sentía que le profesaban algunos profesionales de la industria y el descontento consigo misma no tardaron en hacer mella en Marilyn. Su comportamiento en los rodajes era cada día más problemático, con frecuentes impuntualidades, excusas para intempestivas ausencias y malas relaciones con actores y técnicos. Por esta época comenzó a tomarse períodos de descanso en clínicas debido a las depresiones en que cada vez con mayor frecuencia se veía sumida.

Con todo, seguía estando en el ojo del huracán, siendo el objeto preferido de la prensa; pero también ello resultaba frustrante. Aceptaba conceder una entrevista a la espera de que algún periodista se interesara por sus inquietudes intelectuales, por lo que leía o por el tipo de películas que le gustaría interpretar, pero lo único que encontraba sistemáticamente eran burdas cuestiones de tocador. Algunas de sus respuestas de entonces se convirtieron en célebres, como cuando aseguró que no usaba ropa interior o que para dormir sólo se ponía Chanel n. 5. Así es que, inconscientemente o no, la propia Marilyn terminaba contribuyendo a consolidar la percepción que de ella tenía la gente.


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Nuevos rumbos

1956 fue un año crucial en su vida, ya que el 29 de junio se casó con el dramaturgo Arthur Miller, para lo que debió convertirse previamente al judaísmo. Este enlace fue más sorprendente si cabe para el público y la prensa que el de DiMaggio. Miller, escritor y dramaturgo serio, proveniente de la élite intelectual judía, de posiciones ideológicas abiertamente izquierdistas, se casaba con una mujer que supuestamente era la antítesis: superficial, frívola, sin ideas propias y que aparecía habitualmente en las portadas de la prensa amarilla. Y quienes le auguraron lo peor, acertaron, ya que este tercer y último matrimonio fue un nuevo fracaso personal. La desenfadada e ingenua Marilyn Monroe no congenió con el exclusivo círculo de intelectuales neoyorquinos en que se desenvolvía Miller, y a pesar de que no se divorciaron hasta enero de 1961, pronto se distanciaron de forma irremediable.

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Arthur Miller y Marilyn Monroe

Entretanto, Marilyn había puesto en marcha un nuevo proyecto que causaba el recelo de los jefes de los estudios: su propia productora. Cansada del maltrato y el desprecio, en 1957 viajó a Gran Bretaña para protagonizar y producir El príncipe y la corista (The Prince and the Showgirl), nueva variación algo más dramática del tema de Los caballeros las prefieren rubias y Cómo casarse con un millonario. Como director y partenaire suyo Marilyn eligió al shakesperiano y muy británico Laurence Olivier. El rodaje fue, como venía siendo habitual, algo turbulento, con enfrentamientos con Olivier, retrasos, pastillas y alcohol. Curiosamente la crítica especializada, que ya había destacado su buen hacer como actriz dramática en Bus Stop, fue unánime al señalar que la espontaneidad y el encanto de Marilyn habían eclipsado a Olivier, aunque fue inmisericorde con la película.

De regreso a Estados Unidos, volvieron a surgir los problemas, las inseguridades y los temores de Marilyn: un matrimonio que ya no funcionaba; unos estudios cada vez más refractarios a contratarla, por extraño que esto pudiera parecer dada su inmensa popularidad; nuevas depresiones; nuevas estancias en sanatorios o clínicas de descanso, y dos nuevos factores, o cuando menos más acentuados: el consumo de alcohol y de píldoras, en especial barbitúricos.


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En El príncipe y la corista (1957)

En su siguiente película, Con faldas y a lo loco (Some like it hot, 1959), genial y mordaz comedia sobre el amor y el transexualismo en que volvió a dirigirla Billy Wilder, el rodaje se convirtió en un verdadero suplicio. En sus memorias, Wilder lo recordaría como la experiencia más traumática de su carrera debido al imprevisible comportamiento de la actriz, que nunca llegaba a la hora o que, simplemente, tenía que repetir hasta 65 veces un plano en el que tan sólo tenía una frase. No obstante, y gracias en cierto modo a la buena química que había con los otros dos actores principales, Tony Curtis y Jack Lemmon, el resultado final fue satisfactorio; el trabajo de Marilyn sería premiado en 1960 con un nuevo Globo de Oro, esta vez en la categoría de mejor actriz de comedia o musical.

En 1960, coprotagonizó junto al actor francés Yves Montand el film de George Cukor El multimillonario (Let´s make love). Aunque con un planteamiento habitual en la filmografía de Monroe (chica humilde pero con ansias de superación que encuentra el amor en un hombre rico), Cukor imprimió al argumento un mayor acento dramático. Era una producción suntuosa, correctamente realizada, y con un buen trabajo de la pareja protagonista, pero aun así había algo en el conjunto que no terminó de funcionar. Durante el rodaje, Monroe y Montand tuvieron un romance que no pasó a mayores. Marilyn se enamoró del actor, pero para Montand no era más que una aventura. Una vez más, la mujer más deseada del mundo no encontraba o tenía dificultades para conservar un amor.


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Un triste final

Su última aparición cinematográfica, si descontamos la incompleta y no estrenada película de Cukor Something´s got to give, fue para muchos críticos y aficionados el mejor trabajo de cuantos realizó Marilyn Monroe. Vidas rebeldes (The Misfits, 1961), de John Huston y con guión del aún marido de Marilyn, Arthur Miller, era un filme elegíaco, tocado con la rara cualidad de lo irrepetible, que unía en la pantalla a tres grandes actores, Clark Gable, Montgomery Clift y Marilyn Monroe, tres estrellas que además estaban atravesando por distintos motivos unos momentos personales especialmente delicados. Una historia de perdedores, tan del gusto de Huston, que en un último crepúsculo encontrarán al menos un lugar donde poder descansar y compartir sus experiencias con alguien. Intensa y emotiva, quizá este papel fue el mejor regalo que pudo hacer a Marilyn Arthur Miller, con quién se divorciaría poco después, el día 21 de enero de 1961, justo una semana antes del estreno de Vidas rebeldes. Su sentida interpretación de la divorciada Roslyn Taber, que encuentra un nuevo amor en el personaje que encarna Gable, volvió a ser destacada en 1962 con un nuevo Globo de Oro.
En Vidas rebeldes (1961)

Los últimos meses de la vida de Marilyn presentan una serie de zonas oscuras que probablemente nunca lleguen a esclarecerse, como su relación con el entonces presidente de Estados Unidos, John Fitzgerald Kennedy, que parece probado que fue de naturaleza íntima, o más tarde con el hermano de éste, el senador Robert Kennedy, en la que algunos indicios pueden hacer pensar que fue tan sólo de amistad. De cualquier modo, los nombres de ambos aparecieron entonces y siguen apareciendo hoy en el asunto de la muerte por suicidio de la actriz, que falleció el 5 de agosto de 1962 a causa de una sobredosis de barbitúricos en su casa de Brentwood, California.

A las 3 de la madrugada, la señora Murray, su ama de llaves, la encontró en la cama en una postura extraña, con el teléfono fuertemente aferrado en una de sus manos y las luces encendidas. Un frasco vacío de Nembutal encima de la mesilla atestiguaba la ingestión masiva de pastillas por parte de la estrella. El médico forense certificó su muerte y expresó su convencimiento de que se trataba de un suicidio. En años posteriores, una auténtica industria del escándalo, de la que formarían parte la prensa amarilla, la de extrema derecha y un Norman Mailer arruinado y angustiosamente necesitado de dinero, especularon incansablemente sobre la relación entre su muerte y los hermanos Kennedy.

No era la primera vez que había ingerido una sobredosis de barbitúricos combinada con alcohol: exactamente lo mismo había ocurrido en la primavera del año anterior, poco después de la separación de Miller y del estreno de Vidas rebeldes. La policía, extrañamente, no reveló el nombre de la sustancia que había tomado Marilyn, e incautó y rehusó hacer públicas las cintas magnetofónicas de la compañía de teléfonos en que estaban grabadas las llamadas que efectuó la noche de su muerte. Esto no hizo más que confirmar las sospechas de que Marilyn llamó a alguien en busca de ayuda, alguien cuya alta posición pública no le permitía afrontar el escándalo que hubiera supuesto verse envuelto en semejante asunto.

Pese a la infinidad de biografías y libros que sobre ella se han escrito (incluyendo su autobiografía, aparecida póstumamente en 1974), en los que se ha podido percibir esa otra Marilyn que no se ajusta al tópico, aún hoy sigue apareciendo en primer lugar, o en un lugar muy destacado, en toda clase de rankings más o menos frívolos: en 1995 fue votada por los lectores de la revista inglesa Empire como la actriz cinematográfica más sexy de todos los tiempos; la misma revista, en 1997, la situaba como la octava estrella del cine (masculina y femenina) más grande de todos los tiempos; y en 1999, la americana People Magazine la consideraba la mujer más sexy del siglo.


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La tentación vive arriba (1955)

En definitiva, a pesar de los denodados intentos que Marilyn Monroe llevó a cabo en vida para ser considerada de manera distinta a como se la veía, difícilmente desaparecerá nunca de la imaginación colectiva como uno de los íconos eróticos del siglo XX. La imagen de La tentación vive arriba, con blusa y falda plisada blancas que se le levantan y agitan cuando pasa sobre un respiradero del metro de Nueva York, ha quedado indisociablemente unida a su nombre. Su desaparición en plena juventud, y en la cumbre de su fama como actriz y como mito erótico vivo, no hizo más que acrecentar la leyenda.

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Cronología

1926 Nace en Los Ángeles el 1 de junio.
1942 Contrae matrimonio con James Dougherty, de quien se divorciaría cuatro años después
1946 Empieza a trabajar de modelo publicitaria. Estudia interpretación en el Actor's Lab de Hollywood.
1947 Primeras apariciones en la gran pantalla. Adopta el nombre de Marilyn Monroe.
1948 Debuta como actriz secundaria en Ladies of the chorus y en Amor en conserva.
1949 Aumenta su popularidad al posar para una serie de fotografías eróticas, que cuatro años después serían portada de la revista Playboy.
1950 Participa con pequeños papeles en La jungla del asfalto y Eva al desnudo.
1952 Realiza uno de sus mejores trabajos en Niebla en el alma, de Roy Ward Baker. Rueda con Howard Hawks Me siento rejuvenecer, la primera de sus populares comedias.
1953 Rueda Niágara, de Henry Hathaway, y triunfa mundialmente con nuevas comedias: la musical Los caballeros las prefieren rubias, de Howard Hawks, y Cómo casarse con un millonario, de Jean Negulesco
1954 Contrae matrimonio con el jugador de béisbol Joe DiMaggio, del que se divorcia el mismo año. Coprotagoniza el western Río sin retorno y la comedia musical Luces de candilejas.
1955 Profundiza en la interpretación en el Actors Studio de Lee Strasberg e interviene en algunos de sus montajes teatrales. Rueda con Billy Wilder La tentación vive arriba.
1956 Protagoniza Bus Stop, de Joshua Logan. Contrae matrimonio con el dramaturgo Arthur Miller.
1957 Protagoniza y produce en Inglaterra el filme El príncipe y la corista, junto a Laurence Olivier.
1958 Se acentúan sus depresiones y su adicción al alcohol y a los barbitúricos.
1959 Rueda con Billy Wilder Con faldas y a lo loco.
1960 Coprotagoniza El multimillonario, de George Cukor. Obtiene el Globo de Oro por Con faldas y a lo loco.
1961 Se divorcia de Arthur Miller. Rueda con John Huston Vidas rebeldes, su último filme.
1962 Recibe un Globo de Oro por Vidas rebeldes. Muere en Los Ángeles el 5 de agosto.


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Filmografía

Marilyn no fue una intérprete extraordinaria pero, como actriz, estaba dotada de un particular magnetismo y su aportación a varios filmes inolvidables fue esencial. Películas como Los caballeros las prefieren rubias (Gentlemen prefer blondes, 1953), de Howard Hawks, o Con faldas y a lo loco (Some like it hot, 1959), de Billy Wilder, permanecen en la memoria de cualquier cinéfilo. De la misma forma, algunas secuencias de las que fue protagonista se encuentran entre los pasajes más reproducidos de la historia del cine. La escena de La tentación vive arriba en que el viento que escapa de un respiradero del metro levanta la falda de la rubia actriz, descubriendo sus piernas, ha sido imitada en muchas ocasiones, como en La mujer de rojo, protagonizada por Kelly LeBrock, y se ha recuperado en infinitas ocasiones para anuncios publicitarios.
En 1953 iba a hacer las primeras tres películas en que su contribución era importante. En primer lugar, Niágara , un filme de suspense a lo Hitchcock que dirigió el siempre eficiente Henry Hathaway, pero que no era el tipo de producción idónea para la actriz. Mucho más importante, ya que tal vez es el título que marca el inicio de Marilyn Monroe como estrella y como mito sexual, es Los caballeros las prefieren rubias (Gentlemen prefer blondes), una nueva comedia, esta vez musical, de Howard Hawks.

Los caballeros las prefieren rubias, basada en una ingeniosa novela de Anita Loos, contaba la historia del enfrentamiento de dos coristas, una morena, la turgente Jane Russell, y otra rubia, Marilyn, que tratan de cazar a uno de los solterones más deseados y ricos de América. En esta película, plagada de excelentes gags y de provocativos números musicales, Marilyn demostró que era, además de una buena actriz de comedia, una notable cantante y bailarina, con un estilo personal y muy sugestivo. De hecho, el buscado personaje masculino, que interpretó Charles Coburn, optaba finalmente por quedarse con Lorelei Lee, la rubia.


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Marilyn Monroe

Sus primeros papeles en el cine le permitieron obtener el éxito suficiente para que los productores se fijasen en ella, por la ruptura que su belleza suponía con respecto a los modelos aceptados en los años cuarenta. Tras varios papeles menores, supo aprovechar la oportunidad que le brindó John Huston, quien en La jungla del asfalto (1950) la dirigió en el papel de Ángela, la falsa "sobrina" de un gángster mucho mayor que ella, pródiga en ademanes infantiles y provocativos, que termina por traicionar ingenuamente a su protector.

Marilyn Monroe estuvo verdaderamente al nivel que se requería, por lo que puede decirse que ese papel supuso su consagración, y le permitió obtener un pequeño papel en Eva al desnudo (1950), de Joseph L. Mankiewicz. Por el contrario, lo único memorable relacionado con su aparición en la gran película de Fritz Lang Encuentro en la noche (1952), con Barbara Stanwyck, fue que la futura gran estrella se mostraba por primera vez vistiendo blue jeans.

La siguientes películas, fundamentalmente comedias, la catapultaron a la fama. Marilyn fue, en efecto, la gran intérprete de comedias de los años cincuenta: el irresistible objeto del deseo que recibía una ráfaga de sifón en sus redondas posaderas en Me siento rejuvenecer (Howard Hawks, 1952), esa parte de su anatomía que también quedaba atascada en el ojo de buey de un barco en Los caballeros las prefieren rubias (Howard Hawks, 1953).


Marilyn Monroe [El post que se merece]

En los rodajes de Los caballeros las prefieren rubias
(con Jane Russell) y La tentación vive arriba


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En Cómo casarse con un millonario (Jean Negulesco, 1953), borda su papel de tonta fenomenal, ambiciosa y miope, pero es en La tentación vive arriba (Billy Wilder, 1955) donde su arrolladora naturaleza erótica se convierte en mito perdurable en escenas tan famosas como aquella en que una accidental ventolera desnuda sus piernas o en la otra en que se descubre que refresca su ropa interior en la nevera.

Billy Wilder también dirigió a Marilyn en Con faldas y a lo loco, donde intervenía Tony Curtis, el cual declaró luego groseramente que besar a Marilyn Monroe era como besar a Hitler. Por el contrario, el director justificó los continuos retrasos con que llegaba al trabajo la estrella, comportamiento que al convertirse en habitual fue ganándole toda suerte de enemistades: "Llegaba muchas veces tarde al rodaje, pero no porque se le pegaran las sábanas. Era porque debía forzarse a sí misma a presentarse en el estudio. Se sentía trastornada emocionalmente todo el tiempo."


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Con Tony Curtis en Con faldas y a lo loco (1959)

Con todo, el resultado fue una película que marcó el nacimiento de la nueva comedia estadounidense, que superaba la tradición de Frank Capra para dotarse de una mayor dosis de acidez crítica. Con un sarcasmo que recuerda a Eric von Stroheim, en la comedia se suceden situaciones equívocas que provocan divertidos momentos, pero el modo de vida americano que exhibe ya no es tan idílico; los personajes muestran el pesimismo amargo que Billy Wilder sabe infundirles. Marilyn Monroe, en un cómodo papel de corista, complementó valiosamente el trabajo de Jack Lemmon y Tony Curtis, dos músicos que se ven obligados a escapar de Chicago por haber presenciado las acciones violentas de una banda de gángsters, y que se enrolan en la orquesta femenina de Marilyn Monroe disfrazados de mujeres. En referencia a la aportación de la inestable Marilyn, Wilder fue tajante: "Cuando acababas con Marilyn, aunque habías llegado a las cuarenta tomas y habías aguantado sus retrasos, te encontrabas con algo único e inimitable".

Durante el rodaje de El multimillonario (1960), Marilyn tuvo un romance con el protagonista masculino que compartía con ella la cabecera del cartel, Yves Montand, quien estaba casado por entonces con la actriz Simone Signoret. De hecho, las relaciones de la estrella con Arthur Miller, con quien había contraído matrimonio en 1956, estaban deteriorándose a marchas forzadas, aunque el dramaturgo preparaba, a modo de cínico epitafio, un guión para lucimiento de su esposa, The Misfits (Vidas rebeldes), que dirigiría John Huston.


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En Vidas rebeldes (1961)

Fue acaso ésta la película más accidentada de todas cuantas rodó Marilyn, desgarrada por el inminente divorcio, que se hizo efectivo en enero de 1961. La operadora del film era una tal Inge Morath, que se casó con Arthur Miller en febrero del año siguiente. Antes incluso de rodar el primer plano, el film fue atacado por la prensa a causa de su argumento progresista. Todos los dardos fueron lanzados inclementemente contra Marilyn, que había sido ingresada en un psiquiátrico a finales de 1960 y a quien incluso se llegó a acusar de la muerte de Clark Gable, acaecida inmediatamente después del final del rodaje. Ello a pesar de que, visto en su justa perspectiva, el trabajo de Marilyn en esta película ha sido considerado el mejor de su carrera: fue capaz de trazar a la perfección un papel de carácter simbólico que, por otra parte, anticipaba quizá su propio fracaso.

Al quitarse la vida dejó inacabado un film de George Cukor, una comedia musical con Cyd Charisse y Dean Martin que debía titularse Somethings got to give y en que Marilyn aparecía bañándose desnuda en una piscina. La escena llegó a rodarse, y las fotografías que la muestran poniéndose un albornoz azul se han hecho justamente célebres.


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Filmografía

1947 You were meant for me
Scudda Hoo! Scudda Hay!
Dangerous years
1948 Ladies of the chorus
1949 Amor en conserva
1950 A ticket to Tomahawk
Right cross
La jungla de asfalto
Eva al desnudo
The fireball
1951 Let´s make it legal
Love nest
As young as you feel
Home town story
1952 Encuentro en la noche
Niebla en el alma
No estamos casados
Cuatro páginas de la vida
Me siento rejuvenecer
1953 Niágara
Los caballeros las prefieren rubias
Cómo casarse con un millonario
1954 Río sin retorno
Luces de candilejas
1955 La tentación vive arriba
1956 Bus Stop
1957 El príncipe y la corista
1959 Con faldas y a lo loco
1960 El multimillonario
1961 Vidas rebeldes


Marilyn Monroe [El post que se merece]

En Río sin retorno (1954)

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Retrato. Desde 1962, año en que Marilyn Monroe se quitó la vida con una sobredosis de Nembutal, han corrido ríos nostálgicos de tinta para llorar a la estrella vulnerable, a la diosa incomprendida, a la bella muchacha de los calendarios que flameará por siempre en la imaginación de las generaciones enfundada en un vestido rojo, cerca de las cataratas del Niágara, o con las faldas de un radiante vestido blanco alzadas por el viento hasta la pantorrilla en medio de cualquier noche imprevisible. Desde su aparición en filmes como La jungla de asfalto (The asphalt jungle), de John Huston, o Eva al desnudo (All about Eve), de Joseph L. Mankiewicz, ambas de 1950, fueron múltiples las mujeres que intentaron imitarla: la lista comienza con la actriz Kim Novak y se prolonga hasta la cantante italoestadounidense Madonna. En la imagen, una fotografía promocional para la película Niágara (1953) en la que se basaron los conocidos retratos que el artista Andy Warhol realizaría tras su muerte

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Infancia difícil. Hija sin padre de Gladys Baker, una pobre mujer que pasó la mayor parte de su vida en un manicomio, Norma Jean Baker fue acogida por caridad en diversos hogares adoptivos a los que el estado de California subvencionaba con veinte dólares mensuales. Parece ser que cuando, siendo una niña, mataron a su perro Tippy, fue víctima de una repentina pérdida del habla que se tradujo más tarde en una insuperable tartamudez. A los ocho años fue violada por un extraño, un hombre no identificado que pasaba por ser un "amigo de la casa" o acaso uno de sus eventuales padrastros. En septiembre de 1935 Marilyn ingresó en un orfanato de Los Ángeles; todo ello determinaría una serie de trastornos y desarreglos emocionales que ya nunca llegaría a superar. En la imagen, una jovencísima Marilyn.

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elaciones tumultuosas. A lo largo de su corta vida Marilyn Monroe se casó tres veces. Sus tres esposos fueron James Dougherty, un tipo grandullón que acabó como policía retirado; Joe DiMaggio, un deportista que enfermó de celos hasta convertir el matrimonio en un infierno; y, por último, Arthur Miller, el venerado intelectual, el dramaturgo íntegro e inclemente, al que se aferró con desesperación. Se supone que también jugaron con sus sentimientos coleccionistas de bellas y famosas como Frank Sinatra o Robert Kennedy, y que se acostó con numerosos hombres; quizás porque, como ella misma declaró con su deslumbrante superficialidad: "El sexo es una parte de la naturaleza, y yo estoy del lado de la naturaleza." Precisamente su irreprimible franqueza fue la causa de muchas de sus desgracias, del fracaso de sus matrimonios y de la incomodidad que provocaba entre los poderosos de Hollywood. Su precoz relación con James Dougherty, iniciada en 1942, concluyó abruptamente cuatro años después, pero durante esos años juveniles ya se había convertido en modelo profesional posando para fotografías destinadas a la propaganda del ejército. En la imagen, Marilyn Monroe con su tercer esposo, el dramaturgo Arthur Miller.

Marilyn Monroe [El post que se merece]

Desnuda. Ya a los diecinueve años, Earl Moran le hizo unas célebres fotografías semidesnuda que luego utilizó para pintar aquellos excitantes pasteles para calendarios que hicieron furor en la época. Hacia 1947, Norma Jean Baker cambió su nombre por el de Marilyn Monroe, y dos años después Tom Kelley la fotografió desnuda sobre fondo rojo, confeccionando una imagen emblemática de la historia del erotismo que sería el primer desplegable de la revista Playboy en 1953. También por aquellos años se rodaron películas de Marilyn Monroe desnuda, pero éstas permanecieron secretas y ocultas durante más de cuarenta años hasta que por fin fueron desenterradas en 1990.

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La jungla del asfalto. Después de fugaces apariciones y de interpretar pequeños papeles en algunas películas (como Amor en conserva, junto a Groucho Marx, y Ladies of the chorus), y apoyada por el potentado Johnny Hyde, se presentó ante John Huston con la intención de filmar una prueba para La jungla de asfalto y consiguió su primer papel en una película de alto vuelo. La jungla de asfalto es, en efecto, una de las cumbres del cine negro americano; una película sobre un atraco que ha sido imitada infinidad de veces pero nunca superada. El protagonista es Doc Riedenschneider, un inteligente y distinguido atracador que sale de la cárcel con un plan perfecto para asaltar una importante joyería; para ello reúne a un equipo de delincuentes de distinto pelaje. La banda cuenta también con Emmerich, un abogado de la alta sociedad que engaña a su mujer con una joven amante, Ángela, y que se compromete a comprar las joyas robadas; pero el supuesto "atraco perfecto" no sale tan bien como estaba planeado en principio. La magnífica interpretación de los actores está a la altura de la profundidad de los personajes, y entre ellos hay que resaltar la presencia de la entonces apenas conocida Marilyn Monroe, que, en su pequeño papel de Ángela, derrochó sensualidad y comenzó a forjarse su leyenda. En la imagen, fotograma de la película.

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La tentación vive arriba. En abril de 1950 logró que Joseph L. Mankiewicz le diese otra oportunidad en Eva al desnudo. En 1953 rodó Niágara, de Henry Hathaway, la película que consolidó su imagen de mujer fatal. Poco después inició el rodaje de Los caballeros las prefieren rubias, de Howard Hawks, una comedia musical que explotaba su faceta más erótica. A partir de ese momento Marilyn Monroe destacará particularmente en el género de la comedia, en una serie de filmes que corresponden precisamente al periodo más glorioso de la comedia hollywoodense. Particularmente emblemática es, junto a la anterior, La tentación vive arriba, de Billy Wilder, a la que pertenece una imagen indisolublemente asociada al recuerdo de la actriz: el aire de un respiradero del metro de Nueva York levantando su falda. En la fotografía, el rodaje de esa célebre escena.

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El príncipe y la corista. Pero Marilyn no parecía satisfecha de la imagen meramente sensual y frívola que proyectaba. A comienzos del año siguiente la actriz fundó la empresa Marilyn Monroe Productions Inc., con la cual pretendía controlar el resultado comercial de sus películas. Enamorada del dramaturgo Arthur Miller, pareció querer aprovechar su prestigio intelectual para dar un giro a su imagen. En línea con esta nueva faceta, se reunió en febrero de 1956 con Laurence Olivier y Terence Rattigan para preparar el rodaje de El príncipe y la corista. Desafortunadamente, Marilyn impuso la presencia en el rodaje de su profesora de arte dramático, Paula Strasberg, lo cual originó su enfrentamiento directo con el resto del reparto. De hecho, a medida que avanzaba en su carrera, su inestabilidad emocional y su falta de disciplina en los rodajes fueron agudizándose. Además de retrasarse a la hora de filmar sus planos, a menudo olvidaba el guión e incluso caía en repentinas ausencias. En la imagen, Laurence Olivier y Marilyn Monroe en una escena de la película.

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Con faldas y a lo loco. La misma historia se repitió durante la producción de Con faldas y a lo loco (1959), de Billy Wilder, a tal extremo que uno de los protagonistas, Tony Curtis, declaró a la prensa que el rodaje se había convertido en un infierno por culpa de Marilyn Monroe, de quien destacó su carácter altanero, desdeñoso y poco profesional. A pesar de ello, el resultado fue un obra magistral, más ácida y crítica que las cintas al uso, y que inauguró una nueva etapa en la comedia americana. En ella, Tony Curtis y Jack Lemmon interpretan a dos músicos (Joe y Jerry) que son testigos de la célebre matanza del día de San Valentín de 1929, ordenada por el gángster Spats Columbo. Atemorizados, se visten de mujer y, haciéndose llamar Josephine y Daphne, entran a formar parte de una orquesta femenina. La banda toma un tren para cumplir un contrato en Florida. Durante el viaje, Joe se enamora perdidamente de Sugar Kane (Marilyn Monroe), vocalista del conjunto y aficionada a la ginebra y a los multimillonarios. Ya en Florida, Jerry conoce al millonario Osgood Fielding, quien, debido a que Jerry va vestido como Daphne, se enamora de él. Las cosas se complican cuando Spats y sus secuaces llegan a Florida y descubren la verdadera identidad de Josephine y Daphne. Esta divertida comedia supuso la primera colaboración de Billy Wilder con dos profesionales que se convertirían en habituales de sus siguientes proyectos: el guionista I.A.L. Diamond, autor de algunos de los mejores momentos de la cinta (como la célebre frase final que Osgood dice a Jerry: "Bueno, nadie es perfecto" y el excepcional actor Jack Lemmon, que protagonizaría siete películas más del director vienés. A raíz de la escena en que Sugar Kane intenta seducirlo en el yate, Curtis comentó que besar a Marilyn era "como besar a Hitler". Pero pese al conflictivo carácter de la inestable Marilyn, Billy Wilder se rindió a su singular talento: "Cuando acababas con Marilyn, aunque habías llegado a las cuarenta tomas y habías aguantado sus retrasos, te encontrabas con algo único e inimitable".

Marilyn Monroe [El post que se merece]

Vidas rebeldes. La crítica de Curtis fue ratificada por otro galán que trabajó con la estrella, Yves Montand, quien también resaltó en público sus retrasos y la escasa profesionalidad que mostraba Marilyn Monroe a la hora de trabajar. En esa situación se inició en 1960 el rodaje de la que sería su última película: Vidas rebeldes, de John Huston. Pocas veces un rodaje fue tan accidentado. Arthur Miller se había distanciando de Marilyn, y el desengaño sentimental había agravado su inestabilidad y su adicción a los barbitúricos. El proyecto adquirió además un tinte trágico cuando poco después falleció uno de los protagonistas, Clark Gable, víctima de un ataque al corazón. Para complicar aún más la situación, la viuda de Gable culpó a Marilyn del mal ambiente y de las tensiones que llevaron a la muerte de su esposo. Pese a ello, la interpretación de Marilyn Monroe de la divorciada Roslyn Taber, que halla un nuevo amor en el personaje que encarna Gable, es considerada la mejor de su carrera; y la película, una historia crepuscular escrita por el propio Miller, se cuenta entre las mejores de la extraordinaria filmografía de Huston. En la imagen, Marilyn Monroe y Clark Gable en una escena de la película

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Según Andy Warhol. Si bien se especuló con un posible asesinato, la única certeza que desveló la autopsia fue que Marilyn Monroe había ingerido una sobredosis de barbitúricos. Este fin trágico y misterioso consolidó su dramática leyenda. El estupor que embargó al mundo del espectáculo y a millones de admiradores de todas las latitudes permitieron afirmar que había nacido uno de los mitos más importantes del siglo XX. La figura más emblemática del Pop Art estadounidense, Andy Warhol, la retrataría poco después de su muerte dentro de una serie de serigrafías titulada Iconos, en las que utilizó un procedimiento mecánico de aplicación serigráfica sobre tela que permite multiplicar series. Con el paso del tiempo, este retrato quedaría como el referente icónico del movimiento pop, encarnando una nueva definición plástica del sueño americano de posguerra.

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link: http://www.youtube.com/watch?v=PluRW3_FEt0


link: http://www.youtube.com/watch?v=WQIvhotZSUw


link: http://www.youtube.com/watch?v=1DG0cVUd0pI

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2 comentarios - Marilyn Monroe [El post que se merece]

@leo44mg
hermosa , que mujer