LOS ORIGENES DE UN CACIQUE


El indio Patoruzú !!! [megapost]


El día 17 de Octubre de 1928 se anuncia en el diario Crítica, que "Don Gil Contento adoptara al indio Curugua-Curiguagüigua". El 18, otro cartel reza "Mañana debuta el indio Curugua-Curiguagüigua". Finalmente, el 19 de Octubre del primer cuadro de la tira, asomándose desde la puerta de un tren carguero, el indio grita "¡Guaagua Piragua! ¿Vos sos meu tutor, chei? Curugua-Curiguagüigua te saluda", a lo que Gilito responde "¡Por fin llegaste Patoruzú! te bautizo con ese nombre porque el tuyo me descoyunta las mandíbulas". Lo cierto del caso es que Muzio Sáenz Peña, tras ver los anuncios, le sugirió a Quinterno que cambiara el nombre de su criatura, demasiado difícil para ser recordado por todo el mundo.
El apodo de Patoruzú surge de un caramelo que por entonces se vendía comúnmente en las farmacias, la pasta de Orozú.
Según la trama, Patoruzú es último Tehuelche Gigante de la Patagonia, que llega a Bs. As. acompañado de su avestruz Carmela para vivir en la casa de Don Gil Contento, cuyo difunto tío había sido tutor del cacique. Poco más pudo desarrollar Quinterno, ya que el 21 de Octubre la tira desaparece del matutino. Por ahora, solo por ahora, la historieta argentina sigue siendo la misma.

indio


SEGUNDA OPORTUNIDAD


En Diciembre de 1928 Quinterno inicia Don Julián de Montepío en la Razón. La tira cuenta las andanzas del típico "vivillo porteño", playboy del Chantecler con aires de millonario industrial y comercial.
Durante dos años, las travesuras de Don Julián, su novia Lolita y su vallet Cocoa arrancan las sonrisas tiernas e ingenuas desde la última página del famoso vespertino hasta la llegada de Patoruzú.
Explica La Razón el 27 de Septiembre de 1930: "He aquí que, de la noche a la mañana Julián se encuentra apadrinando a un indio del sur, por virtud de una curiosa herencia de un tío de nuestro héroe, el finado Rudecindo. El indio Patoruzú es el último vástago de la tribu de los Tehuelches e hijo de un rico cacique de la Patagonia quien, al morir, deja al huérfano en las manos del Tío Rudecindo. Este, a su vez, sintiéndose cadáver, envía a Bs. As. al indio ingenuo y lleno de oro, bajo la tutela de Julián".
La imagen gráfica es similar a la que presentara Crítica, con Patoruzú bajando del tren carguero, acompañado por su avestruz (ahora macho) Lorenzo, pero con una gran diferencia. Patoruzú ya es inmensamente rico en oro, metal que posee entre sus cualidades la de no devaluar jamás su valor.
El desarrollo de la primera aventura en La Razón es la continuación de la esbozada en Crítica. Al ver la fortuna de su ahijado, Julián decide apropiarse de ella, haciéndole creer a Patoruzú que las pepitas están embrujadas. El indio ya está convencido cuando la inesperada aparición de uno de los peones del Tío Rudencio (que le explica el verdadero valor de las monedas) lo salva de las maléficas maquinaciones de su padrino. Con el paso de los días, Lorenzo termina rostizado en un restaurante.
Poco a poco, imperceptiblemente primero, el indio va asentándose como protagonista de la tira, debido sobre todo al éxito que su figura va alcanzando entre la gente. Irremediablemente Julián se ve relegado a un segundo plano y la tira cambia su nombre por el definitivo Patoruzú. La historieta argentina, ahora sí, no volverá a ser la misma.

comic



LA ÉPOCA DE ORO


Mientras Patoruzú hace estragos en La Razón, Quinterno comienza a desarrollar la tira de Isidoro para el matutino El Mundo, narrando las andanzas humorísticas del típico chanta porteño, precursor del modelo que explotaría a la perfección el Avivato de Lino Palacio.
Si Quinterno no hubiera creado el primer sindicato de historietas argentino, Isidoro habría quedado relegado al oscuro anonimato de los personajes de segunda. Pero al tomar Quinterno dominio intelectual y económico sobre sus criaturas, se producen serias desavenencias con La Razón, que desembocan en el alejamiento definitivo de Patoruzú de mencionado vespertino.
Es así como en Diciembre de 1935, Patoruzú recala en El Mundo, tomando el espacio que ocupaba Isidoro. A partir de ese momento, Patoruzú penetra en su época dorada gracias al estilizado estilo de su autor, poseedor de una expresividad gestual simple y limpia, un excelente diseño de personajes y un vibrante pulso narrativo apegado a la deformación caricaturesca pero de profunda aplicación dramática.
Simultáneamente, los argumentos se desprenden de la humorada diaria para encarrilarse en el terreno de la aventura seriada, con el adecuado toque costumbrista, la exageración cuasi-superheroica y algunos ejemplos de grandilocuencia épica que la serie no abandonará jamás.
Es en este fértil terreno donde germinan las más logradas aventuras del cacique y su particular galería de personajes secundarios. Ya de entrada nomás reaparece Isidoro, (ahora) regente de un circo, que termina apadrinando al indio antes de ganar su apellido definitivo (Cañones) y su carácter aprovechador y mezquino, pero de buen corazón, que lo elevara como eterno playboy de la noche porteña.
Para 1937, Patoruzú resulta ser un poderoso terrateniente, y allí aparece una y otra vez el capataz Ñancul para ratificar las posesiones estancieras de Patoruzú. En la misma aventura debuta Upa, hermano menor del indio, condenado a estar encerrado en una cueva por haber nacido deforme y sietemesino, sin gritar ¡Huija! Al ver la luz. Al mismo tiempo nos enteramos del origen egipcio de la familia Patoruzek, cuyos ancestros resultan ser el Faraón Patoruzek I y la princesa Napata, Patora la Tuerta, arribados a la Patagonia tras una peculiar batalla a orillas del Nilo.
El año 1938 presencia el arribo del caballo Pampero, fiel flete del cacique; y de la Chacha Mamá, ama ´e leche del indio, famosa por sus pocas pulgas, sus empanadas y la eterna pipa al estilo Popeye. El último ingreso se produce recién en 1959, con la llegada de Patora, hermana del indio, tan enamoradiza como fulera.
En este periodo, Patoruzú alcanza la cima. Una página a color en la revista Mundo Argentino durante 1936; revista propia en Noviembre de ese año y un segundo título en Enero de 1956; un dibujo animado para cine en 1942; el desprendimiento de Patoruzito en 1945 y la fracasada edición yanki de Adventures of Patoruzú por Green Publishing Co. durante 1946, triste aventura solventada por el abundante merchandising y empleo propagandístico que aprovecho la figura más popular del cómic argentino de aquellos años.

historieta



UN CACIQUE ABANDONADO


Desde entrados los años ´80, Patoruzú vive en el limbo. Sus historietas (junto con las de Patoruzito e Isidoro) han dejado de producirse, aunque su revista permanece estoicamente en los kioscos. Y esto se debe a la decisión de la editorial de reciclar permanentemente las viejas aventuras, retocando algún dibujo y reemplazando aquellas frases o palabras que entraron en desuso por sus actuales equivalencias. Cambios posibles de realizar gracias a la atemporalidad que reina en el mensaje moralizante que decantan las historias.
Ni aún cuando Patoruzú cumplió 60 años (1988) ni al ser elegido mascota oficial argentina de América ´92 (evento internacional que festejaba el Quinto Centenario del Descubrimiento de América) el cacique fue relanzado con nuevos bríos o recopilado en algún volumen especial, dos elementos que Patoruzú viene necesitando para insertarse definitivamente en la historieta nacional de los ´90.
Durante estos últimos años, Patoruzú revivió de la mano de otros historietistas, que hicieron suyo el universo desarrollado por Quinterno. Un poético Rep rescató a Isidoro en la serie El Recepcionista de Arriba; el Suplemento Oxido de la Fierro le dedico un especial en el que Leonardo Arias, Vides, La Máscara, Wolf, Joche, y Ottoyonsohn trajeron del olvido a Patoruzú, Ñancul y la Chacha; un Podetti ácido y bizarro llevó al eterno playboy porteño a las playas marplatense en las páginas de Cóctel; y los ultraviolentos Cazadores mataron y revivieron al cacique mientras drogaban de lo lindo a Upa. En el ramo "oficial", Landrú y Edgardo Russo desarrollaron una propuesta para revitalizar a Isidoro, incluyendo una nueva revista en formato comic-book a todo color, que hasta el momento no prosperó. Una pena.
No sabemos si se debe a las peculiares vueltas del destino o a un empecinamiento editorial, pero lo cierto es que Patoruzú parece destinado a morir con su padre, Dante Quinterno. Si hay alguien en la creación capaz de adaptarse a las situaciones, sobreviviendo en el límite, es el argentino. Y Quinterno hizo de Patoruzú la encarnación viva del exaltado imaginario nativo. Por eso habrá Patoruzú para rato. ¡Huija, canejo, chei!.

historia



Revista PATORUZÚ


En Noviembre de 1936 aparece el primer número del mensuario Patoruzú, que en Mayo de 1937 (Nº 7) se vuelve quincenal y más tarde semanal.
Utilizando el formato apaisado que diera fama a Monos de Taborda, este primer número recopila, en 24 páginas, la primera aventura completa de Patoruzú aparecida en el diario El Mundo (aquella que conoce a Isidoro en un circo) y parte de otra de sus andanzas seriadas en la prensa. Avisos publicitarios dibujados por Quinterno y las secciones Parches Porosos. Cómo aprendí a dibujar, El Nene y Patoruzadas completan el material.
A partir del segundo número, el humor gráfico cede un 50% del espacio al humor escrito y aparecen varias series de notas, artículos y relatos escritos en tono irónico, tomando en solfa al gobierno, a los políticos, la farándula y demás exponentes de la hipocresía social reinante.
El humor gráfico y las historietas están a cargo de grandes firmas: El propio Quinterno (El fantasma Benito se Divierte), Raúl Roux, José Luis Salinas (Hernán el Corsario y Ellos), Eduardo Ferro (chistes sueltos y más tarde Bólido) y Poch, a los que se agregarían Abel Laniro, Cao (Pepe el Pistolero), Adolfo Mazone (Mi sobrino Capicúa), Blotta (El Gnomo Pimentón), Toño Gallo (El Caballito Pony), Battaglia (Orsolino Director, María Luz y chistes varios) y Del Castillo entre otros. También comienzan a aparecer seriadas nuevas aventuras de Patoruzú (con un cambio gráfico importante en Upa) realizadas por Quinterno, quien también desarrolla historias unitarias de Isidoro.
Con el correr de los años, el semanario cambiaría su tamaño hacia uno más cercano al tabloide y publicaría además de sus clásicas notas de actualidad, historietas completas de Patoruzú, Isidoro y Don Fierro, hasta desaparecer finalmente a principios de la década del ´70.
En Enero de 1956 aparece Las Grandes Andanzas del Indio Patoruzú, que recopila en forma de álbum las tiras aparecidas en el diario El Mundo y ya reproducidas en la revista Patoruzú. Tiempo después, el nuevo mensuario se tornó quincenal, publicó historias originales y cambió su título por las Grandes Andanzas de Patoruzú e Isidoro, para luego volver a su periodicidad y nombre originales. Finalmente abrevió su nombre a Andanzas de Patoruzú, material que se reedita hoy en día bajo el título Selección de las Mejores Andanzas de Patoruzú.

revista



PATORUZÚ EN EL CINE


Admirador de Walt Disney, Quinterno se lanza a la aventura de animar a Patoruzú a principios de los ´40. El argumento escogido es una adaptación de los hechos acaecidos en la tira cuando el gitano Juaniyo secuestra a Upa. Para rescatarlo, Patoruzú primero vence a un oso y luego descoyunta a golpes al gitano.
Upa en Apuros, verdadero clásico de la animación argentina, sufrió una ajetreada producción debido a la alta calidad de su realización gráfica y la utilización del color, siendo el primer dibujo animado local en Technicolor. Esta faraónica empresa trajo aparejados altísimos costos, graves perdidas económicas y un estreno pospuesto del 21 de Abril al 20 de Noviembre de 1942, en el cine Ambassador.
El brillante corto de 12 minutos de duración fue producido y dirigido por el Sindicato Dante Quinterno, con Tito Davison como director, Tulio Lovato como jefe de producción, Oscar Blotta como animador principal, decorados del pintor alemán Gustavo Goldschmidt y story-boards del propio Quinterno. Como partitura se utilizó el fondo musical Melle Veersma.
Durante la década del ´70 se intentó llevar a la pantalla grande a Isidoro, personificado por Santiago Bal, proyecto que finalmente no se cristalizó. En 1988, Canal 2 emitió diariamente un corto animado protagonizado por Patoruzito, Isidorito y Pamperito, con la función de marcar la finalización del horario de protección al menor. Por último, los spots televisivos de América ´92 mostraban a Patoruzú yendo de un lado a otro de la pantalla antes de guiñar un ojo cómplice al telespectador.

argentino



POLITICA, PATRIOTISMO Y RACISMO EN PATORUZÚ


El primer antecedente político de Patoruzú aparece en la tira publicada por el diario La Razón el 12 de Octubre de 1930, bajo el título de Julián de Montepío. En ella, Julián apoya y festeja el golpe de estado efectuado por Uriburu el 6 de Septiembre de ese año, diciendo: "Todo argentino que lleve sangre de patriotismo en las venas no debe faltar a la magna cita; hoy, todo argentino debe concurrir a presenciar el desfile de los ínclitos milicos que nos salvaron de la tiranía oficialista".
Este desdén hacia los civiles expresado por Julián se trasladará al indio cuando este se transforme en el protagonista. En su propia revista, Patoruzú enviará cartas al Cacique Panza é Agua diciendo entre otras cosas: "Si se habrán creído estos ceveliazos que ansina somos como ellos!", a lo que agregaría "y las veces que gritaría a tuito pulmón que nosotros somos los verdaderos dueños el país!". Como en ningún momento se aclara si Patoruzú se refiere su condición indígena o a su fervor militar, estas frases se prestan a una doble lectura peligrosa.
La critica política se implementa como una constante al adquirir Patoruzú su propia revista, en los editoriales y otras secciones que reflejaban los aconteceres de la realidad. La principal sección política de la revista lleva el nombre de Quirosóficas, en las cuales Patoruzú le lee la planta de los pies a los candidatos y hombres del gobierno, gracias a las habilidades aprendidas de su antecesor Patoruzek 1.

En una de las primeras Quirosóficas, Patoruzú se de clara abiertamente socialista al señalar al dirigente Mario Bravo: "¡Como se conoce, chei, que sos de los míos!". Al mismo tiempo, el indio ataca sin concesiones al presidente Agustín Justo desde los editoriales, diciéndole que no se ocupa de su pueblo. También se muestra escéptico sobre la labor de diputados y senadores, diciéndoles mientras le ofrece una empanada: "Ya que no trabajas, mastica, chei¡!".
Su vuelco al ofícialismo se debe mas que nada a la gestiones del intendente Mariano de Vedia (responsable de la construcción del obelisco), a quien apoya diciendo "Aunque la gente 'e mucho pico lo critique, ´ta haciendo bien las cosas, canejo!".
Si bien este vuelco es paulatino y el indio seguirá atacando al gobierno, solo es necesario tiempo para que esta actitud critica desaparezca junto con la Quirosoficas . Entonces los comentarios abandonan el ámbito nacional para circunscribirse a cuestiones principales municipales y mas tarde, a obras de caridad. Patoruzú se ha vuelto oficialista.
Con el tiempo, las características de la revista cambian y los apuntes políticos desaparecen de sus páginas, quizás porque Quinterno no quería que su revista siguiera los pasos de Cascabel, cerrada por el presidente Juan Domingo Perón por sus ataques manifiestos reiterados a las acciones gubernamentales. De todas formas los cambios drásticos en la inclinación política del indio son atribuibles a las inclinaciones por las que paso Quinterno por las inseguridades del autor respecto a ese tema.
Una faceta poco hablada del indio, y sin embargo más trascendente que su afición política , es en nacionalismo a ultranza (casi rayano en el nazismo ) que destina sus comentarios. El argentinismo de Patoruzú es desmedido, ya que para él lo argentino es lo mejor del mundo. Ser argentino es sinónimo y resumen de todas las virtudes posibles, lo que eleva a la raza por sobre las otras. Su fanatismo patriótico lo ciega al punto de no ver el racismo explícito que aparece tanto en las tiras como en las editoriales o secciones de humor no fijas.
Los judíos, con quienes Quinterno mas se ensaña, son seres despreciables, avaros y malévolos; los chinos son traidores y prácticamente no hay personajes negros en el mundo Patoruziano.
Será por estas características (naturales del autor y no del personaje) que Patoruzú fue adoptado como mascota por la dictadura militar encargada del proceso de Reorganización Nacional para sus calcomanías y panfletos, en las que el cacique aparecía como símbolo autóctono, domando un potro con la forma de la República Argentina, antes de caer eclipsado en sus funciones por Clemente, durante el mundial del fútbol de 1978.

Patoruzú



PATURUZÚ SEGÚN DANTE QUINTERNO


Cuando guionistas y dibujantes empezaron a colaborar en la editorial para hacer las historietas de Paturuzú, Quinterno les entregó por escrito un extenso y minucioso perfil del personaje, una especie de decálogo del que no podían apartarse ni un milímetro. Estas fueron algunas de sus instrucciones:
"Paturuzú es el hombre perfecto, dentro de la imperfección humana, o sea que configura el ser ideal que todos quisiéramos ser. La bondad de este indio noble puede alcanzar limites insospechados, pero no confundamos su credulidad y su ingenuidad con la necedad del lelo. Generoso hasta el asombro, su inmensa fortuna es, antes que suya, de todo aquel que la necesite. Paturuzú sale invariablemente en defensa del débil y por una causa noble se juega integro, sin retaceos. Impulsivo y arrollados, no mide los riesgos que pueda correr su integridad física, como tampoco repara en las trampas que puedan tenderle la serie de truhanes que le salen al paso.
Paturuzú es un hombre puro, simple y sencillo; sobrio, estoico, buen creyente y, aunque seguro de sí mismo, sumamente modesto. Es extrovertido y de una aguda sensibilidad, dentro de su marcado carácter masculino. Sin necesidad de caer en lo "sexy", Paturuzú no debe permanecer marginado de la relación normal hombre-mujer. Cuando lo requiera la exigencia argumental, Paturuzú se revelará ante el lector como permeable al atractivo femenino y, si su impulso es conducirse de acuerdo a su sexo, su complejo de fealdad física y su pudor ante el sexo opuesto le impondrán cierto freno a sus exteriorizaciones amorosas lo que, bien manejado, puede dar lugar a incidencias humorísticas. Estas situaciones deberán ser tratadas por el guionista con tacto y buen gusto. A propósito del poder sobrehumano del indio Paturuzú, este emana de una misteriosa fuente de energía que proviene de lo más recóndito de sus orígenes. Es como si toda la enigmática fuerza de su raza, de sus antepasados, acudiera en su auxilio cuando necesita de esa arrolladora energía para hacer triunfar el bien sobre el mal. En el fondo, su condición de imbatible no es más que un símbolo, si se quiere, esotérico y mítico.
Paturuzú traspone las fronteras de lo humano para transformarse en un símbolo del bien, Sin embargo se recomienda al guionista no abusar de los recursos inverosímiles, esto podría con el tiempo, ir alejando al lector del clima de realismo que en lo posible debe vivir cuando lee nuestras historietas. En consecuencia, fuera de esta facultad de poder sobrenatural, la que será manejada discrecionalmente, Paturuzú debe ser considerado como un ser absolutamente normal".

El indio Patoruzú !!! [megapost]




Fuente I:http://es.wikipedia.org/wiki/Patoruz%C3%BA
Fuente II:http://www.oni.escuelas.edu.ar/olimpi98/HistoriadelaHistorieta/PATUPRIN.html
Fuente III:http://www.patoruzu-web.com.ar/site.htm