Bueno les traigo mi segundo post espero que les guste 
"Florentino Ameghino, has muerto, pero vives, vives en el corazón de los argentinos como un verbo alimentador. Serás para las generaciones venideras el poema viviente de sus anspiraciones; una tras otra saturarán su espíritu de tu espíritu en tus obras inmortales y tú serás, por ellas glorificado junto a los que hicieron esta patria generosa, noble, fuerte y conocida, porque tú, como ellos, la engrandeciste con el soplo de tu inmenso saber".
NACIMIENTO:
Casa donde se crío Florentino
Florentino Ameghino nació en Luján, provincia de Buenos Aires, el 18 de setiembre de 1854 según la mayoría de sus biógrafos y familiares, o en Tessi, fracción de Moneglia, Italia, el 19 de setiembre de 1853, como sostienen algunos investigadores basados en una partida de nacimiento mostrada por la Iglesia, a nombre de Juan Bautista Fiorino José Ameghino. La misma podría haber pertenecido a un hermano mayor fallecido durante la larga travesía desde Italia, pues los familiares afirmaban que los padres de Ameghino, Antonio Ameghino y María Dina Armanino, llegaron al país sin hijos.
INFANCIA:
Los primeros años de Florentino Ameghino tuvieron como panorama habitual las barrancas del río Luján en las cuales halló gran cantidad de restos fósiles y pronto la gente lo apodó "el loco de los huesos". Exploró las mismas barrancas en las que varios años antes había trabajado el Doctor Francisco Xavier Thomás de la Concepción Muñiz (1795-1871). Hizo sus primeros estudios en medio de la mayor pobreza, situación que no cambió demasiado a lo largo de su vida. Tenía tan sólo 14 años cuando leyó las obras de Darwin y Lyell. Leía en castellano, italiano y francés, este último idioma lo aprendió de la mano del Señor Tapie y de su maestro, el director de la Escuela Municipal de Mercedes, Carlos D’Aste. El francés en particular le permitió acceder a los últimos descubrimientos científicos de la época. A los 16 años fue designado preceptor en la escuela número 2 "General San Martín" de Mercedes, donde luego ocupó el cargo de director.
UN ADOLESCENTE PRECÓZ:
Los muchachos de su edad lo apodaron "El Loco de los huesos" por su costumbre de hurgar con pico y pala las cercanías del río Luján en busca de restos fósiles. Ameghino hizo sus primeros estudios en medio de la mayor pobreza. A los 14 años leyó las obras de Darwin y Lyell, no sólo leía en castellano e italiano, su lengua materna, sino que había aprendido francés, de la mano de su monitor de Luján, el Sr. Tapie y su maestro, el director de la Escuela Municipal Carlos D’Aste, lenguaje éste que le permitió ingresar a lo último del pensamiento científico de la época. A los 16 años fue designado preceptor en la escuela municipal de Mercedes donde luego ocupa el cargo de director. A los 20 años encuentra los restos fósiles completos de un mastodonte. Al año siguiente ya publicaba dos artículos en dos diarios locales y lograba insertar otro en el "Journal de Zoologie" revista parisina, obtenía también un premio en la primera exposición científica de Bs. As.Y presentaba en la misma dos memorias que en ese momento no fueron tenidas en cuenta y que albergaban el gérmen de su futura obra monumental. En 1878 viaja a Europa y allí exhibe su colección prehistórica y paleontológica en la Exposición Universal de París, donde fue el asombro y la admiración de los científicos más importantes de la época y obtuvo el reconocimiento que en su país le negaron. A los 23 años publicaba su primer libro: "Antigüedades indias en la Banda Oriental" . Y a los 25 tuvo una gran actuación en el Congreso de americanistas en Bruselas, luego publicó dos libros: "La formación Pampeana" y "La Antigüedad del hombre del Plata"
UN LIBRERO FAMOSO
En Europa, Ameghino vendió su colección de objetos prehistóricos y fósiles a ciento veinte mil francos, con una parte de ese dinero pudo publicar "La antigüedad del hombre del Plata". Muchos fósiles de esa colección fueron adquiridos por el famoso y acaudalado paleontólogo americano Cope. A tres años de su partida, regresa consagrado por la opinión de los más distinguidos naturalistas, casado con una joven parisina Leontina Poirier y pobre y como si fuera poco, se encuentra que había sido exonerado de su cargo de director de la escuela de Mercedes por abandono del puesto. Al científico reconocido en todo el mundo, otra vez, en su país ni siquiera le conservan su puesto de trabajo. El dicho dice "nadie es profeta en su tierra" a Ameghino como a muchos grandes argentinos, el reconocimiento le llega demasiado tarde, y aún no se le rinde el homenaje que se debiera… Entonces, para no morirse de hambre, como cita Cabrera, Ameghino hubo de dedicarse al comercio: instaló en Buenos Aires, en la calle Rivadavia (*) una pequeña librería y papelería, a la que bautizó "Librería del Gliptodón" . Y en su trastienda continuó reuniendo materiales de estudio. Y "entre la venta de cuatro reales de plumas y un peso de papel" escribió su obra "Filogenia" en 1884 donde da cuenta de su adición al evolucionismo y provoca un gran revuelo en el ambiente científico argentino, Mitre redactó su bibliografía en el diario "La Nación" y la Universidad de Córdoba lo llamó a ocupar la cátedra de Zoología y poco después lo declaró doctor honoris causa. En 1884 se creó el Museo de La Platay su director vitalicio Francisco P. Moreno pidió al gobierno que designara a Florentino Ameghino como subdirector y secretario, y éste aportó su colección para enriquecer el departamento paleontológico del nuevo museo, y también su hermano Carlos toma el puesto de naturalista viajero y comienza sus viajes a la Patagonia donde realiza importantes descubrimientos. Pero esto no duró más de un año, ciertas diferencias y celos profesionales hicieron que Moreno exonerara a su subordinado de su puesto oficial. Ameghino que había abandonado su cátedra en Córdoba por aceptar el cargo en el Museo, queda nuevamente sin trabajo y sin dinero para sus investigaciones, otra vez tiene que recurrir a fundar una librería(**) donde por tercera vez volvió a iniciar una colección de fósiles, ya que Moreno le había prohibido la entrada al museo y no podía estudiar sus propios fósiles. Es aquí donde se destaca la labor de su hermano Carlos, el cuál viaja a los más recónditos lugares del país en las condiciones más deplorables a la búsqueda de nuevos ejemplares y datos estratigráficos para que su hermano organice y clasifique. Fue en esta época que publicó, gracias al apoyo de la Academia de Ciencias de Córdoba, su obra más importante "Contribución al conocimiento de los Mamíferos fósiles de la República Argentina" que venía acompañada de un atlas con láminas con dibujos de su propia mano. Esta obra la escribió en sólo 14 meses y le valió una medalla de oro en la exposición universal de París del año 1889. Durante ese período de alejamiento y de estrechez económica, publicó más de la tercera parte del total de sus trabajos.
(*) La primer librería, la que era atendida por el propio Ameghino, era una vieja casona ubicada entre Rincón y Pasco, luego, cuando Ameghino y su esposa viajaron a Córdoba, la librería se trasladó a la calle Rivadavia, entre Ombú (actual Pasteur) y Azcuénaga y era atendida por su hermano Juan, quien vivía con su madre.
(**)A la librería de La Plata le pone el nombre "Librería Rivadavia" y estaba en la calle 60 número 795, es decir en la esquina 11.
DIRECTOR DEL MUSEO NACIONAL:
Al comenzar el año lectivo de 1902, la Facultad de Ciencias Físico-Matemáticas de la Universidad provincial de La Plata, "rindiéndose ante la evidencia (como cita Márquez Miranda) de la labor extraordinaria de este gran estudioso, resolvió llamarlo a su seno para confiarle la cátedra de mineralogía y geología." Poco después Joaquín V. Gonzalez, que era ministro de justicia e instrucción pública, ofreció a F. Ameghino el cargo de director del Museo Nacional de Bs. As., el cuál quedaba vacante luego de la muerte del Dr. Carlos Berg. Estas nominaciones por fin, le dieron el reconocimiento postergado. A partir de allí le llega una lluvia de nombramientos: vocal del primer consejo directivo del Instituto Superior de Agronomía y Veterinaria de Bs. As., al año siguiente, catedrático titular de antropología en la Facultad de Filosofía y Letras que no acepta y en 1906 es nombrado jefe de sección y miembro del consejo académico del Museo de La Plata y también profesor de geología en la Facultad de Ciencias Naturales de esa Universidad. Cabrera describe así su cargo en el Museo Nacional: "Durante los 9 años en que lo desempeñó, ingresaron en las colecciones del Museo setenta y un mil objetos, es decir casi ocho mil al año, y se publicaron quince volúmenes de los anales, en los que colaboraron los hombres de ciencia más distinguidos de la República y no pocos de otros países."
FALLECIMIENTO Y TRANSCENDENCIA:
En el momento de su muerte, Florentino Ameghino se había convertido en un paradigma de la ciencia argentina. Murió el 6 de agosto de 1811en su domicilio de La Plata, por complicaciones resultantes de una diabetes y su resistencia a ser intervenido quirúrgicamente. Su entierro fue grandioso a pesar que el gobierno no se manifestó a la altura que correspondía, si lo hicieron las Universidades de La Plata y Bs. As y las sociedades científicas. Sus restos se depositaron en el Panteón de los Maestros, hicieron uso de la palabra eminentes personalidades de la época como E. Holmberg, Victor Mercante, J. B. Ambrosetti, José Ingenieros y otros. José Ingenieros dijo en su discurso de despedida: "Muere en él la tercera vida ejemplar de nuestra centuria, Sarmiento, inagotable catarata de energía en las gloriosas batallas de nuestra emancipación espiritual. Mitre, que alcanzó la santidad de un semidios y fue consejero de los pueblos. Ameghino, preclaro sembrador de altas verdades, cosechadas a filo de hacha en la selva infinita de la naturaleza." "Tenía que ser un sabio argentino, porque ningún otro de la superficie terrestre contiene una fauna fósil comparable a la nuestra; tenía que ser de nuestro siglo, porque antes le hubiese faltado el asidero de las doctrinas darwinistas que el sirven de fundamento. No podía ser antes de ahora, porque el clima intelectual del país no era propicio a la obra antes de que la fecundara el genio de Sarmiento; y tenía que ser Florentino Ameghino, y ningún otro hombre de su tiempo, por varias razones. ¿Qué otro argentino hemos conocido, que reuniera en tal alto grado su actitud para la observación y el análisis, su capacidad para la síntesis y la hipótesis, su resistencia para el enorme esfuerzo prolongado durante tantos años, su desinterés por todas las vanidades que hacen del hombre un funcionario, pero matan al pensador?…" A los tres días de su muerte, el Ministerio de Instrucción Pública expidió un proyecto de ley pidiendo al Poder Legislativo la autorización para erigir un monumento conmemorativo de Ameghino, en el cuál citaba "Llegó de la nada a la cumbre por sus propios esfuerzos". Aunque la ley fue aprobada con unanimidad, el monumento nunca se construyó. Otro proyecto fue el presentado por Francisco P. Moreno, que era diputado nacional por ese entonces, el 23 de agosto, a pocos días de la muerte de Ameghino, pidió a la Honorable Cámara que autorizase al Poder Ejecutivo a adquirir la Biblioteca, manuscritos y colecciones para el Museo Nacional. Proyecto éste que tampoco se llevó a cabo.El homenaje más importante que le podemos hacer es seguir sus pasos y su ejemplo: (Citando a J. Frenguelli) "…con su obra y su vida íntegramente consagrada a ideales puros, parece repetir: Que vuestra guía sea la curiosidad inextinguible de saber. Ella os indicará la ruta, pero no siempre bastará a salvaros de los escollos de que está sembrado el áspero camino. Si incurrierais en el error, no temáis a los reproches y el escarnio de los tímidos…Recordaos que la historia es benévola para quién, después de las derrotas, consigue una victoria; pero siempre condena al olvido al crítico infecundo… "
Algunas especies que estudio:
1- Gliptodonte:
Caparazón de un Gliptodonte
Herbívoro que abundaba en nuestras tierras, su existencia se remonta a 52 millones de años atrás, Era Cenozoica, período Terciario y Cuaternario. Pertenece a la Gran Fauna del Pleistoceno Superior, también llamada período Lujanense, cuyo desarrollo tuvo lugar entre diez y quince mil años em el pasado. Era un armadillo de caparazón óseo con una cola cónica, como si se tratara de un enorme mazo, con el que podía defenderse de los predadores, y un casquete óseo sobre el cráneo, que le servía de protección. La enorme caparazón le cubría todo el cuerpo y en él se refugiaba del ataque de los carnívoros y del hombre primitivo. Su peso estimado oscilaba entre 1000 y 1500 kilos.
Esqueleto de un Gliptodonte
Tenían todas las vértebras soldadas al igual que la cintura pélvica, por lo que su movilidad era reducida. Probablemente no cavaban madrigueras y pudieron haber vivido a la intemperie, como el ganado actual.
El primer hallazgo de un gliptodonte fue realizado en 1760 por el jesuita inglés Thomas Falkner a orillas del río Carcarañá en Santa Fé. Florentino Ameghino creía que el caparazón pudo ser usado por los paleoindios a modo de carpa. En los años 70 un grupo de científicos del Instituto de Investigaciones Antropológicas de Olavarría realizó excavaciones en Azul y encontró restos fósiles junto a instrumental de piedra confeccionado principalmente en cuarzo. Suponen que quienes fabricaron esos utensilios quisieron tener herramientas para carnear la presa, lo que comprobaría la coexistencia de estos grandes animales con el hombre, cosa que sostenía Florentino Ameghino..
2- El Smidolon Populator: El feroz Tigre Dientes de Sable
El primer hallazgo de un smilodonte en nuestro país fue realizado por el naturalista Francisco Javier Muñiz en 1844, en la barranca del Río Luján. En 1842 un paleontólogo danés, Peter Lund, halló fósiles en unas cavernas del sur brasileño. En 1992 volvieron a encontrarse restos en una barranca del Río Luján, en esta oportunidad, el cráneo con un orificio quizá producido por una pelea con un animal de su especie que le ocasionó la muerte. En 1999 hallaron fósiles en Arrecifes, también en la barranca del río.
Sin duda que Tigres, pero Tigres, eran los de antes! El smilodonte eran similar al león actual, el aspecto de un carnívoro letal con un par de temibles colmillos de 25 centímetros de largo. Sus mandíbulas se abrían en 120 grados permitiéndole hincar sus poderosos incisivos.
Era un predador que reinó en América a finales de la última era glaciaria y estaba adaptado para sobrevivir más que dignamente en medio de animales como el gliptodonte, un bicho parecido a las mulitas actuales, pero que pesaba entre 700 y 1000 kilos! Y en el interior de su inmensa caparazón tranquilamente podríamos acampar en la playa el verano próximo.
Suponen los científicos que gracias a estos colmillos bárbaros, el smilodonte podía atravesar la dura piel de los proboscideos (elefantes) que andaban por estas tierras hace tantos años.
Quizá cazara como los félidos actuales, daban un gran salto sobre la espalda de la presa e hincaban sus poderosas mandíbulas en el cuello hasta quebrarle las vértebras o asfixiarla. Luego... grunch! almuerzo terminado!
Tenía fuertes piernas delanteras y robustas vértebras cervicales, que muestran una fuerza impresionante para vencer la voluntad de sus víctimas, inmovilizarlas e incluso arrastrarlas.
En el Museo B. Rivadavia de Capital Federal puede verse un esqueleto de nuestro amigo, lo que a simple vista puede darnos una idea de su envergadura.
Porque se extinguió este animal que habría aparecido en nuestra zona en el Pleistoceno ( 1,8 millones de años).... los científicos mientras ahondan sus preguntas sabiamente, abonan teorías razonables. El cambio climático fue disminuyendo la gran fauna, o sea, sintetizando la cena de los tigres, quienes comenzaron a competir como predadores con los hombres, quienes, a esa altura de la historia (18 mil años), ya dominaban la piedra produciendo puntas pulidas y filosas. Estas piedritas llevaron al hombre a reinar sobre el planeta. Y a los tigres a extinguirse.
La megafauna americana fue desapareciendo, por falta de comida o comida por los hombres. Nuestro Tigre Dientes de Sable fue reemplazado crudamente por predadores más pequeños, y acordes a la nueva realidad. Hace 10 mil años, por estas tierras de Luján, los smilodontes cazaban gliptodontes, glosoterios, toxodontes y megaterios. Hoy, con un poco de suerte, es posible encontrar sus fósiles en algún sitio de Luján. Habrá una diferencia sustancial. Encontrarse con un tigre dientes de sable, hoy, ya no acarrea ningún peligro!!
El gran error de Florentino Ameghino: ¿Se originó el Hombre en América?
Por Martín A. Cagliani
El problema del origen de los indígenas de América se remonta al descubrimiento del Nuevo Mundo. Desde esta época lejana se han propuesto infinidad de soluciones para explicar la presencia del hombre en las tierras vastísimas que Colón y sus sucesores abrieron para la expansión europea. La mayoría de dichas soluciones no parecerán graciosas en esta época, pero eran proposiciones muy serias para la suya.
En los primeros años del siglo XVI se empezó a afirmar la idea de que las tierras a las que había arribado Colón no pertenecían al Asia sino que eran un nuevo continente del que no se tenia noticias. El principal problema para el pensamiento europeo de esa época, era que en los libros sagrados no se mencionaba ese continente ni a sus pobladores, que aparentemente eran humanos. Al principio se dijo que no eran hombres, sino que solo lo parecían. Pero esta aberrante afirmación fue echada por tierra con la bula papal del 9 de junio de 1537, en la cual se consideraba a los indios americanos como verdaderos hombres, racionales y dotados de alma. Este postulado mas que aclarar la cosa la embarro, ya que en la Biblia no se los mencionaba, por lo tanto eso indicaba que tenían que haber sido creados aparte. Se barajaron muchas teorías, todas relacionadas con el tema religioso, que era la autoridad en esa época. Algunos, como Arias Montano en el siglo XVI, plantearon que eran descendientes de unos nietos de Noé. ¿Se acuerdan? El del diluvio. Otros los imaginaron descendientes de las diez tribus perdidas de Israel. Esto ultimo se basaba en que el año 721 a.C. las diez tribus norteñas de Israel fueron conquistadas por asiria y desaparecieron de la historia. Y muchos sabios del siglo XVI trataron de demostrar que se habían refugiado en América. Esta tesis se defendió hasta el siglo XIX en el cual la defendió Lord Kingsborough. También les achacaron los orígenes a los fenicios, a navegantes extraviados de una expedición de Alejandro magno, a romanos, a los cartagineses y hasta a los mongoles que cuando quisieron invadir Japón en 1380, su flota fue dispersada por una tormenta y supuestamente la habría enviado a América donde los náufragos fundaron una dinastía en el Perú.
Ya en el siglo pasado el rigor científico comenzó a liderar las teorías. Ya Alexander von Humboldt, en 1810, decía que las poblaciones americanas eran de origen asiático y que habrían venido por el estrecho de Bering.
Pero la teoría más interesante sin duda, es la del argentino Florentino Ameghino que esbozó en el libro "La antigüedad del hombre en el Plata", y postulaba que el hombre era originario de América, y nada menos que de las pampas argentinas. Veamos esta teoría con detenimiento.
Para su época los descubrimientos hechos o inspirados por el paleontólogo argentino Florentino Ameghino fueron sensacionales y revolucionarios. Si bien se los rechaza actualmente por los sabios, tuvieron tanta resonancia, que merecen ser expuestos.
Lo característico de los trabajos de Ameghino relativos al hombre y los antropomorfos (antepasados con forma humana) es que la hipótesis ha precedido en mucho a los hechos sobre los cuales lógicamente hubiera debido apoyarse.
Según él, América habría sido el centro de evolución de todos los mamíferos; y ciertos antecesores del hombre que, en las planicies desprovistas de vegetación arborescente de la Argentina, "se vieron obligados a levantarse sobre sus miembros posteriores para explorar el horizonte", habrían dado nacimiento al verdadero precursor del hombre, es decir, al primer ser adaptado a la posición erecta, que el llama Tetraprothomo; y de este habrían nacido por evolución progresiva el Triprothomo, el Diprothomo y finalmente el Prothomo, antecesor inmediato del hombre actual. Estos antecesores del hombre fueron descubiertos por Ameghino mas tarde.
El Tetraprothomo argentinus está representado por un fémur y una vértebra cervical, hallados en Monte Hermoso; el Diprothomo platensis, por un casquete craneano descubierto en el puerto de Buenos Aires; el Prothomo pampeus, por una serie de cráneos y osamentas provenientes de diferentes lugares de Argentina. Según Ameghino, el primero debió pertenecer a las capas geológicas más antiguas del Mioseno superior (serian mas de 20 millones de años), el segundo en el Plioseno (5 millones de años) y el tercero en la misma formación geológica solo que en la parte media. Los tres serian de la era terciaria, y por lo tanto anteriores a los vestigios de esa época que había en el Viejo Continente. Resultaría de esto que América seria la cuna de la humanidad, de cuyo centro partieron las emigraciones que poblaron la tierra de mamíferos y de hombre.
La edad que Ameghino atribuye a sus múltiples hallazgos está muy lejos de lo real. Él es y fue el único que sostenía la antigüedad de las capas geológicas en que se encontraron dichos hallazgos. Los hallazgos por si mismos no valen mucho. Seguiremos al famoso Paul Rivet, que escribió "El origen del hombre americano". Un fémur y una vértebra bastaron para que Ameghino creara al Tetraprothomo. Ambas piezas proceden de un mismo yacimiento. La vértebra es humana pero corresponde a una mujer piamontesa, según estudios posteriores, y el fémur no puede ser de esa mujer ya que es mucho más corto de lo que debería ser y por sus particularidades no se lo considera humano; perteneció a un carnívoro, probablemente a un félido. El casquete craneano que condujo al Diprothomo, sumamente incompleto, Ameghino habría hecho mal la reconstrucción. Mochi, Schwalbe y Von Luschan demostraron que el casquete craneano había sido proyectado erróneamente. Según el sabio argentino los cráneos que representaban al Prothomo tenían rasgo primitivos, pero los antropólogos experimentados R. Lehmann-Nitsche, A. Mochi y A. Hrdlicka no tuvieron dificultad en descubrir que estos caracteres provienen de errores de técnica y de una deformación artificial que se practicaban los indios, y los huesos son de edad reciente.
La interpretación de Ameghino se basaba en premisas e interpretaciones erróneas de los materiales observados; no olvidemos que se trataba de un científico formado por su propio esfuerzo. Sus convicciones lo desacreditaron en el ambiente científico, pero ocultan su gran actuación en la paleontología argentina.
Museo que lleva su nombre:
En Santa Fe se encuentra el Museo Provincial de Ciencias Naturales "Florentino Ameghino"
El Museo Provincial de Ciencias Naturales depende de la Secretaría de Cultura del Ministerio de Educación de la Provincia de Santa Fe.
Su origen se remonta al año 1914, cuando un 15 de mayo el Gobernador de esta provincia - Dr. Manuel J. Menchaca - inaugura el Museo Escolar "Florentino Ameghino"cuyo objetivo fue el de dotar a maestros
y pedagogos de elementos de alto interés didáctico,
para formar e impulsar en el niño
la conciencia del valor de la naturaleza
y su conservación.
Sus primeras colecciones se fueron enriqueciendo con el transcurso del tiempo con materiales de Arqueología y Etnografía; más adelante, en la década del treinta, su patrimonio fue aumentando con piezas de Ciencias Naturales.
En el año 1949, cuando ya contaba con colecciones importantes, se decidió la creación de dos instituciones: el Museo Didáctico "Rosario Vera Peñaloza", hoy desaparecido, y el Museo Provincial de Ciencias Naturales "Florentino Ameghino".
En la actualidad la actividad principal del Museo está basada en la recolección de materiales de estudio petrológico y biológico y su rigurosa clasificación. Además tiene la invaluable función de proteger el patrimonio natural de interés científico y educativo de las diversas áreas que abarca.
Algunas colecciones fueron declaradas de Interés Provincial durante el año 2002 ya que constituyen especimenes de: la Herencia jesuítica en Santa Fe.
Estructura Interna:
Posee secciones de Botánica, Zoología de Invertebrados y Zoología de Vertebrados con sus correspondientes áreas de exhibición y laboratorios.
El área de Geociencias abarca Mineralogía, Geología, Edafología y Paleobiología.
La Galería de Entomología guarda una colección de Insectos muy numerosa (3.500 especímenes).
El sector de Ornitología constituye el grupo expuesto más numeroso sobre aves regionales; 2788 ejemplares integran la colección.
La Sala de Mamíferos tiene alrededor de 839 ejemplares, desde los grupos más evolucionarios (primates sociales) hasta los relictos de una antigua fauna (tatú carreta y armadillo).
En la Sala de Fauna Regional se exponen las adaptaciones de los vertebrados regionales a los ambientes más característicos de nuestra provincia.
En la Sala de Fauna Exótica se exponen algunos especímenes característicos de África y Eurasia.
En el mismo Museo funcionan también una Biblioteca y un Centro de Documentación que pueden consultarse para obtener información.
Horarios:
Horario de Visita a Salas de Exhibición:
Lunes a Viernes de 7 a 13 hs. y de 14 a 20 hs.
Horario de Atención al Público:
Lunes a Viernes de 7 a 13 hs.
Horario de Secciones Técnicas:
Lunes y Martes de 7 a 12 horas (Botanica).
Lunes a Viernes de 7 a 13 horas (Área Zoología)
Miércoles y Jueves de 8 a 13 horas (Áreas Geociencias).
Lunes a Jueves de 8 a 12 horas (Biblioteca y Centro de Documentación)
Lunes y Martes de 7 a 12 horas (Sección Taller de Taxidermia y Consrevación).
Informes: Secretaría del Museo (1er. piso)
Martes, Miércoles y Jueves de 14 a 17 horas
Funtes: http://www.saber.golwen.com.ar/origenam.htm
http://webs.advance.com.ar/lae_tor/vida.htm
http://www.unl.edu.ar/santafe/museocn/museocn.htm
http://www.lujanargentina.com/html/prehistoria.htm
Visita mis otros post: Bestias Prehistóricas: El Purussarus (Caimán-Gigante):
http://www.taringa.net/posts/info/1135719/Bestias-Prehistoricas:-El-Purussarus-(Caiman-Gigante)-_Equot.html

Florentino Ameghino


"Florentino Ameghino, has muerto, pero vives, vives en el corazón de los argentinos como un verbo alimentador. Serás para las generaciones venideras el poema viviente de sus anspiraciones; una tras otra saturarán su espíritu de tu espíritu en tus obras inmortales y tú serás, por ellas glorificado junto a los que hicieron esta patria generosa, noble, fuerte y conocida, porque tú, como ellos, la engrandeciste con el soplo de tu inmenso saber".
Prof. Victor Mercante
NACIMIENTO:

Casa donde se crío Florentino
Florentino Ameghino nació en Luján, provincia de Buenos Aires, el 18 de setiembre de 1854 según la mayoría de sus biógrafos y familiares, o en Tessi, fracción de Moneglia, Italia, el 19 de setiembre de 1853, como sostienen algunos investigadores basados en una partida de nacimiento mostrada por la Iglesia, a nombre de Juan Bautista Fiorino José Ameghino. La misma podría haber pertenecido a un hermano mayor fallecido durante la larga travesía desde Italia, pues los familiares afirmaban que los padres de Ameghino, Antonio Ameghino y María Dina Armanino, llegaron al país sin hijos.
INFANCIA:
Los primeros años de Florentino Ameghino tuvieron como panorama habitual las barrancas del río Luján en las cuales halló gran cantidad de restos fósiles y pronto la gente lo apodó "el loco de los huesos". Exploró las mismas barrancas en las que varios años antes había trabajado el Doctor Francisco Xavier Thomás de la Concepción Muñiz (1795-1871). Hizo sus primeros estudios en medio de la mayor pobreza, situación que no cambió demasiado a lo largo de su vida. Tenía tan sólo 14 años cuando leyó las obras de Darwin y Lyell. Leía en castellano, italiano y francés, este último idioma lo aprendió de la mano del Señor Tapie y de su maestro, el director de la Escuela Municipal de Mercedes, Carlos D’Aste. El francés en particular le permitió acceder a los últimos descubrimientos científicos de la época. A los 16 años fue designado preceptor en la escuela número 2 "General San Martín" de Mercedes, donde luego ocupó el cargo de director.
UN ADOLESCENTE PRECÓZ:
Los muchachos de su edad lo apodaron "El Loco de los huesos" por su costumbre de hurgar con pico y pala las cercanías del río Luján en busca de restos fósiles. Ameghino hizo sus primeros estudios en medio de la mayor pobreza. A los 14 años leyó las obras de Darwin y Lyell, no sólo leía en castellano e italiano, su lengua materna, sino que había aprendido francés, de la mano de su monitor de Luján, el Sr. Tapie y su maestro, el director de la Escuela Municipal Carlos D’Aste, lenguaje éste que le permitió ingresar a lo último del pensamiento científico de la época. A los 16 años fue designado preceptor en la escuela municipal de Mercedes donde luego ocupa el cargo de director. A los 20 años encuentra los restos fósiles completos de un mastodonte. Al año siguiente ya publicaba dos artículos en dos diarios locales y lograba insertar otro en el "Journal de Zoologie" revista parisina, obtenía también un premio en la primera exposición científica de Bs. As.Y presentaba en la misma dos memorias que en ese momento no fueron tenidas en cuenta y que albergaban el gérmen de su futura obra monumental. En 1878 viaja a Europa y allí exhibe su colección prehistórica y paleontológica en la Exposición Universal de París, donde fue el asombro y la admiración de los científicos más importantes de la época y obtuvo el reconocimiento que en su país le negaron. A los 23 años publicaba su primer libro: "Antigüedades indias en la Banda Oriental" . Y a los 25 tuvo una gran actuación en el Congreso de americanistas en Bruselas, luego publicó dos libros: "La formación Pampeana" y "La Antigüedad del hombre del Plata"
UN LIBRERO FAMOSO
En Europa, Ameghino vendió su colección de objetos prehistóricos y fósiles a ciento veinte mil francos, con una parte de ese dinero pudo publicar "La antigüedad del hombre del Plata". Muchos fósiles de esa colección fueron adquiridos por el famoso y acaudalado paleontólogo americano Cope. A tres años de su partida, regresa consagrado por la opinión de los más distinguidos naturalistas, casado con una joven parisina Leontina Poirier y pobre y como si fuera poco, se encuentra que había sido exonerado de su cargo de director de la escuela de Mercedes por abandono del puesto. Al científico reconocido en todo el mundo, otra vez, en su país ni siquiera le conservan su puesto de trabajo. El dicho dice "nadie es profeta en su tierra" a Ameghino como a muchos grandes argentinos, el reconocimiento le llega demasiado tarde, y aún no se le rinde el homenaje que se debiera… Entonces, para no morirse de hambre, como cita Cabrera, Ameghino hubo de dedicarse al comercio: instaló en Buenos Aires, en la calle Rivadavia (*) una pequeña librería y papelería, a la que bautizó "Librería del Gliptodón" . Y en su trastienda continuó reuniendo materiales de estudio. Y "entre la venta de cuatro reales de plumas y un peso de papel" escribió su obra "Filogenia" en 1884 donde da cuenta de su adición al evolucionismo y provoca un gran revuelo en el ambiente científico argentino, Mitre redactó su bibliografía en el diario "La Nación" y la Universidad de Córdoba lo llamó a ocupar la cátedra de Zoología y poco después lo declaró doctor honoris causa. En 1884 se creó el Museo de La Platay su director vitalicio Francisco P. Moreno pidió al gobierno que designara a Florentino Ameghino como subdirector y secretario, y éste aportó su colección para enriquecer el departamento paleontológico del nuevo museo, y también su hermano Carlos toma el puesto de naturalista viajero y comienza sus viajes a la Patagonia donde realiza importantes descubrimientos. Pero esto no duró más de un año, ciertas diferencias y celos profesionales hicieron que Moreno exonerara a su subordinado de su puesto oficial. Ameghino que había abandonado su cátedra en Córdoba por aceptar el cargo en el Museo, queda nuevamente sin trabajo y sin dinero para sus investigaciones, otra vez tiene que recurrir a fundar una librería(**) donde por tercera vez volvió a iniciar una colección de fósiles, ya que Moreno le había prohibido la entrada al museo y no podía estudiar sus propios fósiles. Es aquí donde se destaca la labor de su hermano Carlos, el cuál viaja a los más recónditos lugares del país en las condiciones más deplorables a la búsqueda de nuevos ejemplares y datos estratigráficos para que su hermano organice y clasifique. Fue en esta época que publicó, gracias al apoyo de la Academia de Ciencias de Córdoba, su obra más importante "Contribución al conocimiento de los Mamíferos fósiles de la República Argentina" que venía acompañada de un atlas con láminas con dibujos de su propia mano. Esta obra la escribió en sólo 14 meses y le valió una medalla de oro en la exposición universal de París del año 1889. Durante ese período de alejamiento y de estrechez económica, publicó más de la tercera parte del total de sus trabajos.
(*) La primer librería, la que era atendida por el propio Ameghino, era una vieja casona ubicada entre Rincón y Pasco, luego, cuando Ameghino y su esposa viajaron a Córdoba, la librería se trasladó a la calle Rivadavia, entre Ombú (actual Pasteur) y Azcuénaga y era atendida por su hermano Juan, quien vivía con su madre.
(**)A la librería de La Plata le pone el nombre "Librería Rivadavia" y estaba en la calle 60 número 795, es decir en la esquina 11.
DIRECTOR DEL MUSEO NACIONAL:
Al comenzar el año lectivo de 1902, la Facultad de Ciencias Físico-Matemáticas de la Universidad provincial de La Plata, "rindiéndose ante la evidencia (como cita Márquez Miranda) de la labor extraordinaria de este gran estudioso, resolvió llamarlo a su seno para confiarle la cátedra de mineralogía y geología." Poco después Joaquín V. Gonzalez, que era ministro de justicia e instrucción pública, ofreció a F. Ameghino el cargo de director del Museo Nacional de Bs. As., el cuál quedaba vacante luego de la muerte del Dr. Carlos Berg. Estas nominaciones por fin, le dieron el reconocimiento postergado. A partir de allí le llega una lluvia de nombramientos: vocal del primer consejo directivo del Instituto Superior de Agronomía y Veterinaria de Bs. As., al año siguiente, catedrático titular de antropología en la Facultad de Filosofía y Letras que no acepta y en 1906 es nombrado jefe de sección y miembro del consejo académico del Museo de La Plata y también profesor de geología en la Facultad de Ciencias Naturales de esa Universidad. Cabrera describe así su cargo en el Museo Nacional: "Durante los 9 años en que lo desempeñó, ingresaron en las colecciones del Museo setenta y un mil objetos, es decir casi ocho mil al año, y se publicaron quince volúmenes de los anales, en los que colaboraron los hombres de ciencia más distinguidos de la República y no pocos de otros países."
FALLECIMIENTO Y TRANSCENDENCIA:
En el momento de su muerte, Florentino Ameghino se había convertido en un paradigma de la ciencia argentina. Murió el 6 de agosto de 1811en su domicilio de La Plata, por complicaciones resultantes de una diabetes y su resistencia a ser intervenido quirúrgicamente. Su entierro fue grandioso a pesar que el gobierno no se manifestó a la altura que correspondía, si lo hicieron las Universidades de La Plata y Bs. As y las sociedades científicas. Sus restos se depositaron en el Panteón de los Maestros, hicieron uso de la palabra eminentes personalidades de la época como E. Holmberg, Victor Mercante, J. B. Ambrosetti, José Ingenieros y otros. José Ingenieros dijo en su discurso de despedida: "Muere en él la tercera vida ejemplar de nuestra centuria, Sarmiento, inagotable catarata de energía en las gloriosas batallas de nuestra emancipación espiritual. Mitre, que alcanzó la santidad de un semidios y fue consejero de los pueblos. Ameghino, preclaro sembrador de altas verdades, cosechadas a filo de hacha en la selva infinita de la naturaleza." "Tenía que ser un sabio argentino, porque ningún otro de la superficie terrestre contiene una fauna fósil comparable a la nuestra; tenía que ser de nuestro siglo, porque antes le hubiese faltado el asidero de las doctrinas darwinistas que el sirven de fundamento. No podía ser antes de ahora, porque el clima intelectual del país no era propicio a la obra antes de que la fecundara el genio de Sarmiento; y tenía que ser Florentino Ameghino, y ningún otro hombre de su tiempo, por varias razones. ¿Qué otro argentino hemos conocido, que reuniera en tal alto grado su actitud para la observación y el análisis, su capacidad para la síntesis y la hipótesis, su resistencia para el enorme esfuerzo prolongado durante tantos años, su desinterés por todas las vanidades que hacen del hombre un funcionario, pero matan al pensador?…" A los tres días de su muerte, el Ministerio de Instrucción Pública expidió un proyecto de ley pidiendo al Poder Legislativo la autorización para erigir un monumento conmemorativo de Ameghino, en el cuál citaba "Llegó de la nada a la cumbre por sus propios esfuerzos". Aunque la ley fue aprobada con unanimidad, el monumento nunca se construyó. Otro proyecto fue el presentado por Francisco P. Moreno, que era diputado nacional por ese entonces, el 23 de agosto, a pocos días de la muerte de Ameghino, pidió a la Honorable Cámara que autorizase al Poder Ejecutivo a adquirir la Biblioteca, manuscritos y colecciones para el Museo Nacional. Proyecto éste que tampoco se llevó a cabo.El homenaje más importante que le podemos hacer es seguir sus pasos y su ejemplo: (Citando a J. Frenguelli) "…con su obra y su vida íntegramente consagrada a ideales puros, parece repetir: Que vuestra guía sea la curiosidad inextinguible de saber. Ella os indicará la ruta, pero no siempre bastará a salvaros de los escollos de que está sembrado el áspero camino. Si incurrierais en el error, no temáis a los reproches y el escarnio de los tímidos…Recordaos que la historia es benévola para quién, después de las derrotas, consigue una victoria; pero siempre condena al olvido al crítico infecundo… "
Algunas especies que estudio:
1- Gliptodonte:
Herbívoro que abundaba en nuestras tierras, su existencia se remonta a 52 millones de años atrás, Era Cenozoica, período Terciario y Cuaternario. Pertenece a la Gran Fauna del Pleistoceno Superior, también llamada período Lujanense, cuyo desarrollo tuvo lugar entre diez y quince mil años em el pasado. Era un armadillo de caparazón óseo con una cola cónica, como si se tratara de un enorme mazo, con el que podía defenderse de los predadores, y un casquete óseo sobre el cráneo, que le servía de protección. La enorme caparazón le cubría todo el cuerpo y en él se refugiaba del ataque de los carnívoros y del hombre primitivo. Su peso estimado oscilaba entre 1000 y 1500 kilos.
Tenían todas las vértebras soldadas al igual que la cintura pélvica, por lo que su movilidad era reducida. Probablemente no cavaban madrigueras y pudieron haber vivido a la intemperie, como el ganado actual.
El primer hallazgo de un gliptodonte fue realizado en 1760 por el jesuita inglés Thomas Falkner a orillas del río Carcarañá en Santa Fé. Florentino Ameghino creía que el caparazón pudo ser usado por los paleoindios a modo de carpa. En los años 70 un grupo de científicos del Instituto de Investigaciones Antropológicas de Olavarría realizó excavaciones en Azul y encontró restos fósiles junto a instrumental de piedra confeccionado principalmente en cuarzo. Suponen que quienes fabricaron esos utensilios quisieron tener herramientas para carnear la presa, lo que comprobaría la coexistencia de estos grandes animales con el hombre, cosa que sostenía Florentino Ameghino..

2- El Smidolon Populator: El feroz Tigre Dientes de Sable

El primer hallazgo de un smilodonte en nuestro país fue realizado por el naturalista Francisco Javier Muñiz en 1844, en la barranca del Río Luján. En 1842 un paleontólogo danés, Peter Lund, halló fósiles en unas cavernas del sur brasileño. En 1992 volvieron a encontrarse restos en una barranca del Río Luján, en esta oportunidad, el cráneo con un orificio quizá producido por una pelea con un animal de su especie que le ocasionó la muerte. En 1999 hallaron fósiles en Arrecifes, también en la barranca del río.
Sin duda que Tigres, pero Tigres, eran los de antes! El smilodonte eran similar al león actual, el aspecto de un carnívoro letal con un par de temibles colmillos de 25 centímetros de largo. Sus mandíbulas se abrían en 120 grados permitiéndole hincar sus poderosos incisivos.
Era un predador que reinó en América a finales de la última era glaciaria y estaba adaptado para sobrevivir más que dignamente en medio de animales como el gliptodonte, un bicho parecido a las mulitas actuales, pero que pesaba entre 700 y 1000 kilos! Y en el interior de su inmensa caparazón tranquilamente podríamos acampar en la playa el verano próximo.

Suponen los científicos que gracias a estos colmillos bárbaros, el smilodonte podía atravesar la dura piel de los proboscideos (elefantes) que andaban por estas tierras hace tantos años.
Quizá cazara como los félidos actuales, daban un gran salto sobre la espalda de la presa e hincaban sus poderosas mandíbulas en el cuello hasta quebrarle las vértebras o asfixiarla. Luego... grunch! almuerzo terminado!
Tenía fuertes piernas delanteras y robustas vértebras cervicales, que muestran una fuerza impresionante para vencer la voluntad de sus víctimas, inmovilizarlas e incluso arrastrarlas.
En el Museo B. Rivadavia de Capital Federal puede verse un esqueleto de nuestro amigo, lo que a simple vista puede darnos una idea de su envergadura.
Porque se extinguió este animal que habría aparecido en nuestra zona en el Pleistoceno ( 1,8 millones de años).... los científicos mientras ahondan sus preguntas sabiamente, abonan teorías razonables. El cambio climático fue disminuyendo la gran fauna, o sea, sintetizando la cena de los tigres, quienes comenzaron a competir como predadores con los hombres, quienes, a esa altura de la historia (18 mil años), ya dominaban la piedra produciendo puntas pulidas y filosas. Estas piedritas llevaron al hombre a reinar sobre el planeta. Y a los tigres a extinguirse.
La megafauna americana fue desapareciendo, por falta de comida o comida por los hombres. Nuestro Tigre Dientes de Sable fue reemplazado crudamente por predadores más pequeños, y acordes a la nueva realidad. Hace 10 mil años, por estas tierras de Luján, los smilodontes cazaban gliptodontes, glosoterios, toxodontes y megaterios. Hoy, con un poco de suerte, es posible encontrar sus fósiles en algún sitio de Luján. Habrá una diferencia sustancial. Encontrarse con un tigre dientes de sable, hoy, ya no acarrea ningún peligro!!
El gran error de Florentino Ameghino: ¿Se originó el Hombre en América?
Por Martín A. Cagliani
El problema del origen de los indígenas de América se remonta al descubrimiento del Nuevo Mundo. Desde esta época lejana se han propuesto infinidad de soluciones para explicar la presencia del hombre en las tierras vastísimas que Colón y sus sucesores abrieron para la expansión europea. La mayoría de dichas soluciones no parecerán graciosas en esta época, pero eran proposiciones muy serias para la suya.
En los primeros años del siglo XVI se empezó a afirmar la idea de que las tierras a las que había arribado Colón no pertenecían al Asia sino que eran un nuevo continente del que no se tenia noticias. El principal problema para el pensamiento europeo de esa época, era que en los libros sagrados no se mencionaba ese continente ni a sus pobladores, que aparentemente eran humanos. Al principio se dijo que no eran hombres, sino que solo lo parecían. Pero esta aberrante afirmación fue echada por tierra con la bula papal del 9 de junio de 1537, en la cual se consideraba a los indios americanos como verdaderos hombres, racionales y dotados de alma. Este postulado mas que aclarar la cosa la embarro, ya que en la Biblia no se los mencionaba, por lo tanto eso indicaba que tenían que haber sido creados aparte. Se barajaron muchas teorías, todas relacionadas con el tema religioso, que era la autoridad en esa época. Algunos, como Arias Montano en el siglo XVI, plantearon que eran descendientes de unos nietos de Noé. ¿Se acuerdan? El del diluvio. Otros los imaginaron descendientes de las diez tribus perdidas de Israel. Esto ultimo se basaba en que el año 721 a.C. las diez tribus norteñas de Israel fueron conquistadas por asiria y desaparecieron de la historia. Y muchos sabios del siglo XVI trataron de demostrar que se habían refugiado en América. Esta tesis se defendió hasta el siglo XIX en el cual la defendió Lord Kingsborough. También les achacaron los orígenes a los fenicios, a navegantes extraviados de una expedición de Alejandro magno, a romanos, a los cartagineses y hasta a los mongoles que cuando quisieron invadir Japón en 1380, su flota fue dispersada por una tormenta y supuestamente la habría enviado a América donde los náufragos fundaron una dinastía en el Perú.
Ya en el siglo pasado el rigor científico comenzó a liderar las teorías. Ya Alexander von Humboldt, en 1810, decía que las poblaciones americanas eran de origen asiático y que habrían venido por el estrecho de Bering.
Pero la teoría más interesante sin duda, es la del argentino Florentino Ameghino que esbozó en el libro "La antigüedad del hombre en el Plata", y postulaba que el hombre era originario de América, y nada menos que de las pampas argentinas. Veamos esta teoría con detenimiento.
Para su época los descubrimientos hechos o inspirados por el paleontólogo argentino Florentino Ameghino fueron sensacionales y revolucionarios. Si bien se los rechaza actualmente por los sabios, tuvieron tanta resonancia, que merecen ser expuestos.
Lo característico de los trabajos de Ameghino relativos al hombre y los antropomorfos (antepasados con forma humana) es que la hipótesis ha precedido en mucho a los hechos sobre los cuales lógicamente hubiera debido apoyarse.
Según él, América habría sido el centro de evolución de todos los mamíferos; y ciertos antecesores del hombre que, en las planicies desprovistas de vegetación arborescente de la Argentina, "se vieron obligados a levantarse sobre sus miembros posteriores para explorar el horizonte", habrían dado nacimiento al verdadero precursor del hombre, es decir, al primer ser adaptado a la posición erecta, que el llama Tetraprothomo; y de este habrían nacido por evolución progresiva el Triprothomo, el Diprothomo y finalmente el Prothomo, antecesor inmediato del hombre actual. Estos antecesores del hombre fueron descubiertos por Ameghino mas tarde.
El Tetraprothomo argentinus está representado por un fémur y una vértebra cervical, hallados en Monte Hermoso; el Diprothomo platensis, por un casquete craneano descubierto en el puerto de Buenos Aires; el Prothomo pampeus, por una serie de cráneos y osamentas provenientes de diferentes lugares de Argentina. Según Ameghino, el primero debió pertenecer a las capas geológicas más antiguas del Mioseno superior (serian mas de 20 millones de años), el segundo en el Plioseno (5 millones de años) y el tercero en la misma formación geológica solo que en la parte media. Los tres serian de la era terciaria, y por lo tanto anteriores a los vestigios de esa época que había en el Viejo Continente. Resultaría de esto que América seria la cuna de la humanidad, de cuyo centro partieron las emigraciones que poblaron la tierra de mamíferos y de hombre.
La edad que Ameghino atribuye a sus múltiples hallazgos está muy lejos de lo real. Él es y fue el único que sostenía la antigüedad de las capas geológicas en que se encontraron dichos hallazgos. Los hallazgos por si mismos no valen mucho. Seguiremos al famoso Paul Rivet, que escribió "El origen del hombre americano". Un fémur y una vértebra bastaron para que Ameghino creara al Tetraprothomo. Ambas piezas proceden de un mismo yacimiento. La vértebra es humana pero corresponde a una mujer piamontesa, según estudios posteriores, y el fémur no puede ser de esa mujer ya que es mucho más corto de lo que debería ser y por sus particularidades no se lo considera humano; perteneció a un carnívoro, probablemente a un félido. El casquete craneano que condujo al Diprothomo, sumamente incompleto, Ameghino habría hecho mal la reconstrucción. Mochi, Schwalbe y Von Luschan demostraron que el casquete craneano había sido proyectado erróneamente. Según el sabio argentino los cráneos que representaban al Prothomo tenían rasgo primitivos, pero los antropólogos experimentados R. Lehmann-Nitsche, A. Mochi y A. Hrdlicka no tuvieron dificultad en descubrir que estos caracteres provienen de errores de técnica y de una deformación artificial que se practicaban los indios, y los huesos son de edad reciente.
La interpretación de Ameghino se basaba en premisas e interpretaciones erróneas de los materiales observados; no olvidemos que se trataba de un científico formado por su propio esfuerzo. Sus convicciones lo desacreditaron en el ambiente científico, pero ocultan su gran actuación en la paleontología argentina.
Museo que lleva su nombre:
En Santa Fe se encuentra el Museo Provincial de Ciencias Naturales "Florentino Ameghino"
El Museo Provincial de Ciencias Naturales depende de la Secretaría de Cultura del Ministerio de Educación de la Provincia de Santa Fe.

Su origen se remonta al año 1914, cuando un 15 de mayo el Gobernador de esta provincia - Dr. Manuel J. Menchaca - inaugura el Museo Escolar "Florentino Ameghino"cuyo objetivo fue el de dotar a maestros
y pedagogos de elementos de alto interés didáctico,
para formar e impulsar en el niño
la conciencia del valor de la naturaleza
y su conservación.

Sus primeras colecciones se fueron enriqueciendo con el transcurso del tiempo con materiales de Arqueología y Etnografía; más adelante, en la década del treinta, su patrimonio fue aumentando con piezas de Ciencias Naturales.
En el año 1949, cuando ya contaba con colecciones importantes, se decidió la creación de dos instituciones: el Museo Didáctico "Rosario Vera Peñaloza", hoy desaparecido, y el Museo Provincial de Ciencias Naturales "Florentino Ameghino".
En la actualidad la actividad principal del Museo está basada en la recolección de materiales de estudio petrológico y biológico y su rigurosa clasificación. Además tiene la invaluable función de proteger el patrimonio natural de interés científico y educativo de las diversas áreas que abarca.
Algunas colecciones fueron declaradas de Interés Provincial durante el año 2002 ya que constituyen especimenes de: la Herencia jesuítica en Santa Fe.
Estructura Interna:
Posee secciones de Botánica, Zoología de Invertebrados y Zoología de Vertebrados con sus correspondientes áreas de exhibición y laboratorios.
El área de Geociencias abarca Mineralogía, Geología, Edafología y Paleobiología.
La Galería de Entomología guarda una colección de Insectos muy numerosa (3.500 especímenes).
El sector de Ornitología constituye el grupo expuesto más numeroso sobre aves regionales; 2788 ejemplares integran la colección.
La Sala de Mamíferos tiene alrededor de 839 ejemplares, desde los grupos más evolucionarios (primates sociales) hasta los relictos de una antigua fauna (tatú carreta y armadillo).

En la Sala de Fauna Regional se exponen las adaptaciones de los vertebrados regionales a los ambientes más característicos de nuestra provincia.
En la Sala de Fauna Exótica se exponen algunos especímenes característicos de África y Eurasia.
En el mismo Museo funcionan también una Biblioteca y un Centro de Documentación que pueden consultarse para obtener información.
Horarios:
Horario de Visita a Salas de Exhibición:
Lunes a Viernes de 7 a 13 hs. y de 14 a 20 hs.
Horario de Atención al Público:
Lunes a Viernes de 7 a 13 hs.
Horario de Secciones Técnicas:
Lunes y Martes de 7 a 12 horas (Botanica).
Lunes a Viernes de 7 a 13 horas (Área Zoología)
Miércoles y Jueves de 8 a 13 horas (Áreas Geociencias).
Lunes a Jueves de 8 a 12 horas (Biblioteca y Centro de Documentación)
Lunes y Martes de 7 a 12 horas (Sección Taller de Taxidermia y Consrevación).
Informes: Secretaría del Museo (1er. piso)
Martes, Miércoles y Jueves de 14 a 17 horas
Funtes: http://www.saber.golwen.com.ar/origenam.htm
http://webs.advance.com.ar/lae_tor/vida.htm
http://www.unl.edu.ar/santafe/museocn/museocn.htm
http://www.lujanargentina.com/html/prehistoria.htm
Visita mis otros post: Bestias Prehistóricas: El Purussarus (Caimán-Gigante):
http://www.taringa.net/posts/info/1135719/Bestias-Prehistoricas:-El-Purussarus-(Caiman-Gigante)-_Equot.html
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Creado el: 09.05.2008 a las 21:51:17 hs.
Categoría: Info
Tags: libros, evolucion, teoria, cientifico, museo, Humano, tigre, Lujan, paleontologia, Argentina, muñiz, florentino, Ameghino
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austriaco
| 09.05.2008 21:55:01 dijo:
#2 - dracx25 | 09.05.2008 21:56:26 dijo:
jejeje mis primeros 5 puntos gracias austriaco
#2 - dracx25 | 09.05.2008 21:56:26 dijo:
jejeje mis primeros 5 puntos gracias austriaco

