La Armada de México adquiere aviones de combate rusos El Su30MK tiene la capacidad adicional para el bombardeo de precisión a tierra. El Su-27, de segunda mano, puede llegar a costar hasta 12 millones de dólares.


Mexico compra aviones caza Rusos su-27 y su-30



La Marina Armada de México reconoció ayer oficialmente la compra de los potentes aviones jet de combate Sukhoi de la empresa rusa Rosoboronex-port. Los modelos considerados en las pláticas son variantes del jet Su-27 con capacidad para cubrir el espacio aéreo mexicano en un solo vuelo y con misiles de combate aéreo que pueden derribar aeronaves de cualquier tamaño a una distancia de 100 kilómetros, ya sea que vuelen a ras del suelo o que viajen a más de 20 mil metros de altitud.

En un documento recibido por MILENIO luego de una solicitud de acceso a la información, la Armada señaló además que el otro modelo considerado es el aún más potente Su30MK, éste con capacidades adicionales para el bombardeo de precisión a tierra.

Un Su-27, de segunda mano, puede costar unos 10 o 12 millones de dólares, pero esta opción, la más económica, depende para concretarse de que Rosoboronexport tenga existencia de aviones entregados por alguno de sus clientes, el ejército ruso seguramente.

Un Su-27 en existencia, pero con equipo de combate modernizado, puede llegar a alcanzar los 15 millones de dólares, dependiendo del radar con el que cuente y el armamento que pueda portar.

La opción de lujo, también especificada en la respuesta de la Marina a la solicitud de acceso a la información, es el Su-30MK, con capacidad para realizar ataques de precisión a tierra, abatir todo tipo de aeronaves de día y de noche, pero que cuesta unos 30 millones de dólares.

Un grupo operativo debe constar de entre 4 y 6 aviones al menos para la cobertura de un territorio como el mexicano.

La configuración del equipo mexicano, según indica el informe final de 2006 de la Marina, sería posiblemente el de cinco aviones Su-27 modernizados y un solo Su-30MK.

Hasta ahora habían surgido versiones no oficiales de que la Armada pretendía comprar este tipo de aviones o los suecos Grippen, siempre bajo el argumento de la protección a las instalaciones petroleras de la Sonda de Campeche.

La Marina no menciona en su respuesta a la compañía sueca y la adquisición de aviones Sukhoi implicaría que la exclusiva tarea de cubrir la Sonda de Campeche resultaría muy pequeña para la capacidad del aparato.

Los dos modelos considerados son capaces de combatir a 3 mil 500 kilómetros de su base de operación (más de la distancia lineal entre la Ciudad de México y cualquier punto del país), pueden volar a dos mil 200 kilómetros por hora y tarda un par de minutos en alcanzar una altitud de 15 mil metros y detectar una aeronave que se encuentre a 250 metros de distancia.

El nombre final del Sukhoi mexicano podría ser Su-30MKX o Su-30MKM, pues la última letra es designada por la empresa para especificar al avión con el país comprador.

El otro comprador latinoamericano de este tipo de aparatos es la aviación venezolana comandada por Hugo Chávez.

Ágil cazabombardero

La producción de estos aviones comenzó en los años 80 bajo el auspicio de la entonces Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas.

Competencia con otros aviones en Latinoamérica: F-16 (Venezuela y Chile), que es mucho menos potente. Mig 29 (Perú), también de fa-bricación rusa, que es un caza más pequeño.

Es el cazabombardero más ágil en su tipo, superado sólo por aviones de nueva generación que aún no entran plenamente en servicio.

El Su-27 es un avión monoplaza, en tanto que el Su-30 es de doble cabina, la primera para el piloto y la segunda, alineada atrás, para el operador de armamento.

Eventualmente útil para México es la capacidad de cargar armas aire-mar, lo que permitiría atacar embarcaciones cualquier embarcación.

La compra de varios Su-27 y un Su-30 obedece a que este último aparato puede operar como comandante de los demás, agrupar las computadoras de abordo y asignar blancos automáticamente a cada piloto.


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