La licenciada Daniela Fernández ve relaciones entre los lÃmites de conducta y los económicos.
"Aquella persona que ha internalizado adecuadamente los lÃmites que a su conducta han impuesto quienes lo educaron, aceptará las limitaciones económicas que la vida impone como algo normal y sin desorganizarse ni deprimirse, porque ha logrado desde niño aprender a tolerar las frustraciones. Sin embargo, una persona que no tolera las frustraciones que la vida le impone necesariamente, vivirá una limitación económica de una manera distinta, tal vez, con enojo, o impotencia o se deprimirá, pero en este caso sà va a condicionar su vida porque no ha aprendido una manera distinta de resolver los problemas."
Los dos
"Los principales educadores son los padres, la escuela sólo complementa, colabora", dice Fernández.
"Es importante compartir la autoridad para que nuestro hijo vivencie que ambos padres tienen la misma autoridad y que la puesta de lÃmites no recaiga en el que está más con ellos o el que tiene el carácter más fuerte.
"Estar de acuerdo, sin contradecirse, sin desautorizar al otro, porque esto genera mayor confusión en nuestro hijo, y en general, le va a hacer caso al que más le convenga mientras el otro padre queda como el malo de la pelÃcula."
"Los lÃmites deben ponerse en cualquier ámbito, siempre que nos encontremos con personas impulsivas, avasalladoras, invasoras, que trasgredan las reglas y perjudiquen con su accionar a los otros", explica Fernández.
Dentro de la pareja dice que deben ponerse cuando las acciones del otro comiencen a hacer daño.
"Deben quedar en claro cuando la persona se siente invadida en su individualidad, avasallada por el otro o violentada en sus derechos", agrega.
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