El boleto de compraventa (Segunda parte: la peligrosa “cesión de boleto”)


Entramos en ésta segunda parte en el otro tema prometido.

La ley permite que el comprador “venda” el boleto a otra persona.

¿Cómo funciona el mecanismo?



Supongamos que A le compra a B una propiedad que vale 100 pesos y firma un boleto de compraventa en el que entrega 60 y se compromete a pagar los otros 40 al momento de la escritura.

En el interín, antes de la escritura, A se arrepiente o tiene una urgencia y le “vende” el boleto a C por 50 pesos.

En ese caso, C queda en la misma situación jurídica en la que estaba A, como si hubiera sido el comprador original, y queda obligado a pagarle los 40 pesos restantes a B.

El mecanismo beneficia a A -que recupera algo de la plata y se evita un juicio de B- y a C -que compra una propiedad por 10 pesos menos-, mientras que para B no cambia nada, ya que cobra la misma cantidad de dinero en el mismo tiempo.

Esta “venta” o transferencia del boleto de A a C se hace a través de una “cesión de boleto de compraventa”.

El mecanismo es perfectamente legal y si se hace correctamente no hay nada que discutir.

Sin embargo muchas veces se utiliza este mecanismo para estafar compradores a los que se les vende propiedades ajenas.

¿Cómo funciona la maniobra?

Un estafador le dice a una persona que le compró una propiedad a otra y que sólo tiene el boleto de compraventa, pero se arrepintió o tuvo una urgencia o tiene que irse del país y se ve obligado a “reventar” la propiedad.

Evidentemente la historia es falsa y el boleto no existe.

El delincuente en cuestión propone hacer una cesión de boleto por un precio sumamente atractivo y el incauto cae y pone la plata creyendo que compra algo cuando en realidad no compra nada.

Alguno de ustedes se preguntará una gran obviedad: ¿cómo creerle si no muestra el boleto original?

La respuesta es muy sencilla: la gente “quiere” creerle porque generalmente el precio es demasiado bueno.

Esta es la razón por la cual la mayoría de las personas que se dicen víctimas de una estafa se encuentran en esa situación mitad por ignorancia y mitad por codicia.

En éste tema se da una curiosidad que agrega confusión a todo esto: muchos de estos delincuentones de medio pelo proponen “cesiones de boleto” sobre propiedades abandonadas, con lo cual el “comprador” entra y vive varios años, lo cual lo termina de convencer que es realmente el dueño (¿cómo no serlo si nadie le reclamó nada nunca?).

Algunos de éstos tramposos hacen más sofisticada la maniobra presentando un supuesto boleto original con la supuesta firma del titular.

En realidad son boletos inventados con una firma inventada para darle credibilidad a la operación.

Una aclaración muy importante: descubrir ésta maniobra, que quizás a alguno de ustedes le pueda sonar medio engorrosa, es extremadamente fácil con una simple consulta (con lo cual no hay excusas)

El único caso en que yo personalmente aconsejaría comprar mediante una cesión de boleto es si el boleto original tiene la firma del vendedor certificada por un escribano o a través de alguna otra forma que permita verificar la autenticidad del boleto inicial (como por ejemplo si se presentó en algún expediente porque hubo un juicio de escrituración, etc.).

En cualquier otro caso le diría a cualquier persona que no haga la compraventa.

A riesgo de ser reiterativo quiero ser claro en un concepto: quien tiene sólo una cesión de boleto no tiene absolutamente nada.

Eso significa, ni más ni menos, que no es comprador de buena fe.

Es común escuchar la expresión “pero si yo compré de buena fe”, lo cual jurídicamente no es así.

Primero, porque el precio suele ser irreal, como dije, y segundo, la ley nunca va a proteger a quien no toma las medidas mínimas en un negocio.

En el caso de una compraventa de una propiedad, lo mínimo que se puede exigir es que el comprador verifique que quien le está vendiendo sea el dueño o alguien que pueda demostrar que le compró al dueño.

Si la ley protegiera a quien no toma esas precauciones y actúa con semejante negligencia, cualquiera podría vender cualquier propiedad a cualquiera y esto sería un caos.

Fuente: Ramiro Rene Rech
http://ramirorech.wordpress.com/2010/06/27/el-boleto-de-compraventa-segunda-parte-la-peligrosa-%e2%80%9ccesion-de-boleto%e2%80%9d/