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Mary Kingsley, la gran exploradora

Mary Kingsley, la gran exploradora


"El soplo del viento es tan poco humano como yo. Siempre he debido preocuparme por las necesidades de los otros. He visitado sus alegrías y sus tormentos. Siempre he debido luchar para sentarme a su lado y aprovechar un poco del calor humano. Los amo mucho, pero no espero reciprocidad."



Mary Henrietta Kingsley nació el 13 de octubre de 1.862 en Islington (Inglaterra). Su padre, doctor y viajero, era George Kingsley que se casó con su criada Mary Bailey, después de haberla dejado embarazada.
Mientras su hermano menor Charles estudiaba en Cambridge, Mary cuidaba de su madre enferma. Eso no le impidió acceder a los libros de la biblioteca de la casa. Tras la muerte de su padre en febrero de 1.892 y de su madre, cinco semanas más tarde, su hermano Charles marchó a China. Ella quedó libre de responsabilidades y, con treinta años, decidió terminar un libro de su padre sobre culturas indígenas africanas. Decidió emprender viaje rumbo a aquellas tierras.

En agosto de 1893 desembarcó del mercante LAGOS en Luanda (Angola), después de hacer escala en Sierra Leona, Liberia, Costa de Oro, Benín y Camerún.
En Angola empezó su convivencia con los nativos y empezó su aprendizaje sobre la selva. Viajó en dirección norte, atravesando el Congo de Leopoldo II de Bélgica, quedando asombrada por el trato que se estaba dando a la población nativa. Después de cruzar el Congo Francés y Gabón, llegó a Sierra Leona y de allí, a Inglaterra en enero de 1.894.
Su segundo viaje comenzó en diciembre de 1.894 llegando al protectorado de Calabar(Nigeria). Consiguió visitar la isla de Fernando Poo, después se dirigió al delta del Níger y remontó el río Ogoué llegando a contactar con las tribus caníbales Fang. Escaló en Camerún el Mungo Mah Lobeh de 4.000 metros.
De vuelta a Inglaterra en noviembre de 1.895 y siendo ya un personaje célebre, escribió "Viajes a África Occidental" (1.897) que fue un éxito. Le siguieron dos nuevos libros: "Estudios de África Occidental" (1.899) y "La Historia de África Occidental" (1.900).
En su tercer y último viaje fue como enfermera voluntaria en el curso de la guerra anglo-bóer (1.899-1.902).

mary


Mary crecerá entre esos dos polos: por un lado, una educación marcada por su madre, de la que heredará para el resto de sus días un fuerte acento cockney; por otro, el pequeño mundo bienpensante, con toda una corte de periodistas y escritores que hablan de otra vida posible. Entre las tareas domésticas y la chatura que domina la existencia de su época, Mary encontrará geografías mágicas sobre las que se apura por adivinar la realidad. Las lecturas le proporcionarán una materia prima que alimentará su imaginación, en tanto que las aventuras de los nuevos expedicionarios (Livingstone, Brazza, Stanley) la animan a enfrentarse a la naturaleza sedentaria y salir a conocer mundo.

El viaje que realiza a las Canarias en 1892 es una suerte de punto de partida hacia objetivos mayores: la costa occidental de África Cuando cruza al continente negro, Mary explora puntos poco visitados hasta entonces por el hombre blanco.
Se adentra en las selvas de Sierra Leona y Angola, recorre los ríos salvajes que nadie se había animado a remontar, convive con los Fang del Gabón, a quienes se tenía en aquel tiempo por caníbales.
En 1895 realiza su verdadera expedición por los territorios del Congo francés, una zona no cartografiada y del todo desconocida para el hombre occidental. Los peligros, lejos de amedrentarla, la estimulan a seguir adelante.

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Infatigable, acompañada por algunos nativos recorre kilómetros de cerrada jungla ecuatorial, cruza las marismas a nado y remonta los rápidos de Camerún con una primitiva piragua. Sus estudios y observaciones varían por diversos campos del saber con aportes inigualables. Sus dominios son la naturaleza, la ictiología, las formas sociales, las religiones tribales y sus secretos. Viajó en canoa por el río Ogowé, donde recogió especimenes fluviales desconocidos hasta ese momento. Coleccionó insectos, conchas, reptiles y plantas para el Museo Británico. Tuvo algún desagradable encuentro con gorilas, que reseña en sus libros. Después de conocer a la etnia fang, escaló los 4.095 metros del monte Camerún por una ruta no hollada antes por otro europeo. Allí tuvo que escapar de un tornado.


“Sé que los fang se han comido a uno que otro blanco. Más me parece que su canibalismo no nos tiene a los blancos por plato precisamente exquisito, sino de simple necesidad, como recurso cuando no hay otras viandas…o cuando el blanco ha dejado de ser tonto porque se ha creído muy listo.”


Con cierta audacia para una época en que la supremacía de Occidente estaba fuera de cuestión, Mary se anima a describir una cultura en pleno ejercicio, con una coherencia interna que supera su propio modelo. Incluso llega más lejos: alaba sin recelo la poligamia, generando escándalo entre sus contemporáneos.

Las noticias de sus aventuras llegaron a Inglaterra y cuando volvió a su casa en octubre de 1895 los periodistas estaban impacientes por entrevistarla. Ahora era famosa y durante los tres años siguientes recorrió el país, dando conferencias sobre la vida en África. El estilo de su obra literaria, publicada en 1897, termina por conquistar a sus contemporáneos, y no por su exotismo o la pertinencia de sus puntos de vista. Las anécdotas narradas tienen una fuerza que rompe con el acartonado aire de las publicaciones científicas de la época.

Mary Kingsley enojó a la Iglesia de Inglaterra cuando criticó a los misioneros por pretender cambiar a la gente de África. Habló sobre algunos aspectos de la vida africana que causaron impacto en mucha gente, por ejemplo la poligamia. Ella discutió la idea imperante de que “un negro no es más que un blanco subdesarrollado”. Sin embargo, era bastante conservadora en otras cuestiones y no apoyó el movimiento del sufragio de las mujeres. Kingsley escribió dos libros acerca sus experiencias: Viajes por el África occidental (1897), que fue un bestseller inmediato, y Estudios de África occidental (1899).

Chamberlain, ministro de las colonias, la llama como consejera, pero Mary rechaza la oferta: no soporta la vida mundana. Así es como en la guerra Anglo-Boer, Kingsley se ofreció voluntaria como enfermera. Murió de fiebres tifoideas a los 37 años en Simon's Town, donde estaba cuidando a prisioneros boer. De acuerdo con sus deseos, sus restos fueron arrojados al mar.

Como curiosidad hay que añadir que Mary Kingsley realizó todos sus viajes por África vestida con la misma ropa que habría llevado en la Inglaterra victoriana y portando una sombrilla. Sus aventuras inspiraron el personaje de Rose Sayer, interpretado por Katherine Hepburn en La reina de África.

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Mary Kingsley falleció antes de cumplir los 38 años mientras cuidaba prisioneros bóers el 3 de junio de 1.900 de fiebre tifoidea. Su corta vida sin embargo, le alcanzó para convertirse en la mayor autoridad del siglo XIX acerca del África Occidental. Escribió las 750 páginas de "Travels in West Africa" (1897) libro que se convirtió inmediatamente en best seller y al que siguieron "West African Studies" y "The Story of West Africa". Recorrió Gran Bretaña dando conferencias sobre la rica cultura africana y defendiendo a los nativos del racismo imperante en su país. Sí, también tuvo que lidiar con los prejuicios de su época acerca de las mujeres exploradoras.

escritora


El célebre Rudyard Kipling ( autor de "El Libro de la Selva" ) dijo que Mary Kingsley era “la mujer más valiente que había conocido en su vida”. Nada mal para una Exploradora que vivió entre cuatro paredes hasta los 30 años y sólo había leído sobre África y el valor… en los libros.


Fang

5 comentarios - Mary Kingsley, la gran exploradora

tmhd
¡Que buena información!
Sin duda Mary Kingsley es una mujer admirable.
TIME-IS-TIME
De 1893 al 1900 andando sola por África entre selvas, montes, caníbales, tornados... que mujer, y además por la foto hermosa, quien no quisiera haberla conocido.
Buena historia, mañana van mis puntos.
Te sigo, reco.
Gracias.