Camuflaje de barcos en la I Guerra Mundial


Durante la Primera Guerra Mundial se probaron varias técnicas de camuflaje bélico. Una de ellas era el cubismo, utilizado por los británicos y los estadounidenses para proteger los barcos de la amenaza de los nuevos submarinos alemanes U-Boat.



Al ser el camuflaje el arte del disfraz, de lo irreconocible y lo imperceptible, éste encontró su máxima expresión en el Dazzle Painting o Razzle Dazzle, una técnica pictórica aplicada desde los diseños cubistas (el arte del momento) para romper las líneas de los barcos en el mar.



El impulsador de este pensamiento fue el oficial Norman Wilkinson, inventor del Dazzle. Según lo escrito en su diario el 27 de abril de 1917, tuvo la idea de camuflar los barcos poniéndose en el lugar del observador imaginándonos al enemigo frente al camuflaje: "Cuando volvía a Davenport temprano por la mañana, tuve de repente la idea de que, como era imposible pintar un barco de forma que no lo avistara un submarino, había que hacer precisamente lo contrario, es decir, pintarlo no para lograr su baja visibilidad, sino de modo que rompiera su forma y confundiese al oficial del submarino enemigo".