Mirando el partido de Argentina de hoy, me surgio la idea de hacer un post explicando:

¿Por qué Catalunya quiere su independencia?

¿Por que Catalunya quiere su independencia?

Dependencia o independencia de Catalunya

Tras treinta años de democracia estable, sólidamente anclados en la Unión Europea y el euro, impensables los golpes de Estado, integrados en la globalización y prósperos, es hora de hacer balance sobre si le conviene a Catalunya seguir en España.

Salvo efusiones líricas, amenazas gonadales y acusaciones de delirio psiquiátrico (idénticas a las practicadas por la dictadura soviética), no se oye en España argumento alguno que justifique la dependencia de Catalunya. Los unionistas catalanes, salvo una cierta apelación a la resignación y la rutina, tampoco razonan, incluso recurren crecientemente al escarnio y la amenaza, aquí más próximos a los usos de la dictadura maoísta.

Es normal esta afasia, que se intenta ocultar bajo abundantes bramidos, pues el fundamento económico de la conveniencia de pertenecer a España ha desaparecido. Ya no es el Estado español quien tiene moneda y determina los tipos de cambio, los tipos de interés y los aranceles de importación y exportación. Ya no hay mercado español, lo ha absorbido el único europeo, y es Bruselas quien toma esas decisiones y se abre a la globalización, con el resultado inevitable de la disminución de la importancia relativa del antiguo mercado protegido: hoy Catalunya vende al resto del Estado menos del 40% de su producción, e importa de allí menos del 35%. A Catalunya la dependencia ya no le es compensada por el acceso privilegiado al mercado español, que además se ha convertido en arriesgado por ser el único en que los productos catalanes son boicoteados por el hecho de serlo (práctica del 21% de los madrileños, según ABC).

Sólo le queda a España un mecanismo de actuación económica, la inversión pública, y los datos y hechos son elocuentes: tras décadas de detraer cada año el 10% del PIB catalán sin invertir en Catalunya (19.200 millones de euros el 2005), se desploman los servicios públicos que gestiona España y llevan su E: RENFE, AENA, REE, ENDESA, etc. ¿Qué reciben los catalanes a cambio del expolio fiscal? Ni siquiera la transparencia, pues los balances fiscales, públicos en la Unión Europea, Alemania o Reino Unido, los ocultan en España tanto los gobiernos del PP como los del PSOE. ¿Qué esconden?

Tampoco a la hora de comprar empresas españolas es una ventaja estar en España, pues la toma de control catalana es bloqueada de una u otra manera, y contra ella se blande la Constitución y la xenofobia, que no se invoca frente a OPAs alemanas o italianas.

Al expolio del Estado y la explotación monopolística de los servicios públicos privatizados se añade la penuria de la Generalitat. Baste un dato: tras treinta años de autonomía, y para 7,5 millones de habitantes, el presupuesto catalán es de 32.000 millones de euros. Tras ocho años de autonomía, y para 5 millones de habitantes, el presupuesto escocés es de 46.000 millones de euros. Escocia en ocho años ha conseguido el doble por habitante de lo conseguido por Catalunya en treinta.

Mal negocio es hoy España para Catalunya: privada de política fiscal, crónicamente objeto de desinversión pública, discriminada hasta en tratados internacionales (esos que firma el Estado español prohibiendo que utilicen el aeropuerto de Barcelona los aviones desde o hacia Toronto, Miami, México, Bangkok, Kuala Lumpur, etc.), boicoteados sus productos, rechazados sus compradores como extranjeros hostiles, ¿a quién le interesa continuar la dependencia? ¿Alguien podría explicar alguna ventaja comparativa de la dependencia respecto a la independencia? (si puede ser, sin insultar).
El problema de Catalunya se llama España, que se dedica, mediante el aparato del Estado que los catalanes pagan, a bloquear todos sus proyectos: ni conexión ferroviaria del puerto con Europa, ni servicios públicos que funcionen, ni inversiones en infraestructuras, ni TGV a Europa, ni toma de control de empresas españolas, ni aeropuerto intercontinental, ni nada de nada.

Ya están conseguidos los objetivos modernizadores comunes a catalanes y españoles, España ya es democrática y europea, pero tan adversa a la diversidad como siempre, no se concibe como plurinacional sino como unitaria, y percibe a los ‘diferentes’ no como un activo a promover sino como una molestia a eliminar. Proclama que Catalunya es España, pero piensa y actúa que Catalunya es de España. Una posesión.

Intentamos de buena fe una corrección del expolio fiscal, el dominio político y la discriminación económica y cultural. Tendimos la mano para sólo recibir insultos, boicots y engaños, y un Estatuto que no se aplica ni cumple, pues este Gobierno español, como los anteriores, no tiene por qué cumplir la ley cuando afecta a Catalunya. No pasa nada, ya lo avalarán como siempre los Tribunales Supremo y Constitucional, que para eso los nombran el PP y el PSOE.
Se equivocan: bloqueada bajo España, maltratada en España, insultada por España, harta de España, a Catalunya sólo le queda un camino: la independencia.

España tiene mucho a ganar con un Estado catalán, perdería un miembro descontento y problemático pero ganaría un buen vecino y amigo, y podría superar los bloqueos que sufren las libertades y la democracia por causa de una estructura institucional concebida y practicada para asegurar el dominio de una mayoría nacional española sobre las minorías nacionales. Como ya advirtió Burke, es ese dominio la causa de las mayores corrupciones del orden constitucional.
Dijo Azaña que para mantener España unida había que bombardear Barcelona cada cincuenta años, método que calificaba de bárbaro pero efectivo. Los bombardeos ya no son posibles, y España no ha aprendido en su lugar el método de ganar la adhesión cordial e interesada de los catalanes. En el fondo, tanto da. Se ponga como se ponga, la independencia de Catalunya es ineluctable e inevitable. Mene Tequel Parsin. Ha empezado la cuenta atrás.

independencia

OPINION DE UN CATALAN:

Hola a todos. Soy catalán y europeo, y seguidamente os explico el porqué muchos catalanes pedimos la independencia de nuestra nación.

Yo no quiero vivir en un estado federal español, es más, porque no me siento español, igual que muchos catalanes. El Federalismo en españa es una posible vía, es una utopía, sobretodo porque la mayoría de españoles sólo cree en un estado unido, con una capital, y con un gobierno centralista, y con una sola lengua, el castellano. Sólo tiene que hacer un repasito a la historia del siglo pasado, y verá que los pocos intentos de fedearlismo que hubo acabaron como el rosario de la aurora. España nos expolia fiscalmente y esto está más que claro. Os resumo muy brevemente porque queremos la independencia.

Queremos la independencia, dejando de lado los temas identitarios, por:

1. Sería lo mejor para la integración de los inmigrantes y a su no marginación no comunitarios ya que las competencias de inmigración las tendría y las podría administrar directamente la Generalitat. Se acabaría mejor con la inmigración ilegal, promover las contrataciones en orígen

2. El problema de las infraestructuras desaparecería a medio terminio, puesto que nuestros impuestos se quedarían en nuestro territorio y se podría hacer grandes inversiones que actualmente no podemos hacer, a causa de que los impuestos de los lleva el gobierno central. El problema de la RENFE, si esta fuera una empresa gestionada por nosotros, no hubiera existido. El aeropuerto del Prat no puede ser un simple aeropuerto regional que se limite a conectar barcelona con madrid, somos una ciudad internacional, y como tal tenemos el derecho a estar conectados con el mundo exterior. Si AENA fuese propiedad de la Generalitat, tendríamos un aeropuerto de primera. Y lo mismo digo de los puertos. Catalunya tiene que vertebrarse con nuevas carreteras que comuniquen el interior, no que todas vayan hacia barcelona. El centralismo barcelonés también es un problema.

3. Una mejora de la educación: La educación mejoraría a medio terminio, por la misma razón que antes comenté. Los impuestos los recoge la generalitat y se invierten en hacer nuevos institutos, contratar nuevos profesores (que mejoraría la atención personalizada de estos hacia los alumnos), desdoblar las clases, desaparecería la masificación de las aulas, a medio plazo desaparecerían los barracones, informatización de las aulas -se ampliarían el número de ordenadores por alumno- (¿Sabe usted que Extremadura es una de las comunidades más pobres y la que goza de un mejor numero de ordenadores/alumno?).

4. Tendríamos una mejora de la seguridad. Si todas las competencias estubiesen bajo el mando de los mossos d'esquadra, y no repartidas entre los cuerpos policiales que existen -policia nacional, guardia civil y mossos d'esquadra-, ya que los datos de los delincuentes que tiene cada cuerpo no puede ser consultado por ningún otro sin antes haber pedido permiso: mayor agilización de los trámites.


Hay más cosas por las que queremos la independencia. Somos catalanes, internacionales, queremos estar abiertos al mundo y mirar hacia el futuro, y no estar ligados al pasado, y este pasado se llama España.

catalunya

OTRAS OPINIONES:
A diferencia de lo que muchos españoles no catalanes creen, una ínfima parte de los catalanes busca la independencia.

Lo que más deseamos, generalmente, es el consenso, el respeto mútuo, desde dentro y de fuera de Cataluña. Que se nos valore por lo que hacemos, y que no nos pongan en boca lo que no decimos.

Yo, como catalana, quiero que se me respete mi cultura, mi lengua y mis tradiciones. Que el modelo de vida catalán no se deteriore por el intrusismo o pasotismo de otros. Que no empleen el discurso nacionalista para ganar votos: ni en Cataluña, ni en España. Sino que las propuestas sean objetivas y lo más favorable posible para todos.

Hay un juego político, acentuado hace varios años, de a ver quien es más fuerte: si el catalán (o vasco), o el "español". Gran error. La política no es sólo eso, y por lo tanto el discurso no deberia darle tanta importancia a eso.

El porcentaje de catalanes que aclaman la independencia es muy muy pequeño, y nada representativo. Es como si me dijeras que los extremeños (por citar un ejemplo, inventado) quieren otro Franco: por supuesto que habrá extremeños, murcianos o castellanoleoneses con gran devoción a Franco y su dictadura. Pero será una proporción muy baja, o almenos eso espero.

Pero si los envidiosos, o quienes carezcan de propuestas verdaderamente constructivas, empiezan a emplear el antifranquismo como "arma" de destrucción de la cultura extremeña; muchísimos más españoles se alzarán en contra de los extremeños, dando su apoyo incondicional a quienes usan estos argumentos, poco o nada bien infundados.

FUENTES:



http://blogs.publico.es/dominiopublico/53/dependencia-o-independencia-de-catalunya/
http://forums.ec.europa.eu/debateeurope/viewtopic.php?t=864
http://es.answers.yahoo.com/question/index?qid=20070528032305AA2wYWC