La curiosa moda de quedarse a dormir en el restaurante

La curiosa moda de quedarse a dormir en el restaurante

En Europa se imponen los restaurantes con cama: pequeños establecimientos boutique con cuartos para echarse a descansar después del postre. Un sueño gourmet.


La curiosa moda de quedarse a dormir en el restaurante


Hay quienes dicen que el buen comer está irremediablemente ligado al dormir. ¿No es acaso una cama lo que más anhelamos después del postre y el cafecito? Algunos restaurantes tomaron nota y agregaron habitaciones para que los comensales pudieran echarse si se les hacía tarde o si habían tomado demasiadas copas para manejar. Con los años, estos establecimientos conjugaron la hotelería con su propuesta inicial y se transformaron en coquetos alojamientos boutique. Actualmente, los restaurantes con habitaciones conforman una moda en Inglaterra, Francia y gran parte de Europa.

¿Qué es exactamente un restaurante con habitaciones y qué lo hace distinto de un hotel con restaurante? Para Elizabeth Carter, editora de la prestigiosa guía The Good Food Guide, “el restaurante debe ser el motivo por el cual uno va y, además, tener una buena cama para que los clientes bajen la guardia cuando llega la carta de vinos”.

Lo interesante del concepto es que no se trata de mega hoteles de cadena, sino de coquetas casonas, posadas y castillos rurales con no más de diez cuartos, ubicados en lugares remotos a los que sólo se llega con instrucciones muy precisas. Otro dato es que los precios suelen ser moderados (al menos para un europeo): en general, la doble no supera los 120 euros la noche y la comida va de los 15 a 60 euros por cabeza.

MOZO: UN CAFE, LA CUENTA Y LA ALMOHADA
Cuando comenzaron a surgir a mediados de la década pasada, los primeros restaurantes con habitación sólo tenían las mesas, el bar y un primer piso en donde estaban los cuartos. El área de descanso surgió como un plus que se ofrecía a los comensales, que se tiraban a hacer la siesta después del almuerzo, sin que se les cobrara un extra. Algunos pocos elegían pasar la noche, pero el servicio de hotelería aún no estaba perfeccionado. Con los años, estos sitios se convirtieron en lujosos y personalizados hoteles boutique, con decoración temática y mucho diseño. Pernoctar se transformó en una experiencia en sí misma, combinada con la propuesta gastronómica.

Los mejores exponentes de este fenómeno se encuentran en el corazón de la campiña inglesa. Es el caso de Russell's, en la ciudad rural de Broadway -a 50 kilómetros de Birmingham. Esta casa de tres plantas tiene siete habitaciones diseñadas y, en el bistró, ubicado en la planta baja, su chef (Jonathan Rix) prepara un menú fijo de bajo precio (15 libras por persona) hasta las siete de la tarde. Luego, los comensales cenan a la carta, en la que destacan el bife de ternera con scotch y el risotto primavera.

Al igual que Rix, en los últimos años muchos chefs que vivían y trabajaban en restaurantes de Londres se mudaron a la campiña y montaron allí sus emprendimientos para independizarse y hacerse un nombre.

La mayoría de las críticas de Tripadvisor sobre el Russell's son positivas, pero algunos de los comensales que se quedaron a dormir en el hotel (el costo de la noche parte de las 100 libras) se quejaron de que, desde los cuartos, se escuchaban demasiado fuerte las voces del comedor. Ese puede ser uno de los riesgos de mezclar peras con manzanas.

Otro de los restaurantes con hotel que marcaron tendencia en el Reino Unido es el Summer Isles, cerca del pueblo de Ullapool, frente a las misteriosas Islas Summer, de Escocia. Este hotel, que también fue restaurante en sus comienzos, es dirigido por el chef Chris Furth Bernard y cuenta con sólo tres habitaciones, con vistas increíbles. Todo lo que se sirve en las mesas ha sido cosechado, pescado o capturado en la zona. La especialidad son los frutos de mar. La cena cuesta 50 libras por persona y la habitación doble tiene un valor de entre 60 y 90 libras la noche.

En Irlanda también se afianzó esta tendencia, mayormente en restaurantes tradicionales manejados por familias, como el Ballymaloe House, en Shanagarry, condado de Cork. Aquí, la familia Allen se propuso revitalizar el negocio y mandó a construir, en la enorme casa de campo en donde ellos vivían, siete nuevas habitaciones. Actualmente el chef es Jason Fahy, quien dirige una escuela de cocina en este lugar y sorprende con su plato estrella: jamón Gubbeen estofado en Chablis, con peperonata y cebollines.

DIEZ CERVEZAS Y A LA CAMUCHI
Pero no sólo los restaurantes tienen cuartos en Inglaterra. También los pubs. Es el caso de The Sunn Inn, en el condado de Essex, un viejo pub que fue restaurado por Piers Baker, de 27 años. Resulta que el tal Baker trabajó desde joven en pequeños bares de Londres hasta que, cansado de ese oficio y con muchas ganas de aprender a cocinar (aunque sólo sabía las recetas de un libro que le dejó su abuela), se retiró a la campiña y compró este pub, al que luego remodeló y transformó en un pequeño hotel boutique de cinco habitaciones. Claro que hay que saber elegir la fecha en que uno se va a alojar aquí. Se sabe de una pareja que cayó a cenar en la fecha de San Patricio y pasó la peor noche de su vida porque ninguno de los dos pegó un ojo cuando se fueron a dormir. “Los borrachines del bar anduvieron dando vueltas por el pasillo hasta las seis de la mañana”, se quejaron.

En Francia, al igual que en Inglaterra, los restaurantes con cuartos están ubicados lejos de las ciudades importantes, en las regiones de Normandía, Bresse, Provence y Languedoc-Rousillon. Los precios de estos hoteles boutique superan el promedio de sus pares británicos.

Uno de los sitios con más historia es La Colombe d’ Or, en Provence, que en los años ’20 (del siglo pasado) era frecuentado por grandes artistas como Picasso, Matisse, Miró y Braque. Inicialmente era un café-bar llamado Chez Robinson, cuyos dueños hicieron construir tres habitaciones para alojar a los amigos. Hoy tiene 25 cuartos, que cuestan unos 250 euros por noche. La comida es típicamente de Provence y destacan la pierna de cordero con alcaparras y mayonesa con ajo.

6 comentarios - La curiosa moda de quedarse a dormir en el restaurante

@ChachabateBsas
@deevogt fuiste a un telo y todo vos virgen de mierda..
@spocksbrain
CUANDO VOY A UN DIENTE LIBRE, NECESITARIA UNA CAMA AL LADO DE LA MESA
@mond_lavey
YO PENSE QUE HABLABAS DE ESTO

comer

ESTA VERGUENZA FUE LA MADRUGADA DESPUES DEL RECITAL DE RAMMSTEIN
@loncho301
mond_lavey dijo:YO PENSE QUE HABLABAS DE ESTO

restaurant

ESTA VERGUENZA FUE LA MADRUGADA DESPUES DEL RECITAL DE RAMMSTEIN

wtf