Los parques de diversiones fueron centro de asombro y atraccion para todos los pùblicos. El que despues se llamo Luna Park nacio como uno de ellos; se consagro como escenario de boxeo, para mas tarde dedicarse de lleno a las representaciones artisticas.

Historia de parques de diversiones de Buenos Aires
El Trencito en la entrada de uno de los tuneles en el primitivo Parque japones

El vertigo de la montaña rusa, el inocente miedo que asoma en cada nuevo giro de la vuelta al mundo, las fuertes emociones del latigo y toda la parafernalia de los parques de diversiones, a la que se suman los ruidos de las maquinas, los modico premios a los eximios tiradores de feria y las luces han deleitado siempre, en todas las grandes ciudades del mundo, a las multitudes que buscan un poco de esparcimiento.
Asi, desde fines del siglo XIX, todas las urbes importantes fueron contando con su parque de diversiones. Entre los mas famosos se contaban el tradicional Luna Park de Paris, el esplendido White City de Londres, el modernisimo Coney Island de Nueva York. En Viena brillaba la magia del legendario Prater, que desde 1897 contaba con su gigante rueda Das Wiener Riesenrad ( con 64,75 metros en su punto mas alto). Esta rueda, posteriormente, serviria de nostalgico marco para una de las mas bellas escenas del film britanico El tercer hombre (1949), jugada por Orson Welles y Joseph Cotten.
En America del Sur brillo en la primera mitad del siglo XX el Parque Shanghai de Rio de Janeiro, obra de Gaspar Zaragüeta, el mismo empresario de entretenimientos que abriria, junto con Gustavo Meyers, el segundo Parque Japones de la ciudad de Buenos Aires.
A estos verdaderos palacios de entretenimiento moderno se debia agregar numerosas ferias pequeñas de diversiones, que en los EEUU y Gran Bretaña, sobre todo, hallaban redituable la penosa exhibicion de los famosos freaks( Tristes fenomenos humanos, que iban desde la popular mujer barbuda hasta el hombre elefante del Londres victoriano).
El batifondo de musica de calesita, gritos, anuncios y risas alocadas, de luces de colores, de alegria y asombro popular, encontro incluso reflejo en la naciente industria cinematografica. Uno de los clasicos del cine mudo, precisamente, fue el film Soledad (1928), dirigido en Hollywood por el realizador hungaro Paul Fejos. En el, el parque de Coney Island servia de escenario a una historia de solitarios de una gran ciudad, que se encuentran y se pierden el mismo dia entre los juegos del parque.
Buenos Aires, como ciudad cosmopolita y sensible a todas las curiosidades de moda, no podia carecer por mucho tiempo de estos centros de asombro y diversion. Asi, a fines del siglo XIX, habia funcionado con gran exito el Palacio de las Novedades, ubicado en Florida, entre Cangallo (hoy Peron) y Bartolome Mitre.
En los fondos del restaurante y velodromo Belvedere (ubicado en la Avenida Alvear cerca de la bajada Recoleta), a fines del siglo tambien funciono una montaña rusa, como cuenta Enrique Horacio Puccia en su libro El Buenos Aires de angel G. Villoldo. 1860-1919.
Tambien se agregaban las exhibiciones de fenomenos mas rusticos, a un precio modico, en las recovas del Paseo de Julio, muy cerca de donde surgiria tiempo despues el famoso centro de diversiones de la ciudad.

EL PARQUE JAPONES

Lugar legendario del viejo Buenos Aires, inmortalizado hasta en las letras de tango, el Parque japones cautivo desde un principio la imaginacion de los porteños de comienzo de siglo XX.
Se habia inaugurado en febrero de 1911 (apenas un mes despues sufrio un devastador incendio, tras el cual se reconstruyo rapidamente) en el Paseo de Julio, entre Callao y Recoleta.
Como parque de diversiones, habia tomado el ejemplo de los mas modernos del mundo, y la inversion inicial de su construccion supero los dos millones de pesos.
Fue obra de un destacado arquietecto de la epoca, Alfredo Zücker, nacido en Freiburg, Silesia (Alemania) el 23 de enero de 1852, que habia concretado ya importantes proyectos en la ciudad de Buenos Aires, como el diseño del Plaza Hotel.
Mezcla de sabiduria tecnica y exotica imaginacion, el Parque Japones ejercio gran atraccion entre los habitantes de la ciudad, sobre todo los mas pequeños (aunque estos no necesariamente constituian la mayoria de sus visitantes, como ocurriria posteriormente en el mas modernos Ital Park), asi como entre la multitud de provincianos que de visita en el lugar no se podian sustraer de sus encantos, o los viajeros del exterior, que siempre se hacian de un tiempo para conocer el lugar.

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Parque Japones en su primitivo emplazamiento

Pero que era lo que atraia del Parque Japones? En primer lugar, su construccion, con los toques de moderado exotismo oriental que despertaron la curiosidad y el interes del publico.
El parque contaba con un Lago Menor y un Gran Lago, entre los cuales habia una diferencia en el nivel de las aguas de 65 centimetros. Entre ambos lagos, se levantaba imponente una replica del volcan Fujiyama, que tenia unos tuneles por los cuales circulaba el famoso trencito al que hacen referencia los periodicos de ese tiempo.
En el centro del Gran Lago, en el que el publico podia navegar en canoa, se destacaban los quioscos japoneses de la isla de las Geishas, mientras que en la base de esta version porteña del Fujiyama se hallaba una taberna con servicio de ambigù (buffet). Un estanque interior con grutas con estalactitas y estalacmitas recreaba un ambiente exotico y misterioso.

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La Tazas giran en el primer Parque japones

Aun mas impresionante para la mentalidad de la epoca, era la replica de Circo Romano (con sus 120 columnas y 6 esfinges), por cuyas rampas laterales se podia descender al Spolarium, en el que se guardaban las fieras que en aquel eran presentadas.
Los juegos que atraian mas a los visitantes eran el mencionado trencito, el looping the loop (recomendado a las personas de mayor resistencia a los sobresaltos y emociones fuertes), el aeroplano, la rueda giratoria, el famoso water chute (un carrito que se lanzaba por una pendiente y golpeaba en las aguas de un lago artificial), la sala de los espejos, el juego de las olas, el whip (latigo), el tunel misterioso, el circulo de la risa, el terremoto de Messina y sobre todo, la Aldea indostanica.
El Parque japones no se limitaba a estos entretenimientos, sino ademas tenia pistas de baile, salas de proyeccion y multitud de pagodas (con exelente servicio de restaurante), una casa de te y el pabellon de musica (todo el mundo ponderaba su acustica).

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Feria de la Plaza Congreso. Foto en la inauguracion 24 de diciembre de 1924


EL INCENDIO

El 26 de diciembre de 1930 el parque se convirtio en noticia policial cuando un devastador incendio destruyo parte de su montaña rusa (100 metros de recorrido).
El fuego empezo 12:10 cuando todos los empleados del establecimiento se habian retirado a almorzar. El humo fue observado por Otto Rapitch encargado del cuidado de los elefantes del circo Berlin, que funcionaba en el lugar.

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Incendio en la montaña rusa 1930

El parque se repuso del incendio, pero ya tenia sus dias contados. Funcionaba con un titulo precario desde 1925 (el año que habia caducado su habilitacion municipal original) mediante arrendamiento. La empresa que lo explotaba pagaba a la intendencia una cuota minima equivalente al 2 y medio por ciento de lo invertido.
Un año despues, en 1931, incluso se hablo de demoler las instalaciones del predio, respetando solo el Teatro Romano, destinado a convertirse en un estadio de boxeo, mientras que el resto del lugar se convertiria en un paseo con jardines abierto al publico.

EL ADIOS

Finalmente, hasta el Teatro Romano paso a convertirse en un recuerdo en 1933, cuando la piqueta dio cuenta de las ultimas instalaciones del parque.
A fines de esa misma decada, un nuevo parque Japones se inauguro en la ciudad. Fruto del esfuerzo de dos empresarios del espectaculo Meyers y Zaragüeta, fue instalado en Retiro en el mismo lugar que hoy ocupa el Sheraton.

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El Parque japones en su segunda ubicacion frente a la plaza Britania. Foto del 20 de julio 1942

Zaragüeta habia sido promotor del establecimiento del parque Shanghai en Rio de Janeiro, especializado en el traslado de juegos mecanicos, en 1939 viajo a EEUU para comprar los derechos de instalacion de maquinas modernas que se hallaba en la exposicion de Nueva York y San Francisco.
El nuevo parque Japones cambio de nombre (Parque Retiro) tras la declaracion de la guerra de Argentina a Japon, no parecia tener el brillo de su predecesor y estaba poblado de quioscos de tiro al blanco o de emboque de aros.

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La Pista del Circo del parque japones convertida en pista de baile el 4 de abril de 1937

Era visitado por mas de 30.000 personas los sabados y domingos.
En los años cincuenta, sobre todo supo brillar tambien, aledaño al parque, el Babilonia, un inmenso salon que contaba con cerca de 1000 mesas, en donde habia servicio de comida y bebida, y una enorme pista de baile en la que reinaban preferentemente los compases de tango.
El acercamiento hacia el otro sexo, practicado mesa a mesa, iba desde las mas discretas señas hasta los mas notorios cabezazos.
El Parque permanecio abierto hasta comienzos de la decada del sesenta. Cuando desaparecio no hubo mucho tiempo para lamentar su partida. Ya la ciudad contaba, para ese entonces, con otro importante centro de diversiones.

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EL ITAL PARK

Tuvo su origen en 1960, como parte de la exposicion montada por los festejos de la Revolucion de Mayo. Con esa finalidad los hermanos Zanon se encargaron de importar de Italia los juegos electromaecanicos mas novedosos del momento para instalarlos en los terrenos de las avenidas del Libertador y Callao.
En un predio de 6 hectareas se levantaron 35 juegos electromecanicos y mas de 20 stands con diversas atracciones.
Asi aparecieron la Calesita Acuatica, el Boom Ball(un juego en el que se hacia blanco y se contaba electronicamente el numero de aciertos alcanzados) ademas de otra variedad de tiro al blanco ambientado con la escenografia de la popular serie de Tv Bonanza. El Telesferico, importado desde Suiza, permitia realizar una recorrida por las alturas observando la ciudad en el nivel de las azoteas.
Muchos chicos, sin embargo, preferian el juego de las Tazas, o los mas contundentes Autitos Chocadores, gloria de los niños y pasaporte al traumatologo para algunos de los mayores. Acorde con el auge del automovilismo deportivo muchos se sentian corredores de formula 1 en los autodromos Auto Sprint, Super Monza o Indianapolis, mientras para un publico mas crecidito, La Caza del Oso permitia tiro al blanco con rayos de luz, una autentica novedad.

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Ital Park uno de los juegos que mas atraia a los chicos la carrera de autos chocadores.

Con los años los Elefantes Voladores alcanzaron popularidad mientras desaparecia el peligroso Martillo, que era una cabina que se elevaba rapidamente para caer en forma brusca, lo que daba lka sensacion a los pasajeros que se estrellaba contra el suelo.
Como parece bastante comun en la historia de los parques de diversiones el Ital Park sufrio varios incendios.
Asi por ejemplo, el 27 de mayo de 1978 se produjo un fuego que destruyo completamente el juego de El Tren Fantasma. el incendio comenzo a las 16:20 cuando el entretenimiento estaba en funcionamiento y era ocupado por un grupo de niños y mayores que pudieron bajar del mismo sin sufrir daño. Fue sofocado por los bomberos del cuartel Recoleta y las perdidas se consideraron totales.

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El Italpark paseo casi obligado el dia del niño

Posteriormente, el 15 de agosto de 1989 otro incendio (tambien sin victimas) afecto la pista de autos chocadores denominada Super Monza. La humareda que se genero obligo a cortar la circulacion de vehiculos por las avenidas.
En octubre de ese mismo año, un nuevo incendio destruyo totalmente el Laberinto del Terror, sin que se produjeran victimas.



AMARGO FINAL

Culminando toda esta serie de amargas desventuras el final del Ital Park se precipito el 29 de Julio de 1990 cuando una adolescente de 15 años murio y otra de la misma edad resulto con heridas de consderacion como resultado de un accidente producido por uno de los juegos del parque, el denominado Matter Horn, en un horario pico en el que se concentraba numeroso publico en sus instalaciones, por tratarse del ultimo dia de las vacaciones de invierno.
La justicia ordeno la clausura provisional del parque, iniciandose acciones legales que llevarian al cierre definitivo.
una historia de decadas de alegria infantil y jubilo adolescente encontraba entonces un triste y dramatico final.


Fuente: El diario intimo de un pais (La Nacion)