México

El repunte de la violencia asociada al narcotráfico ha puesto en jaque a las autoridades de México, país donde algunos se preguntan si los carteles actúan por desesperación o si responden a una estrategia exitosa para derrotar al Estado e imponer su ley

Según un recuento llevado a cabo por el periódico mexicano El Universal, mayo es ya el mes más violento de los últimos cinco años, con 370 ejecuciones atribuidas a la delincuencia organizada en 26 días.

El estado más afectado es Chihuahua, con unas 150 muertes, aunque la problemática del narcotráfico se extiende a otras áreas como Sinaloa, Tamaulipas y Guerrero.

Se estima que cerca de 1.400 personas han muerto este año en todo el país por los enfrentamientos entre los carteles de las drogas y las fuerzas del gobierno.

Policías
Tan solo en las últimas horas, siete agentes de la Policía Federal murieron y otros cuatro resultaron heridos durante una redada a una casa en Culiacán, en el noroeste del país
Hace una semana fue asesinado el comisionado de Seguridad Regional de la Policía Federal Preventiva, Edgar Millán.

El asesinato de Millán es el equivalente a que se eliminara al director del Buró Federal de Investigaciones de Estados Unidos.

Millán era el responsable de los operativos contra la delincuencia organizada puestos en marcha por el presidente Felipe Calderón, y recientemente tuvo un papel crucial en el decomiso de tres toneladas de cocaína destinadas al cartel de Sinaloa.
En las últimas semanas, al menos seis altos jefes policiales fueron asesinados.

Otros tres altos mandos policiales mexicanos pidieron asilo político en EE.UU. por temor a perder la vida

¿Desesperados?

Para algunos analistas, la ofensiva gubernamental contra el narcotráfico -que llevó al despliegue de unos 3.000 soldados en Chihuahua- ha originado una recomposición de los carteles de la droga.

El titular de la Procuraduría General de la República, Eduardo Medina-Mora Icaza, consideró que los niveles de violencia de los carteles son una muestra de la "desesperación" en que se encuentran, porque no reflejan avance ni estrategia, sino daños a su estructura.
Tras admitir que la batalla contra el crimen organizado no está ganada, Medina-Mora llamó a la unidad del gobierno y la sociedad y criticó los "esfuerzos aislados" contra la llamada narcoviolencia.
in embargo, algunos consideran que los carteles, en su desafío al Estado, están aplicando la estrategia de unir fuerzas contra el ejército y la policía federal.

Los observadores estiman que en el pasado han habido casos de cooperación entre las organizaciones delictivas, aunque ha sido para enfrentamientos entre carteles y no para desafiar a las autoridades.

A la vez, la extensión de la violencia a varias zonas del país también sería parte de una nueva estrategia, como estima el analista de Inteligencia, George Friedman, del grupo Stratfor.

"El cartel de Sinaloa golpeó en Ciudad de México no sólo para asesinar a funcionarios molestos, sino también para crear un problema al gobierno mexicano al forzarlo a desplegar y dividir sus fuerzas", opinó Friedman.

El corresponsal de la BBC en Ciudad de México Duncan Kennedy dice que aunque el gobierno ve el repunte de la violencia como una muestra de que su estrategia está funcionando, otros sostienen que los carteles siguen siendo tan audaces como siempre.



La renuncia de un jefe de policía casi nunca es noticia. Pero la renuncia de Guillermo Prieto, quien tenía bajo su responsabilidad garantizar la seguridad de Ciudad Juárez, en el estado de Chihuahua, sirve para ilustrar el grado de frustración y de impotencia de las autoridades mexicanas ante la violencia del narcotráfico.
El nombre de Guillermo Prieto es uno de los 22 que aparecen en la lista negra que hicieron circular las organizaciones de la droga.

Siete policías, cuyos nombres aparecían en dicha lista, fueron asesinados en fechas recientes, pese a que el gobierno ha movilizado decenas de miles de soldados y agentes federales en los puntos más afectados por los enfrentamientos de los cárteles entre sí y los de sus sicarios con la policía.



Durante la semana pasada, la atención de las autoridades se centró en la costa del Pacífico, donde varios altos mandos policiales perdieron la vida en ejecuciones y emboscadas.
Pero la violencia floreció en Juárez, por donde pasa gran parte de la droga que entra a Estados Unidos, según la Agencia antidrogas de ese país.
Tan sólo el fin de semana hubo diez muertos en esa ciudad, donde se han registrado 75 asesinatos violentos en mayo y más de 300 en lo que va del año.

Pero Guillermo Prieto no está solo. Otros tres altos mandos policiales mexicanos pidieron asilo político en EE.UU. por temor a perder la vida en una guerra que nadie sabe cuándo comenzó y nadie sabe cómo va a terminar.