Así como por la desobediencia de un hombre (Adán) los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos.

Un archivo falso


La epístola a los Romanos trata el gran tema de la justicia de Dios. Nos muestra cuál es nuestro trágico estado moral ante Dios, y de qué manera él se ocupó del asunto.
En los capítulos 1 a 5:11 el apóstol nos muestra cómo Dios borró nuestros pecados, nuestras malas acciones, y nos hizo justos mediante la obra de Cristo aceptada por la fe. Pero el creyente descubre que todavía tiene en él la naturaleza que produjo estas acciones, es decir, “el pecado” (en singular). Lo único que este pecado puede producir, al igual que antes, son malos frutos. Lo que sigue, del capítulo 5:12 al capítulo 8, nos enseña cómo Dios nos libera. Él condenó no sólo las acciones, sino también la mala voluntad que las produjo, es decir, el “viejo hombre” (6:6), totalmente idéntico a su antepasado Adán.
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Adán, el primer hombre, es como ese archivo erróneo; sólo puede engendrar seres moralmente idénticos a él. Pero Dios no trató de mejorar el género humano, sino que creó un nuevo hombre, Cristo, quien nos ha dado su vida para que seamos moralmente semejantes a Él.

Un archivo falso