El ácido fólico es esencial en el metabolismo de las purinas y por tanto en la síntesis de los ácidos nucleicos. Se encuentra en frutas, verduras y hortalizas.
Se ha demostrado que en mujeres embarazadas con una dieta deficiente en ácido fólico tienen un mayor riesgo de que el niño presente malformaciones, especialmente a nivel del Sistema Nervioso Central, como la espina bífida en la médula y falta de desarrollo del cerebro. Por ello, la Organización Mundial de la Salud ha desarrollado programas para suplementar la dieta de embarazadas subalimentadas en países subdesarrollados de África. Los resultados fueron buenos en general, aunque se encontraron con muchos casos negativos (abortos, malformaciones) ya que los suplementos (fólico, hierro, etc.) producían a su vez aumento de las infecciones por anaerobios causando problemas igualmente graves.
En personas adultas con déficit de ácido fólico se ha demostrado que se aumenta el riesgo de padecer enfermedades coronarias, distintos tipos de cáncer y otros problemas patológicos. Así mismo, se ha observado en grupos de personas de edad con tendencia a manifestar diversas alteraciones mentales, una relación entre la disminución de ácido fólico con la aparición de depresiones, alteraciones psiquiátricas y deterioro cognoscitivo, aunque en estos casos parte de los resultados pueden deberse a las carencias nutricionales que son muy frecuentes en este grupo de población (por causas de diversa naturaleza). Diversos autores discuten si en estos casos la deficiencia de fólico es una consecuencia, más que la causa de la patología.
Con respecto a las personas que padecen la Enfermedad de Alzheimer (EA) se ha observado, en bastantes trabajos, que presentan un descenso significativo de la concentración de ácido fólico en comparación con los grupos controles. También, muchos trabajos señalan que, junto a la disminución de ácido fólico, existe un aumento de los niveles de homocisteína, e incluso algunos autores muestran una asociación entre los niveles altos de homocisteína y la pérdida de la función cognoscitiva, con un mayor riesgo de padecer EA, aunque otros sugieren que solo aumentan la severidad de sus síntomas cuando ya existe la enfermedad. Por ello, se cuestiona si el daño proviene del déficit del ácido fólico o del exceso de homocisteína. En un estudio multicéntrico realizado por neurólogos españoles, en la evaluación prospectiva de más de 500 casos de deterioro cognoscitivo, sólo en el 5% de los pacientes se encontraron niveles bajos de folato en sangre, pero en ningún caso se consideró que el síndrome demencial fuera causado en exclusiva o de forma predominante por esa carencia. En ningún trabajo se menciona algún posible mecanismo patogénico de la carencia de ácido fólico o del aumento de homocisteína en la EAen ningún sentido. Se sabe que la homocisteína es un producto del metabolismo de la metionina (aminoácido esencial) y también un precursorsor de su síntesis. El ácido fólico, junto con otras vitaminas, es un catalizador biológico para esta síntesis de metionina, pero se desconoce el papel exacto en el deterioro de las neuronas.

El ácido fólico como paliativo de la Enfermedad de Alzheimer

Son pocos los estudios donde se analiza el efecto de la administración de ácido fólico a estos enfermos y los resultados obtenidos no han sido significativos. Un estudio entre personas centenarias (13 con funciones cognoscitivas normales, 10 con funciones alteradas pero no dementes y 34 con diagnóstico de Alzheimer), realizado en Italia, demostró que un 77% de los controles normales, presentaban niveles altos de homocisteina, debido posiblemente a un déficit de vitaminas pero sin embargo no presentaban ningún tipo de deterioro cognoscitivo. No existe recogido en las bases de datos internacionales ningún ensayo clínico publicado que demuestre que la administración de ácido fólico tenga ningún efecto "milagroso" sobre enfermos de Alzheimer, únicamente el de mantener el estado nutricional de todo paciente con demencia, o en situaciones en las que se puede pensar en su defecto (malabsorción, interferencia con fármacos, etc.).
También se piensa que en la ancianidad tanto por problemas de alimentación/absorción como de metabolización, existen multitud de deficiencias en substancias imprescindibles, pero que es difícil muchas veces el corregirlas.

El ácido fólico como método de diagnóstico de la Enfermedad de Alzheimer

En España, la determinación de los niveles de ácido fólico en sangre, junto a los niveles de vitamina B12, suele formar parte de los exámenes bioquímicos que se realizan a los pacientes con deterioro cognoscitivo, dada la probada asociación entre cuadros de demencia (y otros cuadros neurológicos: neuropatía, mielopatía) y déficit de ácido fólico (Demencia nutricional). Sin embargo la eficacia y la productividad de este test es extremadamente baja y no parece útil incluirla como prueba diagnóstica. Es muy raro encontrar una clara asociación demencia-déficit de fólico/folatos en la práctica clínica diaria. Existen "laboratorios" de venta por internet que anuncian suplementos dietéticos (que incluyen ácido fólico aunque no lo dicen) para la EA. También se sabe que hay médicos que recetan ácido fólico o folatos a enfermos con demencia. Sería interesante conocer la opinión de estos médicos sobre los resultados que observan directamente, aunque no hay publicado ningún estudio que muestre eficacia empleando pruebas objetivas en un estudio clínico.

En conclusión:

1) En general, se han observado niveles bajos de ácido fólico en pacientes con Enfermedad de Alzheimer, junto con niveles altos de homocisteína, aunque no sabe cual es la causa de esta alteración.
2) No hay estudios donde se pruebe que la administración de ácido fólico adicional proporcione una prevención en el desarrollo de la EA ni que sirva como tratamiento paliativo de la misma.
3) La determinación de los niveles de ácido fólico en sangre forma parte del examen bioquímico rutinario en muchos centros, aunque los resultados que se obtienen son muy pobres como método de diagnóstico. Por ello no parece absolutamente necesario incluir esta prueba en los protocolos cuando haya dificultades para practicarla.

Finalmente, en cuanto al tratamiento de la EA, se puede decir que la mayoría de los científicos que han analizado el problema afirman que es prematuro asegurar que la reducción de los niveles de homocisteina mediante el tratamiento con ácido fólico (cosa que se ha demostrado que ocurre) sirva como método para prevenir la enfermedad o mejorar la sintomatología cuando ésta ya exista, y que es necesario seguir investigando sobre el tema.

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