Continuando de lleno a lo nuestro....


El vaticano y sus secretos 2ª parte


Más de mil millones de florines han de haber fluido a Roma por concepto de indulgencias.
Esto aún hoy es parte de la riqueza de la Iglesia.


El papa Sixto IV decidió en 1476, que la acción de las absoluciones eclesiásticas también valían para las pobres almas que se encontraban en el purgatorio.

Por esta razón, los monasterios tomaban dinero por servicios de rezos, para que los fallecidos supuestamente se quemaran por menos tiempo en el purgatorio.

El papa también decidió que, quien no estaba en condiciones de realizar un viaje a Roma para obtener la indulgencia total, también podía obtener un perdón total si simplemente pagaba 1/3 del coste del viaje del representante papal. Miles de personas hicieron esto. 15) pág. 347

El papa León X opinaba que a los pobres les era difícil acceder a esta bendición porque no tienen dinero y que por esto debían desistir de este consuelo.

También hoy en el siglo XXI se ofrecen absoluciones. Durante el “año del jubileo 2000” se otorgaron perdones al pasar por diversos portales.

“Según investigaciones hechas por Corvin, en el transcurso de los 600 años que duró el comercio de absoluciones, deben haber fluido hacia Roma aproximadamente mil millones de florines.“


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Especialmente detestable se hace el tráfico de indulgencias cuando para la Iglesia no sólo se trata de enriquecimiento económico, sino cuando las personas son inducidas al asesinato y a la matanza, supuestamente para llegar más rápidamente al Cielo …


Así Martín Lutero le prometió a cada soldado que en la guerra contra los campesinos sublevados mataba un campesino, y que a su vez moría, un lugar en el Cielo (compárese la promesa del Islam a los terroristas suicidas). 31)

El papa Inocencio III le prometió a cada participante en las cruzadas contra los albigenses dos años de perdón. De esta manera se reunió un ejército de hasta 200.000 hombres para atacar el pueblito de Béziers. Sin consideración a la edad, sexo y religión fueron masacradas cerca de 20.000 personas. Incluso las mujeres y los niños, que se refugiaron en la Iglesia, no fueron perdonados. A continuación la ciudad fue quemada totalmente. 16)

Para conseguir suficientes guerreros para las cruzadas, la Iglesia tentaba con rigurosas absoluciones. Para un supuesto lugar en el Cielo, fueron asesinadas miles de personas. Aquí uno debe preguntarse. ¿Qué diablo que se hace pasar por “dios” quisiera estar rodeado con seres que pagan una "entrada" tan sangrienta?



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Innumerables personas fueron matadas – Especialmente debido al oro.
Este oro aún hoy es parte de la Iglesia católica romana.




Con el primer botín de oro de Sudamérica, el papa Alejandro VI hizo decorar el cielo raso de Santa María Maggiore en Roma y colocar el símbolo de su familia.
Una considerable cantidad de este oro y plata sangrienta fluyó a las cámaras de tesoros eclesiásticos.

Un ejemplo significante es la custodia de casi tres metro de alto, que el cardenal Cisneros hizo construir del oro “que Colón había encontrado en sus viajes” y que donó a la catedral de Toledo.
El procedimiento de cómo debía realizarse la conversión de los paganos al catolicismo estaba pre establecido. “Los indígenas a quienes les acaece tanta gracia y donación, por su parte deberían demostrar sumisión y buena voluntad, entregar voluntariamente una gran cantidad de oro, piedras preciosas, plata y otras cosas que poseen, a su majestad el rey y al gobernador, de otra manera Dios, nuestro Señor, y sus altezas podrían ponerse muy inclementes.“
"La joven muchacha fue arrancada de los brazos de la madre para satisfacer las pasiones del brutal vencedor. Pero la principal pasión del español fue su amor por el oro. Para ello no escatimó esfuerzos … y vidas humanas. A los ojos de los conquistadores, fue el artículo menos importante.”

“En el año 1500, dentro de los límites actuales de México vivían 25 millones de indígenas, cien años después sólo un millón.”

Sobre la fundición de los tesoros de oro peruano dicen las crónicas: “Luego se demoró un mes completo fundir todo ese oro, a pesar de que las fundiciones hubieron de trabajar día y noche.” El cronista calcula el valor del oro sólo de esta acción en 1.326.539 pesos de oro. Esto corresponde actualmente a aproximadamente 450.000.000 de euros.

Uno de los mayordomos de palacio hizo colgar a una cantidad de indígenas; quemarlos vivos, tirarlos a los perros; cortarles las cabezas, las manos y los pies o arrancarles las lenguas.

"Hasta el más conspicuo obispo del imperio enviaba a sus siervos con la intención de recoger su parte del botín.”

El catolicismo también reconoció la esclavitud en Sudamérica. Tanto legos como curas la practicaban; el clero y los conventos, y frecuentemente incluso los grandes terratenientes, comerciaban con esclavos.
Jesuitas y franciscanos promovían los matrimonios entre indígenas y negros, para declarar a sus descendientes como siervos.
Mientras que la población común, generación tras generación, decaían en la mugre y la miseria, el clero se hizo casi omnipotente e inmensamente rico, como también el resto de los traficantes de esclavos y los señores que llevaban a los indios al remate para el financiamiento de las “casas de Dios” (= iglesias).
Como informa el cronista Bartolomé de las Casas, millones de indígenas fueron cruelmente sacrificados a causa del oro. El gobernador de Yucatán cambió cientos de niñas, que había secuestrado, por vino, aceite o tocino.


“La Iglesia cristiana estaba más empeñada en la explotación de la nueva tierra que los gobernadores mundanos.“

“En 1495 el papa Alejandro VI promulgó la bula Intercaetra: ”… Que hay que someter a los pueblos bárbaros y llevarlos al verdadero credo.”

“El papa supervisaba … la entrega de certificados para la cacería, que les fue extendido a los europeos para el robo y saqueo.”

Un noble Inca dijo: “Lo que se refiere al papa del cual ustedes hablan, debe ser un demente si piensa regalar tierras que no le pertenecen …” a esto un monje gritó: “¡Atacad de inmediato! Yo os doy la absolución.”

El cronista Bartolomé: “Ya dije que los españoles mantienen perros sanguinarios que estaban adiestrados para estrangular y despedazar a indígenas … para alimentar a los perros, llevaban en sus marchas una cierta cantidad de indígenas encadenados y que eran conducidos como un tropel de cerdos. Se los trocea y se ofrece abiertamente carne humana. Entonces uno le dice al otro, préstame un cuarto de este bellaco. Yo en los próximos días también voy a trocear uno y te lo devuelvo.”

Intimidación y terror llegaron a ser la base de los primeros encuentros con los nativos. Así, para empezar, se realizaba en cada pueblo una matanza para que temblaran de miedo al escuchar el nombre “Cristo”, como estando frente a verdaderos demonios. Los caminos de la conquista estaban por esto cercados por los cadáveres de aborígenes colgados y empalados, que debían causar terror y pánico.
"Los misioneros no pensaban en lo más mínimo en poner en duda la conquista … El negocio sangriento fue la condición para su misión. Exceptuando unas muy reducidas excepciones, los misioneros exigían violencia!"
“Ahí él (un gobernador) tomó a un niñito que arrancó a su madre, y mediante su puñal comenzó a cortar sus brazos y piernas en partes, una tras otra, y le dió una parte a cada uno de sus perros. Cuando se comieron todos los pedazos, tiró el cuerpecito al suelo para que los perros se comieran el resto.”


Los templos de los indios fueron rápidamente reemplazados por Iglesias. Sólo en México 12.000. Ellos atestiguan la capacidad de los misioneros de hacer trabajar los aborígenes sin salario, para ellos. En todo este esplendor eclesiástico, aún hoy hay pegadas lágrimas, sudor y sangre de los indios.
De una crónica indígena: “Los hombres estaban llenos de sabiduría. No conocían el pecado … estaban llenos de religiosidad. No existían las enfermedades de los huesos. No había fiebre ni sífilis, no hubo dolencias en los pechos ni en el abdomen, no había anorexia. Los cuerpos eran gráciles y esbeltos. Todo esto cambió cuando llegaron los hombres blancos”.
Del total de la población indígena que habitaba esta parte de la tierra en tiempos de Colón, el 90 % fue víctima del genocidio.
“En estos doce años y dentro de las mencionadas 400 millas … los españoles asesinaron a 4 millones de personas, ya sea con la espada, la lanza o quemados vivos, tanto si eran hombres o mujeres, jóvenes o viejos.”
¿Y hoy? Mucha de esta sangre aún está pegada a más de una tela que decora la iglesia y a algún altar, y del oro sangriento se fundieron otras tantas custodias y muchos “Sacrosantos”.
También el oro sangriento ha hecho a la Iglesia lo que es hoy, inconmensurablemente rica. ¡Y hasta hoy, el oro no ha sido devuelto!


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Con el oro ensangrentado, el cardenal hizo construir esta custodia de casi tres metros de altura, para guardar la Hostia (Corpus Cristi) en la catedral de Toledo.



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“A quien no le dan escalofríos cuando admira el altar de la catedral de Sevilla, de 20 toneladas de oro laminado, y piensa en la sangre derramada por los indígenas en las minas”

El vaticano y sus secretos 2ª parte

Un español católico alimenta con niños indígenas a sus perros,
a los que el monje antes había bautizado rápidamente …




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Ellos cuelgan – en honor y exaltación de Jesús y los doce apóstoles – a los indígenas en grupos de a trece, de manera que sus pies apenas tocan la leña de las fogatas. Al quemarse, la soga se cierra cada vez más”.



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El cacique Hatuey (cuadro) no quiso ser bautizado, para no correr el peligro de tener que estar junto a personas tan crueles en el Cielo (católico).


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El vaticano y sus secretos 2ª parte

El sello de la Inquisicion

Una de las maneras más infames del Vaticano para amontonar dinero sangriento
y riquezas fue el robo con asesinato de personas de otras creencias



La Inquisición fue el ejercer justicia en base a robo y linchamiento en nombre de la “fe” correcta. Los dignatarios eclesiásticos se hicieron una y otra vez de dinero sangriento, de forma tan excesiva, que un refrán decía: el medio más rápido y fácil para hacerse rico, es la caza de brujas.
La base para la tortura y el asesinato de miles de mujeres en Europa, fue la aprobación en 1487, del "Malleus maleficarum", o "Martillo de brujas", por parte del papa.

La verdadera cara de la Inquisición lo muestran las ordenanzas del papa Inocencio III. El decretó “confiscar los bienes de un hereje, enajenarlos y desheredar a los hijos de los herejes.”

Para que el dinero ensangrentado fluyera más rápido y para obtener “confesiones incriminatorias“, las víctimas fueron torturadas brutalmente.

Con este dinero ensangrentado, el papa Juan XXII en el año 1317 pudo comprar por ejemplo seis nuevos obispados.

Ya en el año 380 se amenazaba a los de otras creencias (herejes) con la expulsión, destierro y confiscación de sus bienes. .

A los que profesaban otra creencia se les negó el derecho a hacerse llamar cristianos, hacer testamentos o heredar, y se tenía preparada la pena de muerte para todos los renegados.

El papa Alejandro III ordenó en el concilio de Tours en 1136, a los príncipes y gobernantes, encarcelar a los que tenían otra creencia y confiscarles sus bienes.

Apenas era citado y arrestado un sospechoso de herejía, le fueron incautados sus bienes – antes de que se llegase a un proceso. También en esto puede reconocerse la esencia de la Inquisición.





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Los bienes de los asesinados fueron incautados. Hoy se diría: Robo con asesinato.


Si alguien era acusado por las autoridades de la Inquisición y se le detenía, entonces se presentaban de inmediato los funcionarios en su casa y todos sus bienes se inventariaban. A su familia se la echaba a la calle – independiente de cómo resultase el final del proceso – y eventualmente sus miembros se morían de hambre. Era muy peligroso apoyar a estos expulsados, ya que con esto se podía caer en las redes de la Inquisición.

Cada vez, la Iglesia de Alemania recibía un 1/3 del dinero robado, o de las tierras o de las casas, etc. de los asesinados. En otros casos, la mitad. Muchas veces las autoridades locales recibían un tercio, un tercio las autoridades de la Inquisición (para mantenerla funcionando) y un tercio el obispo.

Todos los bienes robados a los disidentes (herejes) asesinados, iba a parar al Vaticano.

En el siglo XIV, y en otras zonas italianas, el Vaticano también se embolsó el 100 % de los bienes robados.

Con frecuencia la Iglesia y el Estado se disputaban durante decenios el botín producto de los robos.

Si los participantes de la Inquisición no hubieran obtenido tantos beneficios de los robos con asesinato de los no creyentes, la Inquisición se hubiera diluido como el agua en la arena, porque muchas personas, también los pertenecientes a la nobleza, sentían en su interior que el papa había ordenado algo diabólico.




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Naturalmente se asesinaba preferentemente a personas de otras creencias (herejes) que poseían dinero y fortuna. En España a ricos “conversos”, o sea, judíos cristianizados. A veces, y mediante el pago de cifras astronómicas, se podían liberar por algún tiempo. Cuando estos conversos ricos ya se habían extinguido, porque durante siglos se les había cazado, ya no fue posible detener el derrumbe de los robos con asesinato puestos en escena por la Iglesia. 28) pág. 158

Especialmente perverso: También los muertos podían ser acusados de herejía. Con esto los bienes del fallecido podían ser incautados a los herederos, de forma posterior.

Así se podía arruinar a personas no gratas, a través de sus padres fallecidos. Sólo después de 100 años la Iglesia católica reconoció la caducidad de los hechos.

De esta manera se enviaba a familias completas a una miseria indescriptible, robándoselo todo.

Con los vivos no existía la caducidad de los hechos. Así, una expresión crítica de un joven podía llevarlo a la hoguera siendo ya un anciano, según lo rico que fuera.


El vaticano y sus secretos 2ª parte


El monje católico puede estar satisfecho. Tan pronto como fueron quemados los últimos cátaros,
los bienes les fueron incautados.


Algo especialmente perverso y cruel: Cada acción de las brutales torturas, y también la alimentación de los torturadores, las debían pagar las víctimas o sus parientes. Había una lista de precios para cada tortura. Aquí un ejemplo de la ciudad alemana de Darmstadt:


Descuartizar a un vivo: 15 coronas

Preparar la hoguera, echar las cenizas del quemado a agua corriente: 30 coronas

Quemar viva a una bruja: 14 coronas

Degollar a una persona con la espada: 10 coronas

Colgar a una persona: 18 coronas

Estirar violentamente un cuerpo: 5 coronas

Cortar nariz y orejas: 5 coronas

Poner a alguien en el potro: 8 corona

Un golpe con varilla: 1 corona

Por cordeles para tensar sobre el potro, izar y colgar pesas, colocar torniquetes a las piernas: 30 coronas

Expulsar del pueblo: 1 corona


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Para aumentar los bienes raíces de la Iglesia, monjes y otros miembros del clero falsificaban documentos


Para aumentar los bienes raíces, monjes y otros hombres de la Iglesia a menudo falsificaban documentos.

Si un obispo o un abad quería aumentar su propiedad, muchas veces se hacía confeccionar una falsificación, que luego era “encontrada” en el archivo y que demostraba que este o aquel príncipe de tiempos pasados había legado el terreno correspondiente al convento. ¿Qué podían hacer los campesinos en contra de esto?, ya que la mayoría de las veces no sabían leer ni escribir?

Hubo monjes que habían aprendido el arte de falsificar y que recorrían el país de convento en convento para ejercer su oficio.

En su lecho de muerte, el monje Gueron reconoció que había recorrido toda Francia para confeccionar falsos documentos para monasterios e Iglesias. 16) pág. 83

En el sur de Alemania, el convento benedictino de Reichenau, en el lago de Constanza, se hizo cargo de este trabajo criminal.




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Una gran parte de los documentos medievales son falsificaciones


La guinda de la torta de la criminalidad se la adjudicó el papa Esteban II (*757), afirmando que Constantino le había regalado todos los territorios de Occidente. No pocos que consideraban esta “donación de Constantino” como una falsificación, tuvieron que pagar con su vida esta declaración, así por ejemplo Johannes Dränsdorf, en Heidelberg, aún en el año 1425 y el jefe de la comunidad de los valdenses Friedrich Reiser, en Estrasburgo. 11) pág. 51

La donación de Constantino se basaba en la siguiente leyenda: según ella, el perseguidor de cristianos Constantino fue sanado por el papa Silvestre I de la lepra, fue convertido y bautizado, y en agradecimiento no sólo le regaló al papa el territorio del Laterano, sino todas las provincias de Italia y los países occidentales.

Después de que ya en el siglo XII los seguidores de Arnoldo de Brescia se habían dado cuenta de la falsificación, en 1440, el secretario papal y humanista Laurentius Valla puso definitivamente al descubierto la surperchería en un escrito. Según el escritor alemán y crítico de la Iglesia, Deschner, los historiadores católico-romanos, reconocieron la falsificación sólo a partir del siglo XIX. 10) pág. 106

Las Iglesias de Alemania son todavía los más grandes terratenientes del país, igual que en muchos otros Estados. ¿Cuántas de estas propiedades habrán sido compradas con dinero ganado honestamente? ¿Y cuánto fue robado, estafado o quitado?



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Un factor importante para el incremento de los bienes raíces de la Iglesia, desde la antigüedad, pero en especial en la Edad Media, fueron las herencias.


Ya en el siglo IV, el apoderarse fraudulentamente de herencias por el entonces papa Dámaso fue tan terrible, que incluso tuvo que intervenir el emperador. 7) pág. 496

Para no entrar en sospecha de herejía, cada terrateniente o arrendatario, después de su muerte, dejaba una parte a la Iglesia. Porque incluso un muerto podía ser acusado de hereje, para robarle después toda la herencia a sus descendientes. Además, el sospechoso de herejía, bajo ciertas condiciones no recibía un lugar para ser enterrado en tierra consagrada. Bajo esta presión moral fueron aumentando las tierras de la Iglesia.
El papa Alejandro III dispuso ya en 1170, que ningún testamento que no fuese hecho en presencia de un sacerdote, sería válido .

Cada notario mundano que extendía un testamento sin observar esta disposición del papa, era castigado con la excomunión.

La Iglesia reclamaba exclusivamente para sí, el derecho de confirmar judicialmente un testamento. 14) pág. 454

Las herencias testamentarias valían, según la Iglesia, como un medio fiable para reducir el tiempo en el purgatorio. Así el miedo a los eternos castigos infernales hacía que las personas enfermasen, si no aportaban a la Iglesia un buen montón de dinero. Y esto sucede hasta hoy en día.
La ética cristiana de la reparación fue expuesta de la siguiente manera: A los comerciantes usureros se les decía que la única manera de alcanzar la salvación era la devolución total de sus ganancias. Por regla general la devolución no se le hacía a los afectados, y en su lugar se fundaban nuevas fundaciones eclesiales.

El padre de la Iglesia Salvian predicaba sin miramientos en el siglo V: ”Aquel que deja su fortuna a sus hijos, en vez de entregarla a la Iglesia, actúa en contra de la voluntad de Dios y en contra de su ventaja. Mientras cuida por el bienestar terrenal de sus hijos, defrauda su propio bienestar en el cielo.”

San Basilio lo formulaba de la siguiente manera: “Prever para sus hijos, es sólo un pretexto de los codiciosos.“

El engaño de las herencias por parte de los curas es conocido hasta en la actualidad. Especialmente personas mayores son afectadas por esto. Adultos mayores que están solos en hogares de ancianos, son especialmente accesibles al consuelo de los sacerdotes …
En 1993 se conoció el caso de una profesor, quién dejó a su sobrino, según su testamento, la cantidad de 1,5 millones de marcos alemanes. El testamento fue impugnado por el seminario sacerdotal Zaitskofen. Los sacerdotes católicos argumentaron que el profesor no había estado en sus cabales cuando cambió su testamente en perjuicio de la Iglesia. La justicia no aceptó esto. Los costos del juicio de 100.000 DM por el proceso de tres años y medio, lo tuvo que pagar el seminario. (Hannoversche Allgemeine Zeitung, 30.09.2002)



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Un importante papel en los ingresos de la Iglesia también lo juega el diezmo


En la Edad Media, todos los propietarios de tierras estaban obligados a entregar una décima parte de su producción o sus ingresos a la iglesia local.

El que no pagaba, o no lo pagaba correctamente, se arriesgaba a una condenación y excomunión por parte de los curas.

Así los curas salían “armados y recaudaban las deudas sin conmiseración”, mientras que predicaban hipócritamente contra los intereses y usuras.
El papa Pío V les daba a los incautadores las siguientes instrucciones: “Un hombre común que no puede pagar su multa en dinero, deberá permanecer durante un día con las manos atadas a la espalda frente a la puerta de la Iglesia, la segunda vez será flagelado por las calles. La tercera vez le será perforada la lengua y enviado a las galeras.“

Por rehusar pagar el diezmo, con los campesinos de Stedinger se llegó al asesinato en masa y al saqueo por parte de la Iglesia y sus señores. Los campesinos se negaron a pagar el diezmo al arzobispo de Bremen. En contra de ellos, en 1229 se hizo activo el terrible instrumento de la Inquisición.

El papa Gregorio IX hizo predicar a sus dominicanos la cruzada contra los campesinos de Stedinger.

En el invierno de 1229/30, el arzobispo Gebhard II, junto a su hermano y otros nobles y sus caballeros, fueron a la guerra contra los campesinos.


Al comienzo vencieron los campesinos, pero cinco años después, el 25 de marzo de 1234, fueron masacrados por el ejército al servicio de la Iglesia.


El vaticano y sus secretos 2ª parte


La venta de cargos (simonía) le trajo al papa mucho dinero y propiedades


Jesús no conocía funcionarios, por esto tampoco instauró a ninguno de ellos. La Iglesia católica lo ve esto un poco distinto …

El papa Inocencio III creó, poco después que asumió el cargo, 52 nuevos secretariados, que vendió por 79.000 florines de oro.

Los papas muchas veces declaraban vacantes estos puestos de sus antecesores, para poder venderlos de nuevo.

El papa León X había creado 39 nuevos cargos cardenalicios y se embolsó 511.000 ducados.

El precio para un cargo de cardenal costaba en aquel entonces entre 10.000 y 30.000 ducados de oro, cada uno.

Incluso el cargo del papado era comerciable y era rematado a la mayor oferta. Cuando en 1492 falleció el papa Inocencio VIII, el cardenal Della Rovere era el favorito. Él disponía más de 1.000.000 de ducados de oro de la república de Génova y otros 200.000 del rey de Francia, para darle mayor presión a su pretensión.

Su competidor, el español Rodrigo Borges, después Borgia, fue vicecanciller del Santo Trono bajo cuatro papas. “Los sobornos ofrecidos por él eran pasmosos. El regaló abadías ricas; villas lujosas e incluso ciudades completas, para asegurarse el voto de un cardenal.”

Durante los cinco días del cónclave en Agosto de 1492, él maniobraba con promesas sobre ascensos lucrativos y sobornos, para asegurarse le elección a su favor.

El cardenal Orsini vendió su voto por los castillos de Monticelli y Sariani.

El cardenal Ascanio Sforza quiso cuatro cargas de mula con plata – y la lucrativa cancillería, para garantizar su voto.

El cardenal Colonna recibió la rica abadía de San Benedicto, junto con todos los dominios y derechos patronales, para sí y su familia, para siempre.

El cardenal de San Angelo quería el obispado de Porto, con el castillo que allí había y una bodega llena de vino.

El cardenal Savelli recibió la Civita Castellana.

A Rodrigo aún le faltaba un voto para la victoria. El voto decisivo le pertenecía a un monje veneciano. El quería sólo 5.000 coronas y una noche con la hija de Rodrigo, la encantadora Lucrecia, de 12 años. El negocio se realizó, y con los votos de veintidós cardenales en el bolsillo, Rodrigo Borgia fue elegido como papa Alejandro VI.



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Los papas tampoco se intimidaban ante asesinatos, si se trataba de ventajas económicas o de poder político. Si se les cree a algunos sacerdotes, que en forma anónima se dirigieron con un libro a la opinión pública, entonces aún hoy en día suceden misteriosas muertes en el Vaticano.



El historiador Thomas Tomasi escribió al respecto: “No sería posible contar todos los asesinatos, violaciones y los casos de incesto, que fueron perpetrados todos los días en la corte del papa. Una vida humana no alcanza para tomar nota de los nombres de todos los que fueron asesinados, envenenados y tirados vivos al río Tiber.” 19) pág. 214

El asesinato fue un importante ingreso paralelo para el papa Alejandro VI. Harto de las constantes amenazas de su hermano, que se encontraba en el Vaticano como refugiado, el sultán otomano Bayaceto II envió al papa Alejandro VI 40.000 ducados de oro, por los cuales debía asesinar a Dschem. Pero la ayuda del papa no era tan barata. Entonces esperó. El sultán puso luego otros 200.000 ducados . Después de esto el papa Alejandro VI hizo envenenar a Dschem. 19) pág. 195.196

La venta de cargos fue una buena fuente de ingresos. Para que los ingresos no se agotaran, “el papa Alejandro se preocupaba de que los cardenales que él había nombrado fuesen pronto envenenados. Entonces no sólo se podían volver a vender los cargos cardenalicios, sino también hacerse con las propiedades, que pasaban a manos de la Iglesia – lo que quiere decir, a manos del papa Alejandro.” 19) pág. 195

En su bestseller “La santa mafia del papa”, Robert Hutchison menciona una serie de muertes misteriosas, que estarían en relación con asuntos financieros o personales del Vaticano o un grupo cercano. Él se refiere a los siguientes casos mortales: 20)




1975: El senador francés príncipe Jean de Broglie

· 1977: Charles Bouchard, gerente del banco Leclerc de Ginebra

· 1978: El padre Giuliano Ferrari

· 1978: El patriarca ortodoxo Nikodim
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· 1978: El papa Juan Pablo I( hablaremos en otro post de este asesinato)

· 1978: Poco después, el Secretario de Estado cardenal Villot

· 1979: El cardenal Vagnozzi, jefe de la prefectura para asuntos económicos del Vaticano

· 1981: Francesco Cosentino, logia P2

· 1982: El banquero milanés Roberto Calvi

· 1982: El anticuario Giorgio Di Nuncio

· 1982: El cardenal Benelli de Florencia

· 1985: El ex ministro de relaciones exteriores de España, Gregorio López-Bravo

· 1985: El banquero Ricardo Tejero

· 1986: El empresario marítimo José María Aristrain

· 1986: El mafioso Michele Sindona

· 1986: Un fallido intento de asesinato del empresario español Ruiz-Mateos

· 1986: El juez del tribunal constitucional Manuel García Pelayo

· 1994: El arzobispo salvadoreño Rivera Damas

· 1998: El director de la filial del banco Vaticano en Nápoles, Aldo Palumbo



El sacerdote Giuliano Ferrari fue encontrado muerto en un compartimiento vacío del tren expreso Ginebra – Paris. Aparentemente murió a causa de un “fulminante ataque cardíaco”. Ya en 1969 se trató de envenenarlo lentamente con digitalis glucosides. Esta droga produce fallos cardíacos.

Ferrari llamó a la Iglesia romana, “la empresa financiera más grande y sucia del mundo”. Karlheinz Deschner especula si no habría sido una víctima del Vaticano. Según la opinión de Ferrari, los sacerdotes latinoamericanos Camilo Torres y Oscar Romero, también fueron víctimas del Vaticano. Ferrari dijo poco antes de su muerte: “El crimen más reciente del Vaticano fue el asesinato de mi amigo, el arzobispo Oscar Romero, en San Salvador.“

En la mañana del 18 de Junio de 1982 el banquero milanés, Roberto Calvi, fue encontrado colgando bajo un puente del Támesis. Él fue encubridor y participante de uno de los grandes escándalos financieros que fue provocado por el Vaticano. Él le dijo a su hija poco antes de morir: “Los curas van a ser mi fin.”

Su esposa, Clara Calvi, dijo en una entrevista: “Con seguridad fueron los curas del Vaticano. Esto nos lo dijo Roberto antes. Matar a alguien no es pecado para ellos, así se lo dijeron. Ellos sólo liberarían un alma de un cuerpo.“ 22) y http://www.theologe.de/theologe16.htm#Banco_Ambrosiano

Al anterior consejero financiero del Vaticano, Leopold Ledl, le dijo Calvi días antes de su muerte en su huida a Londres: “Marcinkus quiere mi cabeza” (se refirió al cardenal Marcinkus).

El lunes 4 de mayo de 1998 fueron asesinadas tres personas.

La versión oficial: El guardia suizo, Cédric Tornay, habría asesinado al teniente Estermann y a su esposa Gladis Meza Romero, para luego dispararse a sí mismo. Un grupo de clérigos y laicos perteneciente al Vaticano, que quieren permanecer en el anonimato, lo ven de otra manera. Ellos escribieron un libro en Italia sobre este tema, con el título: ”Mentiras sangrientas en el Vaticano”. En Alemania apareció este libro con el título: “Ihr habt getötet”.

En su libro exponen sus reflexiones de cómo se pudo haber llegado a este asesinato, quién fue el beneficiario y enumeran muchas incongruencias hasta la carta falsificada de despedida del supuesto asesino.

La madre de Céderic afirma que hay alguien en el Vaticano que podría aclarar la verdad, pero éste habría desaparecido de repente.

Ella tiene miedo, porque delegados del Vaticano fueron a visitarla a Suiza, para presionarla y requerir su silencio.

Según datos de este grupo colaborador anónimo del Vaticano, que se hacen llamar los “Apóstoles de la verdad”, en el Vaticano habría una “sangrienta guerra de sucesión“, desencadenada entre los remanentes de la tristemente famosa logia masónica P2 y el archi-conservativo grupo internacionalmente activo.

Los “apóstoles de la verdad” del Vaticano escriben que un tenaz forcejeo entre el clan de los masones y este grupo internacional, se reparten entre ellos “el gigantesco (político, económico y logístico) poder del Vaticano, donde el papa es sólo una imagen para el público.“

A la muerte de Juan Pablo I (Albino Luciani) dicen que él quería terminar con los dudosos negocios financieros, el exagerado lujo y la corrupción dentro de la Iglesia oficial. “Pero su pontificado fue notoriamente corto (sólo 33 días). Las circunstancias de su muerte fueron misteriosas, y el cadáver de Albino Luciani fue tan rápidamente embalsamado, que fue imposible hacerle una autopsia …”



Hasta aquí el post, en el siguiente nos abocaremos al asesinato JUAN PABLO I... Comenten