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Nos afanaron demasiado... y te lo muestro

Historia de idas y vueltas, hechos de corrupción y estatizaciones ilícitas...

Investigación realizada por José Castillo, en donde se muestran datos mas que importantes sobre como los gobiernos de turno pagaron una deuda que el pueblo argentino no contrajo... si te interesa saber como es que llegamos a tener una deuda externa tan grande, este es tu post.

Nos afanaron demasiado... y te lo muestro

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Socialismo


Compañeras y compañeros lectores:
Buenos Aires, abril de 2010


Hace 34 años tuvimos una dictadura genocida. Después le siguieron Alfonsín, Menem, De la Rúa, Duhalde, Kirchner y ahora Cristina. Radicales, peronistas y centroizquierdistas del Frepaso se turnaron en el poder y nada cambió. Porque hubo un hilo de continuidad: todos gobernaron para los grandes empresarios y para pagar una deuda externa generada por la dictadura. Ahí está el origen y la causa de este desastre.
Esa deuda no sólo es ilegítima, inmoral y fraudulenta, sino que es la más terrible hipoteca que pesa sobre nuestro pueblo. Por eso hoy, cuando el debate se ha reabierto, queremos contribuir con nuestra opinión. ¿Cómo se originó la deuda externa? ¿Por qué es ilegítima y fraudulenta? ¿Hay una parte que es “legítima” y por lo tanto debe pagarse? ¿Las deudas siempre fueron pagadas por todos los países? ¿Es verdad que, a partir de los Kirchner, nos estamos “desendeudando”? ¿La deuda ya dejó de ser un problema determinante de la economía argentina? ¿Qué consecuencias tendría dejar de pagar? Estos son algunos de los interrogantes que se formulan miles de trabajadores.
Durante estas décadas el pueblo argentino luchó, enfrentando los planes de ajuste impuestos por el FMI. Llegó a haber un paro general en 1986 exigiendo la moratoria de la deuda. En diciembre de 2001, la movilización popular impuso la suspensión parcial de los pagos. Antes y después se dieron y siguen dando miles de peleas contra las consecuencias de pobreza, desigualdad social y colonización, para impedir que se siga poniendo dólar sobre dólar en manos de los supuestos acreedores. Luchas que también surcan toda Latinoamérica, obligando incluso a renunciar a muchos gobiernos.
En este año, una vez más planteamos nuestra propuesta: ¡No al pago de la deuda externa! Tarea primera e indispensable para que haya salarios y jubilaciones dignas, trabajo, salud, educación y viviendas, mediante un plan económico al servicio de las grandes mayorías populares. Sólo con la lucha de la clase trabajadora y el pueblo podremos imponerlo. La deuda nos sometió aún más a las cadenas del imperialismo. Dejar de pagarla será un paso fundamental en camino a nuestra segunda y definitiva Independencia




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La deuda del genocidio

Politicos corruptos


La deuda externa, que todavía hoy nos sigue desangrando, fue contraída por la más sangrienta dictadura militar de toda nuestra historia. El endeudamiento formó parte de un plan capitalista imperialista que incluyó no sólo a nuestro país, sino al conjunto de Latinoamérica. Fue la forma que asumió la colonización de nuestro continente a partir de mediados de los años ’70. El pueblo no vio un peso, pero quedamos hipotecados para siempre. Nos pusieron un revólver en la cabeza: ya ninguna política de desarrollo o redistribución de la riqueza sería posible si antes tenemos que pagar esa deuda.
Cuando comenzó la dictadura militar, en marzo de 1976, la deuda externa argentina ascendía a 7.800 millones de dólares. Seis años después, dejaban un país con 30.000 desaparecidos y una economía destruida. Los salarios reales se habían reducido a la mitad y aparecía el desempleo -por primera vez en décadas-. La deuda externa se había quintuplicado, llegando a 45.100 millones de dólares en 1983. ¿Qué había pasado?
Todos los países imperialistas les prestaron a los genocidas: a días del golpe hubo “vía libre” desde los Estados Unidos, Europa y Japón para que se ofrecieran préstamos tanto del FMI como del resto de los organismos internacionales (Banco Mundial y BID). También se enviaron fondos país a país -lo que dará lugar a la deuda aún existente con el Club de París-.
Los grandes bancos también prestaron: el mundo atravesaba una crisis mundial. Inmensas masas de capital no encontraban ubicación productiva. Miles de millones de dólares, fruto de las superganancias de la suba de los precios del petróleo, estaban depositados en bancos europeos. Los banqueros tenían cuantiosos depósitos y necesitaban colocarlos.
Así “prestaron” miles de millones de dólares a nuestro país -también al resto de Latinoamérica-, a tasa variable (lo que quería decir que cuando la tasa de interés internacional subiera, como sucedió en 1981, las devoluciones se volverían insostenibles).
La dictadura militar, encabezada por Videla y su ministro de Economía Martínez de Hoz, se endeudó por encima de cualquier necesidad. Y utilizó esos fondos para favorecer a los grupos económicos amigos de la dictadura. Grandes multinacionales como Molinos, Ford, IBM, y grupos económicos locales como Pérez Companc, Fortabat o Celulosa pidieron préstamos en dólares en el exterior, los cambiaron por pesos y los pusieron a especular en el sector financiero local, donde las tasas de interés eran altísimas. Luego retiraban el capital y los intereses ganados, y cambiaban los pesos por dólares en el Banco Central. En un año, el beneficio era del 150% y sin riesgo, ya que la operación la garantizaba el Estado. Fue la llamada “bicicleta financiera”.

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En 1978 comenzó la “tablita cambiaria”: el dólar subía muchísimo menos que la inflación, los artículos importados se abarataron y quebró la industria local. Hubo una entrada masiva de dólares, que se había vuelto “barato”, traídos por los grandes grupos para seguir especulando. La deuda externa privada pegó un salto enorme: en 1979 ya alcanzaban los 10.000 millones. La estafa avanzaba.
En 1980, esa bicicleta financiera estalló. Quebró uno de los bancos más importantes (el BIR) y, poco después, ante el cambio de Videla por Viola, se empieza a hablar de devaluación. Los grandes grupos corrieron a comprar dólares al Estado y a fugarlos al exterior. Los dólares que se iban eran muchos más que los que entraban. Por eso la dictadura hizo endeudar a las empresas públicas y vender esos dólares a los especuladores, que los volvieron a fugar.



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Cavallo estatizó la deuda privada




En marzo de 1981 pasó a la historia una frase de Lorenzo Sigaut, ministro de Economía de Viola: “el que apuesta al dólar, pierde”. Al día siguiente devaluó. Obviamente los grandes grupos que habían “apostado” al dólar ganaron. Los trabajadores y la clase media, que tenían préstamos hipotecarios con cuotas que se indexaban en dólares (la célebre “resolución 1050” del Banco Central), perderían sus casas.
Pero había grandes empresas que también tenían grandes deudas en dólares. Claro que ellas no saldrían perjudicadas como los pequeños deudores hipotecarios. Empezó entonces un intenso lobby para que el Estado se hiciera cargo de esas deudas. Y aquí entra en escena Domingo Felipe Cavallo.
Su primer cargo público será al fin de la dictadura. En agosto de 1982 asume la presidencia del Banco Central, nombrado por el presidente Bignone, último de los dictadores. Y si el primer hombre clave en la estafa de la deuda externa argentina fue Martínez de Hoz, el segundo, sin lugar a dudas, se llamó Cavallo.
Ya el Estado argentino acumulaba una deuda de 22.000 millones de dólares. Como vimos, gran parte no había sido sino un financiamiento para los negociados de los grandes capitalistas locales y extranjeros. Así, cuando comenzó la primera crisis -la de los bancos de febrero de 1980- y la fuga de capitales, el Estado la disimuló endeudándose en dólares y vendiéndole dólares baratos a los que fugaban sus capitales.
En 1982 se terminó definitivamente esa gigantesca bicicleta financiera con la crisis pos Malvinas. Hubo otra gran devaluación y ahí Cavallo inventa los llamados “seguros de cambio”, que hacían que el Estado asumiera los 21.300 millones de dólares de la deuda privada, llegando a deber 43.000 millones de dólares.
Los deudores privados, mediante ese mecanismo, quedaron con su deuda transformada en pesos al viejo valor del dólar. Además, para esa deuda en pesos se estableció un interés bajísimo, muy inferior a la inflación. Por supuesto, pagaron una parte ínfima de lo que realmente debían y el resto quedó para todos los argentinos (lo llamaron “licuación de la deuda”...). En una palabra: la deuda privada quedó “estatizada”.

bancos internacionales


¿Quiénes fueron los felices beneficiarios de semejante corrupción? El 33,5% de la deuda, unos 7.140 millones de dólares, era de las filiales locales de 106 empresas multinacionales. Gran parte de esa deuda era con sus propias casas matrices, pero la asumió el Estado. El colmo fue que éste asumió la deuda de las filiales de bancos yanquis acreedores, como el Citibank, el Chase Manhattan y otros. Otra tercera parte de la deuda, 8.600 millones de dólares, pertenecía a tan solo 15 grandes grupos económicos nacionales. Uno de ellos, Arcor, financió la Fundación Mediterránea de Cavallo.



no al pago de la deuda externa




Anotaban en una “libretita negra”

Alejandro Olmos (1924-2000)

jose castillo



En octubre de 1982, un viejo defensor del patrimonio nacional, Alejandro Olmos, inició una causa penal ante los tribunales de la Capital Federal para que se investigue el endeudamiento externo contra el ex ministro Martínez de Hoz. Tuvo sentencia recién el 13 de julio de 2000. Allí, el juez Jorge Ballesteros falló declarando a la deuda externa argentina como ilegítima y fraudulenta. Nadie irá preso, ya que el delito, “por el paso del tiempo”, había prescripto. Martínez de Hoz posteriormente fue indultado por Menem. Ballesteros envió su sentencia y los antecedentes al Congreso Nacional. Desde entonces duerme en sus archivos.
Alejandro Olmos fue periodista, abogado y defensor de los intereses nacionales. Dirigió la revista Palabra Argentina durante la “Fusiladora”. Publicó el libro básico para entender el fraude: Todo lo que usted quiso saber sobre la deuda externa y siempre se lo ocultaron. Murió el 24 de abril de 2000, 80 días antes de que se diera a conocer el histórico fallo de Ballesteros.
Algunos datos y resultados de la investigación de Olmos revelaron una tremenda manipulación del endeudamiento y de las empresas públicas. La resolución 170/80 del ministerio de Economía obligaba a las empresas públicas a cumplir con un cupo trimestral de endeudamiento. Incluso hombres de la dictadura, como el represor almirante Castro Madero, interventor en la Comisión Nacional de Energía Atómica, rechazaron créditos argumentando que no los necesitaban porque la empresa se autoabastecía. Sin embargo, la CNEA fue obligada para gestionar créditos externos. Lo mismo ocurrió con YPF. El ingeniero José Antonio Cosentino, su presidente, declaró que en una oportunidad YPF fue obligada a concertar un préstamo por 250 millones de dólares “que la empresa no necesitaba ni había requerido”.
Así, respaldados por el Estado, un grupo de negociadores salió a recorrer los centros financieros mundiales para solicitar créditos. Presentaban como garantía a las poderosas empresas públicas argentinas. Una vez obtenidas, estas enormes sumas de dinero eran nuevamente depositadas en bancos extranjeros -a veces los mismos que las prestaban- a intereses sensiblemente inferiores a los que se habían tomado. Por ejemplo, los días 20 y 21 de noviembre de 1978 se tomó un préstamo de 34 millones de u$s en el Chase Manhattan Bank a tasas del 12%, dinero que luego se depositó en ese mismo banco a interés inferior (9,25%). Como éste, en el juicio a la deuda se comprobaron cientos de casos.
Se endeudaba a las empresas públicas, pero a estas nunca les entró un peso. Así, YPF, el caso mayor, debía en 1976 u$s 372 millones y casi 6.000 en 1983. Según los peritos del juicio a la deuda, todos los presidentes de la empresa en ese periodo declararon que nunca contaron con el dinero para cancelar sus obligaciones externas ni para utilizarlo en los planes de inversión (folios 1836 al 3276).



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Nos afanaron demasiado... y te lo muestro


Entrevista realizada a Alejandro Olmos (12 de julio de 1995)


“El fiscal de la deuda externa”

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Usted ha denunciado que existe una “deuda melliza”.

Sí. Hay títulos de cancelación de deuda del Plan Brady, pertenecientes a la deuda vieja, duplicados, que se encontraron al realizarse un examen de conciliación de costas, por unos 3.800 millones de dólares. Esto abre una perspectiva interesante respecto de a cuánto asciende el monto de los títulos mellizos en la deuda vieja.

¿Puede haber una cantidad que no se sabe cuál es, pagada o negociada, que aún figure como deuda?

Exactamente. Además,el mismo Martínez de Hoz declaró, en 1982, que había 4.000 millones que se habían pagado y seguían figurando como parte de la deuda. Hay que hacer una profunda investigación para depurar todo lo que figura como deuda y es hasta contablemente ilegítima. Martínez de Hoz también admitió que en la deuda externa se incluía la deuda interna que los bancos y empresas multinacionales le debían a su casa matriz. Yo vengo accionando sobre este tema judicialmente. El juez interviniente ha intimado a Cavallo a que presente un listado detallado de todos los títulos y documentos de la deuda.

¿Cuánto debemos entonces?

El monto total de la deuda se desconoce. Esto lo admitió hace dos años el propio Cavallo. Además, al haber entregado las más importantes empresas estatales del país a los centros financieros del exterior, se supone que entraron unos 40.000 millones.
Teóricamente, esas divisas tendrían que haber reducido la deuda en esa cantidad. Sin embargo, la deuda, lejos de disminuir, ha aumentado. De esto, por supuesto, tampoco hay explicación oficial alguna. El aumento tampoco se justifica por los intereses, ya que no pueden absorber esta cifra que supuestamente entró por privatizaciones. Los peritos judiciales determinaron con absoluta precisión que dichas empresas no recibieron un sólo dólar de esos créditos.


Frases para recordar


• “En la deuda externa figuran 4.000 millones de dólares ya cancelados y que aun continúan incluidos como impagos...” (José Alfredo Martínez de Hoz, Bases para una Argentina moderna 1976-1980, Buenos Aires, publicado en 1981).

• “No hay caminos indoloros... que paguen sus obligaciones externas con activos reales a los bancos acreedores, con la entrega del patrimonio de la empresas públicas” (Henry Kissinger, simposio sobre la deuda externa, Berna, 1985).

• “La deuda externa es un mecanismo de presión. Pero más que un fin, es un medio. Es un instrumento del gobierno y las multinacionales para presionar. A partir de la renegociación de la deuda consiguen las privatizaciones. Además de exprimir la leche, consiguieron la vaca, cambiando las relaciones de trabajo, la legislación…” (James Petras, agosto de 1995, entrevistado en un seminario realizado en Buenos Aires)

• “Yo creo que la deuda externa es absolutamente impagable.” (Franklin
Williams, asesor del FMI, reproducido por el diario Hoy de La Plata,
22/9/95).


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Fallo del juez Ballesteros (13 de julio de 2000)


La deuda es ilegítima y fraudulenta


Politicos corruptos


Transcribimos extractos de las conclusiones


Ha quedado evidenciado en el trasuntar de la causa la manifiesta arbitrariedad con que se conducían los máximos responsables políticos y económicos de la Nación en aquellos períodos analizados. Así también se comportaron directivos y gerentes de determinadas empresas y organismos públicos y privados; no se tuvo reparos en incumplir la Carta Orgánica del Banco Central de la República Argentina; se facilitó y promulgó la modificación de instrumentos legales a fin de prorrogar a favor de jueces extranjeros la jurisdicción de los tribunales nacionales; inexistentes resultaban los registros contables de la deuda externa; las empresas públicas, con el objeto de sostener una política económica, eran obligadas a endeudarse para obtener divisas que quedaban en el Banco Central, para luego ser volcadas al mercado de cambios; se ha advertido también la falta de control sobre la deuda contraída con avales del Estado por la empresas del Estado. Todo ello se advirtió en no menos de 477 oportunidades, número mínimo de hechos que surge de sumar 423 préstamos externos concertados por YPF, 34 operaciones concertadas en forma irregular al inicio de la gestión y 20 operaciones avaladas por el Tesoro Nacional que no fueron satisfechas a su vencimiento.

A ellos deben agregarse los préstamos tomados a través del resto de las Empresas del Estado y sus organismos, así como el endeudamiento del sector privado que se hizo público a través del régimen del seguro de cambio. Empresas de significativa importancia y bancos privados endeudados con el exterior, socializando costos, comprometieron todavía más los fondos públicos con el servicio de la deuda externa a través de la instrumentación del régimen de seguros de cambio.

La existencia de un vínculo explícito entre la deuda externa, la entrada de capital externo de corto plazo y altas tasas de interés en el mercado interno y el sacrificio correspondiente del presupuesto nacional desde el año 1976 no podían pasar desapercibidos en autoridades del FMI que supervisaban las negociaciones económicas[…]
[…] el archivo de la presente causa no debe resultar impedimento para que los miembros del Honorable Congreso de la Nación evalúen las consecuencias a las que se han arribado en las actuaciones labradas en este Tribunal para determinar la eventual responsabilidad política que pudiera corresponder a cada una de los actores en los sucesos que provocaran el fenomenal endeudamiento externo argentino. […] ninguna duda cabe en cuanto a la dirigida política económica adversa a los intereses de la Nación que se llevó adelante en el período 1976/83 […] Así pues, deseo recalcar la importancia que pudieran llegar a tener cada una de las actuaciones que se sustanciaron en el desarrollo de este sumario, las que, sin lugar a dudas, resultarán piedra fundamental del análisis que se efectúe para verificar la legitimidad de cada uno de los créditos que originaron la deuda externa argentina […] Es por estas razones que remitiré copia de la presente resolución al Honorable Congreso de la Nación para que, a través de las comisiones respectivas, adopte las medidas que estime conducentes para la mejor solución en la negociación de la deuda externa de la Nación que, reitero, ha resultado groseramente incrementada a partir del año 1976 mediante la instrumentación de una política económica vulgar y agraviante que puso de rodillas el país a través de los diversos métodos utilizados, que ya fueran explicados a lo largo de esta resolución, y que tendían, entre otras cosas, a beneficiar y sostener empresas y negocios privados -nacionales y extranjeros- en desmedro de sociedades y empresas del Estado que, a través de una política dirigida, se fueron empobreciendo día a día, todo lo cual, inclusive, se vio reflejado en los valores obtenidos al momento de iniciarse las privatizaciones de las mismas.



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Alfonsín reconoce la deuda de la dictadura




A fines de 1983, los crímenes de los genocidas eran conocidos y repudiados por el conjunto del pueblo argentino. Una movilización revolucionaria había acabado con la dictadura, logrando enormes libertades democráticas. Ese fue el marco del ascenso de Alfonsín, en diciembre de 1983. Sin embargo, tras una campaña electoral donde había prometido que “con la democracia se come, se cura y se educa” y “no vamos a pagar la deuda con el hambre del pueblo”, terminó arrodillado ante el FMI. Durante su gestión, ésta ascenderá un 44%, hasta terminar en 1989 en 65.300 millones de dólares, mientras el país se hundía en el infierno de la hiperinflación.
Alfonsín estaba en condiciones inmejorables para repudiar la deuda externa. Podía aducir que había sido contraída por la dictadura. En el Banco Central y en el ministerio de Economía ni siquiera había registros legales. Se podía también alegar que los acreedores habían subido unilateralmente las tasas de interés en 1981, transformando de esa forma la deuda en impagable.
También el entorno latinoamericano jugaba a favor. Desde 1982, varios países de la región se habían atrasado en los pagos o declarado moratorias unilaterales ante la imposibilidad efectiva de pagar. Los grandes bancos internacionales corrían el riesgo de quebrar si los países deudores rechazaban la deuda de conjunto. Inclusive, se produjo una reunión en la ciudad de Cartagena donde se esbozó la posibilidad de conformar un Cartel (club) de Deudores. Pero el 27 de marzo de 1984, apenas tres meses después de asumir, el propio Alfonsín desmintió toda posibilidad de acuerdo latinoamericano y afirmó que cada país debía renegociar (léase pagar) por su cuenta.

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Comenzó entonces a pagar la deuda con el hambre del pueblo. Se sucedieron los planes de ajuste diseñados por el FMI (que ya se había transformado en el gran “policía” que garantizaba que los planes económicos eran compatibles con el pago de la deuda). La Argentina ni siquiera acompañó las tibias medidas de enfrentamiento de gobiernos como el de Perú, que puso límites a sus pagos.
La más plena sumisión a los dictados de los acreedores se alcanzó en 1985, con el Plan Austral. La indignación popular había obligado a la creación de una Comisión Parlamentaria, que llegó al allanamiento del estudio Klein-Mairal, propiedad del funcionario de la dictadura Guillermo Walter Klein, donde se obtuvo valiosa información para demostrar la estafa de la deuda. Pero esa comisión fue disuelta dos años después.
Con el Plan Austral primero (1985) y el Primavera después (1988), Alfonsín siguió ajustando, achicando los presupuestos de salud y educación, mientras una inflación indomable se comía los salarios. La clase trabajadora peleó con uñas y dientes, hubo centenares de paros sectoriales y más de una decena de paros generales. En enero de 1986, la CGT llamó a un paro general por la “moratoria de la deuda externa” (“Moratoria” era la consigna con que en la década del 80 se reclamaba por la suspensión de pagos).
Finalmente, la bola de la deuda y la sucesión de vencimientos fueron colocando a la Argentina al borde de la cesación de pagos de hecho. Esto, más una espectacular fuga de capitales a comienzos de 1989, terminaron hundiendo al gobierno de Alfonsín: la hiperinflación, el estallido social y la salida adelantada del gobierno radical fueron el epílogo de este capítulo.

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no al pago de la deuda externa

Menem: las privatizaciones, el Brady y el festival de bonos


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Cuando a principios de los años 80 varios países latinoamericanos habían sufrido su primera “crisis de la deuda”, la posición del imperialismo y los banqueros fue clara: nada de Club de Deudores, negociación país por país, planes de ajuste monitoreados por el FMI para cumplir con los vencimientos o, en todo caso, pagar los intereses y refinanciar el capital.
Pero ya en la segunda mitad de la década quedaba claro que eso no era posible: tanto por la lucha de los pueblos, que logró varias veces impedir los ajustes, como por las propias incapacidades de los gobiernos para llevarlos adelante. Los títulos de la deuda se desvalorizan hasta cotizar un 30% promedio de su valor nominal. Quince de los veinte países latinoamericanos endeudados mostraban atrasos en los pagos y se los consideraba cada vez más incobrables (Perú, Brasil, Bolivia y la propia Argentina desde 1988).
Así fue ideado un nuevo plan desde el corazón del imperialismo: “capitalizar la deuda”. Ese era el término para apropiarse de las empresas públicas de los distintos países pagando con papeles de la deuda.
La otra pata del plan consistía en canjear los papeles de deuda que quedaran (fuertemente desvalorizados y en muchos casos con un origen muy dudoso) por bonos “nuevos”, respaldados por el Tesoro de los Estados Unidos. A esta parte del programa se lo iba a llamar “Plan Brady”, en homenaje a Nicholas Brady, Secretario del Tesoro yanqui que desarrolló ese canje. Para implementar este plan, en Argentina contaban nada más ni nada menos con el nuevo presidente peronista Carlos Menem y, a partir de 1991, con su ministro de Economía, el ya conocido Domingo Cavallo.

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El Brady



Se lo presentó como la “solución” que permitiría “reducir”, e incluso hacer “olvidar”, el problema de la deuda externa. En realidad buscaban solucionar los problemas de los banqueros y el imperialismo: el peligro latente de no poder cobrar dichas deudas.
Brady planteó que los que adhirieran al acuerdo debían negociar país por país, a través del FMI, el cambio de la deuda “vieja” -bonos tan desvalorizados que se los denominó bonos basura- por otra “nueva”, con títulos revalorizados. A cambio, ofreció alguna quita o reducción.
El FMI exigió reducir el llamado gasto público: recortes en educación y salud, más despidos en la administración pública, congelamiento de salarios y jubilaciones, ajustes provinciales y aumento de los ingresos, fundamentalmente a través de impuestos antipopulares como el IVA. Querían lograr superávit fiscal para destinarlo al pago de la deuda externa.
Simultáneamente, junto al Banco Mundial, el FMI empujó a los países deudores a privatizar bienes estatales, abrir sus economías a los productos de las multinacionales y bajar el costo laboral mediante la flexibilización, ataques a los convenios y obras sociales, intentando lograr mano de obra barata.
Para entrar al Brady, Menem reanudó los pagos a la banca privada que Alfonsín había interrumpido. Luego firmó un acuerdo con el FMI comprometiéndose a realizar los ajustes y privatizaciones exigidos. Recién en 1992 Cavallo firma con los banqueros, encabezados por William Rhodes, el ingreso al Brady.
Menem consideró al acuerdo “espectacular y brillante” y que la quita del 35% reduciría la deuda en 10.000 millones de dólares. Rockefeller elogió a Menem y Cavallo. Brady y su subsecretario, Mulford, dijeron: “Nos sacamos el sombrero ante el presidente Menem”.
Al momento de discutir el Brady, la deuda superaba los u$s 65.000 millones de dólares. Pero en la negociación sólo entraba la mitad. Además, la quita no se aplicaba sobre intereses sino solamente sobre capital (unos 20.000 millones de dólares). Encima, los bancos eligieron bonos con quita del 35% sólo para refinanciar el 35% de la deuda. Esto arroja una cifra ridícula: 2.500 millones de dólares. Conclusión: sobre 65.000 millones, la negociación arrojó una quita de... 2.500 ¡Ese era el acuerdo “espectacular” y la gran “solución”! Pero para ingresar al Brady hubo que pedir préstamos por 4.000 millones para efectuar pagos previos. Si a ello le sumamos los incrementos en intereses, podemos decir que del canje del Brady la Argentina salió con 2.000 millones de dólares más de endeudamiento. El imperialismo, por su parte, logró cambiar una deuda “vieja”, considerada incobrable por ellos mismos, que se cotizaba en el mercado al 12% de su valor nominal, por deuda “nueva” al 100% de su valor, con compromisos puntuales de pago y garantía de los Estados Unidos; la reanudación de los pagos, que estaban interrumpidos; y acentuar su dominio en el control de nuestra economía y la de Latinoamérica, apoderándose de resortes estratégicos y de nuestras principales riquezas mediante las privatizaciones.

Nos afanaron demasiado... y te lo muestro


Como el símbolo más rastrero del cipayismo y la dependencia quedará la imagen de Menem y Cavallo, en 1993, condecorando con la Orden de Mayo y la del Libertador al banquero Rhodes y al secretario Brady. Según ellos, el pueblo argentino “a sus personas les debe recompensa, honor y gratitud...”




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De la Rúa: del ajuste perpetuo al helicóptero


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En abril de 1999, sobre el final del menemismo, el ministro de Economía Roque Fernández tuvo que reconocer que no podía cumplir siquiera con los vencimientos anuales de intereses de la deuda. Propuso entonces un brutal ajuste, que consistía en un recorte sobre el sistema educativo. La movilización que generó su rechazo fue tal que tuvo que dar marcha atrás y salir a buscar más financiamiento vía el FMI, explicando que no tenía “fuerza política” para imponer el ajuste.
Este hecho de los últimos meses del PJ, será la tónica que se mantendrá durante la totalidad del gobierno de la Alianza (UCR-Frepaso): van a producirse 9 intentos de ajuste, todos ellos resistidos (al menos en parte) por la lucha obrera y popular. Ante la imposibilidad de implementarlos, el gobierno de De la Rúa recurrirá una y otra vez a los organismos financieros internacionales y a los bancos, comprometiéndose de palabra a nuevos ajustes que, a la vez, no podrá cumplir. La rueda se repetirá varias veces, hasta su estallido final a fines de 2001.


Otra vez Machinea


El radical y viejo gerente de Finanzas del Banco Central durante la dictadura asumió a fines de 1999 como ministro de Economía de la Alianza. Hizo honor a sus antecedentes, poniendo como prioridad número uno cumplir con los compromisos externos y lograr el apoyo de los organismos internacionales. Arrancó con un impuestazo sobre la clase media, al mismo tiempo que comenzaba a promover un viejo pedido del FMI: la ley de flexibilización laboral, a la que acompañó con planes para privatizar el Banco Nación y aumentos de la edad jubilatoria para las mujeres.
Solamente los vencimientos de intereses del año 2000 ascendían a 9.000 millones de dólares (casi el 20%del total del Presupuesto Nacional). El FMI inauguró un estilo: otorgarle a la Argentina “créditos contingentes”. Esto quería decir, dinero que no entraba al país -aunque sí incrementaba la deuda-. Sólo estarían disponibles en “situaciones de emergencia”. Es que los grandes pulpos financieros mundiales -que en esos años habían visto caer a Tailandia en 1997, a Rusia en 1998 y entrar en cesación de pagos a Ecuador a comienzos de 1999- empezaban a apostar “cuándo” caería la Argentina. El FMI planteó entonces reducir el déficit fiscal en un 50% ese año y llegar al “déficit cero” en 2002.
En junio de 2000, Machinea, presionado nuevamente por el Fondo, intentó otro ajustazo de 938 millones de dólares. Por primera vez se plantea una rebaja salarial para estatales y jubilados, la no renovación de contratos y el cierre de organismos públicos. Una impresionante rebelión popular lo echó atrás. En el mes de agosto, en medio de escándalos, denuncias de coimas y renuncias, el gobierno logró ofrecerle a los pulpos internacionales un triunfo “pírrico”: logra la sanción de la reforma laboral. A todo esto, ya el 31 de mayo y el 26 de julio se habían producido multitudinarias manifestaciones explícitamente “contra el ajuste, la deuda y el FMI”.
Lo que queda de 2000 se irá en nuevos aprietes del Fondo y promesas de Machinea de rebajar salarios un15%, no pagar la deuda pendiente a los jubilados, cerrar organismos, desregular las obras sociales y pasar todo lo que quedaba de jubilación estatal a las AFJP. Pero después de cada discurso surge la rebelión y nada puede ser implementado: el 15 de noviembre se produce el mayor paro general en 15 años.
A fin de ese año, Machinea pareció lograr un respiro. Se anuncia que entre el FMI, el BID, el Banco Mundial, varios bancos privados que operaban en la Argentina, las AFJP y el gobierno de España, se otorgará un gran préstamo para salvar a la Argentina por 40.000 millones de dólares. Se lo llamará el “blindaje”. Se dice que, “ahora sí”, el país crecerá y saldrá de la crisis.
Pero cuando se apruebe formalmente (el 11 de enero), vendrá la decepción. No habría “dinero fresco”. Se trataba sólo de un nuevo fondo “contingente”, para garantizarle el cobro a los acreedores si la Argentina llegaba al default. Sólo el FMI desembolsaría una parte (13.000 millones), pero en cuotas trimestrales de 4.000, estrictamente atadas a que el país cumpliera con su nuevo plan de ajuste.
En apenas dos meses todo se vendrá abajo. Machinea no podrá garantizar el ajuste. Peor aún, se verá obligado a soltar más fondos para los desocupados (los llamados entonces Planes Trabajar) después de un fenomenal corte piquetero en la Matanza. A comienzos de marzo, el FMI anuncia que no entregará la segunda cuota del blindaje y Machinea renuncia, asumiendo López Murphy.


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La vuelta del “salvador” Cavallo


Y volvió Cavallo por tercera vez: el de la estatización de la deuda de 1982, el creador de la convertibilidad, el ejecutor del Brady y las privatizaciones. Al principio quiso hacer creer al pueblo que bastaría un pequeño ajuste, ya que con sus contactos, conseguiría destrabar nuevos créditos y refinanciar la deuda.
Así transcurrió abril. Consiguió superpoderes, creó el regresivo “impuesto al cheque”, extendió el IVA a todos los productos de la canasta familiar, aumentó las tarifas y bajó las asignaciones familiares. Pero ni aún así alcanzaba para pagar los infernales vencimientos de deuda. En mayo el FMI hizo su planteo más duro: garantizar el pago de la deuda con la recaudación impositiva. En concreto: que lo que se recaudar afuera directo al pago de deuda. Después, con lo que sobraba, se le pagaría a los jubilados y empleados públicos. La bronca crecía, las luchas aumentaban y volvían los piquetes de los desocupados.
En junio, Cavallo finalmente recurre a sus “amigos”. David Mulford, presidente del First Boston, le gestiona lo que se va a conocer como el “megacanje”. Pero ni aún así Cavallo logra evitar la cercanía de la cesación de pagos. Al mes siguiente, julio, lanza el “Déficit Cero”. Consistía en aceptar el planteo de máxima del FMI: primero se paga la deuda y después, si sobra, el resto. Fue un brutal ajuste, con intento de cierre de organismos públicos, la efectiva reducción del 13% de los sueldos estatales y las jubilaciones y desfinanciamiento sobre las provincias, que tuvieron que emitir bonos para pagar sueldos y otras obligaciones (los más famosos serán los “patacones” de la Provincia de Buenos Aires).
En agosto llegó el último préstamo del Fondo. Pero para que el Déficit Cero funcionara, eran necesarios ajustes similares mes a mes. Era políticamente imposible. Seguían las luchas y el repudio al gobierno era total, como se expresó en la catastrófica derrota electoral que sufrió en octubre.
Los diarios registrarían a un solitario Cavallo, sentado en un banco de una plaza en Nueva York, llamando por su celular y buscando que el FMI o sus amigos banqueros le dieran una mano. No lo consiguió, y entonces ideó su última jugada, la cual le resultaría fatal: “el corralito”.


Usura

gobiernos corruptos

El Argentinazo impuso el no pago

bancos internacionales


En medio de un descontento popular generalizado y un desempleo heredado del menemismo que crecía a valores astronómicos, llegaron las “últimas medidas” de Cavallo.
Ya se había llevado hasta el extremo la prioridad de pagar la deuda. Había rebajado las jubilaciones y los salarios de los estatales. Le había recortado los fondos a las provincias hasta obligarlas a emitir bonos para pagar los sueldos. Incluso, en noviembre, le hizo un “canje de prepo” a las AFJP, haciéndolas adquirir bonos que nadie en el mundo compraría. Pero quedaba lo peor: apropiarse directamente de los depósitos de los pequeños ahorristas. Los grandes inversores, “avisados oportunamente”, tendrán tiempo de sacar sus dólares y fugarlos al exterior -de hecho, desde agosto de 2001 se venía observando una progresiva fuga de capitales que, ya a diciembre, alcanzaba los 50.000 millones de dólares-.
Fue un verdadero desfalco sobre la clase media. Y quedaron atrapados también los depósitos en dólares de trabajadores despedidos que perdieron así su indemnización, de jubilados que habían juntado dólar sobre dólar para completar su pensión de hambre, y de decenas de miles de trabajadores que, repentinamente, se enteraron que sólo podían retirar 250 pesos por semana de sus cuentas sueldos. Los bancos, a su vez, se burlaban de todas las disposiciones. En los días previos a la caída de Cavallo, cientos de camiones transportadores de caudales se escapaban con miles de millones de dólares en efectivo rumbo al Uruguay.
La economía, o lo que quedaba de ella, se paralizó por completo en diciembre. La desocupación crecía espantosamente y empezaban a registrarse casos de hambruna en varias zonas del país. Incluso los trabajadores que todavía tenían el “privilegio” de conservar su empleo no podían pagar sus cuentas básicas, con sus sueldos atrapados por los bancos.


A De la Rúa lo echó una movilización popular


Se veía venir el estallido. La CGT de Moyano se vio obligada a llamar a un paro general con movilización el 13 de diciembre de 2001. Los piqueteros cortaban rutas por doquier. En varias convocatorias de protesta ya habían empezado a “sonar las cacerolas”.
El 19 de diciembre amaneció con una gran movilización de estatales y docentes en La Plata, ferozmente reprimida. Por la tarde se empezó a ver cómo la población del conurbano, hambrienta, se concentraba primero y después saqueaba los grandes supermercados. Estaba convocada una movilización a Plaza de Mayo, pero las conducciones sindicales -tanto la CGT como la CTA- desaparecieron de la escena. Al anochecer, el aire se cortaba con un cuchillo. Ahí fue cuando apareció por televisión el presidente De la Rúa y anunció el estado de sitio. La respuesta fue espontánea: una multitud salió a las calles con sus cacerolas y marchó a Plaza de Mayo. Las consignas eran clarísimas: “¡qué se vayan todos!” “sin radicales, sin peronistas, vamos a vivir mejor”, “a dónde está, que no se ve, esa famosa CGT”. Pasada la medianoche, Cavallo renunció. Pero el pueblo quería la cabeza de De la Rúa. Éste intentó resistir, mandando a desalojar las calles con la represión. Así amaneció el día 20, cuando decenas de miles se enfrentaron a las fuerzas represivas. Finalmente, derrotado, De la Rúa renunció y huyó de la Casa de Gobierno al anochecer. El Argentinazo había triunfado.

no al pago de la deuda externa


Las movilizaciones de esos días, y las que siguieron, cantaban además consignas contra los bancos, las privatizadas y se dirigieron contra los tres poderes del Estado (la Casa Rosada, el Congreso y la Corte Suprema). El pueblo ganó las calles. Y si la clase obrera no participó en forma organizada, se debió a la traición de las direcciones de la CGT y la CTA, que directamente desaparecieron en esos días.


Rodriguez Saá declara la suspensión de los pagos


El vacío de poder abierto llevó a que el Congreso designara al peronista Adolfo Rodríguez Saá, entonces gobernador de San Luis, como Presidente. Consciente del estado de movilización que había en las calles, se vio obligado a decir en su discurso: “en primer lugar, anuncio que el Estado argentino suspenderá el pago de la deuda externa”. Fue aplaudido de pie por todo el Congreso. Nadie siquiera osó decir que se oponía.
Rodríguez Saá durará pocos días. Llenó su gabinete de viejas figuras repudiadas del peronismo. También a él la movilización popular lo terminó derribando. El año culminará con Eduardo Duhalde, la figura más importante del PJ, asumiendo la presidencia. En menos de diez días, una revolución recorrió la Argentina y se llevó puestos a cinco presidentes. Pero impuso en las calles eso que siempre se había dicho que “no se podía”: dejar de pagar la deuda externa. No fue parte de ningún plan de “independencia” o “liberación” por parte de los peronistas Rodríguez Saá o Duhalde, sino el fruto de la insurrección triunfante de esos días.


Siguieron las negociaciones con el FMI


El gobierno de Duhalde tenía como objetivo lograr canalizar la movilización y recomponer el desquicio institucional, político y económico en que estaba sumido el capitalismo semicolonial argentino. Siempre tuvo en claro que su eje era seguir gobernando para el FMI, las multinacionales y la gran patronal argentina.
Desde el primer día de gobierno, Duhalde y sus ministros de Economía (primero Remes Lenicov, después Roberto Lavagna) se vieron enfrentados a una disyuntiva. Su objetivo explícito era “recomponer” las relaciones con los pulpos transnacionales -léase, volver a negociar con el FMI y pagar la deuda-. Pero, por otro lado, eran concientes de las consecuencias del Argentinazo y del estado de movilización popular. Usaron los fondos frescos que quedaron por la suspensión de los pagos de la deuda para tratar de descomprimir la situación. De ahí los planes sociales. Pero, al mismo tiempo, tomaron un conjunto de medidas propatronales y antipopulares: devaluación (que, inflación mediante, licuó los salarios) y pesificación asimétrica (reventando a los pequeños ahorristas y salvando a los bancos), entre otras.
Sin embargo, lo central de la política de Duhalde fueron sus negociaciones con el FMI para “normalizar” la situación de la deuda externa. Desde el comienzo quedó claro que la suspensión de pagos involucraba a los 81.000 millones de dólares que estaban en manos de los bonistas, más los 7.000 millones que se le debían directamente a países (el llamado Club de París), pero que Argentina seguiría pagando puntualmente su deuda con los organismos financieros internacionales (FMI, Banco Mundial, BID).
Comenzó una ida y vuelta de negociaciones, donde el FMI cada vez reclamaba más y la Argentina cedía. Así, en mayo de 2002 se deroga la Ley de Subversión Económica, para dejar impunes a los banqueros internacionales de la estafa del corralito. También se modifica la Ley de Quiebras.
El repudio obrero y popular a la represión a los desocupados en el Puente Pueyrredón y a los asesinatos de Kosteki y Santillán en la estación Avellaneda, el 26 de junio de 2002, obligaron a Duhalde a acortar en un año su presidencia, adelantando las elecciones. Hasta último momento continuó con los pagos de los vencimientos con el Fondo. En enero de 2003, el gobierno firmó un acuerdo con el FMI donde se comprometía a salir del default. Al momento de la asunción de su sucesor, el también peronista Néstor Kirchner, en mayo de 2003, se llevaban abonados 1.800 millones de dólares en efectivo.


jose castillo

economia sometida

Néstor y Cristina: pagando como nunca


Desde mayo de 2003 se inauguraría en el tema de la deuda, como en tantos otros, la retórica del “doble discurso” del nuevo gobierno peronista: decir una cosa para hacer exactamente la contraria.
Primero Néstor Kirchner, entre 2003 y 2007, y luego su esposa Cristina Férnandez, hasta hoy, despotricaron contra el FMI y los fondos buitres. Mientras tanto, iniciaban una forma de cumplir con los “compromisos internacionales” que superaron en entreguismo a todos los gobiernos anteriores.
Cuando asumió Kirchner ya se llevaban pagados, desde el default, 1.800 millones al Fondo Monetario Internacional. Pero permanecían impagos los 81.000 millones de dólares en bonos desde diciembre de 2001.
Kirchner comienza con una retórica anti-FMI, pero en septiembre de 2003 comienza lo que va a ser su larga ronda de pagos en efectivo. Tras muchas especulaciones sobre si Argentina “rompería con el Fondo” (Kirchner recién había asumido y no se le conocía a fondo su doble discurso), termina abonando 2.900 millones de dólares en efectivo con sólo 24 horas de retraso. Desde entonces, y hasta fines de 2005, Néstor Kirchner pagará puntillosamente cada vencimiento de deuda con el FMI.

Nos afanaron demasiado... y te lo muestro

El canje de enero de 2005.


En esos mismos días de septiembre de 2003, durante la Asamblea Anual del FMI en Dubai, el gobierno lanza su primera propuesta negociadora hacia los acreedores para salir del default, con una quita del 75%. Pero rápidamente, ante los aprietes del Fondo, el gobierno yanqui y el establishment internacional, procederá a “mejorar” la oferta.
Finalmente, en los últimos meses de 2004, va quedando delineado el canje: se reconoce un total de deuda en default de 82.000 millones de dólares (13.000 en manos originarias de bonistas argentinos, 14.000 en poder de las AFJP y 55.000 en bonos colocados originariamente en el extranjero). En octubre se canjean los 14.000 en poder de las AFJP, con una quita del 30% (o sea que se reducen a 11.000 millones). Pero se autoriza a las mismas a mantener en sus libros contables el valor de 14.000, en una verdadera estafa a los futuros jubilados.
En noviembre de 2004, finalmente el ministro Lavagna presenta la propuesta final de canje: ofrece 41.800 millones a cambio de 81.800 (una quita del 49%), que se hará efectivo entre enero y febrero de 2005. El porcentaje de aceptación de los bonistas terminará siendo del 76,07%. La Argentina vuelve entonces a pagar su deuda tras 38 meses de default.
Fue un gran negociado para los bonistas: los viejos bonos estaban cotizando entre un 20 y un 30%, y se les terminó reconociendo el 50%. Así, los grandes pulpos que compraron bonos a 20 o 30 a los mismos jubilados italianos, japoneses (o argentinos) a los que se los habían “encajado”, se presentaron a canjearlos a 50.


El pago por adelantado al FMI


Néstor Kirchner seguía cumpliendo con los pagos al FMI. A lo largo de 2005, Argentina comenzó a financiarse vendiendo bonos a la Venezuela de Chávez. Éste los compraba no por “solidaridad antiimperialista”, sino por el excelente negocio de prestar a la tasa de interés más alta del mundo. Pero la “sorpresa” llegará en enero de 2006. Allí, Néstor pagará en efectivo y por adelantado (con reservas) 9.810 millones de dólares al FMI, cancelando la deuda con el organismo. En realidad, no fue una decisión autónoma del gobierno argentino. Hacía meses que el Fondo venía planteando que los países más endeudados le “liquidaran” la deuda, exigiendo que lo hicieran con sus reservas supuestamente “excedentes”. Semanas antes de Kirchner, Lula había cancelado una deuda con dicho organismo de 15.500 millones de dólares. La retórica kirchnerista era que ya no dependeríamos más del FMI. Vulgar mentira: Argentina seguirá siendo miembro del organismo, que continuará presionando para auditar nuestra economía. A partir de 2008 el gobierno de Cristina comenzará a desarrollar el discurso acerca de que ahora habría un “FMI bueno”, saliendo a buscar nuevas líneas de créditos. Por si fuera poco, el Club de París. Las presiones de los directivos del FMI, del establishment económico internacional y aún de los gobernantes de los países imperialistas en forma directa, no se detuvieron después del canje de 2005 y la cancelación de la deuda con el FMI. El gobierno argentino reconoció y se comprometió a pagar la deuda con el Club de París (6.706 millones de dólares).


El pago con reservas y el nuevo canje

robo


A fines de 2009 se abrirá un nuevo capítulo de los ya varios en que los Kirchner pagaron deuda externa. Cristina anuncia el “Fondo del Bicentenario” por 6.570 millones de dólares para pagar con reservas del Banco Central. Luego de la crisis que eso desata (rechazo en el Congreso, fallos judiciales en contra e incluso renuncia de Martín Redrado, presidente del Banco Central), Cristina retira el decreto de necesidad y urgencia que lo disponía y lo reemplaza por otro idéntico, llamado Fondo del Desendeudamiento. A comienzos de abril de 2010, se empiezan a realizar pagos con ese fondo. Casi simultáneamente con este escándalo, se lanza el nuevo canje de deuda, dirigido a los 29.000 millones de dólares (entre capital e intereses) que no habían aceptado el canje de 2005. En aquel entonces se había afirmado que esos bonos ya no se reconocerían más, y era una porción de la deuda repudiada “por siempre”. Incluso se votó una ley llamada “cerrojo”, que prohibía cualquier reapertura de ese canje. Sin embargo, en noviembre de 2009, con el voto conjunto de peronistas y radicales, se votó la reapertura del mismo. Se trata, al igual que en el caso de 2005, de un nuevo negociado. Los bancos encargados de administrarlo (Barclays, Citi y Deutsche) acumulan -ellos mismos o a través de sus clientes- la inmensa mayoría de esos bonos en default. Nuevamente, los compraron por monedas, entre 15 y 20% de su valor nominal, y recibirán ahora aproximadamente un 50%, haciendo una ganancia única en el mundo. Sumemos entonces: canje de 2005, pago por adelantado al FMI, canje de 2010, pago con reservas del Fondo de Desendeudamiento más las promesas de cumplir con el Club de París y los nuevos bonos que se emiten. Con más de 20.000 millones de dólares, los Kirchner son, lejos, los que pagaron más deuda en efectivo en toda la historia argentina.

Socialismo

fmi



Politicos corruptos


Usura

¿Qué pasaría si no pagamos?


Para la mayor parte de las personas es chocante la idea de no pagar una deuda. Es comprensible, porque tiene que ver con ser honorable y decente. Pero con la deuda externa, el problema es al revés. Es una deuda fraudulenta e ilegítima, un barril sin fondo que favorece a gente que no es ni honorable ni decente, sino a los grandes empresarios de las multinacionales, a los banqueros, y al imperialismo. Todos ellos se enriquecen mientras hay cada vez mas problemas de empleo, salario, educación y salud para los trabajadores y el pueblo. Por eso, ante el debate y la propuesta de no pagar, apelan a otros argumentos: “Si no pagamos, sufriremos todo tipo de calamidades.” Esto es totalmente falso.
Los que se perjudicarían con el no pago de la deuda serían los banqueros, las grandes potencias y el FMI. Por eso son la usina de las amenazas y calamidades, que luego repiten los funcionarios lacayos: quedaríamos aislados, no tendríamos medicamentos, nos podrían bloquear, invadir o incluso mandar la flota estadounidense.
Son todas mentiras. El no pago ha sido muy frecuente (como verán a continuación...). Países con muchos menos recursos que el nuestro han tomado medidas contra los acreedores y no les pasó nada. Recordemos algunos casos de estos años Bolivia se retiró del CIADI (el Tribunal Arbitral del Banco Mundial). Ecuador investigó y repudió una parte de su deuda. Y con el Argentinazo se dejó de pagar una parte importante. ¿Nos invadieron? No. Podríamos responder a cualquier bloqueo Si nos bloquearan, Argentina tiene abundancia de carne, cereales y petróleo para subsistir. Para enfrentar posibles sanciones seguramente encontraríamos nuevos mercados, pero fundamentalmente nos deberíamos unir a los países latinoamericanos para comercializar nuestros productos en igualdad de condiciones. Si sufriéramos un embargo, poco y nada habría en el exterior que nos perjudique. Quedarían las sedes de las embajadas y las pocas reservas del Banco Central depositadas en Washington. La respuesta podría ser totalmente favorable a Argentina: embargar las propiedades imperialistas en el país. Si expropiáramos a las multinacionales y grandes empresarios, y se reestatizaran las empresas públicas, ellos perderían mucho más.


La calamidad es seguir pagando


La presidente repite y repite sus discursos diciendo que pagando deuda habrá prosperidad, porque se lograrán inversiones beneficiosas que ahora no vienen. Es mentira. Las inversiones que quiere Cristina ya las conocemos, son las de las grandes empresas que nos saquean y las de los especuladores de siempre. Si no pagamos, en cambio, tendríamos muchísimo dinero para invertirlo en una verdadera prosperidad.
En su momento, la suspensión de pagos en 2001-2002 sirvió para aliviar las penurias de la desocupación y la miseria salarial de aquel período. Pero en vez de profundizar las medidas hacia una segunda independencia y la unidad latinoamericana, los gobiernos peronistas de Duhalde y los Kirchner siguieron beneficiando a los empresarios y los banqueros internacionales y reestableciendo el yugo del FMI. Hace ya casi 30 años, en 1983, el fundador de nuestra corriente, Nahuel Moreno, denunciaba este mecanismo perverso. “Si seguimos pagando, no habrá recuperación económica, ni salario, ni trabajo…”*. Esta es la calamidad a la que nos someten el imperialismo y los gobiernos patronales



Muchas veces no se pagaron las deudas

Antecedentes históricos del no pago:
A lo largo de la historia decenas de países han desconocido sus deudas externas.
A continuación les presento varios ejemplos.

Estados Unidos 1839-1848: declaró dos veces la mora en el pago de sus deudas con Inglaterra. Entre 1839 y 1842, respecto de préstamos conseguidos para construir una red de canales de transporte fluvial, desconocieron sus compromisos los estados de Mississipi, Lousiana, Maryland y Pennsylvania. En 1868, tras la guerra civil entre Norte y Sur (apoyado por Inglaterra), una enmienda constitucional declaró ilegales todas las deudas contraídas por los estados sureños. Este tipo de medidas las necesitó para poder desarrollarse como gran país capitalista.
México 1861: el entonces presidente Benito Juarez, (1858-1864) resolvió suspender por dos años el pago de la deuda contraída con Inglaterra, España y Francia.
Ecuador 1889: una escandalosa negociación del gobierno de Flores y Jijón con la banca europea y los EE.UU. provocó una gran movilización popular. En 1895, luego del triunfo de la Revolución Liberal, Eloy Alfaro enfrentó a la banca internacional decretando la suspensión de los pagos.
Argentina 1890: el movimiento armado encabezado por Leandro N. Alem, se opuso a Juarez Celman, quien pretendía pagar rematando el país a los ingleses. En sólo cuatro años, la deuda había aumentado el 200%. A raíz de la revolución del ´90, dejamos de pagar por varios años.
Venezuela 1901: Cipriano Castro adoptó la resolución de interrumpir el pago.
Unión Soviética 1905 y 1917: el Soviet de San Petersburgo –presidido por Trotsky- había adoptado en 1905 la resolución de no pagar la deuda externa. En esta resolución se apoyó el gobierno revolucionario para suspender, en 1919, el pago de la deuda (cerca de 19.000 millones de dólares) contraída durante el régimen zarista.
Alemania 1923: dejó de pagar la deuda impuesta por Inglaterra y Francia después de la Primera Guerra Mundial.
Inglaterra, Francia e Italia 1933: por la crisis mundial, dejaron de pagar las deudas que tenían con EE.UU., unos 12.000 millones de dólares.
Cuba 1959: luego del triunfo de la revolución encabezada por Fidel Castro, una de las primeras medidas del nuevo gobierno fue el desconocimiento de la deuda contraída por el dictador Batista.
EE.UU. 1971: el entonces presidente Nixon declaró la inconvertibilidad del dólar con el oro aduciendo problemas con la inflación, desconociendo compromisos de pago por 50.000 millones de dólares.
México 1982: en la década de los ´80, ante las consecuencias terroríficas del endeudamiento impuesto por EE.UU. y el FMI, comenzaron a darse distintas variantes, parciales y coyunturales, de no pago. La mas “legal” y frecuente es la “cesación de pagos” que ese país inauguró en 1982.
Bolivia 1984: una huelga general exigió la suspensión de los pagos obligando a declarar una moratoria.

Comentarios Destacados

juanchuleitor +68
Yo que vos, cierro comentarios, sino bienvenido el forobardo.
Danuschi
en esa foto, faltan unos cuantos coimeros y corrupt@s

60 comentarios - Nos afanaron demasiado... y te lo muestro

juanchuleitor +68
Yo que vos, cierro comentarios, sino bienvenido el forobardo.
Danuschi
en esa foto, faltan unos cuantos coimeros y corrupt@s
OdraboroF +10
Ok, la deuda es ilegítima e ilegal, eso nadie lo discute.

Ahora solo falta convencer a nuestros acreedores!

¿Sabes que nos van a decir? Nos van a decir que nuestros representantes legítimaron la deuda, y no hablamos de nuestros gobiernos de facto, hablamos de gobiernos bién democráticos.

Tratar de convencer a los organismos internacionales de lo contrario, nos llevaría décadas de esfuerzo inútil e improductivo.

Sería perder el tiempo y perder credibilidad, y mucho más.

¿Y ahora se quejan con el Kirchnerismo por querer pagarla?

Creo que se acordaron tarde de eso, ya no es momento para salir a denunciarlo, ese momento ya pasó, lamentablemente. Tendrían que haber aprovechado en su momento, pero la gente siempre estuvo en una nube de pedos......

Ahora hay que agachar la cabeza y pagar, a mediano y largo plazo será lo mejor.

Yo creo que deberíamos ver al pago de la deuda como una inversión más que como una pérdida.

Pero debemos aprender la lección, para estar despiertos de ahora en adelante y no volver a caer en la misma.

Aunque todavía veo al reclado de una deuda odiosa como una utopía, realmente deseo que sea tomado en cuenta, pero hay que ser realistas.
OdraboroF +7
A, me olvidaba...excelente aporte, gran esfuerzo.

+10 + recomendado
hahajejeje -18
Aparentemente,pagar la deuda esta mal....mira vos
sher1ff +2
muy interesante, a persar que castillo no fue siempre una fuente confiable.
Muy buen post masa! toma +10!
tifan777 +4
tienen que juntarse todos los candidatos con cristina y anunciar juntos que no se va a pagar la deuda
polipoli2 +5
hahajejeje dijo:Aparentemente,pagar la deuda esta mal....mira vos


tifan777 dijo:tienen que juntarse todos los candidatos con cristina y anunciar juntos que no se va a pagar la deuda

Aprendan a leer.
armandobanquito +3
Tremendo post che, te dejo 10+ y recomiendo.

Alejandro Olmos seguramente fue uno de los últimos verdaderos patriotas, y por lo tanto terminó como tal: solo, olvidado y en la miseria.
Mientras tanto los parias de la Patria como Ménem y Cavallo, Duhalde, Cristina (y si siguiera vivo Kirchner) y otros, siguen entre nosotros como si nada.

En fin... tenés cuidado que ya van a aparecer los ciber democráticos k a querer desvirtuar todo.
Saludos.
tarotaringa +7
Finalmente, derrotado, De la Rúa renunció y huyó de la Casa de Gobierno al anochecer. El Argentinazo había triunfado


No creo que el argentinazo haya triunfado... La consigna era "que se vayan todos" Y lamentablemente siguen estando...
Una revolución fallida.
IlRivoluzionario +3
Que lindo pagar la deuda no? y mas con la plata de los jubilados. La verdad que no entiendo a los ÑoKis
Avalon -6
OdraboroF dijo:Ok, la deuda es ilegítima e ilegal, eso nadie lo discute.

Ahora solo falta convencer a nuestros acreedores!

¿Sabes que nos van a decir? Nos van a decir que nuestros representantes legítimaron la deuda, y no hablamos de nuestros gobiernos de facto, hablamos de gobiernos bién democráticos.

Tratar de convencer a los organismos internacionales de lo contrario, nos llevaría décadas de esfuerzo inútil e improductivo.

Sería perder el tiempo y perder credibilidad, y mucho más.

¿Y ahora se quejan con el Kirchnerismo por querer pagarla?

Creo que se acordaron tarde de eso, ya no es momento para salir a denunciarlo, ese momento ya pasó, lamentablemente. Tendrían que haber aprovechado en su momento, pero la gente siempre estuvo en una nube de pedos......

Ahora hay que agachar la cabeza y pagar, a mediano y largo plazo será lo mejor.

Yo creo que deberíamos ver al pago de la deuda como una inversión más que como una pérdida.

Pero debemos aprender la lección, para estar despiertos de ahora en adelante y no volver a caer en la misma.

Aunque todavía veo al reclado de una deuda odiosa como una utopía, realmente deseo que sea tomado en cuenta, pero hay que ser realistas.



Recomendado!
holyknight +3
Ese es el precio por dejar que los milicos tomen el poder. Los milicos son carniceros no políticos, bien dice nuestra constitución que las fuerzas armadas están para defender la soberanía y en casos extremos el orden interno, nada más. Es como poner a un canillita como directivo de Shell.
armandobanquito +7
La_vida_tombola dijo:
armandobanquito dijo:Tremendo post che, te dejo 10+ y recomiendo.

Alejandro Olmos seguramente fue uno de los últimos verdaderos patriotas, y por lo tanto terminó como tal: solo, olvidado y en la miseria.
Mientras tanto los parias de la Patria como Ménem y Cavallo, Duhalde, Cristina (y si siguiera vivo Kirchner) y otros, siguen entre nosotros como si nada.

En fin... tenés cuidado que ya van a aparecer los ciber democráticos k a querer desvirtuar todo.
Saludos.



Me gustó lo que dijiste sobre Alejandro Olmos... porque estará tan olvidado no?

Porque es "El Sistema" que se defiende. Así es como trabaja, cuando aparece alguien que representa una amenaza par lo establecido, intenta borrarlo, que la gente lo olvide o mejor aún si nunca supo que existió. Lo demoniza para que sea rechazado y negado, lo injuria, en fin... lo que estamos viendo ahora mismo con personas que se le oponen de una u otra manera: "el pollo" Sobrero, Pino y Proyecto Sur, Altamira y el FIT, Alejandro Olmos Gaona (el hijo de Don Alejandro Olmos), el Dr. Andrés Carrasco (hizo una investigación re-grosa sobre los efectos del Glifosato), Félix Frias (el lider de los nativos Qom de la Colonia La Primavera en Formosa)... en fin, todo el que representa una verdadera amenaza termina mal, desde San Martín, pasando por "el Che", hasta los casos que te nombré.

Don Alejandro sufrió hasta la despersonalización, la desaparición virtual. Los milicos le sacaron todos sus documentos -creo que durante los 60'-, así que el tipo no existiá en los papeles, no era un ciudadano. Pero siguió y siguió y logró que Ballesteros sacara esa resolución. Resolución que hoy Kretina y su chongo, Amado Boloudou, se pasan por el centro del ojete...
Y lo que más me duele, el pobre Alejandro murió sin poder ver los frutos del trabajo de toda su vida
¿Sabés qué era Don Alejandro? Era periodista... igual que la zarta de hijos de puta que pululan hoy, como (según dice el mismo) el sorete de @NathanAdler_

En fin, vivimos en el país de las injusticias.
Saludos.
tacoman123 +2
wow creo que ahora se toda la historia de argentina y pues no muy diferente a todos los gabiernos
reloco77 -1
esto viene desde hace muchisimo tiempo, desde que nos decian que eramos el granero del mundo cuando solo eramos la chacra de inglaterra pero YA NO MAS!!!!
mvkg -4
OdraboroF dijo:Ok, la deuda es ilegítima e ilegal, eso nadie lo discute.

Ahora solo falta convencer a nuestros acreedores!

¿Sabes que nos van a decir? Nos van a decir que nuestros representantes legítimaron la deuda, y no hablamos de nuestros gobiernos de facto, hablamos de gobiernos bién democráticos.

Tratar de convencer a los organismos internacionales de lo contrario, nos llevaría décadas de esfuerzo inútil e improductivo.

Sería perder el tiempo y perder credibilidad, y mucho más.

¿Y ahora se quejan con el Kirchnerismo por querer pagarla?

Creo que se acordaron tarde de eso, ya no es momento para salir a denunciarlo, ese momento ya pasó, lamentablemente. Tendrían que haber aprovechado en su momento, pero la gente siempre estuvo en una nube de pedos......

Ahora hay que agachar la cabeza y pagar, a mediano y largo plazo será lo mejor.

Yo creo que deberíamos ver al pago de la deuda como una inversión más que como una pérdida.

Pero debemos aprender la lección, para estar despiertos de ahora en adelante y no volver a caer en la misma.

Aunque todavía veo al reclado de una deuda odiosa como una utopía, realmente deseo que sea tomado en cuenta, pero hay que ser realistas.


Buen Coment. Toda la razon, Argentina misma es quien se endeudo solita por cagadaz nuestras y fue argentina quien estatizo la deuda privada por mas que hayan sido 2 o 3 hijos de puta Ya es tarde para reclamar y no pagar. El kirchnerismo ademas consigio buenas negociaciones y bajos intereses con muchos acreedores evitando que se meta el FMI.
zumbo -6
Si se puede pagar la deuda, creo que deberíamos hacerlo y Quedar limpios.

A mi me enseñaron que el que te Fía, algún día va a salir a cobrarte lo que alguna vez te prestó.

Y aparte el hecho de pensar en no deberle nada a nadie y brindar un sustento propio no tiene precio.
sergiobazz
grandísimo post, lamentablemente todo indica que a la mayoría de nuestros "queridos representantes" (por no decir todos) no se les cruza por la cabeza la idea de hacer una auditoria y pagar sólo lo que debe el estado, en tanto que los privados y sus socios del poder público deberían responder con su patrimonio y rendir cuentas por estafar al estado...

releyendo lo que escribí me parece que hay mayores chances de que Desamparados de San Juan le gane al barcelona en la final del mundial de clubes (espero que no se ofendan los sanjuaninos)

+10 y recomendado. Estaría bueno que alguien suba el libro de Olmos. Saludos
Danuschi +2
levántate una y otra ves , hasta que los corderos se conviertan en leones...salud Alejandro !!!!
Squallkpo +1
Mira, te tiro la frase de una cancion
"Deuda externa dibujada y la reconcha de mi hermana, no es de ahora ni es de ayer, sin embargo me van a cojer"
R0b3rt1k0 +2
La deuda externa se podria pagar facilmente con Parte de la Guita que los politicos nos afanaron. Solo con parte de esa guita.
Panglos +2
se sientan a negociar la sangre joven
maxi8543 +1
No leí un carajo. Pero se cómo viene la mano, y siguen afanando. y la culpa es de todos.
jijiveni -9
flipperxxx dijo:+10 FUERA KRISTINA!!!!


te votan en negativo pedazos de trolos
Danuschi +1
van 9 puntines mas por el capolaboro, "nunca es demasiado, ahora me toca a miiiiiiiiiiii"
pabzcz +9
muy buen post ,la imagen de kirchner con Menem , despues se dicen Peronistas
Nos afanaron demasiado... y te lo muestro
EstebanStars +2
La_vida_tombola dijo:
OdraboroF dijo:Ok, la deuda es ilegítima e ilegal, eso nadie lo discute.


Bien

OdraboroF dijo:Ahora solo falta convencer a nuestros acreedores!


Leé el post y te vas a dar cuenta quienes son nuestros acreedores

OdraboroF dijo:¿Sabes que nos van a decir? Nos van a decir que nuestros representantes legítimaron la deuda, y no hablamos de nuestros gobiernos de facto, hablamos de gobiernos bién democráticos.


La deuda fué contraída por las empresas multinacionales radicadas en la Argentina, lo justo sería revisar los archivos y expedientes y que cada empresa se haga cargo de sus deudas (y no el pueblo argentino)... que... ahhh y por lo menos meter preso a Cavallo por lo que hizo...


OdraboroF dijo:Tratar de convencer a los organismos internacionales de lo contrario, nos llevaría décadas de esfuerzo inútil e improductivo.



• “Yo creo que la deuda externa es absolutamente impagable.” (Franklin
Williams, asesor del FMI, reproducido por el diario Hoy de La Plata,
22/9/95).


Creo que ellos conocen bien la estafa que se comete...


OdraboroF dijo:¿Y ahora se quejan con el Kirchnerismo por querer pagarla?


Y obvio!! fué una estafa al pueblo argentino, este gobierno al pagar la deuda está legitimando una estafa!!


OdraboroF dijo:Tendrían que haber aprovechado en su momento, pero la gente siempre estuvo en una nube de pedos......



No susbestimes a la gente, que en el 2001 salió a la calle para reivindicar el no pago de la deuda (y lo consiguió)



OdraboroF dijo:Yo creo que deberíamos ver al pago de la deuda como una inversión más que como una pérdida.



Si, una inversión para las multinacionales y los bancos extranjeros!!



En fin, lee el post y si encontras algo que puedas refutar lo discutimos con total tranquilidad...saludos y suerte


que asco me da este OdraboroF Si lo que hicieron los K con respecto a la deuda lo hubiera hecho Macri ( en un hipotético caso) estaría puteando a Macri por eso
Esta gente es no tiene pensamientos propios Son como robots Patético
Danuschi +1
se disfrasan de Eternauta, y ponen a un UCD de ministro de economia, perdon me da verguensa agena. osea al peronista le cantan la marcha, al izquierdista le cantan la marsellesa, al conservador le cantan el himno. que versatilidad operistica!!!!!
jonnavaja
en economía y en nuestro país todos están en una rosca tremenda --- buen post
Facucai13
excelente mañana te dejo 10 x qe ya di los de hoy !
raulest -8
No lei un carajo pero yo creo que Menem y Cavallo fue lo mejor que tuvo la Argentina, gobernaron con todo el corazón por nuestro pueblo. Anécdotas de Menem contaban que el era el último en retirarse y apagar las luces en la casa de Gobierno y el primero en llegar. acá Menem y Cavallo pusieron el lomo para que después tiren todo por la borda los otros que le siguieron eso se vio claramente en nuestro país.
A mi a veces me daba pena por Menem porque muchas veces tuvo que soportar toda clase de calumnias y críticas inventadas por la oposición, con menem estuvimos en el primer mundo, yo viaje a Brasil, compre mi casa, auto, estábamos codo a codo con los Estados Unidos y Europa y los mejores de toda sudamerica lejos.
Estábamos entre los primeros del mundo solo con Menem sin contar con Gardel, Maradona, Borges, etc. sólo Menem pudo lograr lo que nadie había hecho en siglos, desde la epoca de la primera junta.
Cavallo un señor, fue el único que pudo lograr que nuestra moneda tuviera el mismo peso que la moneda estadounidense! ese tipo es un genio, cuando me enteré que salió de Harvard me di cuenta que era una inminencia en la cual delante suyo me saco el sombrero con toda honra. Estuvimos en el primer mundo hasta que llegaron los radical de de La Rua y arruino todo.