No soy afecta a la exaltación patriótica o patriotera, bah, como casi nadie hoy en día (salvo durante un Mundial, p.ej.). Suelo escuchar por radio a Jorge Dorio que a cada rato dice "la Patria" y la verdad es que suena raro, casi nadie más lo hace. Salvo que el acto del 25 de mayo pasado en la Plaza de Mayo se hizo con la consigna "La Patria somos todos". Y pensándolo un poco, esta frase tiene una enorme riqueza potencial, si se quiere apuntar a la construcción de un país sin excluidos y no simplemente a un conjunto de enclaves prósperos, protegidos por rejas de seguridad de una multitud marginada.
Evidentemente algo pasó para que la simbología de la Patria, tan cara en épocas pasadas, esté tan devaluada. Encontré una buena explicación en esta intervención del antropólogo Alejandro Grimson en el debate sobre "La identidad nacional" (perteneciente al ciclo "La cultura argentina hoy" organizado por la Secretaría de Cultura de la Nación, publicado como suplemento de Página/12 del 23/09/2006):
"En Argentina, a diferencia de lo que ocurre en otras sociedades latinoamericanas, como la brasileña, los sentimientos nacionales se encuentran distribuidos en dicotomías excluyentes y confrontadas, entre militares y pueblo; autoritarismo y democracia, etcétera.
No hay matices, la diversidad está más bien licuada, invisibilizada, y lo que se visibiliza es, o propio, o contrario a lo propio. Existe en Argentina un cierto pensamiento dicotómico que me parece importante considerar que es el producto del proceso histórico al cual hacían alusión Carlos y Felipe . ¿Cuál fue el papel específico que cumplió la dictadura militar en la transformación de los sentidos sociales de la Nación?
Porque antes de la dictadura militar lo nacional era un campo de disputas políticas y simbólicas, había proyectos muy distintos, contrapuestos, acerca de cuál era el futuro deseado para la Nación. Sin embargo, después del '76, con la retórica nacionalista que vació al Estado, con el terrorismo de Estado asociado al nacionalismo y con lo ocurrido en Malvinas, lo nacional quedó dentro de uno de los dos campos de la disputa. Luchar por la democracia o defenderla implicaba renunciar a la retórica nacional, a la reivindicación de la simbología nacional, contraponerse a un discurso autoritario que se había apropiado de la nación.
En mi opinión, uno de los grandes éxitos de la dictadura militar es que identificó a la nación y lo nacional con lo autoritario. Creo que hasta hoy esa identificación tiene cierta vigencia entre nosotros, aunque por suerte en los últimos años ha entrado en crisis parcialmente. El lazo íntimo entre nación y autoritarismo fue uno de los grandes éxitos de la dictadura, porque si democracia y nación aparecían como campos opuestos en la década del '80, eso se tradujo en una apropiación de la nacionalidad e incluso de las festividades relacionadas con lo nacional por parte de cierto sector de la sociedad. Eso, en términos sociológico-antropológicos, es un síntoma clave porque, como decía Durkheim, la fiesta de una comunidad es el momento en el cual la comunidad se celebra a sí misma, celebra su existencia. Como Argentina no tiene nada para celebrar de su existencia como tal, fue abandonando ese tipo de celebraciones. Esa distancia que los argentinos adoptamos respecto de la Nación es el producto de una política, y no sólo eso, sino que produce efectos políticos poderosísimos.
Lo digo porque, en mi opinión, para que se pudiera dar el caso argentino en la década del '90, que es uno de los casos más extremos de neoliberalismo en el mundo, tuvieron que conjugarse tres condiciones. La primera fue la dictadura militar con todo lo que conocemos sobre ella, la segunda fue la hiperinflación con el terrorismo económico que implicó y la tercera es que los argentinos tuviéramos distancia completa respecto de nuestro sentimiento nacional. Si no hubiera habido una distancia respecto de nuestra nacionalidad, habría surgido, por ejemplo, una movilización cívica cuando se regaló YPF. Sólo fue posible hacerlo porque nosotros ya no sentíamos YPF como nuestra."
Esto redondea bastante bien mis pensamientos sobre los '90 como la época del proyecto del "no-país". Que no hubiera sido posible de no haber existido el Proceso, y que nos llevó al borde de la extinción en la debacle de 2001. ¿Vale la pena tratar de reinventar hoy día, lejos de todo autoritarismo, una identidad nacional? ¿Estaremos todavía a tiempo? son preguntas que se vienen a mi mente cada vez que pienso en mi queria Patria,mi querido Pais.... y ya se cual es mi respuesta solo falta que la sepamos todos.
parece que no entendiste el texto se hablaba se movilizacion nacional no del sur o del norte.se habla de la falta de un levantamiento de un pais entero contra esto.No se habla de si un ex presidente entrego la empresa o no,cosa que creo que si.Se habla de otra cosa o no leiste el post o no lo entendiste.besos!!
Realmente me gusto mucho tu post, proporciona un análisis breve pero para nada inexacto acerca de lo que constituye la realidad de nuestro país.
Ahora bien, en algunos puntos disiento en lo que vos opinas, dado que me parece que la realidad de nuestro país y sobretodo lo que tiene que ver con la construcción de un pensamiento nacionalista se estructura dentro de un marco extremadamente complejo, que supera aun a hechos catastróficos como un proceso largo y nefasto colmado por gobiernos que asumen su poder por la fuerza y sin el amparo de la Constitución, y mas aun atribuir como una de las causas fundamentales de otro proceso atroz, como lo es el de la instauración de un modelo económico extremadamente neoliberalista –dada la manera en la que se maneja en nuestro país la cuestión relativa a las elecciones- .
Sin duda que todo esto que estoy escribiendo es superficial e insuficiente como para entender un fenómeno de semejante magnitud como lo es el del sentimiento patriótico; pero no es para nada menos significativo que hoy en día –mas allá de cuestiones que para algunos son económicas-, estemos enfrentándonos ante una discusión que ya va camino a cumplir 2 siglos, como lo es el de la cuestión del federalismo o el unitarismo.
En la medida en la que no podamos solucionar estas cuestiones coyunturales mas vamos a tardar en poder construir un verdadero y fiel sentimiento patriótico.
4 comentarios
hubo movilizaciones en el sur. en realidad la privatizacion se pudo llevar a cabo porque cierto ex-presidente prestó el apoyo necesario.
http://www.lanacion.com.ar/Archivo/Nota.asp?nota_id=886509
http://www.clarin.com/diario/2005/08/17/elpais/p-00801.htm
http://www.argenpress.info/nota.asp?num=052697&Parte=0
Ahora bien, en algunos puntos disiento en lo que vos opinas, dado que me parece que la realidad de nuestro país y sobretodo lo que tiene que ver con la construcción de un pensamiento nacionalista se estructura dentro de un marco extremadamente complejo, que supera aun a hechos catastróficos como un proceso largo y nefasto colmado por gobiernos que asumen su poder por la fuerza y sin el amparo de la Constitución, y mas aun atribuir como una de las causas fundamentales de otro proceso atroz, como lo es el de la instauración de un modelo económico extremadamente neoliberalista –dada la manera en la que se maneja en nuestro país la cuestión relativa a las elecciones- .
Sin duda que todo esto que estoy escribiendo es superficial e insuficiente como para entender un fenómeno de semejante magnitud como lo es el del sentimiento patriótico; pero no es para nada menos significativo que hoy en día –mas allá de cuestiones que para algunos son económicas-, estemos enfrentándonos ante una discusión que ya va camino a cumplir 2 siglos, como lo es el de la cuestión del federalismo o el unitarismo.
En la medida en la que no podamos solucionar estas cuestiones coyunturales mas vamos a tardar en poder construir un verdadero y fiel sentimiento patriótico.
Te dejo +5.