LA MEDICINA EN LA ÉPOCA MEDIEVAL.

La medicina medieval

Durante la primera parte de la Edad Media existía una Medicina eclesiástica cristiana y monacal, era en los monasterios donde se atendían enfermos, además de repartir comida entre los menesterosos. En los monasterios había farmacias donde se preparaban los productos medicinales, ya que actuaban como dispensarios era costumbre de los primeros tiempos que los propios médicos preparasen los productos que administraban. Los frailes no solían hacer visitas a domicilio, sino que los pacientes acudían a ellos.

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Existía una paramedicina o medicina paralela compuesta por curanderos, algebristas, santiguadores, ensalmadores, una medicina supersticiosa, ejercida por curanderos, algebristas, santiguadores y ensalmadores. La Medicina medieval no pudo, en general, desprenderse de la etapa mágica y por ello fue, en parte, empírica y muy poco racional

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Se utilizaban amuletos consistentes en bolsitas cerradas, dentro de las cuales se colocaban escritos, fragmentos de los Evangelios y nombres de santos. Otra forma supersticiosa de curar era por medio de ensalmos y aplicación empírica de diversas medicinas.

La Medicina medieval unida a creencias magia, a unidas a decisiones empíricas irracionales donde curanderos trataban a supuestos poseídos con mal de ojo, los exorcistas trabajaban los endemoniados, algunos sólo aceptaba en pago a sus curaciones monedas u objetos de oro y plata.

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La expulsión de los judíos decretada por los Reyes Católicos en 1.492, afectó a la atención sanitaria del Reino de España, ya que la Medicina en aquellas época estaba atendida por famosos médicos judíos.

El contacto con reliquias de santos fue una forma de curar muy propia de la época. Se atribuyó a santos curaciones milagrosas, a la fuente de San Isidro de Madrid narran las crónicas que a ella acudió el propio Emperador Carlos V para curarse ciertas tercianas que padecía y logro curar las fiebres. En la fuente de San Isidro una placa de mármol tiene escrito: “Si con fe la bebieres y calentura trujeres, volverás sin calentura”.

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Había también cirujanos especializados en curar el mal de piedra. A los médicos se les atribuía el nombre de físicos. La asistencia médica estaba distribuida por estratos sociales, los ricos y poderosos, estaban atendidos por médicos graduados en las Universidades más importantes, que atendían también a la corte, sus honorarios eran muy elevados. Los burgueses comerciantes y artesanos, disponían de otros médicos y la asistencia médica para pobres y menesterosos eran atendidos por curanderos y barberos.

Médicos famosos fueron:

Ali Ben Almagerethi: Nació en 1150, se graduó en Córdoba y Granada, donde practicó con los médicos más famosos del Islam. Poseía una gran biblioteca, fue impulsor de los baños públicos. Escribió una obra famosa: De animalium generaciones, que se encuentra en la Biblioteca de El Escorial.

Agmer-Ben-Abdala: Nació en Toledo en 1154. Su fama se acrecentó al curar la gota que padecía el Califa de Cuenca, Abu-Amcer-el Ugartín. Tuvo gran conocimiento de las propiedades medicinales de las aguas minerales. Su más famosa es ”Tratado de las aguas medicinales de Salam-bir”.

Ben-Jehudah-Mosca: Nació en Toledo en 1220 donde estudió Medicina. Fue llamado el Catón pequeño. Fue médico de Alfonso X el Sabio. Hizo numerosas traducciones de textos mahometanos al latín y otros del caldeo como el Libro de las 300 piedras y sus propiedades. Tradujo también al castellano la obra Medicina y Cosmografía de Ali-aben-Ragel-ben Adresdri.

Quesgas-Vidal de Quisland. Médico judío nacido en Madrid en 1327 estudió en Toledo la carrera de Medicina. Conoció perfectamente la obra de Hipócrates. Tradujo en lengua hebrea el Libro de medicina compuesto en latín por Arnau de Vilanova llamándolo “Hann-gagh Haberiath” (Régimen de la Sanidad), uno de cuyos ejemplares se encuentra en la Biblioteca del Vaticano en Roma.

Jacob-Ben-Jehudah ben Castell: Nació en Alcalá de Henares en 1445. Estudió Medicina junto a otro médico hebreo. En la Biblioteca del Vaticano hay un bello ejemplar de su traducción de la Cirugía de Bunen, del latín al hebreo.

Sahagol Manteun: Nacido en Madrid en 1490. Ejerció como médico, jurista, metafísico y talmudista. Sus aciertos clínicos le dieron fama. Hizo versiones y traducciones de los libros clásicos de la Medicina como el Canon de Avicena, especialmente dedicada a la sangría y las enfermedades del tórax. Tradujo también a Averroes y Aristóteles.



Fueron famosos los doctores Fernando López de Escoriaza y el doctor Pedro Frías, que fueron llamados a consultas en Inglaterra y Flandes.

ignorancia.

Estudios médicos:

Fernando III había dotado en 1240 una Cátedra de Anatomía dedicada a la Cirugía en la Universidad de Palencia, que luego fue trasladada a Salamanca por Alfonso X el Sabio.

Las Cortes de Monzón de Aragón en 1283 habían creado la figura de los Prohombres que celaban el arte de curar, castigando y multando a quienes ejerciesen sin haber sido previamente examinados por un Tribunal adecuado.

En España, en 1348, se establecen una serie de normativas sobre las cualidades, obligaciones y derechos médicos. Las ordenanzas de Juan I creando el cuerpo de examinadores a los que llamó Alcaldes y cuya misión era dictaminar la aptitud de los que se dedicaban a la Medicina y a la Cirugía, fueron un gran paso en el desarrollo sanitario, y dignificó la profesión médica con la repercusión lógica sobre la mejor atención al enfermo.

Fernando el Católico otorgará el privilegio perpetuo a la Cofradía de San Cosme y San Damián para que los médicos y cirujanos del Hospital de Santa María de Gracia pudieran abrir y anatomizar cuerpos humanos. Además prohibió que se expidiese receta que no fuera ordenada por dicha cofradía.

Tratamientos médicos.

Para conocer las técnicas utilizadas por los médicos del medioevo, hay un refrán que las resume muy bien: Sangrías, lavativas, purgas y ventosas y siempre las mismas cosa, fueron los puntales de la clínica diaria.

Se utilizaban remedios tan peregrinos como la triaca magna, panacea compuesta de; polvo de momia, piedra bezoar y diversos alexifármacos. Entre las técnicas quirúrgicas, la trepanación craneal, la cauterización y las amputaciones.

Las curas de las heridas eran frecuentes, las fuentes y sedales fueron un método terapéutico del que se abuso, consistía en hacer una incisión en una pierna, brazos o nalgas, por donde se realizaba una sangría. Se colocaba entre los labios de la herida, estopa hervida o un objeto metálico que impedía la cicatrización por tiempo indefinido, de modo que se formaba una fístula que cada día producía cierta cantidad de secreción. Se creía que con esto salían los malos humores y el organismo se purificaba.

Era común y corriente el uso de hilas o hebras sacadas de un trozo de lienzo con las que, embebidas en líquidos cicatrizantes, se cubrían las heridas empapadas con sal para cicatrizarlas. Se usaban las bizmas o emplastos para confortar, hechos con estopa de lino o cáñamo, aguardiente, incienso, mirra y otras substancias, tan extrañas como inútiles.

Todos estos medios de pasadas épocas fueron los comienzos del gran esfuerzo que las naciones y los gobiernos realizan alcanzar a la atención sanitaria del mundo actual.