A continuación vamos a comentar tres pequeñas técnicas de autohipnosis.

Indicaciones principales: Para prevenir el estrés, regenerarse psíquica y físicamente, y mantener o encontrar cierta estabilidad emocional.

Técnica del ombligo
Se trata de un procedimiento basado en un antiguo método de relajación practicado por los monjes del monte Athos (Grecia).

Desarrollo:

Túmbate boca arriba, en un lugar tranquilo.
Cierra los ojos.
Respira lenta y profundamente; el procedimiento más idóneo es meter el vientre en el momento de inspirar y sacarlo al ir a espirar.
Continúa respirando de la misma manera pero introduce una innovación: empieza a contemplar, mentalmente, tu propio ombligo.
Intenta abstraerte totalmente, y no permitas que ningún pensamiento llene tu mente; mientras tanto, continúa respirando como acabamos de indicarte, metiendo el vientre al inspirar y sacándolo al espirar, y bajo ningún concepto interrumpas la “contemplación” de tu ombligo.

Nota:

A veces se logra la relajación con apenas dos o tres minutos de ejercicio. Si no fuera así, no hay ningún inconveniente en iniciarlo de nuevo tantas veces como sea necesario, repitiendo: “La relajación nace en mi ombligo”. Para las personas acostumbradas a esta técnica bastará con evocar la noción de la relajación, a la vez que se concentran en la imagen mental de su ombligo.

Técnica del tercer ojo

Se trata de un procedimiento derivado de los clásicos métodos de concentración de Oriente.

Desarrollo:

Puedes tumbarte boca arriba, sentarte o permanecer de pie. Cierra los ojos y respira, metiendo el vientre al inspirar y sacándolo al espirar.
Concéntrate en lo que los Tibetanos llaman el tercer ojo, es decir, un punto situado en la zona central de la frente, que constituiría el vértice superior de un triángulo imaginario cuyos otros dos vértices serían los ojos.
No permitas que ningún otro pensamiento altere tu concentración en el tercer ojo, ni interrumpas tu respiración regular; si es necesario, repítete mentalmente que te estás relajado.

Nota:

Se aconseja practicar este ejercicio hasta alcanzar la sensación de relajación, pero si esta no se produce al cabo de cinco a diez minutos, es preferible recurrir a otra técnica

Técnica del vacío total

Esta técnica sirve también para combatir la ansiedad y los insomnios ligeros. (Muy útil para quedarse dormido.)

Este procedimiento consiste en eliminar progresivamente una imagen mentar determinada.

Desarrollo:

De pie, sentado o tumbado, cierra los ojos.
Retén en tu memoria una imagen familiar, como puede ser una determinada habitación de tu casa, y procura recordarla con toda nitidez, a la vez que te repites: “Para mí, no existe nada más”.
Concéntrate en todos los detalles de esa imagen (paredes, suelo, techo, ventanas, muebles, etc.)
Uno por uno, suprime mentalmente todos esos elementos, hasta llegar a un “vacío total”.
Una vez eliminado todo, mantente en ese vacío por algunos instantes, y deléitate en la sensación de reposo que produce.

Nota:

En caso de insomnio, si la representación del vacío imaginario no conduce automáticamente al sueño, es necesario repetir el ejercicio las veces que sea preciso. Pero, como regla general, esta técnica empieza a surtir efecto después de unos minutos de práctica

Si pueden dejen puntillos