Gorbachov, el Traidor

Gorbachov, el Traidor
Por Boris Kagarlitsky

El 80 cumpleaños del ex líder soviético Mijail Gorbachov en el mes de marzo provocó un aumento repentino, pero comprensible, de la nostalgia en la perestroika entre los intelectuales liberales. Sus alabanzas para con el último presidente soviético suenan más como una racionalización por parte de quienes comparten, junto con Gorbachov, la responsabilidad por el colapso del país.

Los discursos en defensa Gorbachov suenan tan poco convincente como las críticas dirigidas contra él. Algunos lo culpan por el colapso de la Unión Soviética, mientras que otros sostienen que eso era inevitable por razones objetivas, y por lo tanto nadie tiene la culpa. Si eso es cierto, ¿sería justo culpar a Stalin por el terror al por mayor y asesinato cometidos por su régimen, o culpar a Leonid Brezhnev por el estancamiento económico que prevaleció mientras que él era el principal dirigente? Y en un sentido contrario, sería incorrecto atribuir Nikita Kruschev el mérito por el deshielo en las relaciones entre Estados Unidos y la Unión Soviética.

La Unión Soviética no desapareció a causa de una gran inundación o un enorme terremoto. Alguien estuvo a cargo de la toma de decisiones y de establecer un curso político. Los políticos deben ser responsables de sus acciones. Pero ¿son los únicos responsables?

De hecho, lo de Gorbachov está indisolublemente unido a la difusa baja auto-estima y racionalización en los millones de personas que vivieron el drama de 1991. Algunos justifican las acciones de Gorbachov en un intento de justificar su propia complicidad en los acontecimientos. Por las mismas razones, otros tratan de sacarse la culpa de encima mediante la imputación de Gorbachov como único responsable. "Él lo arruinó todo", dicen. "Nosotros no tenemos la culpa."

Por desgracia, el pueblo soviético es responsable por lo que le sucedió a su país. Nadie se libra de responsabilidad individual, tampoco los que formaban parte de la dirección - quienes, naturalmente, deben ser llamados a colación primero por todo lo que ocurre. Nosotros el pueblo tenemos la culpa de no haber resistido de alguna forma ese curso de los acontecimientos, o por lo menos por no haber luchado lo suficiente.

En realidad, las únicas personas con el derecho moral de criticar a Gorbachov hoy, son los que tuvieron el coraje en los 80 y 90 de señalar lo destructivas que fueron sus políticas, en ir contra la corriente y condenar el camino seguido no sólo por Gorbachov, sino también por su principal rival político, el ex presidente Boris Yeltsin.

Se compara favorablemente el papel de Gorbachov con el de los dirigentes que estuvieron antes o después, y en particular no se lo recuerda por haber cometido actos ilícitos atroces. De acuerdo con esto, Gorbachov no "destruyó" la Unión Soviética, sino que "solamente" traicionó al país que conducía.

Gorbachov llegó al poder con la promesa de servir y defender el Estado. No se lo puede culpar por el hecho de que una catástrofe que se había estado gestando durante dos décadas, estallase durante su reinado. Pero como un capitán, estaba obligado a "hundirse con el buque" y compartir el mismo destino político del país que gobernaba. El problema no es que Gorbachov pudiese haber evitado el colapso y no lo hiciese - no lo hubiese podido hacer en ningún caso -, sino que cuando llegó la hora de los bifes, se las peló del campo de batalla y se fue a casa a dormir la siesta.

La gente a veces puede entender o incluso justificar las acciones de los delincuentes, pero nunca perdona un traidor.
Traducción Fernando Moyano

2 comentarios - Gorbachov, el Traidor

@zafas2 -6
parece que estan de moda los comunistas,.. que pasa loco el hombre no aprende de sus errores..