El plano astral es un universo paralelo, un plano de manifestación en el que penetramos todas las noches al conciliar el sueño. Durante esas horas, el cuerpo físico queda en un estado latente, recomponiéndose fisiológicamente, mientras la psiquis se desdobla “ingresando” en este universo, desconocido para muchos seres humanos. Lo hace a través de un organismo similar en sus características al cuerpo físico, que se ha dado en llamar “cuerpo astral”.
El plano astral es un mundo singular, regido por algunas leyes similares a las leyes físicas y otras muy diferentes. Los cuerpos y objetos tridimensionales tienen su correspondencia en este plano, en el que sin embargo no existe la gravitación (característica del mundo físico terrestre); también es diferente la cohesión molecular de los cuerpos, de tal manera que los sólidos pueden ser penetrados, etc.

El Plano Astral

La gran mayoría de los seres humanos no somos concientes del fenómeno del desdoblamiento, ni tampoco de lo que ocurre con posterioridad. En el mejor de los casos, estas experiencias quedan en nuestra memoria como sueños, similares a la fantasía mental en estado de vigilia. Repetimos mecánicamente los eventos del día o proyectamos nuestras expectativas hacia el futuro, de manera que sólo recordamos algunos sueños vagos y confusos. En cambio, si despertáramos la conciencia viviríamos esos momentos de la misma forma o con más intensidad que en las horas de vigilia. Tendríamos una forma de conocernos directamente a sí mismos y al cosmos que nos rodea.

Ingresando conscientemente al plano astral podemos acceder a realidades superiores, ignoradas por la cultura moderna, pero muy estudiadas en antiguas civilizaciones. El V. M. Samael Aun Weor, fundador del Movimiento Gnóstico afirma:

“Durante las horas del sueño, todo ser humano se mueve en Astral, flota fuera del Cuerpo Físico. Desgraciadamente los seres Humanos deambulan, durante el sueño, en los Mundos Internos con la conciencia absolutamente dormida también. Por lo común, se dedican a realizar las mismas tareas ejecutadas en la vida diaria. Si alguien despertara la conciencia cuando está dedicado a las tareas nocturnas, tendría oportunidad de contemplar con sus ojos astrales todas las maravillas de los Mundos superiores, y podría dedicarse al estudio de los Grandes Misterios de la Vida y de la Muerte”.

Dentro de los estudios gnósticos existen numerosos procedimientos que permiten provocar el fenómeno, aunque es bueno aclarar desde un principio que el éxito en realizar estas prácticas, está dado por la efectividad en la realización del trabajo interior que propone la gnosis. Queremos decir: no se despierta conciencia en el plano astral por “casualidad”, sino que ese despertar es, en alguna medida, el resultado del trabajo en la meditación y la transmutación de la energía.

Todos estos métodos se basan en la necesidad de “despertar la conciencia” para de esa manera ir generando las condiciones que permitan evidenciar el desdoblamiento.

Transcribimos uno de esos procedimientos, explicado en el libro “Logos, Mantram, Teurgia” del V. M. Samael Aun Weor:

“Dentro del cerebro humano, en el interior de sus celdillas, resuena, incesantemente, la "SUTIL VOZ". Es un sonido sibilante, agudo. Es el "CANTO DEL GRILLO", el silbo de la "SERPIENTE", el "SONIDO ANAHAT": la Voz de Brahama. Tiene diez tonalidades que el Teurgo debe aprender a escuchar. La mente del estudiante debe absorberse en ese SONIDO, como abeja en el néctar de las flores.

Aquel que desee escuchar el SONIDO ANAHAT, debe vaciar la mente, tener la mente quieta, no aquietada; repetimos: QUIETA. El que intente y se proponga escuchar ese místico SONIDO, que mantenga la mente en silencio, no silenciada; repetimos, EN SILENCIO.

Distíngase entre una mente que está quieta, porque ha comprendido que es inútil pensar; y una mente aquietada artificialmente. Diferénciese entre una mente que está en silencio natural, espontáneamente, y una que está silenciada a la fuerza, violentamente.

Cuando la mente está quieta, en profundo silencio, el estudiante sí puede escuchar, inevitablemente, el SONIDO DEL GRILLO: un sonido sutil, agudo, penetrante. Aun más: si el Alma se absorbe en este místico sonido, se abren para el estudiante las Puertas del Misterio. Pues en esos instantes, levántese del lecho, instintivamente, y salgade su recamara para dirigirse a los Templos de la Logia Blanca, o a cualquier lugar del Universo.

¡El discípulo debe aprender a tocar la Lira de Orfeo! ¡Esa Lira es el Verbo, el Sonido, la Gran Palabra!”

Esta práctica se realiza en los instantes en que nos retiramos a descansar y requiere de nosotros la voluntad de “salir de la cama” para comprobar luego si estamos en el plano físico o en el plano astral. En base al ensayo, tal vez fracasando algunas veces, finalmente vamos a dejar en la cama a nuestro cuerpo físico durmiendo serenamente, mientras ingresamos en ese mundo hasta entonces desconocido.

Otras prácticas como la “Yoga del Sueño” descripta en el libro “La doctrina secreta de Anahuac” permite, a partir de un procedimiento extendido en el tiempo, ir alcanzando resultados en sucesivas sesiones.

También es posible despertar la conciencia en el plano astral como consecuencia de un trabajo diario sobre la atención psicológica. Así nos explica el V. M. Samuel Aun Weor esta técnica, llamada “clave del discernimiento”:

“Revelaremos una Clave precisamente para despertar conciencia astral, durante el tiempo del sueño normal, en los Mundos Superiores:

EJERCICIO: Durante el estado del tráfago de la vida diaria, hay que acostumbrarse al "Discernimiento". Cuando el estudiante vea, por ejemplo, una hermosa puesta de sol, con todos sus colores de púrpura, lo más lógico que debe hacer es preguntarse a sí mismo: ¿Estaré yo en Cuerpo Astral?... ¿Andaré fuera del Cuerpo Físico?... Entonces, procurar dar un pequeño salto, un brinco hacia arriba, con la intención de flotar. Y si logra flotar es porque está en Cuerpo Astral, es porque dejó durmiendo el Cuerpo Físico en el lecho, inactivo, aunque sí con todas sus facultades vitales.

Deben admitir y recordar los discípulos gnósticos que, durante el sueño, las almas ven astralmente las cosas exactamente iguales a las existentes en el Mundo Físico; y por ello cree firmemente cualquiera que se encuentra en Cuerpo Físico. ¡Es que en los Mundos Internos reina la ley de la Levitación en tanto que en el Mundo Físico, la Ley de la Gravedad!

Así pues, el saltito resuelve el problema y, si se flota en el Astral, se despertará conciencia. Y todo detalle, toda cosa digna de curiosidad, todo hermoso paisaje de la Naturaleza, debe ser motivo para que el estudiante se formule aquella pregunta y para que ejecute el salto”.

A través de este ejercicio u otros similares despertamos la conciencia dentro del mismo sueño, con toda la sorpresa que significa experimentar esas leyes “extrañas” que rigen ese nuevo “mundo”.