empezamos por Galileo Galilei...autobiografia:
astronomos famosos

Todos mis viajes tienen algo de astronomía, si no son específicamente en busca de observatorios y por congresos o eventos, siempre, aprovecho la oportunidad para conocer que se hace o se hizo del tema en donde estoy. Dos de mis más largos viajes han tenido que ver con la figura de un astrónomo que a mi juicio, es el más importante en la historia de esta ciencia: Galileo Galilei. Uno en 1999 cuando visité Florencia y Pisa en busca de aquellos lugares que había pisado Galileo y otro hace menos de un mes cuando pude llegarme luego de unas charlas que di en España a Padua y Venecia, quizás, las dos ciudades que traerían mejores recuerdos a Galileo.

Galileo llega a Padua en 1592, el mismo año que dejaría los restos de su padre bajo los pisos marmolados de la Iglesia de la Santa Cruz en Florencia. Llega a la ciudad para formar parte del cuerpo de profesores de la Universidad de Padua, un lugar que aún hoy recuerda a sus alumnos la historia que tienen sus muros. En el patio, un monumento recuerda a Galileo Galilei, quizás su máximo referente, los chicos se sientan a los pies casi con indiferencia, como sintiéndose, con derecho o no, parte de esa historia. Las paredes, en los patios y los pasillos, están densamente pobladas de escudos en relieves que recuerdan a las familias que estudiaron allí, a los que compartieron sus conocimientos y a los benefactores que mantuvieron en pie esa casa de altos estudios en tiempos difíciles.
En 1599 Galileo hace su primer invento comercial: el compás geométrico militar, una especie de calculadora de la época. No es en lo único que los aires de Padua lo inspiran. Inventó el termoscopio, precursor del termómetro; ideó y patentó una máquina para levantar agua y descubrió una nueva estrella en la constelación de Sagitario (la nova de 1604), seguramente su observación más importante de esos tiempos ya que lo impulsaría a cuestionarse el dogma aristotélico de la inmutabilidad de los cielos.
Es en esos mismos años, más concretamente en 1608, cuando Hans Lippershey inventa el telescopio en Holanda. Galileo rápidamente se hace del manuscrito de la idea y la mejora construyendo su primer telescopio y siendo él, si, quien por primera vez lo apunte al cielo para convertirlo en un instrumento de ciencia. En la misma Venecia donde se había interesado en la balística (en el arsenal de la ciudad) la leyenda cuenta que se subiría al Campanile de la Plaza San Marco para mostrar a sus seguidores la isla de Murano, situada a dos kilómetros de allí (o actualmente a 40 minutos en Ferry desde la misma plaza). Galileo ofrece su instrumento con los derechos comerciales a la República de Venecia que lo confirma en agradecimiento de por vida en su cargo de la Universidad de Padua y duplica sus ingresos.
ciencia

Ahora Nicolas Copernico...
Astronomia

Nicolás Copérnico nació el 19 de febrero de 1473. Según el autor de la biografía y la nacionalidad del mismo se expresará que fue polaco o alemán. Resulta que nació en la ciudad de Thorn que desde 1466 era una provincia polaca antes de Prusia Oriental. Muchas veces se llamaba Copérnico a sí mismo prusiano, en la Universidad de Cracovia se hospedó en la casa de los prusianos y muchos aducen que la forma que tenía de escribir su nombre: Koppernik, con doble p y con k es propia de los alemanes, sin embargo debe saberse que en la época de Copérnico cada cual escribía más o menos a su antojo incluso los nombres. Kepler escribía su nombre de cuatro formas diferentes aparentemente según con qué ánimo se levantaba y este es otro caso. Tanta discusión. ¿Con qué sentido? Si podríamos decir que Nicolás Copérnico no es ni alemán ni polaco sino como todo genio de la humanidad toda. Es en muchos de los aspectos de su vida propio de su tiempo pero su genio trascendió los años de su existencia, de hecho, se lo conoció mucho más después de muerto que entre sus contemporáneos.

Copérnico fue clérigo, un excelente financista, médico, abogado, pero principalmente: astrónomo o al menos eso sería lo que pretendía se rescatara de sus múltiples actividades pues tenía a la astronomía en enorme consideración: “de la gran cantidad de Artes y Ciencias con las que se eleva el espíritu humano, son preferentes, según mi conocimiento – escribe en el prólogo de sus “Revoluciones”- aquellas que se vuelven hacia lo más magnífico y lo que merece ser sabido. A aquellas pertenece esa ciencia que trata de la maravillosa transformación en el universo, de la marcha de los planetas, su tamaño y distancias, su aparecer y desaparecer, en pocas palabras: la que explica la formación del orbe. ¿Pero que hay más bello que el cielo que abarca toda la belleza?” A eso se dedicaba Copérnico, a lo más maravilloso que podía hacer en sus días.

Copernico

Nicolás Copérnico inicia sus estudios en 1492, a los 19 años. Ese mismo año Colón descubre América, es un hecho maravilloso que cambiaría la forma de pensar de un joven que estaba al tanto de los últimos descubrimientos. De hecho cita a Colón en sus “Revoluciones” cuando supone que por las dimensiones de la Tierra esta debía contener una proporción mayor de tierra firme que de agua cosa por demás confirmada con las nuevas tierras descubiertas por el navegante de los Reyes Católicos, según sus palabras.
Sus maestros de Cracovia fueron quienes lo introdujeron en las matemáticas y la astronomía y mantendría correspondencia con algunos de ellos por muchos años luego de su ida de Cracovia.

De 1506 a 1512 vive con su tío ayudándolo en todo e incluso siendo su médico personal. En su tiempo no se reconoció, salvo entre los más entendidos, a Copérnico como un gran astrónomo como sí a Tycho Brahe, Kepler o Galileo. Copérnico era estimado por otras de sus actividades, una de ellas era la medicina. Entre los pobres lo adoraban por curarlos gratis tomándose más atenciones en ellos que la mayoría de los médicos que solo se acercaban a estos por obligación. Entre los ricos era famoso y a menudo tenía que preparar sus caballos para largos viajes donde era requerido por un influyente enfermo que solo confiaba en su juicio.

Es en 1507 cuando Copérnico escribe el El Comentariolus. Es su primer escrito, tal vez ni siquiera merezca el nombre de libro dejando reservado tan pomposo sustantivo a su obra maestra, circuló solo en manuscrito y llevaba el título de “Breve esbozo de la hipótesis de Nicolás Copérnico acerca de los movimientos celestes”.
Copérnico busca la armonía propia de su época y esto lo impulsa a explicar la disposición de los cielos en base a nuevos axiomas:

1. No todos los cuerpos celestes se mueven alrededor del mismo centro.
2. La Tierra no es el centro del Universo sino solo el de la revolución de la Luna y la gravedad terrestre.
3. El Sol es el centro del sistema planetario y, en consecuencia, del Universo.
4. Comparada con la distancia a las estrellas fijas, la distancia de la Tierra al Sol es enormemente pequeña.
5. La revolución diaria aparente de la bóveda celeste se debe a la rotación de la Tierra sobre su eje.
6. El movimiento anual aparente del Sol se debe a que la Tierra, como todos los otros planetas, giran en torno a él.
7. Las estaciones y las retrogradaciones aparentes de los planetas obedecen a la misma causa.

Estos dos son los principales astronomos modernos...junto con Kepler...perdonen si es medio pesado el texto


Galileo

Fuente:
-http://www.cielosur.com/
Fotos:
-imagenes google