El dibujo infantil

Otra forma a través de la cual el niño empieza a ser capaz de representar la realidad es el dibujo. En principio el dibujo surge de la actividad motora, como una prolongación de la misma, y los primeros dibujos se limitan a reproducir movimientos de la mano con ello el niño imita movimientos y luego incorpora a las personas que lo rodean, tratando de recoger las características más llamativas.
El dibujo también es una actividad muy placentera y el niño goza expresándose a través de los dibujos, por lo cual se relaciona con el juego.
Las relaciones con las imágenes mentales son muy estrechas ya que son imágenes interiorizadas mientras que el dibujo es una imitación no sólo exteriorizada sino realizadas con elementos distintos del propio sujeto.
Para reproducir la realidad que trata de plasmar en el dibujo, el niño necesita ser capaz de controlar sus movimientos y de adquirir una motricidad fina, por ello, mediante el dibujo se puede mejorar notablemente la habilidad motora.
El dibujo también tiene un indudable componente cognitivo que hace que refleje muy bien la comprensión que el niño tiene de la realidad, su representación espacial y cómo concibe las cosas. También es importante el componente emocional (como en el juego simbólico) por eso se han utilizado tantas pruebas proyectivas en relación con esta actividad.
La característica peculiar del dibujo es que éste es la única producción material del niño. Es su posibilidad de tener una influencia sobre el medio que le rodea.

Las etapas del dibujo

Luquet (autor francés) dice que el dibujo es siempre realista en la intención. En 1913 distingue 4 fases en el desarrollo del dibujo:

1) Realismo fortuito: el juego es primero una prolongación de la actividad motora, es una actividad de juego y pronto se transforma en simbólico por esa tendencia en querer plasmar la realidad circundante. Los primeros dibujos de los niños consisten en “garabatos”, líneas dejadas sobre la hoja que reproducen los movimientos que el niño está explorando. La compresión que el niño tiene del mundo es “sincrética”, reuniéndose en ella aspectos que en los adultos están separadas. Los niños reúnen en un solo dibujo el aspecto visual, el movimiento, y el sonido y demás características que le llaman la atención. Luego el niño comienza a encontrar semejanzas entre sus dibujos y la realidad, por lo tanto ya comienzan a decir “qué es” su dibujo. Al comienzo fortuito y luego con intención.
2) Realismo frustrado: porque el niño trata de dibujar algo preciso pero falla por distintos obstáculos. El primero es el control motor. También el carácter limitado y discontinuo de la atención infantil (si uno le indica que le falta tal cosa el niño lo puede completar). En esta fase se dan los “cefalópodos” como la primera representación de la figura humana, que consiste básicamente en una forma circular de la que salen brazos y piernas sin que el tronco tenga importancia. El rasgo más importante de esta etapa es lo que denomina la “incapacidad sintética”. Las cosas que tienen que estar juntas muchas veces aparecen separadas y al revés (el niño dibuja una casa y por un lado le queda la puerta y por otro lado la ventana). Entonces, a veces las relaciones se alteran y la boca aparece encima de la nariz, los que están adentro de la casa aparecen boca abajo, etc.
3) Realismo intelectual: una ves superada la incapacidad sintética nada impide que el dibujo sea completamente realista (aunque su realidad no es la misma que la del adulto). El niño no dibuja lo que ve sino lo que sabe del modelo. Esta fase es la que más llama la atención en los dibujos infantiles. Por ejemplo el dibujar las “transparencias” que consiste en dibujar aquellas cosas que están ocultas. Ej: el pollo dentro del huevo, la comida en la panza, las piernas a través del caballo, los dedos en los zapatos. A veces se da también el “abatimiento” el dibujo de personas sobre el suelo. Es decir, no se tienen en cuenta las perspectivas y se superponen los distintos puntos de visión. Lo que hay es un exceso de detalles pudiendo encontrar dos narices (una de frente y otra de perfil), personas agregadas dentro de un coche, etc.
4) Realismo visual: a partir de los ocho años, el niño empieza a tratar de representar la realidad tal y como la está viendo, intentando utilizar la perspectiva real y siguiendo al modelo.

Libro: Lowenfeld V y Brittain W, Desarrollo de la capacidad creadora, Buenos Aires, Kapelusz, Biblioteca de Cultura Pedagógica, 2° edición. Capítulos: 5-6-7-8
Los autores exponen aquí cuatro etapas del desarrollo de la capacidad creadora, centrándose especialmente en la evolución del dibujo como expresión del desarrollo evolutivo general (aunque también hay referencias a la pintura y al modelado):
ETAPA EDAD CARACTERISTICAS
Etapa del garabateo 2 a 4 años Los comienzos de la autoexpresión
Etapa preesquemática 4 a 7 años Primeros intentos de representación
Etapa esquemática 7 a 9 años La obtención de un concepto de la forma
Edad de la pandilla 9 a 12 años El comienzo del realismo
Etapa del garabateo
El niño refleja aquí en su trabajo creador su desarrollo intelectual y emocional. Dibuja vigorosamente, aunque puede es flexible para cambiar sus movimientos si nuevas experiencias se lo exigen. El niño disfruta con su desarrollo kinestésico con sus garabatos y va logrando un control visual sobre ellos. Es independiente de influencias perturbadoras.
El niño vive experiencias que vuelca en sus dibujos cuando empiece a asignarles nombres. Los dibujos van evolucionando desde una serie de trazos al azar hacia los dos años, que se transforman en movimientos continuos o controlados seis meses más tarde, hasta convertirse en movimientos mucho más complicados cuando el niño comienza a asignarles nombres. Por lo tanto, identificamos tres etapas sucesivas: el garabateo desordenado (trazos generalmente sin sentido), el garabateo controlado (el niño descubre que hay una relación entre sus movimientos y los trazos que ejecuta en el papel, con lo que puede tener un control visual sobre los mismos), y el garabateo con nombre (el niño asigna un nombre a su dibujo: "esta es mamá", etc., lo que significa que empieza a establecer una relación del dibujo con el mundo que le rodea).
Este periodo de la vida es sumamente importante para el desarrollo de actitudes respecto del propio yo y para el convencimiento de que el mundo es un lugar interesante y atractivo.
Etapa preesquemática
Aquí comienza un método diferente de dibujo: la creación conciente de una forma que tiene para el niño alguna relación con el mundo que le rodea. Es, por lo tanto, el comienzo de la comunicación gráfica, pues son sus primeros intentos por representar algo del mundo.
Los movimientos circulares y longitudinales evolucionan hacia formas reconocibles, siendo la figura humana el primer símbolo logrado. Por ejemplo aparece un dibujo tipo 'renacuajo'.
Etapa esquemática
Luego de mucho experimentar, el niño llega a formarse un concepto definido del hombre y su ambiente. Llamamos 'esquema' al concepto al cual ha llegado un niño respecto a un objeto, y que en los dibujos repite continuamente aunque con variaciones, es decir, no es una repetición siempre igual, estereotipada. Para unos niños los esquemas son ricos y para otros tienen más pobreza, pero cada niño tiene su propio esquema.
Entre los esquemas logrados en esta etapa está el esquema humano, el esquema espacial y el esquema temporal. En estos esquemas no introducirá variaciones mientras el niño no tenga alguna experiencia particular que le haga cambiar el concepto.
Respecto del esquema humano promedio de un niño de 7 años, este incluye cuerpo, cabeza, brazos, piernas, manos, pies, cabello y hasta cuello y dedos.
Respecto del esquema espacial, el niño ahora ya no dibuja simplemente un hombre, una vaca, etc., sino que los dibuja ubicado en un contexto espacial: dibuja un hombre sobre el suelo, un sol flotando lejos del suelo, etc., es decir, incluye la línea de base (el suelo) como parte del paisaje, y ubica a los objetos en sus distintas relaciones espaciales, siendo la línea de base el principal recurso utilizado para organizar el espacio.
También desarrollan los niños un esquema temporal, como cuando ubican en lugares diferentes las diferentes escenas de una narración o cuento.
Los productos de esta etapa son hasta cierto punto más rígidos que los de etapas anteriores, pero ello responde a la necesidad del niño de organizar y ver relaciones en el medio que lo rodea.
Edad de la pandilla
El niño descubre aquí que es un miembro de la sociedad -en este momento constituída por sus pares-, descubre la realidad de sus propias emociones en relación a los demás miembros de la sociedad, y toma conciencia de la solidaridad, la competencia y, sobre todo, de su independencia social (puede hacer cosas independientemente de la voluntad de los adultos). En esta etapa, por tanto, los dibujos tienden a representar todas estas experiencias, por lo que es común que dibuje dos o más personas relacionándose entre sí, haciendo cosas.
El esquema generalizado de la etapa anterior ahora le resulta insuficiente, y se ve en la necesidad de dibujar de manera diferente a niños y niñas para discriminar el sexo. La generalización esquemática ya no le es suficiente: agrega detalles a los dibujos para remarcar el sexo, la función o el rol social de la figura dibujada. La capacidad de romper con el esquema y de reconocer detalles particulares relacionados con su yo y con el ambiente es una de las características del niño de esta edad.
Sus dibujos reflejan aquí la necesidad del niño de encontrarse a sí mísmos, descubrir su propio poder y desarrollar sus propias relaciones dentro del grupo o pandilla.