Tema que siempre quisieramos esquivar, pero lo mejor es afrontarlo y estar bien informados sobre como es, la razon y su tratamiento.

Algunas consideraciones acerca de los testículos
Cualquier cambio que notemos en esta zona debe ser motivo para visitar al médico.

Enfermedades de los testículos, todo sobre esto!

Existen algunos términos y nombres que todos los hombres que cuidamos de nuestra salud, debemos conocer, máxime si hablamos de la integridad de nuestros testículos. Por ejemplo, ¿sabe usted lo qué es la epididymitis? Esta condición es la inflamación de un cuerpo, más largo que ancho, pequeño que se encuentra en uno de los extremos de cada testículo, adentro del escroto. Epidídimo es una palabra muy grande para una parte tan pequeña pero importante en la que se incluye el principio del ducto excretor. Es en esta zona donde los espermatozoides comienzan su camino hacia fuera, y por lo tanto, no nos conviene que haya ningún agente inflamatorio que afecte el área. Entre los factores que provocan problemas están las enfermedades venéreas, la Tuberculosis, el uso prolongado de un catéter interno, infección de la próstata o uretra y lesiones físicas. Entre los síntomas que pueden acompañar a esta condición están el dolor, la fiebre y los escalofríos. Los testículos morados es algo que también debemos vigilar. A veces los hombres sostenemos peleas o riñas y algún golpe nos cae justo en los testículos, es imposible que pase inadvertido si es que los testes llegan a ponerse morados.



También podemos machucarlos al subir a la bicicleta o haciendo una mala maniobra en la cama. Cuando el escroto recibe un golpe, pueden romperse algunos vasos sanguíneos y provocar el color morado típico. Puede producirse un daño permanente que afecte la reproducción y que puede producir un dolor crónico. Si esta situación se da, es recomendable acudir al médico de inmediato para que evalúe el problema. Así como podemos llegar a tener los testículos morados, también podemos tenerlos rojizos. Cuando un hombre es sobre estimulado durante la tensión sexual, las sangre se acumulará en todos los vasos sanguíneos pequeños que rodean el escroto. Si este estado de inflamación se sostiene por determinado tiempo, el escroto se verá de color rojizo y se sentirá molesto por el contenido excesivo de sangre en esta área. Debido a esta condición, muchos hombres no pueden llegar al clímax. Otros tienen actividad sexual cuando tienen niveles altos de temor o ansiedad y provocan esta condición.


La coloración dura desde unos cuantos minutos hasta una hora, después de lo cual, la apariencia del escroto se normaliza. Trate de evitar esta situación.También debemos considerar el varicocele. Este malestar consiste en el engrandecimiento de las venas del cordón espermático, que es el que sostiene a los testículos. Pueden sentirse dentro de él como una serie de lombrices, y verse morado. El paciente puede sufrir un dolor agudo o una sensación de jalón. Con frecuencia, este malestar se presenta en los hombres altos., en el testículo izquierdo, por la longitud mayor de los vasos sanguíneos que llevan la sangre de regreso al corazón. Dependiendo de la severidad, es posible que se tenga que usar un soporte o someterse a una operación. La presencia de un varicocele junto a los testículos, eleva la temperatura por el calor de los vasos sanguíneos colectores que se encuentran en el área. Esto puede interferir con la fertilidad y los cirujanos, por lo general, extraen estas venas sospechosas, para mejorar la fertilidad. En lo referente a la excitación sexual podemos considerar lo siguiente. Cuando esta comienza, los vasos sanguíneos que se encuentran en la ingle para que pueda ocurrir y durar una erección. Los testículos se nutren con esta misma dotación de sangre.


testiculos

Esto hace que sintamos los testículos más llenos y, aunque su temperatura pueda seguir estando un poco más abajo que la del cuerpo en general, se presenta una sensación normal de hinchazón relacionada con la experiencia sexual que va a ocurrir. El Escrototambién se jala hacia el cuerpo. Después que se termina la tensión sexual, los testículos, al igual que el pene, regresarán a su estado más flácido. Este es un proceso que debe seguir su curso normal y lo peligrosos ocurre, cuando algunos hombres utilizan técnicas para “durar más” como los ungüentos retardantes o incluso los famosos moñitos sujetadores de los testículos. Esto puede sobrecargar nuestros genitales y se recomienda su uso muy esporádicamente. Finalmente, podemos considerar algunas actividades entre los cuidados que debemos guardar hacia nuestros testículos. Por ejemplo, los largos viajes en motocicletas que producen vibración en la zona del escroto. Igual sería el caso si viajamos en bicicleta mucho tiempo. Algunos músicos que sostienen instrumentos de percusión entre las piernas, también deben tener cuidado si notan algún cambio en sus testículos. Para mantenernos prevenidos, es recomendable auto examinarnos periódicamente y si notamos algún cambio, acudir inmediatamente a ver al médico.


Enfermedades a los testiculos:

Cáncer de testículo
Hidrocele
Varicocele
Orquitis y Epididimitis
Criptorquidia


¿Qué es el cáncer de testículo?
El cáncer de testículo es una enfermedad en la que las células se hacen malignas (cancerosas) en uno o en ambos testículos.
El cáncer testicular, aunque relativamente raro, es el tumor maligno más común en hombres jóvenes entre los 15-35 años, es una de las neoplasias sólidas más curables y sirve como ejemplo para el tratamiento multimodal de tumores malignos. La mejoría en la supervivencia es resultado de la combinación de técnicas de diagnóstico eficaces, buenos marcadores tumorales, regímenes quimio-terapéuticos con multidrogas y modificaciones en la técnica quirúrgica que han conducido a una disminución de la mortalidad de más del 50% antes de 1970 a menos de 5% de 1997(12).

La Sociedad Americana del Cáncer estima que durante el 2005, se diagnosticarán en los Estados Unidos unos 8.010 nuevos casos de cáncer del testículo, calculándose que unos 390 hombres morirán por esta causa. En Chile se diagnosticarán 1.960 casos nuevos en el año 2005 y se calcula que morirán aproximadamente 102 pacientes(20). El índice de cáncer del testículo ha aumentando en muchos países, incluyendo los Estados Unidos. Dicho incremento, en su mayoría es en base a seminomas, no identificándose los motivos.

Es una neoplasia que se asocia con los marcadores tumorales: Beta-gonadotrofina coriónica (B-CG), alfa-fetoproteína (AFP) y láctico deshidro-genada (LDH). Ellos permiten un seguimiento y una intervención precoz en el curso de la enfermedad.

Características adicionales de los tumores testiculares que favorecen su terapéutica son su sensibilidad a la radioterapia y a una amplia variedad de agentes quimioterápicos. También la capacidad para la diferenciación en formas histológicas menos agresivas, índice de crecimiento rápido, predictivo patrón de diseminación sistémico y ocurrencia en individuos jóvenes, sin enfermedad asociada, que puedan tolerar un tratamiento multimodal.

Tienden a metastizar por el sistema linfático y la comprensión de su distribución y patrón de extensión linfática es de gran ayuda para interpretar los hallazgos en tomografía computada (TC).

La evaluación de los pacientes con cáncer testicular con TC de tórax, abdomen y pelvis es importante para determinar la extensión de la enfermedad y controlar el tratamiento evaluando los efectos de la terapia, cuantificando la reducción o desaparición de las masas.


Los testículos (también llamados testes o gónadas) son un par de glándulas sexuales masculinas. Ellos producen y almacenan los espermatozoides y son también la fuente principal de testosterona (las hormonas masculinas) en los hombres. Estas hormonas controlan el desarrollo de los órganos reproductores y de otras características físicas masculinas. Los testículos están situados bajo el pene en una bolsa, una especie de saco, llamada escroto.

Dadas las características de las células del tumor, el cáncer de testículo puede clasificarse generalmente en dos tipos: seminoma y no seminoma. Otros tipos de cáncer de testículo son poco comunes y no se abarcan en este documento. Los seminomas pueden ser uno de tres tipos: clásico, anaplásico o espermatocítico. Los tipos de tumores no seminomatosos incluyen el coriocarcinoma, carcinoma embrionario, teratoma y tumores de saco vitelino. Los tumores testiculares pueden contener células de seminoma y de no seminoma.

El cáncer de testículo sólo representa el 1 por ciento de todos los cánceres en los hombres en Estados Unidos. Se calcula que unos 8.000 hombres en Estados Unidos son diagnosticados con cáncer de testículo y cerca de 390 mueren por esta enfermedad cada año (1) . El cáncer de testículo afecta con más frecuencia a los hombres entre los 20 y 39 años de edad y es la forma más común de cáncer en hombres entre los 15 y 34 años de edad. Este tipo de cáncer es más común en hombres blancos, especialmente los de descendencia escandinava. La tasa de la ocurrencia de cáncer de testículo ha incrementado más del doble entre los hombres blancos en los últimos 40 años, pero apenas ahora está empezando a aumentar entre los hombres negros. No se conoce la razón por las diferencias raciales en la incidencia de este cáncer.

¿Cuáles son los factores de riesgo de cáncer de testículo?
No se conocen las causas exactas del cáncer de testículo. Sin embargo, los estudios muestran que varios factores aumentan la probabilidad de que un hombre padezca cáncer de testículo.

Testículo sin descender (criptorquidia): Normalmente, los testículos descienden del vientre hasta el escroto antes del nacimiento. Los hombres con un testículo que no bajó al escroto tienen un mayor riesgo de padecer cáncer de testículo. No hay cambio en el riesgo ni siquiera después de haberse realizado la cirugía para colocar el testículo en el escroto. El riesgo mayor se aplica a ambos testículos.


Anormalidades congénitas: Los hombres que nacen con anormalidades en los testículos, pene o riñones, así como los que tienen hernias inguinales (hernia en la ingle, donde se junta el muslo con el vientre) pueden tener un riesgo mayor.


Cáncer de testículo previo: Los hombres que han tenido con anterioridad cáncer de testículo tienen un riesgo mayor de padecer cáncer en el otro testículo.


Antecedentes familiares de cáncer de testículo: El riesgo de cáncer de testículo es mayor en los hombres que tienen su hermano o su padre con la enfermedad.


¿Cómo se detecta el cáncer de testículo? ¿Cuáles son los síntomas del cáncer de testículo?
La mayoría de los cánceres de testículo los encuentran los hombres mismos. También, los médicos, por lo general, examinan los testículos durante los exámenes físicos de rutina. Entre los chequeos regulares, si un hombre nota cualquier cosa fuera de lo común en los testículos, deberá hablar con el médico. Los hombres deberán ver al médico si notan cualquiera de los síntomas siguientes:

Un bulto que no duele o inflamación en cualquiera de los testículos
Dolor o molestia en un testículo o en el escroto
Cualquier engrandecimiento de un testículo o cambio en cómo se siente
Una sensación de pesadez en el escroto
Un dolor sordo en el abdomen inferior, espalda o ingle (el área donde se junta el muslo con el vientre)
Una acumulación repentina de fluido en el escroto
Estos síntomas pueden ser causados por cáncer o por otras afecciones. Es importante ver a un médico para determinar la causa de cualquiera de estos síntomas.

¿Cómo se diagnostica el cáncer de testículo?
Para ayudar a encontrar la causa de los síntomas, el médico evalúa la salud general del hombre. El médico realiza también un examen físico y puede ordenar pruebas de laboratorio y de diagnóstico. Estas pruebas incluyen:

Análisis de sangre que miden los niveles de los marcadores de tumores. Los marcadores de tumores son sustancias que se encuentran en cantidades mayores de lo normal cuando hay cáncer presente. Los marcadores tumorales como alfa-fetoproteína (AFP), gonadotropina coriónica humana subunidad β (βHCG) y lactato deshidrogenasa (LDH) pueden sugerir la presencia de un tumor de testículo, aun cuando sea demasiado pequeño para ser detectado durante un examen físico o en pruebas con imágenes.


La ecografía es una prueba en la que ondas de sonido de alta frecuencia se hacen rebotar en tejidos y órganos internos. Sus ecos producen una imagen llamada sonograma. La ecografía del escroto puede mostrar la presencia y el tamaño de una masa en el testículo. También es útil para descartar la presencia de otros problemas, como la inflamación debida a una infección o una acumulación de fluido no relacionada con cáncer.


La biopsia es el examen microscópico del tejido testicular hecho por un patólogo para determinar si hay cáncer presente. En casi todos los casos en los que se sospecha que haya cáncer, se extrae todo el testículo afectado por medio de una incisión en la ingle. Este procedimiento se llama orquiectomía inguinal radical. En casos raros (por ejemplo, cuando un hombre tiene sólo un testículo), el cirujano realiza una biopsia inguinal; extrae una muestra de tejido del testículo a través de una incisión en la ingle y procede con la orquiectomía sólo si el patólogo encuentra células cancerosas. (El cirujano no corta a través del escroto para extraer el tejido, porque si el problema es la presencia de cáncer, este procedimiento podría causar que se disemine la enfermedad.)
Si se encuentra cáncer, será necesario realizar más exámenes para saber si el cáncer se ha diseminado desde el testículo a otras partes del cuerpo. La determinación del estadio (etapa o extensión) de la enfermedad ayuda al médico a planear el tratamiento adecuado.

¿Cuál es el tratamiento para el cáncer de testículo? ¿Cuáles son los efectos secundarios del tratamiento?
Aunque la incidencia de cáncer de testículo se ha elevado en años recientes, más del 95 por ciento de los casos pueden curarse. El tratamiento tiene más posibilidades de éxito cuando el cáncer de testículo se detecta al principio. Además, el tratamiento puede ser menos agresivo y puede causar menos efectos secundarios.

La mayoría de los hombres con cáncer de testículo pueden curarse con cirugía, radioterapia o quimioterapia. Los efectos secundarios dependen del tipo de tratamiento y pueden ser diferentes para cada persona.

Los seminomas y los tumores no seminomatosos crecen y se diseminan en forma diferente y se tratan de manera diferente. Los tumores no seminomatosos tienden a crecer y diseminarse más rápidamente, mientras que los seminomas son más sensibles a la radiación. Si un tumor contiene células seminomas y no seminomatosas, se trata como tumor no seminomatoso. El tratamiento también depende de la etapa o estadio del cáncer, de la edad del paciente y de su salud en general, y de otros factores. Los hombres reciben el tratamiento con frecuencia de un equipo de especialistas, que pueden ser el cirujano, el oncólogo médico y el oncólogo radiólogo.

Los tres tipos de tratamiento estándar son:

La cirugía para extraer el testículo por medio de una incisión en la ingle se llama orquiectomía inguinal radical. Es posible que los hombres estén preocupados de que al perder un testículo se afectará su capacidad de tener relaciones sexuales o que serán estériles (que no podrán tener hijos). Sin embargo, los hombres que tienen un testículo sano todavía pueden tener erecciones normales y producir espermatozoides. Por lo tanto, la operación para extraer un testículo no hace al hombre impotente (incapaz de tener erecciones) y rara vez interfiere con su fertilidad (la capacidad de tener hijos). Los hombres también pueden tener un testículo artificial, llamado prótesis, que se coloca en el escroto cuando se realiza la orquiectomía o después.

Es posible que se extraigan también algunos de los ganglios linfáticos que están situados en la parte profunda del abdomen (disección de ganglios linfáticos). Este tipo de cirugía generalmente no cambia la capacidad del hombre de tener erecciones u orgasmos, pero puede causar problemas de esterilidad si interfiere con la eyaculación. Los pacientes querrán hablar con el médico acerca de la posibilidad de extraer los ganglios linfáticos usando una técnica especial de cirugía que conserva los nervios, la cual puede preservar la capacidad de eyacular normalmente.

La radioterapia usa rayos de alta energía para destruir células cancerosas y para reducir el tamaño de los tumores. La radioterapia es una terapia local; afecta solamente las células cancerosas que se encuentran en las áreas bajo tratamiento. La radiación externa (proveniente de una máquina fuera del cuerpo) se apunta hacia los ganglios linfáticos del abdomen y se utiliza para los seminomas. En general se administra después de la cirugía. Ya que los tumores no seminomatosos son menos sensibles a la radiación, los hombres que tienen este tipo de cáncer, por lo general, no se someten a radioterapia.
La radioterapia afecta tanto las células normales como las cancerosas. Los efectos secundarios de la radioterapia dependen principalmente de la dosis del tratamiento. Los efectos secundarios comunes son la fatiga, cambios en la piel donde se realiza el tratamiento, pérdida de apetito, náuseas y diarrea. La radioterapia interfiere con la producción de espermatozoides, pero la mayoría de los pacientes recuperan su fertilidad en un periodo de 1 a 2 años.

La quimioterapia es el uso de fármacos para destruir las células cancerosas. Cuando se administra quimioterapia a pacientes de cáncer de testículo, ordinariamente se da como terapia adyuvante (después de cirugía) para destruir células cancerosas que pueden haber quedado en el cuerpo. La quimioterapia puede también ser el tratamiento inicial si el cáncer está en un estadio avanzado; es decir, si se ha diseminado fuera del testículo al tiempo del diagnóstico. La mayoría de los fármacos contra el cáncer se administran por inyección en la vena (inyección intravenosa, IV).

La quimioterapia es una terapia sistémica, lo cual quiere decir que los fármacos viajan por el torrente sanguíneo y afectan tanto las células normales como las cancerosas en todo el cuerpo. Los efectos secundarios dependen en gran parte de los fármacos específicos y de la dosis. Los efectos secundarios comunes son las náuseas, la pérdida de pelo, fatiga, diarrea, vómitos, fiebre, escalofríos, tos y falta de aliento, llagas en la boca o erupciones en la piel. Otros efectos secundarios son el mareo, entumecimiento, falta de reflejos o dificultad para oír. Algunos fármacos contra el cáncer interfieren con la producción de espermatozoides. Aunque la reducción de los recuentos de espermatozoides es permanente en algunos pacientes, muchos otros recuperan su fertilidad.

Algunos hombres con cáncer de testículo recurrente o en un estadio avanzado pueden someterse a tratamiento con altas dosis de quimioterapia. Estas altas dosis de quimioterapia destruyen las células cancerosas, pero también pueden destruir la médula ósea, la cual crea y almacena las células sanguíneas. Dicho tratamiento solamente se puede realizar si el paciente también se somete a un trasplante de médula ósea. En un trasplante, las células madre de la médula ósea se extraen del paciente antes de que se administre la quimioterapia. Estas células se congelan temporalmente y después se descongelan y se regresan al cuerpo del paciente por medio de una aguja (como si fuera una transfusión de sangre) después de que se haya administrado la quimioterapia a altas dosis.

Los hombres con cáncer testicular deberán hablar con el médico acerca de sus preocupaciones sobre la función sexual y la fertilidad. Es importante saber que los hombres con cáncer de testículo con frecuencia tienen problemas de fertilidad aun antes de que se trate el cáncer. Si un hombre tiene problemas preexistentes de fertilidad o si va a tener un tratamiento que puede llevar a la infertilidad, tal vez querrá preguntar al médico sobre los bancos de semen (congelar el semen antes del tratamiento para usarlo en el futuro). Este procedimiento puede permitir que algunos hombres tengan hijos aun cuando el tratamiento cause pérdida de fertilidad.

¿Es necesario un tratamiento de seguimiento? ¿Qué es lo que implica?
Los exámenes regulares de seguimiento son muy importantes para los hombres que han recibido tratamiento de cáncer testicular. Como todos los cánceres, el cáncer testicular puede recurrir. Los hombres que han tenido cáncer de testículo deberán ver a su médico con regularidad y reportar de inmediato cualquier síntoma inusual. El seguimiento puede variar según los tipos y estadios (etapas) diferentes de cáncer de testículo. En general, los pacientes son examinados con frecuencia por el médico y se les realizan regularmente análisis de sangre para medir los niveles de los marcadores tumorales. También se les toman radiografías regulares y tomografías computarizadas, llamadas escanogramas o TAC (imágenes detalladas de áreas internas del cuerpo creadas por una computadora conectada a una máquina de rayos X). Los hombres que han tenido cáncer de testículo tienen una probabilidad mayor de desarrollar cáncer en el testículo que queda. Los pacientes que se someten a quimioterapia tienen también un riesgo mayor de ciertos tipos de leucemia, así como de otros tipos de cáncer. Un cuidado regular de seguimiento asegura que se discuta cualquier cambio en la salud y que los problemas se tratan tan pronto como sea posible.

¿Hay estudios clínicos (estudios de investigación) disponibles para hombres con cáncer testicular?
Sí. La participación en los estudios clínicos es una opción de tratamiento importante para muchos hombres con cáncer de testículo. Para crear tratamientos nuevos, e identificar mejores formas de utilizar los tratamientos actuales, el Instituto Nacional del Cáncer (NCI) está patrocinando estudios clínicos en muchos hospitales y centros oncológicos del país. Los estudios clínicos constituyen un paso crítico en el desarrollo de nuevos métodos de tratamiento. Antes de que se pueda recomendar un nuevo tratamiento para uso general, los médicos realizan estudios clínicos para saber si el tratamiento es seguro para los pacientes y si es efectivo contra la enfermedad.

Los pacientes interesados en participar en un estudio clínico deben hablar con su médico. Más información sobre los estudios clínicos está disponible al llamar al Servicio de Información sobre el Cáncer (CIS) del NCI (ver más abajo) al 1–800–4–CANCER y en el folleto del NCI llamado La participación en los estudios clínicos: lo que los pacientes de cáncer deben saber el cual se puede obtener en http://www.cancer.gov/publications, la página web del NCI para hacer pedidos de publicaciones. Este folleto explica cómo se realizan los estudios de investigación y los posibles beneficios y riesgos. Más información sobre los estudios clínicos está disponible en Internet en http://www.cancer.gov/clinicaltrials, sitio web del NCI. Este sitio ofrece información detallada sobre estudios específicos en curso porque está conectado con PDQ®, el banco de datos global de información sobre el cáncer. El CIS también tiene información de PDQ.



link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=q_0SIlSA-z4&feature=related
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Video muestra como hacerse el examen de Cancer Testicular, por motivos de mostrar imagenes "para adultos" es necesario registrarse en youtube.com con motivo de señalar que eres mayor de edad

http://www.youtube.com/watch?amp=&feature=related&v=0Pj7a3Ut0XM



Hidrococele
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Se define como hidrocele a la presencia de una acumulación de líquido dentro del escroto o bolsa escrotal que es la bolsa o saco que contiene a los testículos. Ésta acumulación líquida puede producirse en el lado derecho o izquierdo del escroto o en ambos (hidrocele bilateral).

La causa del hidrocele puede ser congénita, que se observa habitualmente en los recién nacidos o en los niños; en este caso la causa de la presencia de líquido en el escroto se debe a una comunicación que existe entre el escroto y el interior del abdomen y permite el flujo de líquido entre estos dos sitios.

En los adultos en la mayoría de los casos no se puede determinar la causa que genera la formación del hidrocele. Se considera que el hidrocele se produce por una alteración en la circulación del líquido dentro del escroto (ingresa más líquido del que sale). Existen algunas circunstancias como los traumatismos testiculares o algunos procesos inflamatorios o infecciosos del testículo que pueden generar la acumulación de líquido dentro del escroto, situación conocida como hidrocele reaccional. La acumulación del líquido es habitualmente progresiva y puede alcanzar tamaños muy variables.
Síntomas

En general el hidrocele no da síntomas y habitualmente el motivo de consulta es el agrandamiento del tamaño del escroto afectado. En algunos casos puede presentarse dolor o sensación de pesadez en el escroto. No suele presentarse como un dolor testicular intenso y de aparición súbita. Durante el examen clínico del escroto puede ser difícil la palpación de los testículos por la presencia de líquido a su alrededor.

Forma de diagnóstico

En general el diagnóstico se confirma a través de la realización de una ecografía testicular bilateral, que determina la presencia de líquido dentro del escroto y evalúa las características del testículo permitiendo descartar otras patologías que pueden afectar al escroto y su contenido (los testículos).

Tratamiento del hidrocele

En general el hidrocele no es una amenaza para la vida del paciente. En muchos casos puede estar presente sin generar ningún tipo de inconveniente ni molestia. En otras circunstancias la deformidad que el hidrocele genera y la presencia de dolor o molestias puede hacer necesario el tratamiento de la patología. La corrección quirúrgica es la opción más segura y eficaz para resolver esta patología.

Durante la cirugía se realiza la apertura del escroto (puede operarse a través de la ingle) y a través de esta se extrae el líquido contenido dentro del escroto y se realiza la extirpación de las membranas que rodean el testículo por dentro con el objetivo de evitar que vuelva a acumularse líquido dentro del escroto. Es un procedimiento que se realiza bajo anestesia y que habitualmente requiere corta internación. Las complicaciones postoperatorias mas frecuentes son la acumulación de sangre en el escroto operado (hematoma) y la infección.

La punción con una aguja y evacuación del líquido del hidrocele es una alternativa que no resuelve el problema en forma definitiva, ya que en la mayoría de los casos el líquido vuelve a acumularse y además es un procedimiento que no esta exento de complicaciones. Sólo se la utiliza en casos muy seleccionados, sobre todo en pacientes de muy alto riesgo para someterse a una cirugía.



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Varicocele

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Se denomina varicocele a la dilatación venosa o várices de las venas que drenan la sangre de los testículos y se encuentran contenidas en el cordón espermático que es la estructura que contiene la vía seminal, las arterias y venas del testículo. Es una condición que se presenta habitualmente en los varones adolescentes y adultos y con menor frecuencia en los niños antes de la pubertad. Es una enfermedad que se presenta en el 15% de la población general siendo el número de casos aún mayor (30% a 40%) entre los varones con infertilidad.

El varicocele se produce como consecuencia de un mal funcionamiento de las válvulas de las venas que drenan el testículo generando la dilatación de las mismas con la consecuente alteración del flujo venoso testicular. El varicocele se da con mucha más frecuencia del lado izquierdo en algunos casos puede ser bilateral siendo mucho más infrecuente el varicocele derecho aislado

Síntomas

El varicocele puede no dar ningún tipo de síntomas o presentarse como una sensación de peso o incremento del tamaño del escroto en varicoceles más grandes. En un grupo importante de pacientes el varicocele se diagnostica al evaluar el escroto y su contenido por otras causas (traumatismos, dolor, etc.). Como se comentara anteriormente se diagnostica la presencia de un varicocele en el 30% al 40% de los hombres que consultan por trastornos de fertilidad.

Diagnóstico

El examen clínico realizado por el urólogo habitualmente hace el diagnóstico de varicocele, revisando al paciente de pie y realizando maniobras que aumentan la presión dentro del abdomen condición que ayuda a evidenciar la presencia del varicocele. El examen clínico puede complementarse con la realización de una ecografía testicular con evaluación del flujo sanguíneo del testículo (doppler). Por otro lado el examen clínico puede evidenciar, en el lado afectado por el varicocele, la presencia de un testículo disminuido de tamaño.

Se estima que el 20% de los varones con varicocele tendrán dificultad para embarazar y sus espermogramas pueden evidenciar una disminución del número de espermatozoides (oligozoospermia), alteraciones en la forma de los espermatozoides (teratozoospermia), disminución del número de espermatozoides móviles (astenozoospermia) y un incremento del número de células germinales inmaduras (espermátides jóvenes). Por lo tanto, no todos los pacientes con varicocele necesitan ser operados y se estima que sólo uno de cada cinco varones con varicocele (20%) tiene indicación de cirugía para preservar o mejorar su capacidad reproductiva.

Tratamiento

Ante la presencia de un varicocele asociado a trastornos de la fertilidad, disminución del tamaño del testículo del lado afectado y en algunos casos que se presenten con dolor persistente puede estar indicada la corrección quirúrgica del varicocele.

El fundamento de la corrección quirúrgica del varicocele cualquiera se la técnica empleada, radica en interrumpir el flujo sanguíneo a nivel de las venas afectadas generando de esta forma un cambio en la circulación venosa del testículo afectado.

Existen diferentes alternativas técnicas para resolver el varicocele entre las que encontramos la cirugía abierta con o sin microcirugía, la cirugía laparoscópica y la embolización de las venas insuficientes (tratamiento endovascular). Independientemente de la técnica empleada es un tratamiento que en general se realiza bajo anestesia y requiere corta internación. La mayoría de los inconvenientes postoperatorios se asocia a complicaciones a nivel de la herida (infección hematoma) pero esta situación se observa en un número bajo de los pacientes operados.

Aproximadamente un 60% de los pacientes mejoraran los valores del espermograma luego de la corrección quirúrgica del varicocele y un grupo importante de estos logrará el embarazo.



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Orquitis y Epididimitis

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La orquitis es un proceso inflamatorio del testículo causado habitualmente por virus o bacterias, pudiendo afectar uno o ambos testículos. En la mayoría de los casos la orquitis se asocia a la presencia de un proceso infeccioso o inflamatorio que se origina a nivel del epidídimo (el epidídimo, es un conducto que forma parte de la vía espermática y se ubica junto a testículo). En estos casos, la mayoría, el compromiso del testículo se genera luego de la afección del epidídimo. (Ver Epididimitis)

La orquitis pura (sólo afección del testículo), es menos frecuente y se observa en algunos casos asociada al desarrollo de distintas enfermedades virales, en general luego de la pubertad. La más común de estas enfermedades virales es la parotiditis o paperas (fiebre urliana). En los cuadros asociados a parotiditis, alrededor del 15% al 20% de los casos, la afección del testículo se produce días después de la inflamación de las parótidas, cuando éste proceso está cediendo.

Forma de diagnóstico

La orquitis se caracteriza por presentarse con fiebre asociada a dolor de intensidad variable a nivel del testículo, pudiendo extenderse a la región de la ingle y presentando aumento del tamaño de la glándula, pudiendo en algunos casos afectar a ambos testículos.

El examen físico habitualmente permite realizar el diagnóstico al evidenciarse un testículo aumentado de tamaño y muy doloroso.

Se puede completar la evaluación con la realización de un análisis de sangre, orina y con la ecografía testicular con evaluación del flujo sanguíneo testicular (doppler) para poder además de confirmar la presencia de una orquitis, poder descartar otras causas de dolor testicular súbito o agudo como la torsión de testículo.

Tratamiento

No existe un tratamiento específico para las orquitis virales. El tratamiento de este cuadro se basa fundamentalmente en la utilización de antiinflamatorios, analgésicos, reposo, mantener los testículos elevados y aplicación de hielo a nivel del testículo afectado. El cuadro puede durar alrededor de una semana.

En un grupo de pacientes luego de un episodio de orquitis quedará como secuela, la disminución del tamaño testicular (atrofia o hipotrofia), pudiendo afectar la función futura de la glándula y generar trastornos de fertilidad, sobre todo si la afección es bilateral.

La vacunación contra las paperas puede evitar el desarrollo de estos cuadros de orquitis.

EPIDIDIMITIS

La epididimitis es un proceso inflamatorio o infeccioso del epidídimo (conducto que forma parte de la vía espermática y se ubica junto a testículo) habitualmente causado por bacterias, que puede afectar secundariamente al testículo, epidídimo-orquitis u orquiepididimits.
Los gérmenes llegan al epidídimo por contaminación con bacterias a través de la vía urinaria o por vía sanguínea. Muchas veces la presencia de una sonda en la uretra o la instrumentación de la vía urinaria puede generar los cuadros de epididimitis, también las infecciones urinarias pueden ser responsables de las contaminación del epidídimo.

El cuadro se presenta habitualmente en adultos, rápidamente y se caracteriza por la presencia de dolor intenso a nivel del testículo, fiebre y aumento del tamaño del epidídimo o del testículo. El dolor puede también afectar la región de la ingle y pude además asociarse a síntomas miccionales como por ejemplo ardor al orinar.

Existen algunos casos en los cuales la epididimitis se presenta lentamente con un cuadro de dolor no tan intenso, con agrandamientos gradual del epidídimo que puede ser más localizado, conocido como epididimitis crónica. En un número menor de casos puede desarrollarse una afección bilateral.

El examen físico del paciente demuestra dolor a nivel del escroto y aumento del tamaño del epidídimo afectado pudiendo además observarse aumento del tamaño y dolor a nivel del testículo cuando éste se encuentra comprometido. Muchas veces puede ser difícil realizar el examen físico debido al intenso dolor.

En algunos casos el proceso puede extenderse generando abscesos o acumulación de pus a nivel del epidídimo, testículo y escroto.
Si bien en la mayoría de los casos el diagnóstico se realiza en base a lo que el paciente relata y con el examen físico, la ecografía testicular es un método de diagnóstico por imágenes que puede ayudar a confirmar el diagnóstico de epididimitis. Habitualmente se indica la realización de un urocultivo (análisis de orina), en busca de los gérmenes que pueden ser responsables del cuadro.

El tratamiento de la epididimitis se basa en la administración de antibióticos, antiinflamatorios, reposo, elevación y hielo a nivel del escroto afectado. Los antibióticos se encargarán de tratar el germen causante del cuadro y las demás medidas de tratamiento tienen como objetivo aliviar el dolor y la inflamación. En la mayoría de los casos este tratamiento será suficiente para resolver el cuadro.

La presencia de acumulación o colecciones de pus en el testículo o en el escroto (abscesos) indica la necesidad de un tratamiento quirúrgico para drenaje del mismo.

La epididimitis puede dejar como secuela la presencia de una zona dura al lado del testículo o un leve aumento de tamaño del mismo y por otro lado puede generar la obstrucción de la vía espermática por obstrucción del epidídimo.


Criptorquidia
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Se denomina criptorquidia a la alteración del descenso del testículo hacia el escroto.

Durante el desarrollo del feto dentro del útero los testículos originalmente se forman dentro del abdomen y deben descender atravesando la ingle o conducto inguinal hacia el escroto para completar su maduración. Cualquier alteración durante el proceso de descenso del testículo hacia el escroto puede generar una posición anormal del testículo. El testículo mal descendido puede ubicarse a cualquier nivel del trayecto que debe hacer normalmente por lo tanto se pueden encontrar testículos dentro del abdomen, en el conducto inguinal (que comunica el abdomen con el escroto) o en la parte superior del escroto a nivel del pubis.

Las alteraciones del descenso de uno o ambos testículos es una entidad que se observa en aproximadamente el 20% al 30% de los nacidos antes de término y en 5% de los nacido a término. Es un problema que puede resolverse de manera espontánea durante el primer año de vida o durante la pubertad. Lo habitual es indicar algún tipo de tratamiento hormonal para estimular el descenso del testículo o un tratamiento quirúrgico de descenso y fijación del testículo (pexia testicular) si el o los testículos no descienden espontáneamente.

El diagnóstico de un testículo no descendido se realiza con el examen físico del escroto, momento en el cual el médico constatará la ausencia del o los testículos a nivel de la bolsa. Una vez detectada la falta del testículo dentro del escroto se deberá investigar cual es la ubicación real del o de los testículos. El mismo examen físico podrá revelar la presencia del testículo a nivel del canal inguinal y en caso de no detectarse de este modo se indicarán estudios para realizar el rastreo o detección del lugar donde se encuentra alojado, incluido el abdomen. Entre los estudios que se pueden realizar se encuentran la ecografía, la tomografía computada o los estudios de medicina nuclear como el centellograma testicular. En algunos casos el testículo puede no ser encontrado por medio de los estudios y puede requerirse una cirugía para la ubicación del mismo.

Existen diversos motivos por los cuales se deben estudiar y eventualmente tratar los testículos mal descendidos. Un testículo que no ha descendido adecuadamente puede desarrollar trastornos en la producción de espermatozoides, incluso en los primeros años de vida debido a que los testículos necesitan alojarse a nivel del escroto para producir espermatozoides de manera adecuada. Por otro lado un testículo alojado a nivel de la ingle o en la porción superior del escroto puede estar más propensos a sufrir traumatismos. Otra razón por la cual debe tratarse un testículo mal descendido se debe a que estos testículos están más propensos a desarrollar tumores en comparación con la población de pacientes con testículos descendidos normalmente. Lo importante en estos casos es dejar los testículos accesibles a la palpación tanto por parte del paciente (auto examen) o por parte del médico para poder realizar el control o vigilancia adecuada de los mismos y en caso de detectarse lesiones tumorales poder realizar el tratamiento precoz. En algunos casos cuando se encuentra comprometido un solo testículo y no puede lograrse ubicarlo a nivel del escroto puede estar indicada la extirpación del mismo.

Como se comentara anteriormente en los niños pequeños pueden realizarse dos tipos de tratamientos con el objetivo de ubicar el testículo a nivel del escroto y permitir que estos conserven su capacidad de producir espermatozoides. El tratamiento hormonal con el cual se ayudará al testículo a fabricar hormonas masculinas y este nivel aumentado de hormonas puede favorecer el descenso del testículo. Este tratamiento puede tener mejor resultado cuanto más cerca de la bolsa escrotal se encuentra el testículo. La otra alternativa de tratamiento es la quirúrgica, denominada orquidopexia o pexia testicular, en la cual se realiza el descenso y fijación del testículo en el escroto. Puede realizarse en uno o dos procedimientos y por diferentes métodos; cirugía abierta o laparoscópica.

En el caso de los adultos en los cuales se realiza un diagnóstico de testículo no descendido, el descenso del mismo dentro del escroto sólo tendrá como objetivo hacerlo más accesible a la palpación y el control ya que no se mejorará su capacidad de producción de espermatozoides. Si el testículo no descendido genera molestias y no se puede alojar a nivel del escroto puede estar indicada la extirpación del mismo.

Testículo retráctil (testículo en ascensor)

Es una condición el la cual existe cierto grado de alteración o debilidad en la fijación del testículo a los tejidos del escroto que lo rodean, esta condición genera una ascenso y descenso del testículo entre el escroto y la ingle asociado a la contracción de los músculos abdominales y en algunos casos puede generar dolor testicular o inguinal. En determinadas circunstancias durante este ascenso el testículo puede rotarse generando un cuadro denominado torsión testicular.
Ante la presencia de dolor persistente a nivel testicular asociado a un testículo retráctil o en ascensor puede estar indicada la fijación del testículo al escroto o pexia testicular y de este modo evitar el libre movimiento del testículo y el riesgo de torsión.



Video que habla sobre las Enfermedades Testiculares
es uno poco molesto la voz del relator pero, el video esta bien

Enfermedades de los Testículos: Parte1/3

link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=W9lX0oX1iCg&feature=related

Enfermedades de los Testículos: Parte 2/3


link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=qGf8PgmnmBU&feature=related

Enfermedades de los Testículos: Parte 3/3


link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=HvPgmhq1wDY





AQUI UNA HOSTORIA VERIDICA DE ALGUIEN QUE ESTUVO AFECTADO POR ESTE MAL




Derrotando al Cáncer Testicular: La Historia de un Hombre
por Rick Alan

Cáncer testicular. El sólo pensar en él nos causa miedo y aprensión. Pero gracias a las maravillas de la medicina moderna, incluso los pacientes con etapas finales del padecimiento tienen tasas de curación de un 60%-85%. Y cuando se diagnostica en las etapas iniciales, el índice de recuperación del cáncer testicular es casi del 100%.

Sin embargo, estas son estadísticas. Para entender verdaderamente los efectos que causa a un hombre y a su familia en forma total, tiene que platicar con la fuente.

Paul, de 42 años de edad, tiene un grado avanzado en química. Cofundador de la compañía de investigación New England, ha estado casado durante 15 años y tiene tres hijas. Antes de que fuera diagnosticado con cáncer testicular en marzo de 1997, nunca tuvo problemas mayores de salud. En una entrevista escrita con Rick Alan, de Healthgate, Paul describe su diagnóstico, su tratamiento exitoso, y cómo esto ha afectado su vida.

HealthGate: ¿Cómo descubrió que tenía cáncer testicular?
Paul: A finales de febrero de 1997, me percaté de una protuberancia en el borde exterior de mi testículo derecho que parecía nuevo, la cual era notoria al sostener mi pene para orinar. Después de esperar alrededor de una semana, hice una cita con mi internista, porque temía que posiblemente fuera un tumor.

Me hizo darle una muestra de orina y me dijo que probablemente era sólo una infección, pero me insistió mucho para que fuera con un urólogo "por si acaso". Me preguntó si ya tenía un urólogo regular. No lo tenía, así que él personalmente me consiguió una cita con un urólogo de un hospital local para el día siguiente. No es necesario decirlo, a pesar de que actuó como si todo estuviera bien, me llamó la atención la urgencia para sacarme una cita.

¿Qué pasó cuando fue al urólogo?
Me dijo que no tenía infección, y que quería descartar algunas posibilidades con un ultrasonido. Cuando regresé a su consultorio, inmediatamente y sin previo aviso me dijo que tenía un tumor maligno. Viendo las cosas en retrospectiva, me doy cuenta de que ambos, el urólogo y el internista estaban un 99% seguros de mi diagnóstico enseguida de haberme examinado. Uno de los sellos del cáncer testicular es la disparidad marcada en el tamaño del testículo. El que está afectado generalmente es mucho más pequeño, lo que era mi caso. Recuerdo haberme sorprendido cuando el urólogo me preguntó si mis testículos habían sido siempre tan diferentes de tamaño.

¿Cuál fue su primera reacción cuando el urólogo le dio la noticia?
Fue como si yo, y todo lo que estaba a mi alrededor, de repente nos estuviéramos moviendo a 1000 millas por hora. Estaba muy preocupado con los posibles resultados y particularmente con la estadística del índice de curación, la cual varía ampliamente con los diferentes posibles tipos de tumor. También quería saber si me iban a practicar una biopsia para confirmar el diagnóstico. El urólogo dijo que no me haría ninguna biopsia, porque con base en el ultrasonido estaba casi 100% seguro de que el tumor era maligno y una biopsia podría extender el cáncer. Sentí un temor enorme y penetrante, así como un increíble y reducido enfoque de la perspectiva.

¿Qué tratamiento le prescribieron sus doctores? ¿Le dieron sólo una o varias opciones de tratamiento?
El urólogo dijo que no me aconsejaba esperar para someterme a una cirugía debido a la posible rapidez con que se desarrollan las metástasis (la diseminación del cáncer). El cáncer testicular crece con rapidez y algunos tipos de tumores crecen muy rápido. Me dijo que quería hacerme una orquiectomía una cirugía para extirpar el testículo para el martes siguiente, lo que era cuatro días después. Acepté hacerlo. Platiqué el fin de semana con el hermano de un amigo que es un oncólogo que aplica radiación y él me confirmó que un tratamiento inmediato era lo indicado. El urólogo también quería tomarme rayos X, análisis de sangre, y una tomografía computarizada para el lunes, para revisar la extensión, sí es que la había, de una posible metástasis. En lo que también estuve de acuerdo.

Después de la cirugía, tuve un linfangiograma una visualización de rayos X de los nódulos linfáticos , para valorar la posible diseminación del tumor. Este mostró una implicación menor de los nódulos linfáticos y se programó la radioterapia.

¿Qué hizo inmediatamente después de saber que tenía cáncer?
Fui a la recepción del hospital para programar los procedimientos de diagnóstico preoperatorio para el día anterior a la cirugía. Entonces llamé a mi esposa. Después de que se lo dije, me regresé al trabajo e hice los planes necesarios para manejar mi ausencia del trabajo durante la siguiente semana. Luego fui a casa y cené con mi esposa y dos amigos cercanos.

¿Cuál fue la reacción de su esposa?
Ella estaba extremadamente calmada, como suele ser ante las emergencia. Estoy seguro de que también estaba muy asustada, por ella y por mí, pero nunca lo demostró.

¿Le dijo a sus hijas?
Sí, de inmediato. Ellas estaban preocupadas, pero no creo que excesivamente. Creo que ellas estaban más preocupadas el día de la cirugía, cuando mi esposa y yo estuvimos fuera todo el día, desde temprano por la mañana, hasta cerca de las 8:00 p.m.

¿Le dijo a alguien más aparte de su familia inmediata?
Sí. Les dije a mis amigos cercanos. También les dije a mis padres inmediatamente. Y decidí ser completamente abierto con el resto de mis compañeros de trabajo. Es una compañía pequeña "como de la familia" e iba a ser muy doloroso para mí si las personas no lo sabían de inmediato o si recibían la información fragmentada. Además, sabía que dejaría de asistir a mi trabajo y que de alguna manera me sentiría débil, así que el inventar una historia y acordarme exactamente de los detalles hubiera sido muy difícil para mí.

¿Buscó una segunda opinión antes de continuar con el tratamiento?
Antes de la cirugía, no hablé con otra persona aparte del hermano de mi amigo. Pero después del linfangiograma, obtuve una segunda opinión de un experto destacado en este campo, antes de someterme a la radioterapia. Terminé cambiando al oncólogo que aplica radiación en el mismo hospital después de mis consultas. El resultado fue que básicamente tuve el mismo tipo de radioterapia que originalmente me sugirió mi primer oncólogo, sólo que en un área ligeramente diferente del abdomen.

¿Hizo algún tipo de investigación después de haber sido diagnosticado? Y sí fue así, ¿en dónde (la biblioteca, en línea, revistas medicas)?
Sí, consulté todas estas fuentes de manera muy extensa. Encontré que los textos médicos actuales eran los de más ayuda. La información en línea también fue útil, pero menos detallada. El National Cancer Institute tiene una buena base de datos de información sobre el cáncer

¿Cómo afectó la radiación a su salud general inmediatamente después de recibirla?
La radiación me debilitó durante todo el tiempo del tratamiento y por varias semanas después. Vomitaba sin control después de cada tratamiento de radiación hasta que descubrí - y en gran parte por mi propia iniciativa - que un medicamento nuevo en ese tiempo, llamado Zofran®, que costaba $17 por píldora, controlaba el vómito completamente. Todavía sentía náuseas constantemente, tuve muy poco apetito durante todo el tiempo del tratamiento (cuatro semanas) y perdí cerca de 15 libras. Fue como si estuviera constantemente mareado.

¿Su tratamiento lo curó totalmente del cáncer testicular?
Sí, aunque existe un ligero riesgo de recurrencia vía metástasis de las glándulas linfáticas del abdomen o el pecho - menos de 1 al 2% en este punto.

¿Qué tipo de tratamiento de seguimiento, si es que lo hay, recibe ahora? ¿Qué tan a menudo tiene que ir a las revisiones?
No hubo tratamiento de seguimiento. Al principio las revisiones eran cada tres meses, ahora cada seis meses. Tengo que acudir un año más y el doctor dice que entonces no necesitará verme más - el riesgo de recurrencia para entonces es extremadamente bajo.

¿Tuvo el padecimiento al inicio, o durante el tratamiento, algún efecto en su vida amorosa?
Sólo al inicio debido a las molestias de la cirugía. La orquiectomía es parecida a la operación de una hernia , a pesar de que con una orquiectomía hay más dolor en la región testicular, creo. La pérdida de un testículo aún deja los niveles de testosterona en un 90-95% de lo normal, y no he notado efectos en mi libido.

¿Tuvo el padecimiento algún efecto sobre su salud general?
No realmente, excepto que sólo recuperé la mitad del peso que perdí durante la radioterapia.

¿Puede describir sus pensamientos y sus sentimientos justo antes y justo después de la operación?
Durante la semana anterior a la cirugía me preocupé por los eventos venideros. El lunes pasó con una imagen borrosa de procedimientos quirúrgicos y valoraciones preoperatorias. El martes de la cirugía, a pesar de que tardó cinco horas, pasó sin dificultad. Tuve una variedad de pensamientos. Me sentí muy afortunado que el sistema médico, por lo menos en ese punto, hubiera trabajado para mí como debía.

Estaba agradecido con el internista que sospechó lo peor pero que no quiso asustarme sin necesidad, y con el urólogo que me brindó el tiempo suficiente para contestar todas mis preguntas. Mi internista todavía me llamó el lunes para disculparse por no haber sido más explícito sobre sus preocupaciones iniciales. No se preocupe, le dije, el mensaje llegó muy claro. Y también me pregunté que hubiera pasado si mi doctor o yo hubiésemos sido menos suspicaces, o si mi cobertura del seguro no hubiera pagado los análisis de seguimiento de confirmación a los que me sometí al día siguiente. Podría estar recibiendo malas noticias sólo hasta ahora (21 meses después), o aún podría estar sin ser diagnosticado y sin enterarme.

Desde la operación, ¿el padecimiento ha tenido algún efecto en su forma general de ver la vida?
Sí, de una manera significativa. Siempre me consideré como una persona que planeaba y que podría retrasar el placer hasta el momento correcto. No es que me haya convertido en un hedonista, de ninguna manera, pero siento un cambio definitivo en mí mismo, Ahora tiendo mucho más a no posponer las vacaciones, o de realizar una compra grande, etc., hasta el momento "correcto".

Durante mi tratamiento, me enfoqué en mi recuperación y me sentí egoísta hasta un punto que no había visto antes o desde entonces. Sentía más empatía con los problemas de aquellos que estaban cerca de mí a partir de mi diagnóstico. Trato, algunas veces con éxito, de sentarme simplemente a "oler las flores". Ahora sé por una experiencia personal vívida que cualquier persona; uno mismo, un esposo(a), un hijo(a), o un amigo(a) cercano puede ser golpeado por noticias de salud devastadoras en cualquier momento. No vivo mi vida con temor a tales noticias, pero trato de amar y apreciar el momento todo lo que puedo, debido a esta realidad.

¿Qué otra cosa referente al cáncer testicular y al hecho de haberlo tenido quiere usted compartir o decir a otras personas?
A menos que usted sea un sobreviviente del cáncer, esto va a sonar muy trillado, pero en este momento puedo ver con honestidad lo positivo de haber padecido cáncer. No es que mi vida estuviera seriamente fuera de orden, pero esto me ha cambiado hacia una buena dirección.






Espero haber ayudado con el tema y haber creado conciencia...

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