El experimento del niño Albert


En 1920, John B. Watson y Rosalie Rayner realizaron en la Universidad Johns Hopkins un controvertido experimento de condicionamiento del miedo con un niño de 11 meses.

Watson utilizó el bebé para demostrar cómo los principios del condicionamiento clásico, recientemente descubierto por Ivan Pavlov, podían aplicarse en la reacción de miedo de un niño ante determinados animales u objetos.

El pequeño Albert fue escogido como sujeto de experimentación por su buena salud física y su gran estabilidad emocional. En concreto, mediante el experimento, Watson quería condicionar la reacción de miedo de Albert hacia una rata blanca. Inicialmente, este animal no provocaba en el niño ninguna reacción de rechazo. Watson pretendía, además, generalizar esta conducta del bebé a otros estímulos similares y, por último, eliminar el miedo que había generado en el niño.


niño

John B. Watson


El procedimiento seguido fue el siguiente: se examinó a un niño sano de nueve meses, Albert, para determinar si existía en él un miedo previo a los objetos que se le iban a presentar (esencialmente animales con pelo). Se comprobó que, efectivamente, no existía el menor rechazo sino todo lo contrario: cuando el niño veía, por ejemplo, la rata blanca se mostraba muy contento e intentaba cogerla con la mano. Sin embargo, sí se identificó un miedo a los sonidos fuertes como golpear una barra metálica con un martillo. Se trataba, por tanto, de conectar la ansiedad producida por el fuerte e imprevisto ruido con el animal y lograr que la sola presencia del animal provocase el temor. De este modo se demostraba que nuestras fobias eran resultado de un previo aprendizaje.

albert


El experimento comenzó cuando Albert tenía 11 meses y tres días. Se le presentó al niño una rata blanca, que Albert quiso tocar sin el menor temor, pero cuando entraba en contacto con ella se golpeó la barra metálica con el martillo detrás de la cabeza del niño. Después de varios ensayos, el niño lloró terriblemente asustado ante la presencia de la rata y, posteriormente, generalizó su respuesta a otros estímulos: un perro, un conejo, una máscara de Santa Claus, un abrigo de piel, un jersey de lana, etc.


experimento

Freud


Desgraciadamente, el experimento no alcanzó la última fase, es decir, el descondicionamiento, ya que Albert fue sacado de la unidad hospitalaria en que se encontraba antes de su conclusión. Los ensayos habían durado 31 días. Watson había planeado desensibilizar al niño relacionando los objetos que provocaban temor con estímulos agradables. Por ejemplo, la rata blanca con la leche caliente, que los bebés consideran una experiencia amorosa y relajante.

Se dice que el pequeño Albert quedó condicionado respecto a las ratas y los demás objetos que le presentaron durante toda su vida, pero lo cierto es que no se sabe con certeza qué sucedió.

Afortunadamente, en la actualidad no es posible realizar este tipo de experimentos. Casos como el del pequeño Albert abrieron un debate sobre la ética a la hora de experimentar con seres humanos contribuyendo al establecimiento de necesarios límites.

Los conductistas sostienen, con cierto humor, que si Albert hubiese acudido a la consulta de un psicoanalista para superar su posible temor hacia los abrigos de pieles se le convencería de que en su primera infancia tuvo un trauma sexual con su madre.

Para el freudiano, el sexo o el amor son los principales sentimientos de los que surgen las respuestas condicionadas que, más tarde, limitan y distorsionan la personalidad. Sin embargo, en este caso, como hemos visto, el trastorno emocional del adulto no fue determinado por un problema sexual. No obstante, también el conductismo ha sido objeto de crítica por otros psicólogos al ser una escuela que no toma en cuenta cómo se siente el individuo estudiado o qué piensa; se centra esencialmente en qué hace, cuáles son sus reacciones y cómo se puede condicionar.


Psicología

En la imagen superior, John B. Watson y Rosalie Rayner, que terminaron casándose.