Personas con la sensación de ardor o de calor en la boca y/o lengua usualmente no muestran clínicamente lesiones locales ya que en la mayoría de situaciones la causa real del problema está localizado en otras áreas del organismo. Los síntomas de dolor o ardor pueden ser de leves a intensos y en algunas ocasiones alteran sustancialmente la vida de las personas que lo padecen. Este problema es relativamente común y los tratamientos frecuentemente son frustrantes para el paciente ya que la causa no es facil de determinar si no se tiene experiencia en el manejo de este tipo de patología. Con frecuencia este problema también se acompaña con alteraciones del sabor.

Las causas más frecuentes del ardor son :

1.- Hongos , especialmente Cándida albicans.
2.- Resequedad de boca asociada al síndrome de Sjogren.
3.- Deficiencias nutricionales asociadas a algunas vitaminas y/o minerales.
4.- Anemias especialmente la perniciosa.
5.- Desbalance hormonal asociado con la premenopausia y menopausia.
6.- Depresión , Fobias y otras alteraciones emocionales.
7.- Diabetes no controlada adecuadamente.
8.- Relacionada a efectos secundarios de algunos medicamentos.
9.- Irritantes locales como enjuagatorios y pastas dentales.
10.- Otra serie de causas menos frecuentes.

En la mayoría de pacientes son varias de las causas señaladas que están presentes al mismo tiempo. Por lo tanto se requiere una buena investigación tanto clínica como de laboratorio para determinar la o las causas y hasta entonces indicar el tratamiento.

Este problema de ardor y/o dolor en boca y/o lengua es frecuente en mujeres de mediana edad, es muy raro en niños y adolescentes. Y no hay que olvidar que en el examen, usualmente no se ve nada anormal en boca ni en garganta, pero eso no significa que el paciente está sano. El decirle que no tiene nada es frustrante para la persona que siente esa molestia.

También este problema es preocupante para el profesional de la salud ya que la mayoría de personas creen que la solución es simple y que con un enjuagatorio o una tableta el problema puede desaparecer y cuando se les indican una serie de exámenes basados en la historia clínica, con frecuencia no se los hacen y se auto-recetan o visitan otro médico buscando una receta al azar y la enfermedad tiende a complicarse.

El tratamiento consistirá lógicamente en corregir la causa que desencadenan el ardor y se debe tener cuidado y experiencia en la selección de los medicamentos a recetar ya que los de origen químico sintético usualmente incrementan los síntomas en lugar de quitarlos.