Dejad que los niños vengan a mí

La Basura de Grassi sigue libre y ahora fue rehabilitado para dar misas y sigue cumpliendo funciones en su Fundación... Una vergueza. Carcel preventiva Ya. Cualquier desconocido con 19 acusaciones por abuso sexual infantil estaría preso o minimamente aislado de los niños.



Nota de critica

El padre grassi volvió a dar misa. Lo rehabilitó el nuevo obispo de morón

Dejad que los niños vengan a mí

Pronuncia sermones en las capillas Santa Clara y San José, de la localidad de William Morris, a pocas cuadras de la sede central de la Fundación Felices los Niños. El 19 de agosto comienza el juicio por abuso y corrupción de menores.

Dice oremos y dice amén, da la comunión, concede la paz y desaparece hasta la próxima celebración como si detrás de su figura no pesara ninguna acusación. Julio César Grassi volvió a dar misa. Lo hace a menudo en las capillas Santa Clara y San José de la localidad de William Morris, con avales del nuevo obispo de Morón, Luis Eilchorn, que levantó las prohibiciones –ejercer el ministerio y suministrar sacramentos– que en 2003, cuando estaba al frente de la diócesis de Morón, había establecido monseñor Justo Laguna.

Así, entonces, pasa los días el sacerdote que el 19 de agosto a las 9 de la mañana comenzará a ser juzgado por abuso y corrupción de menores agravado por su condición de guardador.

Fuentes del obispado, sin embargo, comunicaron a este diario que no estaban al tanto de que el cura haya vuelto a celebrar la palabra. Pero el párroco de la Iglesia Nuestra Señora de la Esperanza, Ignacio Giménez, lo ratificó sin vueltas: “Sí –explicó– me ayuda en esas dos capillas. Es que está zona es muy grande y no damos abasto”.

El barrio donde ejerce el ministerio Grassi se llama San Damián. Queda a pocas cuadras de la Fundación Felices los Niños y entre los fieles del sacerdote, dicen fuentes del caso, suele haber testigos y personas que en su momento participaron de la obra solidaria del cura y que podrían ser citados eventualmente a declarar en el juicio que está por comenzar.

Ayer, la titular del Comité Internacional de los Derechos del Niño, Estela de Carlotto, y su abogado, Juan Pablo Gallego, –querellante y defensor de Gabriel, Ezequiel y Luis Gutiérrez, los chicos que habrían sido abusados– pidieron a la Iglesia Argentina, y por elevación a la Santa Sede, que tome medidas al respecto. Entienden que el cura no puede estar al frente de un altar. “En ese barrio viven varios testigos de la causa y una de las víctimas –dijo a Crítica de la Argentina el abogado Gallego–. Pero, por sobre todo, lo que denunciamos es esa libertad irrestricta de la que goza un hombre acusado de delitos aberrantes”.

Gallego continuó: “El procesamiento por dos nuevos hechos de abuso en El Calafate lleva a tener por comprobados 19 hechos en perjuicio siempre de jóvenes alojados en la fundación. Es así que tamaña cantidad de abusos impone que las autoridades eclesiásticas se ajusten con urgencia a las firmes disposiciones del Sumo Pontífice en esta materia”, dijo. Se refiría a las palabras pronunciadas por Benedicto XVI durante su último viaje a los Estados Undiso, cuando pidió que separen a curas violadores de la institución y, acto seguido, pidió a los fieles perdón por los abusos cometidos.

En un sector de la Iglesia hay debate por el regreso a los altares del cura. “Habría que ver quién levantó esa restricción que impuso Laguna”, dijo una fuente en Morón. “Lo que está claro es que a Grassi nunca le quitaron el ministerio. Él siguió siendo sacerdote, aunque es cierto que tenía prohibido dar misa públicamente. Pero, la verdad, el que tiene que confirmar toda esta historia es el obispo Eilchorn”. Crítica de la Argentina intentó consultar al prelado. Pero desde el obispado dijeron que no eso no iba a ser posible.

Grassi espera el fin del proceso en libertad. Habita una quinta llamada La Blanquita frente a la sede de la fundación, pero no lo hace en paz. Desde hace por lo menos siete meses, el dueño de esa casa quiere desalojarlo por atrasos del cura en el pago del alquiler. El caso también está en la Justicia. La semana que viene, el cura va a ser indagado por la fiscalía número uno de Morón en el marco de una demanda que el propietario, Alberto Mirenda, le inció a fines del año pasado.

fuente:http://criticadigital.com/impresa/index.php?secc=nota&nid=7401