QUE EL NIÑO SEPA NADAR NO EXCLUYE LA VIGILANCIA RESPONSABLE ADULTA

DIFUNDIR SALVA VIDAS!



Vigila constantemente a los niños cerca del agua, sepan o no nadar.

Busca primero a tu hijo en la pileta si no lo encuentras.

Prevé que el adulto que queda a cargo de los niños sepa nadar y conozca las normas elementales de rescate.

Abstente de rescatar a alguien que ha caído al agua si no sabes nadar a menos que puedas acercar un salvavidas o vara. De lo contrario corre a pedir auxilio.

Coloca al lado del teléfono y en forma visible los números de EMERGENCIAS y enseña a los niños a realizar esos llamados apenas tengan edad para comprender.

Evita colocar flotadores a tus hijos. Es preferible sostenerlos en brazos. Los flotadores no solo son ineficaces ante un accidente sino que pueden provocarlo al desinflarse o invertirse dejando a los niños con la cabeza sumergida.

Muchos accidentes fatales se producen cuando los pequeños se arrojan al agua creyendo tener los flotadores colocados.

Distingue los flotadores. Éstos no deben confundirse con los salvavidas que tienen aprobación de la Prefectura Naval Argentina u organismos similares en otros países y llevan su sello. Los demás son peligrosos juguetes que facilitan los accidentes.

Evita la inmersión completa de los niños que no han aprendido a controlar su respiración bajo el agua, pues esta puede ser aspirada y pasar a los pulmones, con graves consecuencias. Procura que aprendan esa técnica en cuanto sea posible.

Prohíbe, sin excepciones, los empujones y juegos de manos en el agua. Es difícil saber cuando se convierten en un peligro. Cuando alguien pierde el equilibrio en el agua, se aferra a quien está cerca y ambos suelen caer sin poder resolver como salir nuevamente a superficie.
Prohíbe las carreras alrededor de la pileta (causa de resbalones y trágicas caídas)
Prohíbe los gritos. Estos pueden ocultar un pedido de auxilio e impedir un salvataje oportuno. Naturalmente los mayores deben dar el ejemplo, pues los niños imitan rápidamente actitudes de euforia ilimitada confundiendo diversión y alegría con descontrol.

Evita juegos peligrosos: como presionar a alguien bajo el agua para que no salga a superficie.

Confía solamente en profesores con título e idoneidad y evita así que tus hijos sufran daño emocional o físico.

Asegúrate de la veracidad de los datos que te proporcionan. Quienes trabajan con bebés o niños pequeños deben capacitarse especialmente y acreditar estudios. Los profesores no especializados no pueden ejercer Matronatación.

Coordina con claridad quién se hace cargo de la vigilancia cuando varios adultos comparten la piscina con los niños. Muchos ahogamientos se producen porque alguien relaja la atención creyendo equivocadamente que otro está cuidando al niño.

Controla dónde están tus niños en “countries” y barrios donde hay varias piletas cercanas, constatando su presencia No te limites a observar el propio espejo de agua, muchos ahogamientos se producen en piletas vecinas en propiedades no cercadas a que los niños pueden acceder solos o jugando con amiguitos sin advertir a sus padres que se alejan de casa.

Exige sin excepción a los niños pedir autorización a los mayores para ingresar al agua bajo su cuidado, convirtiendo esto en una costumbre.

Castiga severamente (aunque te de pena o haga mucho calor) las fallas a este pedido de permiso prohibiendo a los “infractores” la entrada a la pileta por esa mañana o esa tarde. Esta es una manera eficaz para evitar travesuras que puedan terminar en una desgracia. Habitualmente basta una sola penalidad para que el niño no repita.

No caigas en la tentación de tomar sol mientras cuidas a los niños en el agua.

Controla siempre el buen sostenimiento del bebé especialmente si se han aplicado bronceadores o cremas.

Evita la entrada al agua luego de haber ingerido una comida abundante.

Evita la entrada al agua luego de haber consumido bebidas alcohólicas en exceso.

Evita dormir sobre las colchonetas flotantes quedando a la deriva y sin vigilancia.

Evita subir a grandes inflables (cocodrilos, ballenas etc)o plataformas flotantes cerca de los bordes del natatorio ya que una caída inesperada puede provocar un golpe.

Observar la antigua regla de pedir las uñas pulidas y no exageradamente largas para proteger los ojos de los bañistas.

Vigila especialmente el espacio acuático bajo grandes colchonetas o islas inflables, donde puede quedar atrapado un niño sin la suficiente habilidad para buscar la superficie libre del agua. Una vez utilizados no dejes estos elementos en la piscina pues se perjudica la visión del fondo dificultando el cuidado.

Enseña a los niños a pedir socorro gritando en alta voz, sostenidos desde el borde de la pileta no les permitas en adelante jugar con falsos pedidos de auxilio.

Evita los gritos y alta música en el ámbito de una piscina durante una fiesta bulliciosa a la cual están también invitados los niños, porque en esta confusión sonora se pierde fácilmente una voz de auxilio.

Asegúrate sobre la responsabilidad de los profesionales dedicados a la vigilancia y llamar la atención si se los advierte distraídos, dormitando o dedicados a la lectura u otra actividad. Los buenos profesionales jamás bajan el nivel de su estado de alerta aunque en apariencia el natatorio sea “tranquilo” o haya escasas personas. La contratación de guardavidas debe asegurar una vigilancia continua sobre el espejo de agua y sus alrededores. Las instituciones como sus usuarios, deben ser exigentes a punto máximo con esta prestación de servicios.
Respeta y haz respetar las indicaciones del guardavidas

Prohíbe a tus niños saltar de pie o abrazando las rodillas con las piernas flexionadas, desde el borde de la pileta. Es peligroso para ellos porque pueden caer mal y golpear su cabeza contra el borde. También es peligroso para otros nadadores que pasan bajo el agua sin ser advertidos. Recuerda que los niños no poseen aún la capacidad para relacionar lo que perciben y la velocidad relativa de alguien que avanza en nado subacuático, arrojándose en el momento inadecuado, creyendo que el agua está libre y el nadador lejos. Varias personas han quedado cuadripléjicas a causa de un trauma medular por estas causas.

Prohíbe la siniestra broma arrojar al “distraído”al agua mientras permanecía tranquilamente sentado o acostado al borde del agua. Gran número de personas han perdido su oportunidad de gozar de los beneficios y el placer de estar en del agua a raíz de esta negativa experiencia.

Evita hacer pirámides en la pileta. Ha habido casos de ahogamiento con niños que conformaban la base y no pudieron avisar sobre la extinción de su resistencia respiratoria y el hecho no fue advertido por los otros.
Vigila el tobogán cuando los niños lo abordan. Jugar con toboganes que deslizan al agua o están dentro de ella exige en el caso de los niños un control seguro por parte de los adultos pues se trata de una actividad muy recreativa pero no debe olvidarse la solidez del elemento y la posible impericia de los pequeños tanto al subir como al arrojarse. La tabla del tobogán debe estar mojada cuando alguien desliza por ella. Las tablas secas pueden provocar escoriaciones en la piel.

Cuida que en el trampolín todos se lancen sobre el agua libre y vigila estrictamente el área bajo el mismo. Permite solo un niño por vez que utilice la tabla del trampolín, evitando que el rebote del saltador provoque en otros caídas inesperadas. Prohibir terminantemente empujar al indeciso parado en el borde de la tabla.

Evita bañarte en piscinas al aire libre mientras llueve y en especial durante tormentas eléctricas por el peligro de los rayos.
Quítate primero el calzado antes de intentar nadar si has caído al agua con ropa. Desvístete sumergido si tienes ropas incómodas que te obstaculicen patear y bracear, considera si te conviene transportar la ropa y secarla en la orilla o dejarla. Recuerda que intentar quitarse la prenda con la cabeza afuera del agua demora más y desgasta mucha energía. Es más fácil hacerlo totalmente sumergido.

Espera tres segundos si no ves al niño en caso de caída accidental para comprobar si flota acercándose a la superficie, de lo contrario entra rápidamente al agua por las escaleras o el borde de la pileta.

Baja suavemente al agua y no te arrojes de cabeza para salvar a tu hijo, ya que el cuerpo del adulto en zambullida desplaza una gran masa de agua con fuerza y esto puede alejar al niño del lugar donde se lo ha visto caer, dificultando su rescate. Vale la pena perder dos segundos y bajar sin agitar el agua.

Utiliza las formas de transporte practicadas en la pileta en caso de caer al agua con un niño o tener que rescatarlo. Mientras el niño se sostiene por sí mismo tomado del cuello o ropa del adulto, podrás nadar mejor y más rápido braceando libremente. De lo contrario sostén al niño con su cabeza fuera del agua y tratar a la vez avanzar.
Prefiere trajes de baño rojo o naranja ya que se visualizan fácilmente aún en aguas turbias.
Evita nadar de noche en piscinas que no estén bien iluminadas.
Coloca luces de emergencia en los natatorios en los que se utiliza luz artificial, previniendo un corte inesperado de energía.

Evita bañarte en aguas de dudosa calidad sanitaria. Un agua transparente no asegura que esté bajo control bacteriológico y puede estar contaminada. Son necesarios los análisis de laboratorio periódicos para verificar la pureza del agua. Evita piletas de dudoso control higiénico y sanitario porque son causa de serias infecciones y enfermedades. Dermatitis varias, la llamada “otitis de pileta” , irritaciones en la piel y mucosas a causa del mal nivel de cloración y PH son absolutamente evitables en una piscina con agua prolijamente controlada. El cloro líquido es difícil de dosificar y su exageración produce importantes molestias en los ojos de los nadadores disminuyendo la seguridad que otorga una buena visión (de por sí menor bajo el agua) En numerosos casos es causa de conjuntivitis. Es imprescindible el control médico de los usuarios y el baño higiénico previo. Trata el agua por filtrado y controlar su pureza con productos que no irriten la piel ni las mucosas. Controla el nivel de cloro y el PH del agua por lo menos dos veces al día. Exagera la higiene con agua clorada en los sanitarios, las duchas y los vestuarios con niños mayores o adultos.

Prohibe a tus hijos entrar en una piscina cuyo fondo no sea perfectamente visible. Las aguas turbias dificultan e impiden el éxito de los salvatajes. Cuando tengan edad enséñales a no hacerlo si concurren sin tu compañía aunque otros lo hagan.

Mantén el agua cristalina todo el año, aún cuando la pileta se utilice solo en verano.
Evita dejar en el agua juguetes u objetos que flotan en la superficie. Esto atrae a las criaturas. Los inexpertos se inclinan más allá de su ángulo de equilibrio y caen sorpresivamente. Recuerda que la cabeza y el tronco del niño son más pesados que su cadera y piernas por lo cual una inclinación mayor a 45° provoca inevitablemente una caída. Deja libre el espejo de agua cuando la pileta no está utilizándose. Enseña a tus hijos a guardar juguetes y elementos antes de dar por terminado el uso de la pileta.

Vigila el estado de los toboganes y de las tablas de los trampolines.

Coloca arena o espumas (10 cm.de espesor) bajo la base de las piletas plásticas o de lona para amortiguar caídas.
Controla y cuida la colocación de las rejas que obturan filtros o tomas de agua subacuática.
Revisa que no haya roturas en el revestimiento de las piscinas
Cuida la no toxicidad de las pinturas que se utilicen en el caso de pintar .

Presta particular atención a la instalación eléctrica y a la conexión en la piscina. Los equipos deberán estar adecuadamente protegidos por sistemas de corte, en lo posible dobles (por si alguno fallara). Es indispensable conservar actualizado el mantenimiento. El equipo deberá estar fuera del alcance de los niños que, como se sabe, son atraídos por llaves y botones.

Coloca una red de protección sobre la piscina sin uso. Los cercos no son del todo útiles como protección porque trepar sobre ellos es una travesura común en la infancia (ver instalaciones).

Respeta la vida. Jamás nades solitariamente ni permitas que tus hijos lo hagan. Un shock causado por un brusco cambio de temperatura, un calambre inoportuno, un momentáneo disturbio emocional son causas frecuentes de accidentes en el agua.

Recuerda: El nadador seguro jamás nada solo.
Aprende las maniobras de resucitación cardiopulmonar y enséñalas a los niños por encima de los 12 años.