La Plata La Quema de Muñecos entra en la cuenta regresiva

El origen de la quema de muñecos, bajo la mirada de antropólogos platenses

Los profesionales aseguran que es un fenómeno que le da identidad a la ciudad. Destacan la solidaridad entre los vecinos para llevar adelante las construcciones. Y vinculan las quemas con fiestas agrícolas de la antigüedad y con el calendario de la modernidad, que marca un quiebre en el tiempo
Se acerca el 31 de diciembre y los platenses ya se preparan para la tradicional fiesta de quema de muñecos de Año Nuevo. Para muchos vecinos de la capital provincial, este ritual, que se repite en los barrios desde la década de 1950, representa la quema de todo lo malo que pasó durante el año para darle la bienvenida a lo nuevo, a lo que vendrá. Es por eso que, mientras los fuegos artificiales estallan y los momos arden en las llamas, la ciudad de las diagonales se ve envuelta en un clima mágico y hasta mítico.
Este fenómeno, que se realiza sólo en algunos lugares del mundo, no pasó desapercibido para una investigadora de la UNLP. La antropóloga Rosana Menna es una apasionada estudiosa de la quema de muñecos. Y desde 1997 trabaja en el tema junto a su colega Magdalena Garavaglia.
Menna es profesional del Conicet y trabaja en la División Etnografía del Museo de Ciencias Naturales bajo la dirección de Héctor Lahitte. Además, es docente en las cátedras de Teoría Antropológica y Etno-grafía II, en la carrera de Antro-pología de la facultad de Ciencias Naturales.
La investigadora indicó a Hoy que el interés por la quema de muñecos comenzó a partir de sus experiencias personales de cómo veían el fenómeno. “Magdalena es platense, pero nunca había parti-cipado de una quema. Y yo soy de Tandil y allá es una costumbre que no se practica. Por eso, desconocer el ritual nos dio una perspectiva distante y fue lo que nos permitió poder abordarlo desde la antropología”, reconoció la especialista.
Al comenzar la investigación, el objetivo propuesto no fue estudiar sólo los muñecos que tenían mejor diseño y que eran más visitados por el público, sino tener un panorama general y ver los emplazamientos en los que se construían.
“Vimos que desborda el marco de la ciudad, que también se realiza en ciudades vecinas del gran La Plata y que es una práctica que se da en todas las clases sociales. Además, que no hay ningún dispositivo oficial para que se haga, sino que es algo que sale espontáneamente de los constructores. Asimismo, que tanto jóvenes como adultos ponen mucho dinero y que los chicos consiguen mucha plata para los fuegos artificiales”, afirmó la antropóloga.
La primera investigación estuvo basada en entrevistas a los constructores y fue registrada por una cámara de video. El resultado de la misma se volcó en una película que se llamó Quemando La Plata. “El nombre era todo con mayúscula porque nos maravillaba ver que se invertía mucho dinero y que ese dinero luego se esfumaba en una quema”, sostuvo Menna.
El estudio incluyó un rastreo de la historia de la quema de muñecos en La Plata. Las investigadoras buscaron material de archivo y encontraron sólo lo que estaba documentado en los medios gráficos. “No había trabajos referidos a la temática, pero nosotras visualizábamos que era un fenómeno que le daba identidad a la ciudad”, expresó.
Bajo el dominio de los platenses
Uno de los aspectos que analizaron las antropólogas fue que muchos platenses no están en la ciudad para la fecha de la quema. “Hay gente que se va de vacaciones. Entonces, la ciudad queda bajo el dominio de los que tradicionalmente tienen una historia que los vincula como platenses, entre ellos, los constructores de muñecos”, aseguró Menna.
Al equipo se sumó la arquitecta Susana Tuler, que se encargó de hacer una interpretación de los emplazamientos en los que levantan los momos. Se analizó por qué los vecinos eligen determinada esquina y cómo la gente va diagramando los límites de su barrio. “No tiene mucho que ver con las denominaciones catastrales o municipales que se hacen en los barrios. Tiene que ver con lo vincular, con lo próximo, con aquel con quien puedo tener un trato cara a cara. Eso delimita el barrio y quiénes son los que van a participar en la construcción de determinado muñeco”, explicó la profesional.
Las investigadoras observaron con atención el clima de solidaridad entre los vecinos. Los chicos y jóvenes que arman los momos siempre tienen la colaboración de todo el barrio. No faltan quien consiga los diarios, el kiosquero que regala alguna cerveza o el carnicero que sorprende con un asado.
“Vimos a nivel histórico que el emplazamiento del centro no suele estar ocupado por muñecos, es en las zonas más periféricas donde se construyen. Y cuanto uno más se aleja, la solidaridad barrial es más fuerte”, reconoció.
El tiempo
Menna explicó que el rito de la quema de muñecos está asociado con fiestas agrícolas antiguas y con el calendario de la modernidad, que marca un quiebre en el tiempo. “Los tiempos agrícolas son los tiempos cíclicos de la antigüedad. Esas historias que se repiten, que son míticas, que me cuentan fragmentos de tiempo acorde a las estaciones porque tengo que cuidar los cultivos. Una fiesta de ese estilo es la de San Juan Bautista en Europa todos los 24 de junio. Luego, con la aparición del Renacimiento, la gente empezó a preocuparse por un tiempo lineal, un tiempo progresivo. A partir de entonces tomó fuerza la idea de progreso y de proyectarse al futuro”, mencionó la antropóloga.
Y agregó: “Los platenses no tienen una mentalidad europea preindustrial sino la de una ciudad que se desarrolló en 1880 y por eso conserva ideales muy marcados de la modernidad. Eso lo vimos sobre todo en el diseño de la arquitectura, en las diagonales”.
Menna señaló que hay una circularidad dentro del ritual de la quema de momos. Marca el final y es al mismo tiempo la señal de que todo vuelve a iniciarse. Una forma de destrucción del tiempo viejo y, a la vez, de alumbrar un nuevo comienzo de la vida. “Es una historia cíclica, siempre renovada, que preserva la tradición y donde cada evento es diferente del de los años anteriores”, sostuvo.

Del imaginario al gigante de papel

Todos los años se construyen en la ciudad unos 200 momos. Es en diciembre cuando el ingenio de los platenses sale a relucirse con el diseño de los muñecos. “Hay toda una cuestión del imaginario colectivo que se plasma en la obra que se va a realizar y tiene que ver con una forma de interpretar la sociedad”, indicó Menna.
Primero, señala la antropóloga, los vecinos hacían muñecos que representaban a personajes amados, como el primero, en homenaje a un jugador de Deportivo Cambaceres, porque el equipo había salido campeón. Con el tiempo, comenzaron los diseños de personajes o situaciones sociales que no se quiere que vuelvan o fueron significativas del año que pasó. “Cuando estaba Menem en el poder y se hablaba de una ye-yeye-elección me di cuenta de que no iba a poder ser, porque en toda la periferia de la ciudad era el personaje quemado. Además, en las entrevistas que hacíamos era claro por qué se lo quemaba. Era una forma de repudio”, recordó la investigadora.
Además de Quemando La Plata, las antropólogas realizaron otra película, El conflicto, y fue cuando se quiso prohibir la quema de muñecos en la ciudad. “El platense reaccionó mal. Era algo que no se le podía sacar porque el momo representa su identificación a nivel barrial. Y en épocas como en 2001, cuando se construyeron muñecos muy significativos de la política nacional, los platenses empezaron a ser conocidos en todo el país. Era como un fenómeno exótico”, señaló.
De estas obras, que fueron consumidas por el fuego, sólo se conservan algunas fotos que Menna y su equipo registraron con una cámara y forman parte del archivo de la investigación. Puede verse la foto de un muñeco con tres cabezas que se quemó a fines de 2001. El momo representaba a Menem, Cavallo y De la Rúa. En otros barrios, se hizo un muñeco de Chacho Alvarez, la Casa Rosada, una tarjeta de débito, y una persona con una cacerola en las manos con un cartel que decía Vamos, Argentina. La colección también incluye fotos del casamiento de Cecilia Bolocco y Menem cuando aún no se habían casado. “Era muy gracioso: además de los momos los vecinos entregaban una invitación para la supuesta boda”, resaltó Menna.
La investigación de la fiesta de la quema de muñecos es parte del proyecto de investigación Fenó-menos Identitarios Urbanos que Menna coordina con Juan José Cascardi, antropólogo del Co-nicet y profesor de la cátedra Antropología e Imagen. Y participan la comunicadora visual Julieta Garavaglia, el realizador audiovisual Pablo Guerriero y los antropólogos María Isabel Ponzinibbio, Mariana Ghio, Griselda Späth, Rodolfo Sal-vador Pluglisi, Ezequiel Cor-dero, Cristian Jure, y la estudiante Felicitas Fonseca

muñecos.

estos son algunos de los muñecos
la.
Argentina
aires.
buenos.

plata.


link: http://www.youtube.com/watch?feature=player_detailpage&v=nDTOPUPxZF4#t=11s


link: http://www.youtube.com/watch?feature=player_detailpage&v=aMzD9OXTTDg#t=27s

link: http://www.youtube.com/watch?feature=player_detailpage&v=_IZfnFXfYEE#t=4s

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