ARMADURA

La velocidad y la agilidad deberían ser tu principal defensa contra los muertos andantes. La armadura no sólo disminuirá estas dos ventajas que tienes sobre los zombis, sino que también agotará tu energía durante un conflicto prolongado. Añádele el riesgo de deshidratación y la perspectiva parecerá incluso menos atractiva. Una última desventaja de la armadura, menos obvia, no es física sino psicológica: las personas que llevan un atuendo protector tienden a sentirse más confiadas y, en consecuencia, a enfrentarse a riesgos mayores que a los que se enfrentarían con una ropa cualquiera. Este coraje artificial ha tenido como resul¬tado muchas muertes sin sentido. Dicho simple y llanamente: la mejor protección contra el mordisco de un zombi es la distancia. Si por algún motivo insistes en llevar cualquier tipo de equipo protector, el siguiente listado te proveerá de toda la información necesaria para tomar una decisión prudente.

1. ARMADURA DE PLACAS DE ACERO
Podría definirse como la armadura clásica. El término en sí evoca imágenes de caballeros aparentemente invencibles vestidos de pies a cabeza de acero reluciente. Con tanta protección, ¿no sería uno capaz de deambular entre grupos de no muertos,

provocándoles sin peligro o repercusión? En realidad, la arma¬dura medieval estándar no es en absoluto invulnerable. Las partes de piel y metal que mantienen el numeroso número de piezas unidas pueden ser reventadas por las manos persistentes de un sujeto, sin mencionar si se trata de un grupo entero. Incluso intactos, los trajes de acero son pesados, incómodos, sofocantes, deshidratadores y ruidosos en extremo. Si es posi¬ble, estúdialos y ponte una armadura de verdad, y practica luchando al menos contra un atacante (simulado). Verás que en el mejor de los casos es una experiencia incómoda, intolerable en el peor. Ahora imagina a cinco, diez, cincuenta atacantes, todos acercándose hacia tu posición, aferrándose a las placas, lanzándolas en todas direcciones. Sin la velocidad para correr más que ellos o la agilidad para evitarlos, o siquiera la visibili¬dad para golpearles, casi seguro que terminarás convirtiéndote en comida en lata.

COTA DE MALLAS
Si vas vestido de la cabeza a los pies, este tipo de armadura más simple, en realidad, te aporta alguna protección de los mordiscos de los zombis. Los dientes son incapaces de pene¬trar entre sus eslabones, de modo que evita la infección. Su flexibilidad permite mayor movilidad y velocidad; el no cubrir la cara permite una mayor visibilidad. Su propia naturaleza (al contrario que las placas sólidas) permite que la piel tras¬pire y por lo tanto evita la deshidratación y el sobrecalenta¬miento. Sin embargo, también tiene muchos inconvenientes. A menos que hayas entrenado con esta armadura durante años, tu eficacia en el combate se ve impedida. El peso, además, puede aumentar la extenuación. La incomodidad puede provo¬car una distracción no deseada, algo que debe evitarse en la batalla. Aunque la cota de malla puede protegerte de la infec¬ción, la presión de la mordedura de un zombi puede bastar para romperte los huesos, desgarrar los músculos o rasgar la carne por debajo de la cota. Al igual que la armadura, el tinti¬neo de tantos eslabones señalará a cualquiera de los zombis cercanos que la presa ha llegado. A menos que quieras que noten tu presencia, olvídate de esta idea. Como nota práctica, si eliges la cota de malla, ¡asegúrate de que tiene la calidad suficiente para utilizarla en la batalla! Muchas de las armadu¬ras medievales o antiguas que se fabrican en la actualidad se destinan a la decoración y como vestuario en espectáculos. Por este motivo, las más baratas permiten su uso en los espectácu¬los. Cuando adquieras una cota de malla, asegúrate siempre, mediante inspección y un examen cuidadoso, de que son resistentes a la mordedura de un zombi.

TRAJE DE COTA DE MALLA ANTITIBURONES
Aunque se diseñaron para proteger de las mordeduras de los tiburones, este bodi de malla puede aguantar la dentadura de zombi mas dura. Hecho de acero o tita¬nio de alta resistencia, procura el doble de protección que la cota de malla con la mitad de peso. El ruido, sin embargo, sigue siendo un factor a tener en cuenta, así como la incomodidad y la disminución de velocidad y agilidad. Los trajes antitiburones pueden ser útiles si se cazan zombis debajo del agua.

CASCOS
Este tipo de armadura resultaría de inestimable valor para los gules, sólo si supiesen lo suficiente para ponérselos. Para los humanos, no tienen ningún propósito más que dificultar la visibilidad. A menos que luches en una zona en obras donde el casco es indispensable, evita esta pérdida de espacio incómoda.

CHALECO ANTIBALAS
Casi todos los mordiscos durante el combate con un zombi se producen en las extremidades, de modo que estas otras armaduras para el torso son una pérdida de tiempo absoluto. Uno debe considerar el chaleco de balas sólo en una situación caótica en la que existe la posibilidad de ser disparado por tu propia gente.

Incluso en esta situación, el francotirador que te confunda con un zombi probablemente intentará darte un tiro en la cabeza.

PROTECTORES DE KEVLAR
Hace pocos años, las fuerzas de la ley empezaron a equipar a los oficiales con este material ligero y extremadamente fuerte. Cuanto más grueso es, más duras son las placas que se usan en los chalecos para parar las balas; una versión más fina y más flexible se emplea, por ejemplo, para parar cuchillos o al perro guardián de turno. Esta nueva versión, si cubre la zona inferior de las piernas y el antebrazo, puede ayudar a reducir el riesgo de recibir una mordedura de zombi en combates en espacios redu¬cidos. Si adquieres protectores de kevlar, asegúrate de llevar¬los sólo durante la batalla, y ¡no dejes que por ponértelos se apodere de ti una falsa valentía que no posees! En el pasado, muchos humanos creyeron que el kevlar u otro tipo de arma¬duras para el cuerpo les daban carta blanca para tomar riesgos innecesarios. No hay ninguna armadura en el mundo que pueda proteger a un humano de esta clase de estupidez. Como afir¬mamos antes, tu objetivo es sobrevivir, única y exclusivamente sobrevivir, y nunca ser un héroe. La fanfarria en el combate es la forma más segura de ponerte en peligro a ti y a aquellos que te acompañen

ROPAS AJUSTADAS Y PELO CORTO
Personajes fríos y duros demostraron que cuando luchas contra los muertos vivientes, nada ha salvado mejor a las víctimas que la ropa sencilla, ajustada y el pelo muy corto. Hay una cosa simple, y es que los gules atacan intentando agarrar a las vícti¬mas, tirando de ellos y mordiéndoles después. La lógica nos dicta que cuanto menos material ofrezca una persona para que lo aferren, mayores serán sus posibilidades de sobrevivir. La ropa holgada, con bolsillos, correas o cualquier cosa que cuel¬gue libremente, será un mango al alcance de las garras de los zombis. Cualquiera que haya trabajado en fábricas o con algún tipo de maquinaria pesada te dirá la importancia que tiene no llevar nunca algo que cuelgue. La ropa ajustada, obviamente dentro de los límites de la comodidad, ayuda a eliminar este peligro. El pelo puede suponer una amenaza similar. En muchas ocasiones, han capturado a las víctimas e incluso las han arrastrado del pelo llevándolas a un final truculento. Recogerte el pelo antes de un conflicto podría servir temporalmente. Sin embargo, un corte de pelo corto, de dos centímetros o más corto, es ideal para el combate cuerpo a cuerpo.