¿Hola taringueros como están?

Bueno yo vengo a contarles una historia que me paso ayer y que por ella ahora me encuentro triste

Bueno empecemos (Esta historia es verídica no es un fake y tampoco un Control C y Control V)

Ayer teníamos una cena (era el cumpleaños del hijo de mi primo) en la casa de mi tía. Yo había salido a la puerta para esperar a que llegaran mis padres y en lo que estoy esperando veo cuatro gatitos negros perdidos debían haber tenido un mes o dos de edad. En eso se me acerca la empleada de la casa de mi tía y me dice que creía que los habían abandonado. Hasta este punto ya se me había partido el alma, entonces decidí llevármelos para ponerlos en adopción.

Entonces llamo a mi padre y le digo:
-Yo: Papá pásame con mi mamá rápido, por favor
-Papa: Decime que queres y le digo
-Yo: Vos pásame nomas que es algo importante
-Papa: ¡Pero decime que es!
-Yo: ¡Pásame que es algo urgente!
-Papá: ¡Esta manejando! ¡¿Que queres?!
-Yo: Quería saber si estaban en la casa para que me traigas la jaula de los gatos nuestros, por que acá hay cuatro gatitos perdidos.
-Papá: No déjate de joder no vamos a tener mas gatos
-Yo: No importa después hablamos
Y le colgué

A todo esto fui al quincho de mi tía a buscar una caja para juntar a todos los gatitos y con la ayuda de un amigo y demás personas logramos juntarlos a todos aunque fue todo un parto hacerlo. Luego llego mi viejo al que no le di ni la hora ya que estaba enojado por este tema, en cambio, mi mama me ayudo y mis primos fueron a buscar una caja más grande en donde poner a todos los gatitos. La caja que me trajeron estaba prácticamente destruida así que con mi mama y otro primo reconstruimos la caja con la otra que era más chica que yo había traído antes. Le hicimos agujeros a la caja para que los gatitos respiraran y los metí adentro al pasillo.
Tenia que ir a cenar así que fui, comí intranquilo pensando que algo les podía pasar ya que mis primos tienen una gata. Luego a eso de las nueve llame a la veterinaria ya que tenía pensado llevarlos ahí para que los cuiden y luego ponerlos en adopción. Cuando llame me dijeron que atendían desde las nueve de la mañana a nueve y media de la noche. La reunión todavía no había terminado por lo tanto ya no podía llevarlos. Cuando termine de comer ya eran las diez de la noche y ya habían cerrado la veterinaria. Les di algo del alimento de la gata de mis primos para que comieran. Les iba pasando la comida por los agujeros por donde respiraban, pero no podía pasar más de dos o tres croquetas si que me mordieran del hambre que tenían. Entonces rompí uno de los que estaba mas arriba para así poder pasarles más de una vez. Los deje comiendo y me ahora venia el gran dilema ¿Dónde se quedaban esta noche?
Lo primero que pensé fue en dejarlos en mi casa. Fui a hablar con mi viejo y me dijo contundentemente que no y de mala manera. Ya estaba llorando cuando pensé en la segunda opción de dejarlos en la casa de mi tía en el garaje solo por una noche aunque seguía el problema de la gata. Cuando le pregunte a mi tía para mi suerte ella accedió.

Ya nos estábamos yendo cuando mi viejo me dijo que los libere, que los lleve cerca de la vía, que se iban a adaptar, iban a sobrevivir por su cuenta.

Yo entre llantos ya no pensaba claro y le pregunte a mi mama
Yo: ¿Qué hago?
Mamá: No sé, que pensas hacer
Yo: Te estoy pidiendo que me digas que es lo mejor

Se callo y siguió adelante. No sabia que camino seguir y tampoco puedo explicar porque me deje convencer por mi viejo y los lleve con el hacia la vía para dejarlos en libertad les deje su caja para que les sirviera de refugio y llore mientras me iba. Se me partía el alma, estaba tan triste que ya ni podía llorar. Decidí volver a mi casa y me dormí estaba muy alterado, perdido y desorientado.
Al otro día, a la mañana volví a la casa de mi tía. Estuve un rato en la computadora. Y me diriji a la vía a ver si habían sobrevivido. Cuando llegue vi su caja destruida, dos de ellos estaban muertos, no me quise fijar si debajo de la caja estaban los otros dos. Me quede observándolos esta deshecho, lo raro es que no llore, estaba demasiado dolido como para darme ese lujo.
Volví a paso lento a la casa de mi tía. Mientras pensaba que esos gatitos habían perdido su capacidad de crecer, de vivir.

Taringueros no tengo fotos del hecho pero les tengo la Moraleja de esta triste historia

“Nunca dejes que alguien diga lo que deberías hacer. Solo tienes que escucharte a ti mismo”

Álvaro S. Alonso Vasile