Sobre las efemérides escolares, la escuela y el siglo XXI
Espacio para repensar las efemérides, su función en momentos históricos determinados y su actualidad y vigencia en los tiempos que corren.
Se puede afirmar que mucho se está revisando y repensando, en diferentes ámbitos –desde la formación docente hasta el ámbito académico-, acerca de las efemérides y la escuela, su función en momentos históricos determinados y su actualidad y vigencia en los tiempos que corren.
Como sostienen Mario Carretero y Miriam Krigier en su texto “La usina de la patria y la mente de los alumnos. Un estudio sobre las representaciones de las efemérides de las efemérides escolares argentinas”, la identidad nacional, como producto cultural, se sostiene sobre entes simbólicos que podríamos definir como “inventados”, como por ejemplo los metarrelatos escolares. Pero, a su vez, el buen funcionamiento de las naciones se sostiene en la medida en que sus habitantes pueden mantener una arraigada creencia en una supuesta naturalidad de las mismas –como opuesta a su “artificialidad”.
En este proceso, según los autores, la escuela ha jugado un papel fundamental de fabricación, fundamentalmente a partir de fines del siglo XIX. Así es como se conforma lo que llamamos la “base mítica” de la argentinidad, dado que la celebración de las efemérides ha permitido construir un sentimiento de pertenencia e identidad nacional. ¿Cómo definir la “identidad nacional”? Según Hoyos y Del Barrio, la nacionalidad se puede definir como uno de los agrupamientos de individuos en términos de los cuales se estructuran las sociedades en la actualidad. Se caracteriza como un conjunto de aspectos cognitivos y emocionales, que permiten definir la identidad del individuo en relación con su grupo nacional y los grupos diferentes del propio. De este modo, la identidad nacional se construye sobre la base de las experiencias del individuo en una diversidad de contextos, como el escolar.
Entendemos que, del mismo modo en que hoy resulta necesario repensar la escuela, sus prácticas tanto de enseñanza y aprendizaje como sus modos de evaluar, sancionar e interacturar con la comunidad -entre muchas otras cuestiones-, también resulta clave tener en cuenta la heterogeneidad de quienes hoy asisten a ella. Pensarla y considerarla en sentido fuerte.
Esto implica contemplar las diferentes experiencias que los alumnos viven hoy y que los conforman, contemplar y entender sus contextos de interacción, que están en permanente cambio, poder comprender sus intereses y formas de vinculación con el mundo que los rodea. Por tanto, sin dudas el desafío de los docentes hoy implica también reflexionar críticamente sobre las prácticas de conformación de la identidad nacional que la escuela viene proponiendo desde hace décadas. Son muchos quienes sostienen que la escuela ha perdido eficacia en relación a los principios para los que fue creada. ¿Es quizás porque le cuesta ver que la población que asiste ha cambiado y cambia de manera constante, y por lo tanto las prácticas escolares también deben adaptarse, en alguna medida, a estos cambios?
Ya nadie duda de que atravesamos un momento de veloces cambios socioculturales. La idea de nación cambia, la conformación de la identidad nacional cambia, y por tanto los sujetos cambian. La escuela y sus prácticas… ¿pueden cambiar?
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Si te interesó podes pasar por otro post con mucha más info....
http://www.taringa.net/posts/info/1365776/9-de-Julio-(especial-docentes-y-padres).html
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Creado el: 09.07.2008 a las 21:02:01 hs.
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Tags: Reflexion pedadogica sobre fecha, efemirdes escolares, reflexion sobre efemerides escol
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#1 -
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| 09.07.2008 21:37:26 dijo:
He visto a mi hija de veintiún años, como a tantos otros chicos de su generación, llevar puestos buzos o remeras con la bandera argentina, como años atrás veíamos que los jóvenes usaban remeras y buzos con la bandera norteamericana o inglesa.
He visto a mi hija, como a miles y miles de chicos de su generación, cantar apasionadamente el Himno Nacional, saltando de alegría al entonar sus estrofas, en algún recital en el que la banda incluye su versión del tema. Incluso he visto cómo se abrazaban entre desconocidos para cantarlo, muy distinto de cómo solíamos cantarlo antes: firmes, derechos, tomando distancia entre unos y otros.
He visto a mi hija, y a una gran cantidad de chicos de su generación, cualquier día del año, lucir una escarapela de plástico en la campera, como antes veíamos muy seguido en las camperas de los jóvenes el prendedor con la lengua de los Rolling Stones.
He escuchado decir, sobre todo cada vez que se acerca una fecha patria y el tema de los símbolos patrios se pone sobre el tapete, que a éstos ya no se les da valor, que no se los honra, que no se los ama, que no se los respeta como antes.
Pero he comenzado a sospechar que Manuel Belgrano no estaría descontento de ver la bandera no solamente en los mástiles, lejana, inalcanzable, o sólo llevada por un abanderado -solamente en manos de uno, sólo en la escuela o en los desfiles-, sino también allí, en las remeras de los chicos, por las calles de cualquier barrio, llevadas con orgullo, tan cerca de sus corazones.
He comenzado a sospechar que French y Beruti posiblemente se sintieran bastante satisfechos de ver que tantos argentinos jóvenes se ponen en sus camperas la escarapela, sin que nadie se las reparta, sin ningún intermediario, sin que nadie los obligue, sin que sea una fecha patria.
He tratado de imaginarme a los miembros de aquella Asamblea General Constituyente, que convocó a Vicente López y Planes para escribir un canto popular que mantuviera despierto en los ciudadanos el ideal de libertad; los imagino viendo ahora a nuestros chicos, fuera de los salones, cantar con enorme entusiasmo y a los saltos ese mismo himno, y puede que yo esté equivocado, pero los imagino contentos al verlos.
He llegado a la conclusión de que no es que ya no se honra, no es que ya no se ama, no es que ya no se respetan los símbolos patrios, sino, sencillamente, que se los honra, ama y respeta de otra manera: sin solemnidades.
Nuestra bandera sigue estando 'alta en el cielo', pero quizás ahora más cercana, más a mano la escarapela, más de todos el Himno.
Y me ha quedado la sensación de que no todo está perdido si las nuevas generaciones de argentinos inauguran una forma real de amar a la patria; pues amarla sólo de forma simbólica no parece habernos dado muy buenos resultados.
Por Mex Urtizberea (2007)
saludos... viva la patria!!!!
#2 - cornelius | 09.07.2008 22:25:33 dijo:
gracias Soundtrack por el aporte!
He visto a mi hija de veintiún años, como a tantos otros chicos de su generación, llevar puestos buzos o remeras con la bandera argentina, como años atrás veíamos que los jóvenes usaban remeras y buzos con la bandera norteamericana o inglesa.
He visto a mi hija, como a miles y miles de chicos de su generación, cantar apasionadamente el Himno Nacional, saltando de alegría al entonar sus estrofas, en algún recital en el que la banda incluye su versión del tema. Incluso he visto cómo se abrazaban entre desconocidos para cantarlo, muy distinto de cómo solíamos cantarlo antes: firmes, derechos, tomando distancia entre unos y otros.
He visto a mi hija, y a una gran cantidad de chicos de su generación, cualquier día del año, lucir una escarapela de plástico en la campera, como antes veíamos muy seguido en las camperas de los jóvenes el prendedor con la lengua de los Rolling Stones.
He escuchado decir, sobre todo cada vez que se acerca una fecha patria y el tema de los símbolos patrios se pone sobre el tapete, que a éstos ya no se les da valor, que no se los honra, que no se los ama, que no se los respeta como antes.
Pero he comenzado a sospechar que Manuel Belgrano no estaría descontento de ver la bandera no solamente en los mástiles, lejana, inalcanzable, o sólo llevada por un abanderado -solamente en manos de uno, sólo en la escuela o en los desfiles-, sino también allí, en las remeras de los chicos, por las calles de cualquier barrio, llevadas con orgullo, tan cerca de sus corazones.
He comenzado a sospechar que French y Beruti posiblemente se sintieran bastante satisfechos de ver que tantos argentinos jóvenes se ponen en sus camperas la escarapela, sin que nadie se las reparta, sin ningún intermediario, sin que nadie los obligue, sin que sea una fecha patria.
He tratado de imaginarme a los miembros de aquella Asamblea General Constituyente, que convocó a Vicente López y Planes para escribir un canto popular que mantuviera despierto en los ciudadanos el ideal de libertad; los imagino viendo ahora a nuestros chicos, fuera de los salones, cantar con enorme entusiasmo y a los saltos ese mismo himno, y puede que yo esté equivocado, pero los imagino contentos al verlos.
He llegado a la conclusión de que no es que ya no se honra, no es que ya no se ama, no es que ya no se respetan los símbolos patrios, sino, sencillamente, que se los honra, ama y respeta de otra manera: sin solemnidades.
Nuestra bandera sigue estando 'alta en el cielo', pero quizás ahora más cercana, más a mano la escarapela, más de todos el Himno.
Y me ha quedado la sensación de que no todo está perdido si las nuevas generaciones de argentinos inauguran una forma real de amar a la patria; pues amarla sólo de forma simbólica no parece habernos dado muy buenos resultados.
Por Mex Urtizberea (2007)
saludos... viva la patria!!!!
#2 - cornelius | 09.07.2008 22:25:33 dijo:
gracias Soundtrack por el aporte!





