Tradiciones, juegos y costumbres de mi país.

Tradiciones, juegos y costumbres de mi país.


Con el objetivo permanente de valorar lo nuestro acá les dejo un post echo para aquellas personas que se sientan identificadas con lo nuestro. Se trata de Juegos, Costumbres y Tradiciones que hicieron crecer y formaron parte de la historia de los Argentinos. Nunca olvidemos que "La cultura es el camino que hace nobles a los pueblos"

Sin más preámbulos, mi post:

Asado:


La carne que se usa más frecuentemente suele ser de vacuno, cabrito o cordero. El encargado de prepararlo también se llama asador.

Se cocina sobre el asador, que consiste en dos hierros cruzados a modo de cruz, midiendo alrededor de 1,40 m el más largo, cuya parte inferior se clava en el suelo, casi verticalmente.
El más corto sirve para sujetar la carne, que queda colocada longitudinalmente sobre el hierro más largo y se cocina sobre brasas generalmente de leña.

El argentino cocina la carne, sea al asador o a la parrilla, con el puro calor de las brasas, sin humo ni emanaciones tóxicas. Es todo un maestro.

Cuando se trata de hacer el tradicional costillar al asador, al aire libre, empieza por encender el fuego con muchas ramitas secas, con hojas de diario arrugadas por debajo y mientras las llamas se avivan, coloca trozos de madera dura, como quebracho o algarrobo, formando una hoguera que arde despidiendo un gran calor. Y espera que se vaya convirtiendo en brasas que caen rojizas en la base del montón de leños ardiendo.

Cuando el humo cesa y toda la madera se transforma en viva brasa con pequeñas y azules llamitas, entierra ya la cruz asadora con el costillar perfectamente estaqueado mediante ganchos tipo carnicero, mirando las costillas el fogón y ligeramente inclinado, a una distancia de uno a dos metros para que sólo el calor inexorablemente empiece a cocinar la carne.

De dos a tres horas se necesitan por lo menos, para lograr un dorado con cocción casi total. En este punto se lo da vuelta y se lo acerca para quemar la grasita del lado externo del costillar hasta un dorado crocante.

Previendo la insuficiencia de brasa para terminar la cocción, se hace generalmente un fuego secundario, para alimentar así el principal. Pero no solamente este fuego secundario tiene tal fin: sirve para esparcir sus brasas debajo de una parrilla, tipo cama entramada, para asar chorizos y morcillas, chinchulines y tripa gorda, mollejas y riñoncitos, pimientos y cebollas blancas... Y mientras la brasa se consume, con una pala de cabo largo, se va reponiendo.

Todas estas exquisiteces, puestas en la parrilla, deben llegar a un punto de cocción optima, así que nuestro hombre, no solamente es un experto en el manejo del fuego, sino también, un atento administrador de los tiempos.

EL ASADO A LA PARRILLA

El asado a la parrilla es el que se prepara en todas las casas de los argentinos. Reúne el grupo familiar y los amigos en todas las ocasiones; un cumpleaños, un feriado nacional, un sábado a la noche, un domingo al mediodía en una casa quinta. Todas las casas prevén la planificación de un lugar abierto o cerrado adonde instalar la parrilla . Estos verdaderos "hogares" se convierten en el centro principal de la casa, los únicos realmente habitados y disfrutados. El tiraje debe ser perfecto para evitar el desastroso efecto del retorno del humo: no es extraño asistir a asados donde los comensales esperan en la vereda la ahumada cocción de la carne...

El fuego puede hacerse con madera tipo quebracho, pero se prefiere por razones ciudadanas, usar carbones de buena leña y cuando están bien encendidos, sin que despiden humo y cubiertos de una blanca ceniza, es hora de dar una limpieza final a la grilla mediante un papel blanco resistente o trapo de arpillera seco y limpio y untarla con pedazos de grasa recortada de la misma carne por asar.

Generalmente se asa la cantidad en kilos necesaria de un costillar cortado en tira anchas o finas, algún matambre abierto de ternera o varios si son de cerdo, un pedazo de vacío, chorizos y morcillas. Puede complementarse el asado con mollejas, riñoncitos, chinchulines y hasta con vegetales como cebollas blanca cortadas por la mitad condimentada con aceite de oliva y sal, morrones de todo tipo, que una vez asados, se condimentan con aceite de oliva, vinagre y sal. En pocas palabras, no hay nada que no se pueda poner a la parrilla por que como dice el sabio: todo bicho que camina va a parar al asador...

La regulación de las varias cocciones de los elementos que van a la parrilla para sacarlos justito en el momento que corresponde para comerlos, es una profunda experiencia que un buen asador debe adquirir con tiempo y durante toda la vida. El arte de asar es como todas las artes: están los genios y los chambones.

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El CHIMICHURRI

Aderezo argentino por antonomasia. Tradicional, infaltable, único. Se presta a personalísimas combinaciones: cada uno tiene su formula "secreta". El chimichurri es una salsa hecha con ingredientes naturales, por lo tanto basta prepararla con medio día de anticipación antes de consumirla. No se aconseja guardarla por mucho tiempo, pues algunos ingredientes acentúan su aroma y sabor, generalmente desagradables, así que es razonable preparar la cantidad necesaria para la ocasión y disfrutar del sabor y el aroma de los elementos frescos que la componen. Aquí le describiremos la receta que consideramos muy difundidas entre asadores.

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ADOBO CRIOLLO

Es un adobo complejo para esparcir sobre toda la superficie de las carnes rojas unos momentos antes de asarlas o con la cantidad adecuada emplearlo como verdadero adobo dejando las carnes cubiertas de él desde la víspera.

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El Truco:

El truco es un juego de cartas, tradicional en los países que baña el Río de la Plata y algunos países de Centroamérica como Costa Rica, encaja perfectamente en una sobremesa, como por ejemplo después de un asado.
En el presente artículo vamos a explicar las reglas del juego, más precisamente, como se lo juega en Argentina y también intentaremos desmitificar porque se cree que es un invento argentino

ELEMENTOS BÁSICOS

Mazo de cartas, de estilo español en su versión reducida de 40 unidades, ya que no se utilizan los 8, los 9 ni los comodines. Es indispensable que las cartas no tengan ninguna marca intencional o no en su reverso ya que pierde el 100 %de su atractivo el juego al saber con certeza que cartas tiene el rival.

Porotos para llevar a modo de cuentas, el tanteador del encuentro, esta es la forma tradicional como se suman los puntos y así tambien nos aseguramos que queda a la vista de todos cuantos porotos tiene cada equipo. Para la causa tambien pueden emplearse garbanzos, arvejas o cualquier tipo de objeto pequeño que cumpla la misma función.

Se puede jugar de a 2 personas, lo que se llama "Mano a mano", podría jugarse de a 6 personas, formando dos equipos de 3, lo cual se dice que es "Punta y hacha" o bien "Pica pica" y lo más común y tradicional que es lo que nos vamos a concentrar en este relato que es de a 4, dos contra dos, el verdadero truco. Damos por descartado el "Truco gallo" o truco de a 3, donde juegan dos contra uno y el que juega solo se va rotando en cada mano, ya que no es atractivo ni recomendable.
El juego consiste en llegar a los 30 puntos, sumando recien al final de cada mano los puntos obtenidos en ella. Los jugadores se sientan cruzados, de modo que las parejas (los dos que juegan juntos) se miren las caras, para lo cual recomendamos sentarse a las aristas de una mesa cuadrada y pequeña.
Se mezclan la cartas, una vez mezcladas corta el mazo, la persona que se encuentra a la izquierda del que va a repartir, éste le dá 3 cartas a cada jugador comenzando por el que se encuentra a su derecha, de a una por vez y finalizando en si mismo, dando la primera carta a todos y luego continuando con la segunda y la última, entiéndase esto último por no repartir las 3 cartas juntas al primero, las 3 del segundo y asi sucesivamente. Terminado el reparto, el mazo deberá dejarlo a su derecha, marcando que la mano es el jugador al cual le dio la primer carta y es éste el que debe jugar en primer lugar.
El juego finaliza en el preciso instante que un equipo llega o supera los 30 puntos, sin importar que sea en el medio de una mano, no habiendo finalizado la misma.

El transcurso del juego se desarrolla como ya dijimos en "manos" (entiéndase por mano a la ronda, en otros juegos se le suele decir baza). En cada mano, abre el juego jugando una de las 3 cartas que tiene, la persona de la derecha del que repartió y el cual en la mano siguiente va a recogerá las cartas usadas y el mazo que le dejaron al lado suyo a modo de posta y rapertirá el, así irá rotando hacia la derecha, el turno de repartir las cartas.
Se dice que el que no es "mano" es el "pie", entonces pensando en el juego de equipo, como el "pie" juega después del que es mano, éste último elaborará la estrategia de juego para la mano en cuestión, cabe destacar que es un juego donde se usa mucho el diálogo y el engaño, con lo que en definitiva los dos integrantes colaboran en como encarar la mano que están jugando.
La mano (ronda) del juego se divide en dos partes bien identificadas y delimitadas: "el envido" y "el truco", las vamos a poder escuchar también como "la primera" y "la segunda" o sino es muy común denominarlas "la mentira" y "el rabón".
En cada mano, como ya dijimos vamos a jugar al envido en primer turno y al truco por último, para el primero deberemos basarnos en los puntos que suman las cartas para el envido y para el segundo nos fijaremos en el valor de las cartas que tienen para el mismo.
A cada uno que nos canten, ya sea el envido o el truco, debemos responder, previa consulta con mi compañero, si acepto o no jugar lo propuesto, diciendo en voz alta - Quiero - o bien - No quiero - dando lugar si dijimos que sí, a jugar el mismo o si dijimos que no a que la pareja que cantó se anote los puntos correspondientes por no aceptar la propuesta, según la tabla de anotación de puntos en la columna que dice no quiero.


juegos


Criollo.


La Carrera de Sortija:

Es uno de los juegos más tradicionales del campo argentino, que aún mantiene su vigencia.

Colocado un arco del que cuelga una sortija en cuyo centro los jinetes deben acertar con una especie de puntero que llevan en la mano

Quienes compiten se dividen en dos grupos, más o menos en línea con los extremos del arco y a cierta distancia de éste.
Consiste en "embocar" o "encajar" un palo que lleva en su mano dentro de una argolla que se encuentra colgada en un travesaño a una altura de 2 a 3 metros y tomando "carrera" con el caballo desde una distancia de 100 metros.

Parece muy fácil pero teniendo en cuenta la velocidad de galope, el tamaño reducido del palo y de la argolla y por sobre todo el galope del caballo que suele ser irregular por las variaciones en el terreno, suele ser muy dificil y suelen ser pocos los ganadores.

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La Taba:

La taba es el hueso astrágalo del vacuno y lleva en la mayoría de los casos un enchapado en sus extremos superior e inferior (culo/ suerte).

Los primeros antecedentes de la taba datan de 1639 cuando don Gaspar de Salinas, gran caballero de Córdoba, hizo una "escritura de no jugar" en donde "por muchos inconvenientes que le ofrecen de jugar juego, de naipes y dados, truco y taba y otros...."

Es un juego rural, del ramal; es clandestino y jamás fue legalizado.
Se juega entre 2 personas y se prepara un campo de juego que se caracteriza, especialmente, por un terreno blando y un poco húmedo llamado "queso". Este queso se divide en 2 partes, mediante una línea bien marcada. A partir de esa línea cada jugador debe tomar una distancia de aproximadamente 6 metros (en algunos casos es de 7 metros) con tablas a los costados (parecidos a los de la cancha de polo), se enfrentan y cada jugador toma su posición para lanzar la taba hacia el queso y debe pasar la línea hacia el lado contrario. Si no sobrepasa la línea, repite el tiro.
La Taba puede caer en diferentes posiciones:


Con la parte lisa hacia arriba: SUERTE. Es ganadora
Con la parte hueca hacia arriba: CULO. Es perdedora
En forma vertical, llamada PININO (algunos le llaman "pinini", que es siempre ganadora y se puede pagar doble o triple, pero únicamente cuando ambos jugadores se ponen de acuerdo en jugar con esta posición

Cualquier otra posición en que caiga la taba no es válida. Además participan varios apostadores, que juegan al tiro de quien ellos elijan. Normalmente las apuestas son por dinero, pero también se apuestan otros bienes o pertenencias.
El juego se realiza en lugares de tierra, es por eso que el "queso" es preparado con mucha humedad y es blando.


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costumbres


El Mate:

Otra preferencia del argentino, además de la carne, es su afición al mate. Este ser que chupa, se levanta encendiendo un mechero para calentar la pava de agua para la infusión. Y después de haber sorbido uno cuantos mates está listo para empezar las "duras" tareas del día, sea de la ciudad o del campo. Instalado en el puesto de trabajo, ahí no más, para tonificarse, decide una ronda de mate con los compañeros. Bueno ya cerca del medio día, hay que apurarse para hacer algo de trabajo...¿y que tal unos matecitos antes de ir a almorzar?

La expresión "mate" tiene su origen en le vocablo quechua "mati" que quiere decir calabaza, los conquistadores españoles lo usaron para referirse a lo que los guaranies llamaban "caiguá" (káa = yerba, y = agua, gua = es un sufijo de procedencia) que quiere decir "lo que pertenece a la yerba", o "lo de la yerba".

Asignaron por extensión ese nombre a bebida elaborada a partir de la yerba (ilex paraguariensis), producto de su infusión. La calabaza utilizada es el fruto de la lagenaria vulgaris. para sorber la infusión se utiliza una cañita o bombilla, originalmente llamada tacuarí en cuyo extemo se colocaba una semilla ahuecada que servía de filtro.En tiempos de la conquista el mate fue prohibido por la Iglesia por considerar a la ilex paraguariensis "una hierba del demonio".

Se ha generalizado, desde el Perú, que fue introducida por los españoles, hasta el Río de la Plata, como nombre vulgar del fruto de la calabacera –lagenaria vulgaris- y de esa misma planta, que se llamó puru, es decir, calabaza, en la lengua general del imperio de los Incas. En el Río de la Plata, el uso de ésta voz es más restringido es su aceptación de fruto, pues con el nombre de mate solo se designa la variedad empleada para preparar y servir la infusión de yerba, variedad que se llamó caiguá - recipiente para el agua de la yerba - en guaraní.

Las otra variedades, de mayores dimensiones, son llamadas yervá, en guarani, y porongo, en quechua. El cultivo de la yerba mate fue esencial para las misiones jesuíticas, basándose en el mismo toda la economía de esa comunidad. Con el retiro de la Compañía de Jesús, se fue perdiendo el secreto de la siembra, recuperándose para fines del siglo XIX con la intervención provincial del paisajista Carlos Thays, reanudándose así el cultivo en la actual provincia de Misiones, República Argentina. Después, por relación de continente a contenido, la palabra mate ha pasado a designar también la infusión de yerba. Y, según sea la manera en que se prepare esta infusión, se la distingue con nombres propios: mate amargo, verde o cimarrón es el cebado sin azúcar; mate dulce es el cebado con azúcar; tereré es cebado amargo con agua fría; mate cocido o yerbeo, se prepara más o menos igual que el té. Su esencia es tripartita: trabajo artesanal, material empleado y antigüedad; tres elementos que conforman un todo del que resulta una obra de arte única e irrepetible. “Toma mate, che, amigo”, parece ser la frase más popular de la Argentina. No importa el lugar, la propuesta de tomar mate se presenta más bien como un sugerente pretexto para una charla de amigos.

El mate es una bebida similar al té que se consume principalmente en Argentina, Uruguay, Paraguay y sur de Brasil. Se elabora a partir de las hojas y tallos secos del árbol perenne Ilex paraguarensis y se le da el nombre de "yerba mate". El nombre "mate" deriva de la palabra quechua "matí" que significa vaso o recipiente para beber. El nombre científico Ilex paraguarensis le fue dado por el naturalista y botánico francés Auguste de Saint Hilaire en 1822. El árbol crece entre los paralelos 10° y 30° (sur) en la cuenca de los ríos Paraná y Paraguay. Es una planta tropical y subtropical que necesita altas temperaturas y humedad y hasta 1500 mm de lluvia anual. Se producen unas 500.000 toneladas de mate al año.

El mate propiamente dicho es el recipiente donde se colocan todos los ingredientes y la bombilla para deleitarse con una sabrosa infusión de yerba, es decir unos ricos mates, valga la redundancia.
Hay varios tipos de mate, el que está hecho con una calabaza que se llama mate y de allí toma el nombre la bebida, es el más característico, con esa forma tan peculiar, como vemos en la figura de la izquierda. También los hay de madera, porcelana, metal, con incrustaciones de plata y algunos pueden venir forrados en cuero, con gruesas costuras.
Lo más importante a tener en cuenta es el curado del mate, existen muchas formas de hacerlo pero todas son similares y coinciden en ciertos puntos y objetivos. Lo principal es que se hace para sacar cualquier sabor que pueda traer el mate, además curándolo vamos a preparar la pared interior del mate para su futuro uso y evitaremos la formación de malos olores.
Primero lo lavamos una y otra vez utilizando "solo agua caliente", sin agregar nada más, hasta que no haya quedado resto de ninguna sustancia, tierra, olor, color o sabor en el agua residual. Luego llenamos el mate con yerba ya usada y lo dejamos reposar un día para después repetir una vez más el proceso, retirando la yerba, pero sin enjuagar, volvemos a colocar yerba usada y para dejarlo un día más, quedando así curado el mate, a menos que no se este conforme con el aroma que adoptó, para lo cual podemos volver a repetir la última operación una vez más.
Ahora cuando vamos a cebar el primer mate, debemos tener en cuenta que si lo vamos a tomar amargo, no podemos cebar "nunca" un mate con azúcar porque sino de allí en más esa calabacita deberá usarse siempre para mate dulce.
Ya que hablamos de mate dulce y amargo, vamos a comentar que a pesar de que el mate clásico es amargo, se le puede agregar azúcar, para así endulzarlo un poco, cada dos o tres cebadas, antes de poner el agua y siempre la cucharadita debe caer al borde de la zanja que forma la bombilla en la yerba. Dicen por ahí que el mate dulce está ligado al amor y cariño que el cebador tiene por quien se lo tomará, mientras que si está lavado puede ser significado de desprecio y si es largo es decir que no se termina nunca y tiene poca yerba, estaremos evidenciando un completo desinterés por la persona.
En el folklore popular puede darse que se le agreguen otras cosas para variar el sabor del mate amargo o "cimarrón", como cascaritas de naranja, café, canela y cualquier hierba de algún sabor particular y "extraños efectos secundarios" en algunos casos que hasta pueden enamorar al bebedor del cebador casi instantáneamente, hasta que caiga en sus brazos...

La yerba mate es el resultado de un exigente proceso de elaboración que tiene como materia prima la hoja de un árbol, de características similares al laurel, con su tronco gris claro, de hasta 50 cm. de diámetro y un promedio de 5 a 6 m. de alto, cuyas hojas, apenas alcanzan los 10 cm. de largo y poseen el borde dentado. También presenta unos racimos alargados de bolitas lila oscuro o violeta, muy pequeñas que son ni más ni menos que el fruto del árbol, el cual en su interior lleva una cuarteta de semillas, donde sólo una podrá llegar a germinar, proceso lento, pudiendo llegar a años tal vez, antes de que germinen.
La planta crece en zonas boscosas y templadas, como los bosques subtropicales de la provincia de Misiones, allí además tiene el riego de la lluvia, parejo durante todo el año.
La Yerba Mate es una planta rica en vitaminas, además estimula la actividad muscular y pulmonar y es capaz de intervenir en la regulación de los latidos cardíacos, aumentándolos y disminuyendo así la presión arterial. Produce una sensación de bienestar, vigor y lucidez intelectual, basado en la presencia del alcaloide mateína. Es diurética, digestiva y optimiza la absorción nutricional del organismo regulando en general todas sus funciones de asimilación. Por si sola puede satisfacer las cantidades mínimas que necesita el organismo de vitamina C como podemos ver más abajo en su composición. Al contrario de lo que dice mucha gente, la yerba no produce acidez.

El conocimiento del mate lo debieron los conquistadores a los indígenas comarcanos -posiblemente guaraníes-, como ocurrió con otras plantas de origen americano: papa, cacao, maíz, tabaco, mandioca. Al principio creyeron los españoles que los indios bebían la infusión de una hierba, de ahí el nombre "yerba", que le dieron, cuando son en realidad las hojas de un árbol (Ilex Paraguariensis).

La primera evolución de la bombilla elemental esta representada por la incorporación del filtro, especie de cestito de forma aproximadamente esférica, tejido con fibras vegetales, que, adaptado a su extremo inferior, queda sumergido en la infusión e impide el paso de las partículas de yerba, al absorber el líquido. Al que se denominó coco. El filtro esférico suele ser designado con el nombre aún más particular: también se lo llama coco tucumano.

La tradición azucarera de la provincia de Tucumán y la circunstancia de caracterizar este filtro a la bombilla preferida por los partidarios del mate dulce. Y el coco tucumano o filtro esférico es el más adecuado, en efecto, para cebar el mate dulce, que no requiere mayor ajuste de la cebadura. También puede llegar a influir, la preferencia de este filtro, el hecho de que la yerba sea muy molida casi polvo, la que se consume en esa provincia. La preferencia del filtro esférico es más eficaz para evitar mates trancados y apretados. El mate determinaría muy pronto nuevas conquistas o progresos en la administración del arte de cebar. También el tomador de mate amargo iba a exigirle al metal su contribución.

Así nació el filtro semiesférico llamado paletilla. Puede decirse que la paletilla no es otra cosa que un coco cortado verticalmente por su centro; de un lado, se tendrá una cara convexa, semiesférica; del otro, una cara plana o ligeramente cóncava, de la que recibe nombre. Si ésta cara plana se mira de frente, recuerda la forma elipsodial de la palenta o paleta con que las lavanderas golpeaban la ropa al lavarla. Pero, al parecido formal, la denominación añade una sugerencia sobre la nueva función impuesta a la bombilla la de remover la cebadura

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EL SIGNIFICADO DEL MATE:

El compartir el mate es uno de los símbolos sudamericanos de comunicación. Hay gente que ha adquirido el "arte de cebar mate" y cada uno le introduce ciertas variantes propias de su gusto particular. A ese modo de cebar se le han adjudicado significados diversos, por demás simpáticos:

Mate amargo: simboliza la fuerza, el valor y la vida.
Mate dulce: (Y espumoso) significa amistad, cariño.
Mate muy dulce: (Cebado por una mujer a un hombre) es muestra de amor, y de interés en llegar al casamiento.
Mate muy dulce y caliente: (Cebado por una mujer a un hombre) Es muestra de amor ardiente, pasión.
Mate lavado: Demuestra desprecio.
Mate con el aditivo de canela: Envía el mensaje de interés por el otro ("Pienso en vos".
Mate con cáscara de naranja: Está significando "Te esperaré".
Mate largo: Indica desinterés o despreocupación por la persona a quien se le ceba.

Otros términos usados:

Cimarrón: Mate amargo
Largo: mate con muy poca yerba.
Ensillado: Mate preparado y listo para cebar.
"No te vayas rengo": No tomar un sólo mate al pasar por algún lugar. Por lo menos saborear dos.

EL MATE COCIDO:

Otra de las infusiones propias de la zona rioplatense es el mate cocido. Se prepara en una lechera con 1 1/2 litros de agua y unos 50 g. de yerba mate. Se coloca al fuego hasta hervir. Luego se lo cuela y se puede tomar caliente o frío, endulzado con azúcar, y también puede servirse acompañado con leche (mate cocido con leche).

EL MATE DE LECHE:

Hay gente , y especialmente los chicos, que toman el mate reemplazando el agua por leche, generalmente dulce.

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Jineteada:

En algunos lugares se le llama equivocadamente "doma". La jineteada es aguantar sobre el lomo del bagual (animal sin amansar) durante un período de aproximadamente 6 segundos. Existen distintas categorías en la jineteada, tales son: crin limpia, basto, encimera, silla, grupa, etc.

En los diversos casos, el jinete no debe tocar el caballo con sus manos (grupa), o bien no sacar los pies de los estribos (basto y silla) o no dejar de taconear al caballo (crin limpia). Por el contrario la doma (en definitivamente más completa y difícil pues en este caso se intentará amansar al potro) se siguen, según el domador, diferentes pasos como por ejemplo: aflojarle la boca con una "guatana" o "semiguatana" (frenos de cuero) y luego con un freno de metal pesado, quebrándole el cogote y aflojándole el pescuezo en un bramadero o palenque (palo fuerte enterrado en un corral) hasta convertirlo en un redomón, luego quitarle las cosquillas manguereándolo y tocándolo constantemente. Por fin la monta o jineteada en la cual el domador se da cuenta si el "flete" sirve para sillonero, carrero o reservado para jineteadas.

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El Pato:

Deporte para gente de a caballo, audaz y valiente, EL PATO se practica en Argentina desde principios del siglo XVII, tal como lo muestra una crónica de Félix De Azar en la que relata una "corrida" realizada en Buenos Aires en 1610 con motivos de las fiestas de beatificación de San Ignacio de Loyola. Dice el naturalista "... juntan para esto dos cuadrillas de hombres de a caballo y señalan dos sitios apartados como de una legua (cinco kilómetros aprox.), luego cosen un cuero en el que se ha introducido un pato que deja la cabeza afuera, teniendo el referido cuero do o más manijas o asas, de las que se toman los dos más fuertes de cada cuadrilla en la mitad de la distancia de los puntos asignados y metiendo espuelas tiran fuertemente hasta que el más poderoso se lleva EL PATO, cayendo su rival al suelo si no lo abandona; el vencedor echa a correr y los del bando contrario lo siguen y lo rodean hasta tomarlo de alguna de las manijas, tiran del mismo modo, quedando al fin vencedora la cuadrilla que llegó con EL PATO al punto señalado".

En distintos escritos del siglo XVIII también aparecen varias referencias a estas corridas que, por su peligrosidad y trágicos resultados dieron lugar a que, en primer término las autoridades religiosas y luego las civiles, trataran de ponerle fin en 1796; un auto eclesiástico dice que se excomulgará y excluirá del templo como miembros corrompidos a quienes participen en corridas de PATO y se negará sepultura eclesiástica a aquellos que mueran en el tan bárbaro juego del PATO; Guillermo Hudson, en su libro "El Ombú", tiene un capítulo titulado, "Las Invasiones Inglesas y el juego de PATO", donde hace referencia a la peligrosidad que lo caracterizaba.

En 1822 el gobernador de Buenos Aires, General Martín Rodríguez, en decreto refrendado por su ministro de gobierno, don Bernardino Rivadavia, prohíbe en forma absoluta el juego del PATO, aunque no logre impedir su práctica.
Es don Juan Manuel de Rosas, quien durante su gobierno consigue suprimirlo, pero en 1852 se vuelve a tener conocimiento de que se está jugando nuevamente a través de una magnífica descripción hecha por el General José Ignacio Garmendia, en su libro "Cartera de un soldado".

En esta forma se llegó a 1937 cuando un cultor de nuestras tradiciones don Alberto de Castillo Posse, se dedicó a revivir el antiguo juego transformándolo en el deporte organizado para lo cual redactó el primer reglamento, creó la silla, ideó la pelota de 4 asas y luego de seis que se usa en la actualidad. En 1938, el gobernador de Buenos Aires, don Manuel A. Fresco derogó la prohibición comenzando una nueva etapa.

Es así como en 1941, se funda la Federación Argentina de Pato; asociación integrada por los campos en que se practica este deporte y que tiene por finalidad fomentar, dirigir, y difundir el juego del Pato; organizar los torneos y velar por la aplicación de los reglamentos, a la vez que orientar y promover la crianza del tipo de caballo más apto para este propósito.

En el año 1953, en mérito y arraigo de sus tradiciones, se lo declaró Deporte Nacional, por decreto del Poder Ejecutivo Nacional.


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"El Pato" – Deporte Nacional

Por Víctor F. Lupo
Deporte viril, para gente de a caballo, audaz y valiente, "El Pato" se practica en Argentina desde principios del siglo XVII, tal como lo muestra una crónica de Felix de Azara en la que relata una "corrida" realizada en Buenos Aires en el año1610 (30 años después de la Segunda Fundación de Buenos Aires, por Juan de Garay) con motivo de las fiestas de beatificación de San Ignacio de Loyola. Dice el naturista: "se juntan para esto dos cuadrillas de hombres de a caballo y se señalan dos sitios apartados como de una legua (cinco kilómetros aproximadamente). Luego cosen un cuero en el que se ha introducido un pato vivo que deja la cabeza afuera, teniendo el referido cuero dos o mas asas o manijas, de las que se toman los dos mis fuertes de cada cuadrilla en la mitad de la distancia de los puntos asignados y metiendo espuelas tiran fuertemente hasta que el mas poderoso se lleva el pato, cayendo su rival al suelo si no lo abandona.
El vencedor echa a correr y los del bando contrario lo siguen y lo rodean hasta tomarlo de alguna de las manijas, tiran del mismo modo, quedando al fin vencedora la cuadrilla que llego con el pato al punto señalado".

El jesuita Diego de Torres Bello S.J. escribía una primera misiva a sus Superiores, el 16 de junio de 1610 contando que, en todas las ciudades del Río de la Plata, se había celebrado con actos religiosos, sociales y culturales la beatificación del fundador de la Compañía de Jesús, San Ignacio de Loyola. Y que en Buenos Aires, "hizo su oficio la artillería y mosquetería, y salieron algunos con intenciones de regocijo a correr patos delante de nuestra iglesia". "Dos grupos de jinetes corrieron patos delante de nuestra Iglesia (fue en medio de lo que hoy es la Plaza de Mayo). A todos causo admiración verlos así a ellos, como a los caballos que parecían incansables corriendo con tanta incomodidad

La segunda misiva enviada, del 4 de Abril de 1611, llama mucho la atención, como que los participantes fueron dos tribus indias y por cierto que los españoles, con toda lógica, no les facilitaban caballos ni les permitían montar dado que eran unas de sus principales armas de conquista y guerra. Sin embargo, consigna que " Padres procedentes de Córdoba estimularon con premios a indios del valle calchaquí para que tiraran flechas a la sortija y corrieran patos". Los locales, calchaquíes, vencieron a los visitantes, Huachipas. No se refiere en nada en lo que hace al juego y su desarrollo. Su lectura hace suponer que perseguían patos vivos que disparaban por las calles de Bs. As. y por los valles. (Hay copias de las cartas en el colegio Del Salvador).

Ni los españoles introdujeron este bravío deporte, ni lo hallaron practicado entre los indígenas. Lo primero es evidente, pues era un deporte desconocido entonces, y aun ahora, en España, y no pudo provenir de los naturales, pues éstos no conocieron el caballo, el que fue importado por los españoles en la primera mitad del siglo XVI. Parecería que se trata de un juego criollo, elaborado y planeado por los conquistadores mismos, o por sus inmediatos descendientes.

Don Pedro de Mendoza fue el introductor del caballo en el año 1536 por estas tierras, aunque su descendencia (las manadas) fueron producto de los pocos que abandonó (hablan de cinco yeguas y siete padrillos) en 1541, Don Irala al abandonar Buenos Aires. Estos se acrecentaron hasta el infinito junto con los que trajo el increíble Cabeza de Vaca (ahora por estos pagos del Sur) en su marcha desde la costa brasileña hasta el Paraguay. Y en ese mismo año de 1542, por Diego de Rojas y en 1550, por Nuñez del Prado, ambos en sus incursiones por el norte de nuestro país.

Juan de Garay, hacia 1581, estimaba en 80.000 animales los caballos que vagaban salvajes (cimarrones) en un perímetro de 30 leguas de Buenos Aires. Catorce años después, 1595, cuando el rey solicitó al gobernador del Río de la Plata, Valdés de la Banda, un informe sobre la caballada que habitaba "la pampa", este contesta así: "Digo que D. Pedro Mendoza que fue el primer poblador de esta ciudad y puerto, trajo aquí caballos y yeguas que se quedaron en la campaña de esta tierra que es muy ancha y larga y en mas de 80 leguas no se halla una tan sola piedra, teniendo en mas de 100 leguas a la redonda tanta cantidad de yeguas y caballos que parecen montes cuando se ven de lejos y son tantos en numero que exceden a aquel gran numero que dicen los historias que había en las dehesas de la provincia de Media que se servían los reyes de Persia..." Bueno, bueno, algo exagerado, sin duda. Pero esto es el origen de sus millones de descendientes y promotores de la gran revolución del modo de vivir de todos los habitantes autóctonos y de quienes les siguieron. Y donde había y hay caballos existen estos juegos, estas destrezas, los deportes hípicos.

Una descripción mas detalladas, es la de Amadeo Frezier (Francés, 1682 – 1773) , un militar ingeniero especializado en fortificaciones, que durante algo mas de 2 años navegó " los mares del Sur". Corría 1712 y escribe en su libro, editado en 1716: " Fui testigo de una fiesta que los encomenderos de dos españoles que se llamaban Pedro se dieron el día del santo de sus amos en una aldea de Talcahuano, cerca de la cual estábamos anclados. Después de oír misa montaron a caballo para correr la gallina, como se corre la oca en Francia, con unas diferencias: que todos se arrojaban sobre el que ha obtenido la cabeza para quitársela y llevársela ante aquel en honor del cual hacen la fiesta; corriendo a todo galope se topaban para quitársela y a la carrera recogía del suelo todo lo que derribaban por tierra. Después de esta carrera se apearon para la comida".

El novelista argentino William Henry Hudson (1841 – 1922) en su difundido libro "EL Ombú" expresa que "El Pato era el entretenimiento más popular practicado al aire libre en la Argentina".

Con el transcurso de los años, "El Pato", fue practicado y también prohibido por la autoridades religiosas y civiles por el alto nivel de peligrosidad y las consecuencias fatales que traía aparejado el hecho de querer llegar a cualquier precio con el pato al punto señalado.

La primera prohibición al juego que se tiene noticia, es del 23 de febrero de 1739, cuando así se dispuso en Santiago del Estero con el siguiente texto: "pues es demasía y atropello jugar pato en medio de la ciudad".

El RP. Salbaire, que escribió la "Historia de Nuestra Señora de Luján", consigna un documento de 1796, del Sacristán mayor de la Parroquia, Gabriel José Maqueda, que amonesta y ordena a los feligreses que se abstengan del juego del pato, "combinándolos con la excomunión" si no lo hicieren.

Pero su prohibición real y concreta fue por el decreto del 21 de Junio de 1822 del gobernador de Bs. As. D. Martín Rodríguez, refrendado por su ministro secretario de relaciones Exteriores y Gobierno, D. Bernardino Rivadavia y que expresaba: "Todo el que se encuentre en este juego, por la primera vez será destinado por un mes a los trabajos públicos; por dos meses en la segunda, y por seis en la tercera". Además, " quedaran sujetos a la indemnización de los daños que causaren". La policía, los alcaldes y los jueces de campaña eran los encargados de hacer cumplir la prohibición.

Dicen que Rosas lo ratificó, pero todo parece indicar tan que solo se limitó a hacerlo cumplir y a su estricta manera. Luego estuvo la ordenanza policial mencionada.

Pero ya en la época de Juan Manuel de Rosas el Pato era casi inexistente. Mitre escribió "sus Odas" durante el sitio de Montevideo, cuando tenia entre 18 y 20 años y recién las editó a los 33 años, en 1854. Y en su composición denominada "El Pato" dice en una nota: " El juego del pato no existe ya en nuestras costumbres, es ya una reminiscencia lejana. Prohibido severamente por las desgracias personales a que daba motivo, el pueblo lo ha dejado poco a poco, sin olvidarlo del todo".

Pese a la prohibición algunos personajes de la época resaltaban sus cualidades por requerir ciertamente varones fuertes y vigoroso, capaces de tolerar los más terribles empujones y las más extremosas tensiones musculares. Mitre lo indicó en una de sus Rimas:

¡El pato! juego fuerte
del hombre de la pampa
que marca las costumbres
de un pueblo varonil!
Para avispar los nervios
para tender los músculos
como el convulso joven
en el dolor febril.

Sin duda "El Pato" fue el entretenimiento más popular practicado al aire libre en la República Argentina.

Refiriéndose a un relato del juego y a los guasos u hombres del campo, el escritor José de Espinoza, nos informa que para jugar una partida de Pato "se junta una cuadrilla de estos guasos, que todos son jinetes más allá de lo creíble; uno de ellos lleva un cuero con argollas, y el brazo levantado; parte como un rayo llevando 150 varas de ventaja, y a una seña, él y todos corren a mata-caballo, formando grita como los moros: todos persiguen al pato y pugnan por quitarle la presa; son diestrísimas las evoluciones que éste hace para que no lo logren, ya siguiendo una carrera recta, ya volviendo a la izquierda, ya rompiendo por medio de los que siguen, hasta que alguno, o más diestro o más feliz, lo despoja del pato, para lo que no es permitido que lo tomen del brazo. En este momento todos vitorean y le llevan entre los aplausos, alaridos y zamba al rancho suyo, al que frecuenta, o bien al de la dama que pretende. Reinan todavía entre estas gentes muchos restos de la antigua gallardía española".

Roberto Torreiro ha escrito en Pampa Argentina que, "cuando en pleno siglo veinte ya nadie se acordaba de la antigua existencia del juego del Pato, el 16 de abril de 1937, por iniciativa del entonces jefe de guardia de seguridad de la ciudad de La Plata, don Alberto del Castillo Pose, secundado en su acción por un calificado grupo de deportistas, se llevaba a cabo una exhibición del referido deporte, cuyo término y debido al entusiasmo despertado entre los presentes, se decidió auspiciar la difusión práctica del Pato, propendiendo a la formación de equipos dentro de las entidades afines a los deportes hípicos, e incitando a la constitución de instituciones que originariamente se dediquen a la práctica del deporte. Ese paso inicial, se constituía en el primer éxito logrado por el más criollo de nuestro juegos".

Alberto Castillo Posse, reglamentó el deporte (se utilizó una pelota de cuero con cuatro manijas), cuya obra culminó oficialmente cuando e1 31 de marzo de 1938 tras los ensayos producidos se solicito al ministro de Gobierno de la provincia de Buenos Aires, Don Roberto Noble, que se derogara el articulo Nº l043 del reglamento de Policía de la Provincia de Buenos Aires (de 1889), que prohibía la practica del juego.

El entonces gobernador, Manuel Fresco accedió a ello y lo concreto mediante un decreto del 28 de abril de 1938 y dice entre sus considerandos: "En la actualidad los deportes están sujetos a las disciplinas que imponen sus reglamentaciones y dicho juego, en la forma en que se practica en la actualidad, es un deporte sano y vigoroso, similar al polo"

¿Qué quiere decir eso de sujeto a disciplinas, reglamentaciones?. Precisamente eso, expresado literalmente, como que antes de 1937 no había reglamentación alguna, aunque si modalidades. Todo era valido, tan valido, bárbaro desordenado, brutal y peligroso que debió ser prohibido mas de una vez hasta que ya antes de promediar el siglo último paso prácticamente a olvido, a ser solo un recuerdo de tradiciones transmitidas de boca en boca en los fogones, entre los paisanos.

El 23 de agosto de 1938, el diario La Nación comentó la primera exhibición pública del Pato, efectuada el día anterior en la cancha de la Asociación Ameghino, en las proximidades del puente Cabildante Léxica, en la ciudad de Luján. Asistieron el Gobernador de la provincia de Buenos Aires, Manuel Fresco; el Presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, Juan G. Kaiser y el Ministro de Obras Públicas de la provincia, José María Bustillo, además de muchos otros invitados especiales.

En el año 1941 se crea la Federación Argentina de Pato (FAP). Asociación integrada por los campos en que se practica este deporte y tiene por finalidad fomentar, dirigir, y difundir el juego de "El Pato", organizar los torneos y velar por la aplicación de los reglamentos, a la vez que orientar y promover la crianza del tipo de caballo mas apto para este propósito.

En agosto de 1943, llegó a General Las Heras un comisario - Sigfrido J. Imaz - a quien los pateros de ese entonces y de la actualidad le deben un profundo recuerdo. Montando un caballo colorado y con una pelota de fútbol con manijas atada con tientos a la montura, la gente trataba de descifrar de que se trataba.

Imaz, haciendo una exhibición en la playa de la estación de tren, la tiró al suelo y levantándola empezó a entusiasmar a toda la gente hasta lograr su cometido.

El 28 de noviembre de 1943, se funda en este partido, con la Presidencia del Comisario Imaz, la Institución denominada "Campo de Pato de General Las Heras", cuyos fines "fueron, son y serán los de fomentar el criollo juego del pato y cultivar los sentimientos tradicionalistas de nuestra Patria".

En el año 1944, el "Campo de Pato de General Las Heras", se afilia a la Federación Argentina de Pato y siendo los primeros equipos herenses "General Las Heras A" y "General Las Heras B".

En el año 1953, en mérito a sus tradiciones y arraigo, se lo declaró "Deporte Nacional" (Decreto Nº 17.468, del 16 de septiembre de 1953, firmado por el Presidente de la Nación, Gral. Juan Domingo Perón). Y a fines del siglo pasado se nombra a General Las Heras "Capital del Pato", el deporte más criollo de todos los tiempos.

El juego actual:

Recio y veloz, este juego que exige a quienes lo practican un alto grado de cultura deportiva y el cumplimiento estricto de sus reglas, se desarrolla entre equipos compuestos por cuatro jugadores cada uno que, mediante pases y combinaciones con las que eluden la acción de sus adversarios, tratan de introducir "El Pato" a través de un aro de un metro de diámetro ubicado, perpendicularmente sobre un poste de 2,40 metros de altura, enclavado en el centro de cada una de las dos cabeceras de la cancha, que mide entre 180 y 220 metros de largo por entre 80 y 90 metros de ancho.
"El Pato" consiste en una pelota de cuero con cámara de goma circundada por tres lonjas de cuero crudo cruzadas transversalmente, en cada una de las cuales van cosidas dos manijas o asas colocadas simétricamente. Es obligatorio que el jugador que tiene "El Pato" lo ofrezca a los adversarios con el brazo derecho extendido perpendicularmente a su cuerpo.

Cualquier movimiento que el jugador haga para impedir que el adversario tome una de las manijas constituye una "negada", acto que el reglamento prohíbe y sanciona, salvo que tenga por fin efectuar pase o tratar de convertir un tanto. Si un adversario logra tomar "El Pato" se origina una "cinchada", que debe efectuarse sin que ninguno de los dos jinetes se apoye en la silla o en su cabalgadura, es decir, "a pura rienda".

La Federación posee el "Campo Argentino de Pato", en Campo de Mayo, a 30 km. de la Capital Federal, sobre la ruta nacional Nº 8, en el que se realizan importantes torneos de baja, media y alta ventaja que culminan con el Campeonato Argentino Abierto, máximo acontecimiento de este deporte que tiene lugar en el "Campo Argentino de Polo", en Palermo, magnífico escenario reconocido como el mejor del mundo.
El Campo Argentino de Pato cuenta con una superficie de 20 hectáreas y posee dos canchas reglamentarias - una de ellas con tribuna techada - provista de sistema de riego por aspersión y ubicadas en medio de una añosa arboleda.
Tiene instalaciones complementarias suficientes tanto para albergar en forma simultánea 100 caballos aproximadamente, con sus correspondientes corrales, bañaderos, embarcaderos. palenques, etc., como para la atención de jugadores y público.

Rubén Liborio Cosentino jugador de Pato desde los 16 años, dice: "Debemos hacer olvidar el aspecto folclórico del Pato. Nunca repudiar sus orígenes gauchos, camperos, totalmente argentinos. Pero no hace falta vestirse de tales para jugarlo. Hoy es un deporte como otros. Para jugar al polo no es necesario ponerse ropa de mandarin " si es que se origino China, o de rajah indio, si es que nació allí. Para jugar pato no hace falta vestirse de gaucho".


costumbres

argetina



Riña de Gallos:

Ritual penado por la ley nacional 14.346", que contempla la prohibición de todo tipo de actos que conlleven al "sufrimiento de cualquier especie animal"

(1858-1861) Pablo Mantegazza

"Después de las carreras de caballos, que se realizan en verano, la diversión predilecta de los argentinos, en el invierno, es la riña, o pelea de gallos. Durante esta estación, es ven en todos los patios y delante de las casas, grandes jaulas de cañas, en las que está encerrado el gladiador con la única compañía que se le concede".

El gallo es preparado para la lucha con un régimen dietético, reglamentado por leyes severas y principios científicos, y así como con la castidad se intenta hacerlo más digno de los lauros marciales, se procura, con alimentos suculentos, fortificar su fibra muscular, en mengua de la gordura linfática de los flojos.

De cuando en cuando, se educa al gladiador en las luchas de la batalla, cubriendo su espolón con una camisa de cuero para que no pueda herir, y en estas pruebas se calcula el valor del campeón y se forjan sueños más o menos dorados sobre el porvenir. He visto a un gancho que durante muchas semanas había empleado los cuidados más solícitos en la educación de sus alumnos, quedar desilusionado de sus risueñas esperanzas durante uno de estos simulacros, y destrozar con rabia y furor al poltrón que se había retirado al débil ataque de una gallina.

Cuando el gallo está compuesto, se lo lleva al reñidero, verdadero teatro, que paga un derecho al gobierno, y en el que se exhiben, escritas sobre una gran tabla, las leyes de la guerra gallesca. Depuesto el campeón en medio de la arena, se le busca un rival, al que se pesa y confronta, para igualar en lo posible a los combatientes en tamaño y peso. Las armas son las espuelas naturales u otras postizas de latón o de plata. Las de acero están prohibidas por reglamento, porque se las cree venenosas.

La riña puede durar hasta la muerte de uno de los gladiadores, o hasta que uno de ellos cede el campo y huye por una pequeña salida que está siempre abierta para los cobardes en una esquina de la arena. También se considera derrotado el gallo que, sangrando, bizco y tal vez caído el pico, canta, llamando a su socorro a las gallinas de su harén. Este reclamo supremo a las compañeras de sus placeres es para nosotros los europeos muy conmovedor, y hace en cambio desternillarse de risa a los argentinos, que lo consideran como la más segura manifestación de cobardía y, por consiguiente, de la más oprobiosa derrota.

Es sorprendente el entusiasmo con que los argentinos asisten a este espectáculo, en el que el silencio, inspirado por la ávida curiosidad de la lucha, es interrumpido de cuando en cuando por los gritos de las apuestas. Al valor de los gallos, los más ricos juegan a veces sumas enormes, mientras los pobres se contentan con llevar su óbolo de unos cuantos reales al tapete sangriento de este juego cruel. Las corridas de toros han sido prohibidas en muchos países de la América meridional, y en esto los hijos son mejores que los padres, pero la riña es una de las diversiones predilectas de los americanos y durará aún muchos años.

juegos


(1889) - Alfredo Ebelot

Los conocía desde Buenos Aires, en que no pasan de ser tolerados, y tienen un edificio propio que recibe cada domingo un centenar de aficionados, verificándose las riñas con una seriedad escasamente pintoresca. ¡Qué distintas eran las cosas en la Banda Oriental! El reñidero se instalaba en el patio de una confitería, al pie de dos o tres raquíticos naranjos. Bastaba al efecto un pequeño circo portátil de lona, con tan liviana armazón de madera que podía llevarse con una sola mano.

En el fondo del patio estaban en línea las jaulas de los callos de riña, cuidados con tanto esmero como un stud de parejeros. Cada habitante tenía su nombre y genealogía —generalmente oral, sin duda-. Para que pueda llevarse un studbook en regla, será preciso que el leer y escribir se generalicen entre los apostadores.

Apenas armado el circo y guarnecido su interior con una capa de linda arena, los jugadores acudieron. Cada uno llevaba debajo del brazo su gallo tapado con un poncho, y se hicieron las apuestas: "¿Cuánto pesa su gallo?" "Tantas libras". "El mío pesa solamente tantas". Tratan de oponer uno a otro dos gallos del mismo peso, cuando sus demás condiciones son análogas. Pero tal gallito todo nervios podrá competir ventajosamente con un gallo grande todo huesos. Esto depende de la casta, de la preparación, de la destreza en la esgrima de la púa, de los antecedentes del padre, de gloriosa memoria.

Son otras tantas cuestiones que se discuten horas enteras entre dueños de gallos. Los que quieren apostar miran, escuchan, toman apuntes mentales, palpan sus pesos de plata en el bolsillo, al establecer el cálculo de sus pollas, sin juego de palabras, absorto el pensamiento y relucientes los ojos.

En fin, se pusieron dos gallos en presencia.

Uno era viejo, pelado y tuerto. Su dueño era un gaucho ya entrado en años que se le parecía bajo varios conceptos. Por lo demás bien en punto, nada cargado en carnes, superiormente preparado —el gallo, se entiende—, y diestro, según se decía, como el diablo para pegar en plena garganta al adversario.

El otro era un gallo nuevito que se estrenaba. Su padre había sido célebre, su madre era cualquier cosa. Le faltaba, aseguraba su propietario, cuatro o cinco días de preparación. Un criador serio de gallos avalúa esto con una aproximación de horas. Pero el gaucho viejo sostenía que esta aserción no pasaba de un ardid, que se hallaba en el estado preciso.

El gallito arrancó bien. Tenía furia. Abusaba tal vez del pico, ensangrentando la cabeza de su contrario; pero si no consiguen hendir el cráneo, tales golpes no son decisivos. Dos o tres puazos que dirigió el viejo, y que me parecieron firmes, determinaron, a pesar de esto, una baja en sus acciones. "Es torpe", decían los entendidos, y el viejo gaucho aumentaba sus apuestas, jugaba contra todo el mundo.

Su gallo, chorreando sangre, erizadas las plumas, se cansaba visiblemente. El gallo nuevito adquiría mayor fijeza a medida que se le apagaban los bríos. Los últimos cinco minutos —el asalto duró unos veinte— fueron palpitaciones. El gallo viejo, con su único ojo tapado por la sangre, ocultó su cabeza, que laceraba el terrible pico, debajo del ala del otro, y ambos dieron vueltas algún tiempo sin que hubiese forma que la sacase. Las apuestas se multiplicaban rápida y gravemente, en voz baja. Cuanto más impresionado y ansioso está el gaucho, tanto más impasibilidad demuestra su fisonomía.

El combate se armó de nuevo, con mayor encarnizamiento. De repente el gallo viejo dio con la coyuntura que buscaba, y le asestó su golpe de gracia, su estocada secreta. El otro siguió peleando un ratito. A veces le silbaba la garganta, a veces se sentía un glu-glu sordo. Lo ahogaba la sangre. En fin, no pudo más, disparó pidiendo merced.

¿A qué decir que no, si así es? Pidió merced, el desgraciado. Emitió dos o tres quejidos inarticulados. Esto se llama cacarear. Es la vergüenza de las vergüenzas. El viejo, mientras tanto, victorioso, ensangrentado, horroroso y soberbio, lo miró con desprecio e hizo sonar su canto triunfal.

Criollo.

Extracto de nota relacionada de la Provincia de Santiago del Estero - 10/02/2007

...Este ritual, tan antiguo como sangriento, moviliza a miles de personas cada fin de semana, en un negocio que produce más de un millón de pesos al año y que, a contramano de las leyes nacionales, que penalizan la actividad, en esta provincia funciona bajo la protección de una ley provincial dictada hace dos décadas, durante el gobierno de Carlos Juárez.

Pero ese amparo provincial, al parecer, no durará mucho tiempo más. La Asociación Vida Animal obtuvo de los legisladores locales el compromiso de que pronto esa ley será derogada. Esta misma organización proteccionista había conseguido que el juez del crimen de La Banda, Néstor Migueles, decretara la suspensión de un torneo internacional de riña de gallos que debería haberse realizado aquí a fines del año pasado, con el argumento de que la ley provincial 5574 "se contrapone a la ley nacional 14.346", que contempla la prohibición de todo tipo de actos que conlleven al "sufrimiento de cualquier especie animal"...

Tradiciones, juegos y costumbres de mi país.

folklore


Faenas Camperas:

ESCENAS EN EL MATADERO (1862-1863)

THOMAS J. HUTCHINSON

Habiendo salido de la ciudad a las seis de la mañana, con la atmósfera más fría que he sentido jamás, pasamos por un matadero, donde se mataban vacas y novillos para los mercados, y nos detuvimos para ver el modo cómo lo hacían. Una bandada de aves carnívoras revoloteaban en aquel paraje, y graznaban, sin duda con satisfacción, ante el banquete de achuras que tenían en perspectiva.

Había tres corrales en línea, conteniendo cada uno una cantidad de animales, mientras afuera había media docena de carros carniceros en cuyos ganchos se colgaban las reses, según iban cortándose. Hombres a caballo galopaban dentro y fuera tirando, de cuando en cuando, un lazo sobre los cuernos de un asustado animal, cuyo lastimoso gemido, porque todos ellos braman, parece procediera de la certidumbre de la horrible muerte que les espera. ¡Qué cosa extraña! ¡El caballo de un gaucho siempre que se mueve es para galopar! Su corcel galopa todavía cuando arrastra al pobre bruto, que apenas ha pasado la puerta del corral, cuando recibe un tajo en los garrones, dado por el cuchillo de un carnicero que está allí, para eso, y que, perfectamente contraído a su ocupación, así que la bestia es arrastrada, y desgarretada, va tras ella hasta que, en un lugar conveniente, le entierra su puñal hasta el puño en el pescuezo. Salta la sangre, y el animal se hace furioso en su desesperación por libertarse, esperanza que pierde a cada momento, debido a la triple influencia del lazo, las garras cortadas y la pérdida de sangre. Una escena igual tiene lugar en cada corral.

Una cantidad de hombres está ocupado en desollar, descuartizar. cortar y colocar las reses en los carros, que están allí, mientras los carniceros, carreros y gauchos, se están riendo, y contándose cuentos graciosos, sin demostrar más sentimientos por el animal que están matando, que el que demuestran los perros que se revuelcan en los charcos de sangre que abunda...

tradiciones

Espero que mi post les haya gustado, viva la patria Carajo!....

Fuentes de Información - Tradiciones, juegos y costumbres de mi país.

El contenido del post es de mi autoría, y/o, es un recopilación de distintas fuentes.

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7 comentarios - Tradiciones, juegos y costumbres de mi país.

@lucascirrosis Hace más de 2 años -5
te falto el porrito.
@_fredeiereturn_ Hace más de 2 años
y el folklore y el chamamé chamigo ?
@_fredeiereturn_ Hace más de 2 años
edgar_malambo dijo:
_fredeiereturn_ dijo:y el folklore y el chamamé chamigo ?


Amigo, todas las cosas que nombre son parte de nuestro folklore....

no me entendiste el chamamé y la música folklorica
@_fredeiereturn_ Hace más de 2 años +1
edgar_malambo dijo:
_fredeiereturn_ dijo:
edgar_malambo dijo:
_fredeiereturn_ dijo:y el folklore y el chamamé chamigo ?


Amigo, todas las cosas que nombre son parte de nuestro folklore....

no me entendiste el chamamé y la música folklorica


Bueno amigo, ya realizaré en otro post algo de lo que me pedis....

@bihoazard Hace más de 2 años +1
cambiale el titulo por q el fbi te va a borrar el MEGApost