¿Hace mal la marihuana?

Seis claves para entender

En las ultimas investigaciones sobre la marihuana hay buenas noticias para los consumidores moderados y malas noticias para los fumadores empedernidos. Ser arrestado, o causar un accidente mientras se está bajo la influencia de la droga, son aún hoy los dos mayores peligros... En las ultimas investigaciones sobre la marihuana hay buenas noticias para los consumidores moderados y malas noticias para los fumadores empedernidos. Ser arrestado, o causar un accidente mientras se está bajo la influencia de la droga, son aún hoy los dos mayores peligros, pero quienes fuman marihuana con una regularidad semanal o diaria durante muchos años corren riesgos potenciales de dañar sus pulmones y de que surjan algunas lagunas en su memoria. Los adolescentes que son fumadores asiduos pueden retardar su desarrollo emocional e intelectual.

¿Cómo actúa la marihuana?

La marihuana hace efecto al llegar a ciertas zonas estratégicas del cerebro, incluido el hipocampo, donde se produce el pensamiento lineal; la médula rostro ventromedial, en la base del cerebro, que modula la intensidad de las sensaciones de dolor; y el cerebelo, que coordina el movimiento y el equilibrio.

Hasta hace poco, nadie entendía cómo la marihuana llegaba al cerebro. En 1992, un equipo de la Universidad Hebrea descubrió que en el cerebro hay químicos similares a los que contiene la marihuana, conocidos como cannabinoideos. Estos químicos recién detectados, llamados anandamidas, pueden bloquear el dolor y ayudar a regular las pautas del sueño. El thc (delta-9-tetrahidrocannabinol), el componente de la marihuana que es el mayor responsable en la alteración de la conciencia, se posa en las mismas células cerebrales que las anandamidas.

Un defensor de la marihuana, el doctor John P. Morgan, coautor del libro Mitos de la marihuana, sostiene que el thc meramente "toma prestado un camino ya preparado"; es decir, hace uso de un sistema en funcionamiento, sin contaminarlo. Un enemigo de la sustancia, el doctor Robert Dupont, antiguo jefe del Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas (nida), afirma que el thc "piratea" la red de comunicación del cerebro. Con eso Dupont quiere decir que los consumidores de marihuana permiten al thc robarles receptores de células que deberían ser utilizados únicamente por los químicos del cerebro y que están sometiendo a este último a permanentes y arriesgados cambios.

¿La marihuana te vuelve estúpido?

Repetidos estudios realizados en Costa Rica a consumidores de larga data no han aportado ninguna evidencia convincente de que quienes fuman marihuana piensen con mayor lentitud que quienes no lo hacen. Y el doctor Andrew Weil –autor, en 1968, de los primeros experimentos a doble ciego con marihuana– afirma que "sean cuales fueren los cambios que puedan ocurrir en asociación con el uso de la droga, dan marcha atrás y desaparecen si se logra alejar a la persona de ella". Sin embargo, estudios realizados en la India, Europa y los Estados Unidos han hallado que el uso abusivo trae aparejados, potencialmente, mayores riesgos de pérdida de memoria, y que puede perturbar la capacidad de adaptación a nuevas reglas y situaciones.

Mientras la pregunta de si la marihuana inflige o no daños permanentes continúa sin ser resuelta, los científicos están de acuerdo en que tiene, al menos temporariamente, efectos sobre el conocimento. En un estudio reciente, investigadores del hospital McLean, en Belmont, Massachusetts, descubrieron que en consumidores crónicos la función mental –luego de que los individuos hubieran fumado marihuana– quedaba inhibida durante veinticuatro horas; mucho después de que el efecto desapareciera. Si fumás un porro con regularidad y no notás ninguna clase de problema, puede querer decir que no estás sufriendo ningún daño... o que te adaptaste a un estándar intelectual más bien bajo.

¿Podés quedarte pegado a la marihuana?

En su adicción potencial –considerablemente menor que el alcohol, la nicotina o la cocaína–, la marihuana ha sido puesta a la misma altura que la cafeína. Al menos una de cada once personas que prueban un porro se convierte durante cierto tiempo en fumadora consuetudinaria. La mayoría parece capacitada para abandonar cuando lo desee. Aquellos que se convierten en dependientes de la marihuana suelen sufrir cierto tipo de síndrome de abstinencia cuando no fuman. Un estudio creíble, realizado por psiquiatras de la Universidad de California, en San Diego, registró síntomas de abstinencia en alrededor del 16 por ciento de los individuos estudiados, quienes habían consumido diariamente marihuana durante un promedio de casi setenta meses. Estos síntomas incluyeron nerviosismo, tensión, inquietud, disturbios del sueño y trastornos del apetito.

"Fumar marihuana una vez cada tres sábados no va a dañarlo a uno de ninguna manera que se pueda medir, a menos que haga algo estúpido cuando está bajo sus efectos", dice Mary Kleiman, una experta en políticas sobre la droga de la Universidad de California en Los Angeles (ucla). El riesgo oculto es que "uno no esté capacitado para hacerlo una vez cada tres sábados".

¿La marihuana daña los pulmones?

El humo de la marihuana contiene muchos de los mismos tóxicos que el humo del tabaco, incluidos cancerígenos como el alquitrán, el cianato y el monóxido de carbono. Por lo general, los consumidores ocasionales de la droga no inhalan la cantidad suficiente de humo como para que éste afecte el tejido de la tráquea y de los tubos bronquiales. Los que fuman en exceso, sin embargo, a menudo experimentan problemas respiratorios similares a los que padecen quienes fuman un atado de cigarrillos por día, como bronquitis crónica y exacerbación del asma.

En los Estados Unidos, quienes hoy consumen marihuana de una manera regular y por períodos prolongados comenzaron a fumar en la década de los 60, así que aún no han alcanzado la edad en que el cáncer se manifiesta con virulencia. Estudios en baja escala hechos en los pulmones de consumidores crónicos de marihuana revelaron cambios anormales en las células bronquiales, lo que indica un riesgo mayor de cáncer; además, muchos científicos consideran que el riesgo de cáncer pulmonar debido a la marihuana puede resultar comparable al que presentan los cigarrillos.

¿La marihuana afecta la fertilidad?

El consumo de marihuana en el largo plazo puede reducir la cantidad de esperma en los hombres e interferir en los ciclos menstruales de las mujeres. Según la Buzzed, una guía exhaustiva sobre el alcohol y las drogas ilícitas elaborada por el centro médico de la Universidad de Duke, la marihuana "suprime la producción de hormonas que ayudan a regular el sistema reproductivo". La literatura científica no nos da un mensaje claro sobre si estos trastornos son lo suficientemente graves como para afectar la fertilidad. Las mujeres embarazadas, sin embargo, deberían evitar la marihuana. Existe evidencia de que los bebés nacidos de fumadoras de marihuana pueden tener escaso peso o rasgos aún peores. Según un artículo firmado por Wayne Hall y Nadia Solowij que apareció en noviembre de 1998 en The Lancet: "Los niños que son expuestos la cannabis pueden padecer consecuencias en su desarrollo y en su comportamiento durante los primeros meses de vida. Entre los 4 y 9 años, los chicos expuestos a la droga han mostrado déficits de concentración, memoria y funcionamiento cognitivo superior".

¿La marihuana cura el dolor de cabeza?


"Durante los años 70 y 80, antes de que la guerra contra las drogas se intensificara, las compañías farmacéuticas como Eli Lilly estaban muy entusiasmadas por la utilización médica de la marihuana", dice el doctor John Morgan. Uno de los descubrimientos más interesantes en la investigación sobre la marihuana –mayor parte de la cual se lleva adelante en Europa– es que los cannabinoideos tienen probablemente propiedades analgésicas. Existen también varios informes que afirman que la marihuana puede ser útil para aliviar dolores de cabeza. También puede funcionar como antioxidante, lo que reduciría la inflamación cerebral en víctimas de ataques diversos o con traumas cerebra- les. La marihuana es utilizada con regularidad –a menudo de manera ilegal– para disminuir la necesidad de morfina, para contrarrestar la náusea y estimular el apetito en personas que sufren enfermedades devastadoras como el sida.

Por Erika Fort

link: http://www.rollingstone.com.ar/archivo/nota.asp?nota_id=586235


yo personalmente no fumo, probé...tal vez un sábado por mes.