que tener en cuenta para elegir un teléfono inteligente


Los smartphones son cada vez más populares en la Argentina y el resto del mundo, pero la enorme cantidad de modelos con prestaciones diferentes dificulta su elección. En qué influye cada elemento: la pantalla táctil, el teclado, el procesador, la cámara o la batería, y cómo se combinan con el sistema operativo

que tener en cuenta para elegir un teléfono inteligente

hay cada vez más argentinos que prefieren llevar una computadora en el bolsillo que usar un teléfono celular. Claro, no cualquier computadora: es una que también funciona como móvil y que por lo general se llama teléfono inteligente o smartphone.

La consultora Carrier y Asociados calcula que en 2011 se vendieron en la Argentina 13,5 millones de móviles, de los cuales 3,2 millones son smartphones, el doble que en 2010. El fenómeno se repite en el mundo. El promedio mundial en 2011 era del 27%, según VisionMobile, mientras que en Estados Unidos la mitad de los celulares vendidos a fin del año último eran smartphones, según la firma Nielsen.

Las ofertas con este tipo de dispositivos están a la orden del día. Pero la multiplicidad de marcas, modelos y prestaciones puede terminar desorientando nuestra elección.

Lo primero que hay que pensar es si queremos o no un dispositivo de este tipo. Para muchos usuarios, un móvil que permita sólo llamadas y mensajes de texto será suficiente. Hay otro grupo de equipos que suman acceso básico a Facebook y Twitter, un reproductor multimedia, un navegador Web modesto y una tienda de aplicaciones; algunos suman Wi-Fi; son modelos como el Nokia C3, el Samsung Ch@t o el Motorola Motokey, entre muchísimos otros. Son más económicos que un smartphone.

Si el presupuesto lo permite, lo ideal es estirarse un poco y llegar a un smartphone, porque en general las herramientas que ofrece (aun las más básicas) son más sofisticadas que las de estos equipos intermedios.

La pantalla y el procesador

¿Cómo elegir un smartphone? Hay varios elementos para tener en cuenta. Respecto del hardware, lo primero es decidir si se desea un teclado físico o no. La buena noticia es que la mayoría de los smartphones nuevos combina el teclado con un pantalla táctil, intentando ofrecer lo mejor de dos mundos: por ejemplo, el nuevo RIM BlackBerry 9900, el Nokia E6, el Samsung Galaxy Pro, el Motorola Pro, el Motorola Milestone o el LG Optimus Pro, entre otros.

La pantalla táctil no es vital, por supuesto, aunque puede resultar muy conveniente. Si se elige un equipo con este tipo de display hay que tener en cuenta que hay dos tipos: los capacitivos y los resistivos. Los primeros registran el contacto del dedo sobre el vidrio de la pantalla y no requieren presión, además de permitir múltiples toques simultáneos. Los resistivos, de plástico blando, son más económicos, pero menos sensibles. Algunos también permiten el multitoque.

El display puede ser LCD o Amoled; este último gasta en promedio menos energía que el LCD y tiene mayor visibilidad a la luz del sol. Importa también la resolución; cuanto más pixeles (más puntos de color) por pulgada, más realista será la vista en pantalla. La mayoría de los smartphones sin teclado funciona a 800 x 480 o 960 x 540 pixeles; algunos, como el Samsung Galaxy Note, llegan a 1280 x 720 pixeles. La pantalla del iPhone es de 960 x 540 pixeles, pero de mayor densidad a lo usual.

Al igual que en una computadora convencional, el poderío del cerebro electrónico del móvil es lo que define la velocidad a la que resuelve ciertas tareas. Los smartphones de gama media tienen chips de entre 800 MHz y 1 GHz; los de gama alta corren a más de 1 GHz y son de doble núcleo. Como sucede en la PC, tener más de un núcleo permite una mejor performance, sobre todo en tareas multimedia (videojuegos, registro o reproducción de videos de alta definición). Los equipos más nuevos tienen 512 MB o 1 GB de RAM; cuanto más, mejor, pero junto con el procesador y la RAM hay que mirar el sistema operativo (ver abajo).

Conectividad y batería

Los smartphones modernos tienen, casi sin excepción, conectividad 3G y Wi-Fi, además de GPS y Bluetooth. Y suman un acelerómetro para rotar la pantalla y, en algunos casos, un giróscopo y un altímetro, para ayudar en el registro más preciso de movimientos y en la ubicación geográfica. Muchos le agregan al conector USB un puerto HDMI para reflejar en una pantalla grande lo que se ve en la pequeña; unos pocos (como los nuevos Galaxy de Samsung) usan el conector MHL, que combina un USB con un HDMI, pero necesita un adaptador.

Todos tienen cámaras traseras, de 5 a 12 megapixeles. Los más sofisticados graban video en Full HD o 720p, y usan un flash LED, menos poderoso que el Xenon del Nokia N8 (que es el que se usa en las cámaras digitales convencionales). Aquí, como en el caso de las cámaras convencionales, los megapixeles no son el único parámetro para tener en cuenta; vale la lente y el tipo de sensor usado. Varios equipos, además, tienen cámaras frontales para videollamadas, por lo general usando Skype.

Los móviles nuevos tienen, por lo general, almacenamiento interno (8, 16 o 32 GB), pero no todos disponen de una ranura para tarjetas microSDHC, algo que conviene tener en cuenta, sobre todo si se planea grabar videos en alta definición, tener una discoteca amplia, etcétera.

Dos equipos en venta en el mercado local (el Nokia N9 y el Motorola Razr) comparten con el iPhone 4/4S el uso de microSIM, una versión más pequeña del chip tradicional para tener línea en el móvil, y que los usuarios deberán pedir a su operadora para poder usar el equipo. A la vez, para insertar una microSIM en un móvil convencional habrá que usar un adaptador.

La batería también aporta lo suyo. Cuanto mayor sea su capacidad (medida en mAh, miliamperes por hora) mayor será en teoría la autonomía del equipo. Pero también influye el tamaño de la pantalla, el principal consumidor de energía en un móvil, y el procesador. Una batería más grande, además, implica un equipo levemente más pesado.

El sistema operativo

Pero no hay que olvidar que en un móvil el todo es más que la suma de las partes, y en eso influye el sistema operativo. Aquí el debate sobre cuál es mejor es interminable.

Pero tanto con Android como con iOS, Symbian^3, MeeGo o BlackBerry se pueden hacer las mismas tareas básicas: gestionar el e-mail, chatear, archivos de oficina, disfrutar de la música y las películas, y sumar aplicaciones, además de acceder a Internet.

Los mejores navegadores Web son los que están en el iPhone y los móviles con Android y MeeGo, seguidos por los equipos con Windows Phone 7 y Symbian^3 (que este mes será actualizado a la versión Belle); los BlackBerry fueron históricamente limitados en este aspecto, algo que cambió con la versión 7 de su sistema operativo (presente en el Bold 9900 o Torch 9860).

La fortaleza histórica de BlackBerry (el e-mail push) hoy está en todos los equipos, aunque mantiene su distintivo BlackBerry Messenger.

La mayor oferta de aplicaciones (sobre todo, videojuegos) se la llevan el iPhone y los equipos con Android; de estos últimos hay que tener en cuenta que no todos tienen la misma versión del sistema operativo. En el país hay equipos con versión 2.3 que se actualizarán este año a la más nueva -4.0-, pero no serán todos.

A la vez, la mayor ventaja de Android está en su multiplicidad de marcas, modelos y amplitud de precios.

Este año debería, además, ampliarse la oferta de equipos con Windows Phone 7, con la llegada de los Lumia de Nokia, que se sumarán al Optimus 7 que LG vende desde el año último.

Los sistemas operativos también tienen requerimientos propios de hardware; que los BlackBerry, los Symbian o los equipos con Windows Phone 7 no usen chips de doble núcleo no los hace necesariamente menos poderosos en el día a día que los Android que sí lo tienen, porque el sistema operativo está adaptado para ellos.

La mayor diferencia se notará en la sofisticación visual de los juegos; para el resto las opiniones están divididas. Cada fabricante busca combinar su diseño de hardware con el sistema operativo de la mejor manera posible, y con cierta visión detrás de cómo debe comportarse el móvil; lo ideal es probar el celular antes de comprarlo, para confirmar que esa manera de ser del equipo esté acorde con lo que esperamos de un smartphone..